29 may. 2007

Frustraciones de seguridad privada...

Es increíble cómo en ocasiones se percible con gran facilidad las frustraciones de los seres humanos. Esos anhelos quizá no alcanzados o quizá perdidos. Esto es especialmente apreciable en los vigilantes de seguridad, comúnmente llamados seguratas. Lo cierto es que muchos seguratas se comportan como si fuesen policías, dando órdenes a diestro y siniestro incluso fuera de su ámbito de competencia. Hay seguratas que se meten a regular el tráfico o incluso ordenan a los vehículos que se retiren cuando están aparcados incorrectamente en la vía pública, lugar este competencia de la policía municipal.

Escribo esto porque hoy me sucedido algo curioso:
Al lado de la oficina, en la vía pública, hay una zona destinada al autobús de la empresa, que sólo opera a primera hora de la mañana y a la hora de salida. El resto del tiempo, allí no para nadie. El caso es que hoy he tenido que hacer unas gestiones por la mañana y he llegado a la oficina a media mañana, sobre las 10:30. Ante la perspectiva de seguir dando vueltas buscando aparcamiento ad infinitum, y sabiendo que el hueco del autobús corporativo no se iba a usar hasta las 17:00, he decidido ocupar 4 de los 30 metros de espacio reservado aún siendo consciente de que me daba sombra una señal de prohibido aparcar. En la garita de entrada moraban en ese momento dos vigilantes, y uno de ellos ha tenido la deferencia de salir a la vía pública a darme la bienvenida antes de que yo accediese al recinto de la empresa. Allí mismo, en la calle me increpa:

—Ahí no se puede aparcar.—
—Ya, ya lo sé, pero llevo un cuarto de hora dando vueltas, así que lo dejo ahí, y ahora dentro de un rato salgo y lo muevo a ver si tengo más suerte.—
—Es que está prohibido.—
—Lo sé.—
—Pues no puede aparcar ahí.—
—Hombre, poder puedo. De hecho está aparcado. No debo aparcar, en eso te doy la razón, pero dentro de un rato lo muevo y de aquí a que venga el autobús ya he quitado el coche de sobra.—

Protesta un poco, pero como veo que es una conversación absolutamente estéril, le ignoro, y penetro en el recinto. Nada más entrar, el otro inquilino de la garita me sale al paso.

—Mi compañero le ha dicho que quite el coche de ahí.— En ese momento reconozco que el asunto y la chulería de estos tipos ya me tocó un poco los cojones, para qué nos vamos a engañar.
—Perdona, pero ni tú ni tu compañero me podéis decir que quite el coche de ahí, porque el coche está en la vía pública y vosotros no sois policías. Vuestra autoridad se restringe, con limitaciones, de la barrera para dentro.— En eso llega el otro vigilante, al que había ignorado hacía un minuto:
—Es que ahí no se puede aparcar.— El tío parecía un disco rayado.
—Y dale. Que sí, coño. Que me sé las señales joder. Ya sé que no DEBO aparcar ahí, pero dentro de un rato lo voy a mover, antes de la tarde, con lo que no voy a molestar al autobús. Lo que no quiero es tirarme toda la mañana dando vueltas.—
—Pues si luego se encuentra usted una "receta" (se refería a una multa), usted sabrá.—
—Pues si me encuentro una receta yo sabré, y en ese caso ya no lo muevo, ya tengo pagado el aparcamiento para todo el día.— El caso es que no te pueden multar dos veces por la misma infracción, así que si me hubiesen multado, ya habría dejado el coche ahí hasta irme, desde luego.

Siguieron farfullando y decidí ignorarlos a los dos y entrar en el edificio.

Entiendo muy bien que quizá quisieron ser policías y no superaron las pruebas o algo así, pero ante todo deberían ser conscientes de que cuál es su ámbito de autoridad, y de cuáles son sus atribuciones. Si quieren, como mucho, pueden llamar a la policía municipal para denunciar al vehículo estacionado ilegalmente, pero en ningún caso dar órdenes para que se retire el vehículo como si ellos mismos fuesen policías...

2 comentarios. Deja alguno tú.:

Atanatos dijo...

La verdad, creo que tu comentario es un poco "tontin", reconoces que no debes aparcar, pero lo haces, seguramente si hubiese sido un Policia rapidamente lo hubieras retirado y aun les das las gracías.
¿Tanto te cuesta obrar con respeto?seguramente esos a los que tu llamas "segurata" estaban cumpliendo normas impuestas por tu jefe, al que seguro tu que eres un simple "chupatintas" le haces la corte, y actuas según te mandan, si preguntar si es lógico lo que haces.
Te queda madurar, eso te lo dará los años.

Nacho, el lirón dijo...

Claro que reconozco que no debía aparcar allí. Del mismo modo que reconozco que ese segurata no tenía ninguna potestad para decirme si podía o no aparcar allí, lo cual es la cuestión central del artículo. Y si su jefe le da órdenes de ejercer de policía municipal, funciones que no puede ni debe asumir, es él quien tiene que resolver esa cuestión con su jefe, y no trasladármela a mí.

A todos nos queda madurar. Es un proceso que (opino) sólo termina con la muerte. ¿O acaso tú ya lo has concluido?

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