31 dic. 2007

Aceite en las lentejas

Sí, me echo aceite en las lentejas. Aceite y no vinagre. ¿Dónde está labrado en piedra que a las lentejas hay que echarles vinagre?

Algo no funciona

Algo no funciona, o algo no está bien planteado, cuando en un mismo lugar, y en el transcurso de apenas veinte años, se pasa de las cuotas que limitan la producción de leche, a casi doblar su precio por exceso de demanda.

29 dic. 2007

El mundo del mañana

Hoy me preguntaban qué será del mundo el día de mañana en relación con el cambio climático. Y haciendo un ejercicio de política-ficción, me he permitido imaginar hacia dónde vamos e intentar predecir qué panorama nos espera.

Es muy complicado aventurar el panorama ecológico y ambiental del planeta de aquí a cincuenta o cien años. A medio plazo es muy probable que no lleguen a alcanzarse acuerdos para solucionar el problema, ya que los intereses económicos de las naciones siguen imponiéndose y los criterios de crecimiento económico son los que al fin y a la postre dictan las políticas. El problema del cambio climático, es que es un problema global, y sin embargo no tenemos en la Tierra un organismo que tome decisiones a nivel global.

Los efectos de las emisiones contaminantes en el clima tienen una inercia aproximada de 50 años. Eso significa que ahora estamos padeciendo las consecuencias de las emisiones de hace 50 años. Conviene no perder de vista este factor, porque si mañana mismo se consiguiera (como por arte de magia) reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático seguiría, y se correría el riesgo de afirmar que en realidad las emisiones contaminantes no tienen efecto sobre el clima, cuando esto no es así. Lo que ocurriría es que, lógicamente, habría que esperar ese plazo de inercia de medio siglo para comenzar a ver los efectos de ese cese de emisiones.

Sin embargo, en un plazo más largo, quizá de aquí a 50 años, cuando estemos padeciendo las consecuencias de las emisiones actuales, que son infinitamente mayores que las de los años 60, la situación geopolítica en el planeta se tornará insostenible. La radicalización del clima provocará hambrunas a millones de personas que iniciarán un éxodo hacia los países más desarrollados. Los países industrializados estarán mejor preparados para el recrudecimiento de las condiciones climáticas dado su mayor nivel tecnológico, pero serán la "tierra prometida" para millones de desplazados que acudirán allí por razones mucho más poderosas que encontrar trabajo (que es la motivación principal de la emigración actual). La emigración en ese escenario será a un nivel global, y motivada por el hambre. Cientos de millones de personas trascenderán fronteras y se producirá una crisis que el primer mundo no podrá obviar. Al mismo tiempo, el aumento de la temperatura y el deshielo provocarán aumentos importantes en el nivel del mar. Algunas de las áreas más pobladas del planeta como la costa Este de EE.UU., California, Florida, el Mediterráneo, Bangladesh, etc se inundarán y su población habrá de buscar nuevos emplazamientos. El impacto en la economía del "primer mundo" será atroz. Por otro lado, el deshielo de grandes masas de hielo congelado en el Himalaya o los Andes reducirá drásticamente la disponibilidad de agua potable para otros millones de personas. Se calcula que aproximadamente 2000 millones de personas beben del agua de deshielo procedente del Himalaya. Si esta masa desaparece, esa población habrá de buscar nuevos emplazamientos.

Por supuesto, en ese nivel de crisis mundial, pocos se preocuparán por la biodiversidad, pero los ecosistemas se vendrán abajo en gran medida y se producirán extinciones masivas a un ritmo mucho mayor del que hoy en día nos alarma.

Ni que decir tiene, que los estados en declive principalmente de países en vías de desarrollo, y en una situación de crisis total, tendrán pocos reparos en entablar guerras por controlar territorios más prósperos o fuentes de agua. Esto aumentará aún más el número de refugiados, que puede alcanzar la cifra de varios miles de millones en todo el planeta.

Sin duda todo este proceso, que durará aproximadamente diez o quince años, a partir del 2050 ó 2060, cambiará en muy poco tiempo la Tierra tal como la conocemos. Tanto a nivel físico (el aumento del nivel del mar cambiará el contorno de los continentes), como a nivel geopolítico (muchas fronteras y estados se derrumbarán por despoblamiento de sus zonas, desaparición de estados insulares, o sobrecarga de inmigración), a nivel moral (la humanidad se replanteará la forma en que se abordan los problemas de índole global), y por supuesto a nivel medioambiental (el clima cambiará y se hará más extremo, los veranos serán increíblemente calurosos y los inviernos muy fríos, y se producirán enormes tormentas debido al aumento de temperatura del agua del mar, desaparecerán enormes masas forestales, muchos grandes ríos se secarán o se convertiran en estacionales, la biodiversidad puede reducirse en hasta un 70% siendo cautos, o incluso más).

Quizá en medio de esa situación de crisis generalizada se tomen medidas urgentes ya que la propia población de los principales países emisores de contaminantes se rebelará, no ante el deterioro ecológico, sino, reconozcámoslo, ante el deterioro de su calidad de vida que vendrá provocado por la increíble avalancha de desplazados desde los países pobres. Los servicios púlblicos se colapsarán y el precio de los artículos de primera necesidad por la increíble demanda se disparará. Así las cosas, las medidas que se tomen aún tardarán otros 50 años en dejar ver sus frutos, y será otro medio siglo muy difícil. Pero lo que suceda para el año 2100 ó 2110 ya es muy complicado de predecir. La razón es que sabemos cómo se comporta el clima en el planeta que conocemos, pero si para el 2100 las condiciones medioambientales en la Tierra han cambiado drásticamente, como por ejemplo reduciéndose la masa forestal de forma dramática, no sabemos cómo evolucionará el clima en tales circunstancias. No sabemos si se recuperará. No tenemos forma de predecirlo.

Pero lo que está claro es que el mundo no volverá a ser igual, y los que vivan esa época estarán marcados del mismo modo que quienes vivieron la Peste Negra en Europa, o conocieron el "descubrimiento" de América en primera persona. Será un antes y un después. Y no será bonito, pero siendo realistas y observando cómo funciona la macropolítica a nivel mundial, el escenario que he descrito es quizá el más plausible.

28 dic. 2007

La madre de todos los bulos

Cada vez que veo uno de esos bulos que van saltando de correo en correo, como este último, me doy cuenta de lo antiguo que es la afición del ser humano por reírse de sus semejantes y, en medio de dicha vorágine, sacar tajada. Y uno de los ejemplos más curiosos de este comportamiento fue el que se dio a mediados del siglo XIX en la ciudad de Cardiff, en el estado de Nueva York. Allí, un empresario tabaquero llamado George Hull, en un alarde de perversión, encargó a unos canteros de Iowa que labrasen un monolito con forma humana de algo más de 3 metros de alto. Trató con ácidos y otras substancias la escultura e incluso simuló la textura de la piel. Una vez finalizado lo transportó en tren hasta Nueva York y allí lo enterró en noviembre de 1868 a las afueras de Cardiff. En la operación, Hull se gastó unos 2.600 dólares de la época.

Un año después, en octubre de 1869, Hull contrató a dos hombres para que cavasen un pozo en un lugar en el que nadie cavaría un pozo, salvo que supiese que allí iba a encontrar algo, claro. Y efectivamente, apareció el "gigante de Cardiff". Tan pronto como se difundió la noticia, Hull colocó una carpa sobre el lugar de la excavación y empezó a cobrar 25 centavos de dólar por entrar a admirar al amerindio gigante petrificado. Dos días después subió la entrada a 50 centavos a la vista de la avalancha de visitantes. A pesar de que los científicos de la época advertían de lo absurdo de tal bulo, Hull (que era ateo) se escudó en el pasaje del Génesis que narra que la Tierra estuvo poblada por gigantes, y la comunidad religiosa se volcó para apoyarle. (Una de las desventajas de basar tus principios en la fe, es que te pueden engañar sin aportar pruebas).

El caso es que el Sr. Hull vendió poco después su lucrativo negocio a un grupo de feriantes encabezado por David Hannum, por la nada desdeñable cantidad de 37.500 dólares del momento, lo cual, deduciendo los 2.600 dólares de gastos de inicio de actividad, le reportaba un beneficio neto de 34.900 dólares, a los que habría que sumar lo obtenido en concepto de entradas de su exhibición. Para hacerse una idea de lo lucrativo de su exhibición, baste decir que el empresario de espectáculos P.T. Barnum intentó alquilar el gigante de Cardiff durante tres meses por 60.000 dólares. Como no lo consiguió, sobornó a algunos miembros de la exhibición del gigante para crear un molde en cera y hacer una réplica. Barnum exhibió esta réplica en Nueva York reclamando la autenticidad para sí, y difamando que el original (que se exhibía entonces en Siracusa, NY) era en realidad una copia.

El "duelo de gigantes" entre Hannum y Barnum comenzó a subir de tono llegando incluso a los tribunales, y en diciembre de 1869 (ni siquiera dos meses después de la "exhumación") la presión mediática era tal, que el propio Hull confesó ante la prensa. En febrero de 1870 los tribunales sentenciaron que ambos gigantes eran falsos, y por tanto Barnum quedaba absuelto de los cargos por falsificación (no se puede falsificar una falsificación). Sin embargo, el dinero que durante esos dos meses se embolsaron Barnum, Hannum y el propio Hull les hizo ricos.

Inocentadas

Hoy, jornada de bromas e inocentadas, ha sido un día prolífico.
  • Agujerear los vasos de plástico de la máquina del agua
  • Meter clips en el microondas de la cafetería
  • Pegar con Super Glue 3 los capuchones de los bolígrafos
  • Intercambiar enchufes de monitores
  • Empapar de agua el cojín de una silla de oficina
  • Llamadas telefónicas varias

26 dic. 2007

Más canon que nunca

El pasado día 19 de diciembre intervine brevemente en una tertulia de la Cadena SER que versaba sobre el canon digital, a propósito de su aprobación en el Congreso, o mejor dicho, a propósito de la enmienda emitida por el Senado a dicho impuesto privado. Desde aquel día llevaba queriendo escribir un artículo sobre los ladrones de las sociedades de gestión de derechos, de la cual la SGAE (que sí, sois unos ladrones y es lo más suave que se os puede dedicar) es su máximo exponente. Sin embargo las fiestas navideñas y demás motivos de procrastinación me han llevado a retrasarme una semana en dicha redacción.

No es la primera vez que toco el tema del canon aquí, ni mucho menos. Quien lleve algún tiempo leyendo este blog sabrá cuál es mi postura sobre el canon, pero esta vez le he dedicado bastante tiempo a hacerme una idea de conjunto a nivel social.

El caso es que en las encuestas por Internet vence abrumadoramente el NO respecto al Sí. Sin ir más lejos, la encuesta publicada en elpais.es el 18 de diciembre con enunciado "¿Estás de acuerdo con el canon digital?" y posibles respuestas "Sí, es una forma de compensar la copia privada" y "No, ya que es indiscriminado", dio como resultado un 93% a favor del NO con 6.766 respuestas. Y cito la encuesta de El País precisamente por ser un periódico más alineado con el gobierno actual, promotor del canon, y por ser un medio generalista ya que podría tachárseme de sesgado o parcial (y con razón) si trajese aquí las encuestas realizadas en las webs de plataformas contra el canon, en la Asociación de Internautas o similares. Además de esto, los intervinientes en tertulias de radio se muestran favorables en bloque a la eliminación del canon, incluso, y sorprendentemente, aquellos que pertenecen al mundo de la música. Como decía otro interviniente en la misma tertulia en la que yo participé, y que era músico y miembro numerario de la SGAE, precisamente por conocer los entresijos de la SGAE sabía perfectamente lo injusto del canon, lo arbitrario del mismo, y lo inservible que resultaba para lo que la SGAE dice que sirve, ya que como él mismo recordaba, jamás había visto un duro del dinero recaudado en concepto de canon. ¿De verdad tan alejados están los políticos de una realidad tan palpable como esta, que les haga mostrarse tan ajenos a lo que sucede en la calle y a lo que las encuestas revelan o hay algo más detrás de ese "mirar para otro lado"?

Supongamos que yo, Pepe Pérez, no soy melónamo en absoluto. Supongamos incluso que aborrezco la música. Jamás voy a conciertos ni compro música ni escucho nada que se le parezca salvo la sintonía del telediario o el jingle de alguna cuña de radio. Por supuesto, tampoco tengo ni un solo MP3 en mi PC, ni ganas. Cuando me compro un móvil, lleva en el precio un canon que la SGAE me cobra a mí para compensar a no tengo muy claro quién, por la copia que ni he hecho ni haré jamás de no sé qué música. Del mismo modo, el disco duro de mi ordenador llevará incorporado en su precio un sustancioso canon para compensar de forma igualmente misteriosa por almacenar en él una música que jamás se almacenará, y lo mismo sucederá con la grabadora de DVD, con los DVD que compre para grabar las fotos personales (yo hago en torno a 10 GB de fotos cada vez que me voy 15 días de vacaciones, y no es coña), o con la conexión ADSL que uso para mirar el correo, para publicar este blog, y para poner a parir a la SGAE. Y yo me pregunto. ¿Por qué demonios tengo yo que pagar por algo que no he hecho ni voy a hacer nunca?

No es de extrañar que en medio de esa indiscriminada vorágine recaudadora en la que la SGAE se afana en lo que sabe que son sus últimos años de poner el cazo, sean muchos los que se pasen al lado oscuro. Alberto, un compañero de trabajo que estaba absolutamente en contra de cualquier tipo de copia ilícita ha sido abducido tras esta última reforma legal y en su lugar, los extraterrestres han dejado a un señor muy cabreado que jura con el puño en alto que no va a volver a comprarse original ni los chicles.

¿Pero realmente alguien quiere que los músicos mueran de hambre? No, claro que no. Pero el meollo de la cuestión reside en que los músicos, los que realmente hacen la música seguirán muriendo de hambre con o sin canon, porque el dinero que la SGAE recauda se reparte de forma muy oscura y anómala, dando más a quien más tiene. ¿Por qué no hay ninguna exigencia de transparencia sobre el tratamiento que ese organismo privado hace del dinero que recauda? Y lo que es más divertido, ¿Qué ley protege los derechos de los autores que no estén afiliados a la SGAE a Promusicae o a ninguna otra entidad de gestión de derechos? Evidentemente hay demasiados puntos oscuros en esta cuestión. Casualmente los únicos artistas que se manifiestan en pro del canon, son aquellos que no hablan como artistas, sino como productores. Es decir, que cuando habla Víctor Manuel, no habla el cantautor, sino el hombre de negocios. Pero claro, es un hombre de negocios que sale en la portada de algún que otro disco de hace 30 años.

En escolar.net he visto un artículo con una referencia magnífica que invita a la reflexión: Cuando a finales del s.XIX apareció la gramola, montones de músicos se quedaron sin trabajo, ya que ya no era necesario contratar a bandas para animar en directo salas, bailes o restaurantes. En aquel momento el revuelo que se organizó fue de órdago y en 1906 llegó al congreso el debate en el que Sousa, (cuya pieza "Levando anclas" no puede faltar en ninguna película de la US Navy de la Segunda Guerra Mundial), llegó a hacer apocalípticos vaticinios encarnando al mismísimo diablo en el nuevo invento, que según él provocaría la desaparición por atrofia de nuestras cuerdas vocales. Las profecías de Sousa no se cumplieron, como las de los mandatarios de la SGAE no se cumplirán. Y es que hace cien años quienes se quedaban sin trabajo eran intérpretes que rara vez componían, ya que los compositores seguirían viviendo, grabando su música, y quien hoy se queda sin trabajo son gente mucho más alejada de la música cuya justificación de su puesto laboral es harto más complicada. Revoluciones tecno-sociales como esta hemos vivido muchas a lo largo de la historia. Lo triste es que no sepamos aprender del pasado y que cada vez que sucede una nueva, actuemos de la misma manera que los trabajadores contra la incorporación del telar de vapor.

No, no es que esté yo abogando porque nadie se quede sin trabajo, Dios me libre, pero no tengo por qué pagar con un impuesto revolucionario, injusto, indiscriminado y que atenta contra mis más básicos derechos, el coste de una reconversión fruto del avance tecnológico. Creo que cuando se popularizó el ordenador personal, montones de trabajadores de las factorías de máquinas de escribir se fueron a la calle y yo no vi ni que se armase la gorda ni que se impusiera un canon a los PCs para paliar las consecuencias de la pérdida de empleo en Olivetti y similares, ni como dice Ignacio Escolar "los fabricantes de neveras jamás pagaron un canon a los vendedores de hielo". Porque el problema aquí es que los que viven de los réditos de un modelo del pasado, intentan que el modelo no cambie aún cuando el resto de la sociedad hace ya tiempo que les pasó por encima. Viven anclados, agarrándose como a un clavo ardiendo a un modus vivendi que hace tiempo les reportó pingües beneficios y que el modelo actual no les proporciona, y evidentemente no están dispuestos ni a perderlo, ni a evolucionar: Más vale malo conocido...

Y como a río revuelto, fortuna de pescadores, Mariano Rajoy se ha aprestado a echar la red en el cardúmen que supone el millón y medio de firmas que ha recopiado la plataforma Todos contra el canon, para aumentar la pesca del PP en las próximas elecciones del 9 de marzo. Lo que no le convendría olvidar al PP, ni por supuesto a los electores, es que el origen de este problema se dio en 2003 cuando, gobernando precisamente el PP, la SGAE forzó en un contrato leonino a los principales fabricantes de soportes ópticos (en aquella época CDs casi exclusivamente) a pagarle de forma directa el canon. El gobierno (del PP) miró para otro lado. Pero no sólo eso, sino que cuando en 2005 lo que hasta entonces no era sino un "cobro por protección" digno de Al Capone y similares, se legisló en la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, el PP (ya en la oposición, y con Rajoy al frente), votó a favor. ¿A qué se deben entonces los bandazos políticos que da el Partido Popular? ¿Realmente hay detrás de ese discurso un convencimiento ideológico o simplemente están arrimándose al sol que más calienta? Quizá sea esto último, sabedores de la poca memoria política de que hacemos gala los españoles cada cuatro años.

El canon es un tema muy peliagudo. Por un lado existe el problema de la copia privada. A mí, personalmente, no me parece mal que se imponga un canon compensatorio por la copia privada. Lo que me parece rastrero es la forma en la que se impone y a quién se le recauda. El canon por copia privada debería imponerse en origen, es decir, debería ir incluido en la música original que se compra. Evidentemente, esto encarecería el producto final, y se vería perjudicado quien más tajada saca de cada CD original que se vende. La voraz industria productora, distribuidora o discográfica que son quienes se llevan la mayor parte del precio que uno paga al pasar por caja. Este aumento de precio reduciría las ventas y no están dispuestos a renunciar a ello. Es mejor cobrar indiscriminadamente a todo el mundo, para poder bajar el precio y así cobrar doble. Por un lado de quienes pagan la música y harán la copia privada (eso si el CD de turno no lleva mecanismos anti-copia, que es lo gracioso), y por otro lado de un montón de gente que pasaba por allí y que sin saber muy bien cómo les meten el clavo del canon sólo porque sí. Porque toca. Es mucho mejor así. Mejor para la industria, claro está, ya que al autor, al que se deja la piel creando, le queda un porcentaje lo suficientemnete pequeño como para que un 10% más o menos de ventas, le dé más o menos igual.

Como consecuencia, lo que parece bastante claro es que la piratería es un peligro, efectivamente, pero no para la cultura, el arte o la música, como nos intentan vender quienes manipulan la realidad y quienes viven del cuento. La piratería es un peligro, efectivamente, para las discográficas, tiendas de música, entidades de gestión y demás intermediarios que a modo de parásitos viven de lo que otros crean. Ellos, y no otros, son los peligros para la cultura. Cierran tiendas de música, pero cada vez la gente acude más a conciertos. Los artistas ganan más dinero porque la gente acude a sus conciertos y quienes se quedan sin trabajo son los que hasta ahora vivían del cuento. Y sí, puede que sea un drama, pero no es el drama que nos pintan porque todo el mundo querría defender a los artistas pero resulta más difícil justificar la defensa del puesto trabajo de alguien que se lucra sólo por poner el cazo de una forma en ocasiones casi mafiosa.

Estupidez fundamentalista

La nueva versión (foto La Vanguardia)
Divagando por Internet, me topaba el otro día con una noticia acerca del fundamentalismo islámico. El caso es que por lo que parece, en varios países islámicos se está empezando a modificar el escudo del Fútbol Club Barcelona que aparece en camisetas y demás merchandising debido, agárrense que vienen curvas, a que incorpora una cruz. En concreto incorpora la cruz de San Jorge. El problema de esta estúpida acción más propia de gente que piensa con el ojo del culo que con la coliflor que llevan por cerebro, es que demuestra que algunos homínidos no saben distinguir significante y significado. Porque la cruz de San Jorge (que no es sino una cruz roja sobre fondo blanco) no es, en el caso del escudo del FC Barcelona, un símbolo religioso, sino un ornamento más carente de todo significado. Podría entender, con algún esfuerzo, que eliminaran la cruz de algún tipo de estampilla en la que apareciese el santo en cuestión, o de lo alto de alguna iglesia. Y digo con esfuerzo porque eso implicaría aceptar la falta de tolerancia imperante cada vez más en determinados sectores del mundo religioso (en el islámico y todo sea dicho también aquí en casa, en el cristiano, que se lo digan al "foro de la familia" y otras agrupaciones radicales que tenemos por estos lares). Pero el fundamentalismo, el religioso o el de cualquier otra índole, se caracteriza precisamente por un bajísimo aprecio a la razón y por actuar de forma radical y drástica. La acción comentada es tan absurda como

Yo, en un arranque de idiocia sarcasmo acorde al nivel exhibido por algunos dirigentes religiosos islámicos, abogo desde esta tribuna por quitar el cuarto creciente de todos los calendarios que incluyan fases lunares, aduciendo exactamente las mismas razones.

El problema de la religión, es que la practican los seres humanos. Los percebes demostrarían más inteligencia.

25 dic. 2007

Que te odie quien más amas...

Hay ocasiones en las que, para conseguir alcanzar la paz y el equilibrio, hay que provocar, con todo el dolor del corazón, que te odie quien tú más amas.

Monsieur Hulot


Una escena de Play Time (1967)
Pensar en Jacques Tati es ver a Monsieur Hulot, un señor siempre muy educado, de clase media-baja, vestido de gris, con pantalones pesqueros por los que asoman unos inefables calcetines, sombrero algo chafado, abrigo largo, pipa y paraguas. Hulot es ese señor entrañable a través del cual Tati nos introducía en el fantástico mundo del modernismo futurista absurdo de los años sesenta. Con un casi mágico dominio del color, provocando contrastes entre el aburrido urbanismo brutalista gris y monótono, que oprime a unas masas de personas que se mueven casi a un mismo son, opuesto al colorido de sus calcetines, del hogar del propio Hulot o de cualquier elemento que Tati quisiera resaltar. Lo mismo sucede con los coreográficos movimientos de los actores, el magistral juego de planos que vinculan escenas aparentemente inconexas entre sí, la musicalidad con que están montados los efectos de sonido, o unos encuadres y movimientos de cámara que rayan en la poesía. Todo en el cine de Tati parece ser intencionado, desde la forma secuencial en que cuatro individuos cierran las portezuelas de sus coches uno tras otro, a los colores que se emplean para paredes y suelo. Desde el tamaño de un perro hasta la apertura de una cremallera.

Las películas de Tati, y más concretamente la serie de Hulot (Les vacances de Mr. Hulot, Mon oncle, Cours du soir, Play Time y por último Trafic) son sin duda una obra mastra del cine a mi juicio poco valorada e injustamente olvidada con demasiada frecuencia. De todas ellas mi preferida es sin duda Play Time, en la que se representa el futurista mundo urbano de las oficinas de grandes multinacionales, las ferias de muestras y en general la vida urbana imperante en los años sesenta. La maravillosa coreografía del empleado del mostrador de la aerolínea, o los despropósitos de Hulot con el, en ocasiones absurdo mobiliario minimalista producen un continuo humor universal, ya que la película (como otras muchas de Tati) carece prácticamente de diálogos, lo que hace que sin tener ni idea de francés, uno pueda verla en su versión original y no pierda ni un ápice de su esencia. Quizá ese humor universal que trasciende la palabra fue el gran legado de Tati, esa maestría para hacer reír más allá del diálogo, del doble sentido o del chiste. Ese reírse de lo absurdo que crea nuestra sociedad, demoliendo sin piedad pero con humor los valores imperantes por la moda, de lo estético o la tendencia. Merci, Monsieur Hulot. Merci, Jacques Tati.

24 dic. 2007

¿Deprimirse en Navidad?

Me encuentro muchas veces con una postura casi chic que consiste en decir que la Navidad es deprimente. La inmensa mayoría de esa gente que se manifiesta de tal modo no tiene ni puta idea de lo que significa deprimirse en Navidad. A ellos les invito a pasar una Nochebuena solos, cuando los móviles están apagados y la lista de contactos del Messenger vacía. Cuando se es consciente de que tu universo sigue pero tú estás congelado y cuando ni siquiera hay un puñetero bar abierto al que ir a tomarse una copa. Y después hablamos. Porque eso es sólo la noche. Al día siguiente llega Navidad.

21 dic. 2007

Apellido genético

Es fascinante cómo funciona la herencia genética en algunos casos. Estamos acostumbrados a pensar que nuestra carga genética es fruto de la mezcla de la información de nuestros progenitores. Sin embargo, hay algunas curiosas excepciones a esta regla general, que de forma casual o causal funcionan como un apellido genético, de forma que nos den pistas unívocas de quién es nuestro padre o nuestra madre sin interferencias del ADN del otro progenitor.

Una de estas excepciones es el ADN mitocondrial. Las mitocondrias son unos fantásticos orgánulos de las células. Funcionan de un modo realmente asombroso casi como organismos autónomos dentro de la célula. Son casi metacélulas, que además tienen el importantísimo papel de proporcionar la energía necesaria a la célula. Son las centrales eléctricas de nuestras células y funcionan de un modo increíblemente similar al de una batería salina. Las mitocondrias, que como ya he dicho son prácticamente organismos autónomos dentro de la célula, tienen su propia estructura celular, su propia membrana, y por supuesto, su propio ADN. El origen de las mitocondrias es incierto y hay una preciosa teoría que afirma que hace 1.500 millones de años, una célula procariota (las que no tienen un núcleo definido y su ADN "flota" libremente por el citoplasma) o eucariota (las que tienen su ADN encerrado en una membrana nuclear) se papeó a otra célula procariota más pequeña, que no fue digerida en el momento. Por alguna causa, la célula procariota era capaz de generar energía que era aprovechada por su hambrienta depredadora y esto generó una simbiosis entre ambos organismos. Así, la célula fagocitada mantuvo su propio ADN independiente del ADN de la célula principal, y pasó a ser un orgánulo de esta última. Hoy en día, se da la increíble circunstancia de que el ADN de las mitocondrias, a pesar de estar en el mismo ser vivo, es diferente del ADN principal presente en el núcleo celular. El caso es que, como he dicho, las mitocondrias son parte de los "accesorios" celulares de que disponemos, y aquí es donde se produce el curioso hecho. En el momento de la fecundación, el espermatozoide rompe la membrana celular del óvulo, "inyectando" en su interior el núcleo celular, y abandonando en el exterior todo el resto de su ser. Así, quedan fuera del óvulo la membrana y el flagelo del espermatozoide, pero también sus mitocondrias, con lo que el nuevo ser sólo dispondrá de las mitocondrias maternas. Esto es, mientras el núcleo del óvulo contendrá la información de ambos progenitores, las mitocondrias sólo serán las heredadas de la madre, por lo que el ADN mitocondrial es exclusivo de la madre. Es un apellido materno que además, sólo se transmite de madres a hijas, ya que en cuanto una madre transmite a un varón su ADN mitocondrial, este se perderá en la siguiente generación por las características del proceso de fecundación que acabo de detallar. Así, mediante el ADN mitocondrial podemos remontarnos, de hija a madre, a abuela, a bisabuela, a tatarabuela, etc. hasta el infinito.

Por otro lado, la otra excepción causal o casual, es el cromosoma Y. La información genética de los seres vivos terrícolas está consignada en los cromosomas. Estos son pequeños paquetes en los que la información del ser vivo se almacena. Los cromosomas, que se subdividen en genes, tienen almacenada la delicada información que permite identificar de forma unívoca a ese ser vivo, a ese individuo dentro de su especie. Su repliación es un proceso delicado y que, cuando experimenta algún fallo tiene consecuencias desastrosas. Por ejemplo, en el ser humano, el cromosoma 21 es el más pequeño de todos, y el que almacena menos información, pero un fallo en su replicación que genere una copia de más de dicho cromosoma (trisomía 21) genera el Síndrome de Down. Como me dijo en una ocasión Carmen, bióloga ella, ante mi perplejidad por tal descalabro genético provocado por el más pequeño de los cromosomas "Gracias a eso, a que se produce la trisomía en el menor de los cromosomas, el indivuduo es viable y compatible con la vida. Una trisomía en cualquier otro cromosoma resultaría en un embrión no viable." El número de cromosomas de un ser vivo no tiene nada que ver con su nivel evolutivo. El ser humano tiene 46 cromosomas, mientras que un ser vivo tan antiguo como un helecho puede tener más de 1.200, y una mosca tan sólo 5. El caso es que entre los pares de cromosomas, hay uno que es especial. Son los llamados genosomas, y son los que determinan el sexo del individuo en aquellas especies cuando en la especie existe esta característica. De entre las distintas formas de genosomas existentes, la que aplica al ser humano es la llamada forma XY. Cuando el par de genosomas es idéntico (XX) el individuo es una hembra, mientras que cuando difiere uno de ellos (XY) el individuo es macho. El cromosoma Y se supone que es una mutación del cromosoma X al perder uno de sus brazos, y que se produjo en algún momento del pasado remoto. Originalmente, éramos todos hembras ;) En la fecundación, óvulo y espermatozoide aportan cada uno un elemento de cada par de cromosomas, que se fusionarán. Pero esto no sucede así con los genosomas: El óvulo aporta uno de los elementos, y dado que la madre, por ser hembra sólo dispone de cromosomas X, este será siempre un cromosoma X, mientras que el espermatozoide aporta el otro elemento del par, que será otro cromosoma X, en cuyo caso el embrión será hembra (XX) o bien un cromosoma Y en cuyo caso el embrión será macho (XY). Y aquí volvemos a encontrarnos con la magia. Los cromosomas Y sólo están presentes en los machos, por lo que si el espermatozoide porta un cromosoma X, la información del cromosoma Y se perderá, ya que el embrión será una hembra XX. Pero si el espermatozoide porta un cromosoma Y, el embrión se desarrollará como macho, y su cromosoma Y será idéntico al de su padre. Es una especie de apellido paterno que sólo se transmite de padres a hijos, y que se pierde con las hembras, del mismo modo que sucedía a la inversa con el ADN mitocondrial. Así, mediante la información del cromosoma Y, podemos remontarnos de hijo a padre, a abuelo, a bisabuelo, a tatarabuelo, etc. hasta el infinito.

Casual o causal, la naturaleza nos proporcionó hace miles de millones de años la posibilidad de, en medio de la ensalada de genes que supone la reproducción sexual, poder remontarnos en nuestras líneas de ancestros, pero eso sí, bien por línea masculina, bien por línea femenina. Son nuestros apellidos genéticos.

18 dic. 2007

¿Qué haces para Nochevieja?

¿Qué vas a hacer para Nochevieja? Me preguntan en estas fechas casi constantemente. Y la verdad es que no tengo intención de hacer ningún exceso.

Ya pasó el tiempo de los cotillones salvajes. De caerme al suelo de puro borracho. De pedir las copas de dos en dos, o de tres en tres para hacer menos veces la cola en la barra. De bailar bajo la lluviaDe follar la madrugada del 31 sobre un capó en pena calle o contra un muro en un parque. De piropear a las chicas que meaban acuclilladas entre dos coches.

Esas gansadas se hacen con 20 años. Yo creo que ya estoy mayor para eso, digan lo que digan las misteriosas (y vacilonas) dos amigas.

La historia de los cepillos de dientes en el hotel tunecino

Hoy me han contado una leyenda urbana que deja a la altura de los zapatos a la historia aquella de la joven de la curva, y que de ser cierta, sería una de las narraciones más espeluznantes que jamás he oído.

La acción se sitúa hace años (cuando no había cámaras digitales) en un hotel, dice la leyenda urbana que de Marruecos o Túnez (estos datos suelen añadirse para agregar detalles y así dotar a la historia de mayor credibilidad). El caso es que una pareja llega al hotel, y baja a la piscina dejando la cámara de fotos sobre la cama.

Dos señoras de la limpieza llegan a la habitación y se introducen los cepillos de dientes por el ano (con las cerdas hacia dentro), y se hacen fotos con la cámara de la pareja. La historia no concreta la motivación de tan aberrante acción rayana en lo escatológico. Quizá fuesen fundamentalistas islámicas venidas a menos, que no tenían Goma2 a mano, o vaya usted a saber.

El caso es que la pareja pasa sus vacaciones cuidando religiosamente de su higiene bucodental después de cada comida. Esto sería ya de por sí suficientemente espeluznante, pero el detalle verdaderamente diabólico sucede cuando la pareja, una vez de regreso a su ciudad, revela las fotos y ve, en el comienzo del carrete las imágenes que son la prueba irrefutable de la tropelía cometida con sus cepillos de dientes y la toma de conciencia de que durante quince días han estado metiéndose en la boca las zurrapas del culo de las señoras de la limpieza de aquel hotel infernal.

La persona que me ha contado esta historia (como verídica), afirma que desde que tuvo conocimiento de ella, se lleva los cepillos de dientes consigo allá donde va. Vamos, que antes deja abandonada la American Express que dar opción a que una inefable señora de la limpieza se meta su cepillo por el culo. Sin embargo yo creo que basta con no dejarse la cámara en la habitación.

17 dic. 2007

La aritmética y el periodismo

Esta mañana escuchaba las noticias en la radio, de camino al trabajo. Como cada lunes, el balance de víctimas en carretera arrojaba la cifra de muertos en comparación con el mismo fin de semana del año anterior. Aquí, el periodista de turno, decía que este fin de semana sólo habían muerto 18 personas que comparativamente con el año anterior, era una buena cifra aunque, y cito textualmente, "18 muertos es una cifra 18 veces superior a lo deseable."

Y entonces mi modo matemático ha empezado a trabajar de forma automática. ¿18 veces superior a lo deseable? La verdad es que como aserto periodístico es precioso, pero denota un escaso conocimiento de la aritmética, ya que si decimos que 18 muertos es 18 veces superior a lo deseable, estamos diciendo que lo deseable es 1 muerto. ¿Quién es ese pobre hombre que este periodista desea ver muerto? Como soy un humanista convencido, creo firmemente que el periodista ignoto ignoto de Pitágoras pretendía hacer ver que lo deseable eran cero muertos, pero esto no es posible mostrarlo como fracción, ya que nos colocaría al cero como denominador, y como todo el mundo debería saber (ya que se estudia en la enseñanza obligatoria), cualquier numerador dividido por cero arroja un cociente infinito. Así las cosas, siendo lo deseable cero muertos, no hay forma de expresarlo diciendo "tantas veces más de lo deseable", ya que cualquier número es, por definición, infinitas veces superior a cero. Como mucho, y forzando un poco la cuestión, podríamos decir "18 muertos es una cifra inifitamente superior a lo deseable." Aunque evidentemente pierde la musicalidad y la gracia del paralelismo 18 muertos-18 veces, etc.

Así que aún teniendo en cuenta las buenas intenciones del periodista y su afán por colocar una perla elegante en su noticia, habría sido mejor que se la hubiese ahorrado y así no airear sus carencias cognitivas de base.

16 dic. 2007

Casi no te fuiste

Hoy te dejaste un poquito de ti. Mientras intentaba conciliar el sueño di media vuelta y hundí la nariz en mi almohada. Y allí estabas tú. Te reconocí. Te respiré hasta desvanecerte y me quedé dormido, casi contigo. Casi no te fuiste.

13 dic. 2007

Reflejo contenido

Es curioso porque desde pequeño nos enseñan lo que es un acto reflejo. Es aquel acto que realizamos sin ser conscientes de ello. En concreto uno de los mecanismos más interesantes es el que hace que retiremos la mano ante una situación de dolor. Cuando tocamos algo muy caliente (demasiado para la integridad de nuestro organismo), se produce una señal de alarma. Sin embargo, esa señal de alarma no viaja hasta el cerebro, sino que al llegar a la médula espinal se da directamente la orden de retirar la mano. Es un mecanismo ingenioso que reduce casi a la mitad el recorrido que ha de trazar la información del dolor, y a su vez reduce a la mitad el tiempo de respuesta, lo que es una gran ventaja si estamos en contacto con la bandeja de la lasaña recién sacada del horno, situación esta en la que cada milésima de segundo cuenta. Hoy me ha pasado algo curioso. Tengo una taza que es una mierda, porque cada vez que la meto en el microondas, se calienta más la taza que el contenido. Hoy la he usado y previendo el resultado, he tocado el asa de la misma tras 2 minutos de potencia máxima y mi brazo ha salido disparado hacia atrás. Ha sido visto y no visto. Cuando mi cerebro ha recibido la información y ha sido (he sido) consciente del peligro, la mano ya estaba lejos de la fuente de calor hacía rato. Sin embargo tenía que sacar la puñetera taza del microondas, así que con mucho cuidado he cogido un trapo, y con él, he agarrado la taza por el asa. Estaba llena hasta el borde, de modo que el proceso era lento para no derramar el contenido. Debido a la lentitud del proceso, el calor ha traspasado el trapo y me ha empezado a abrasar los dedos de la mano con intensidad creciente. Sin embargo esta vez no ha habido reflejo ninguno. He soportado estoicamente el calor diciéndome a mí mismo "me estoy quemando, me estoy quemando, me estoy quemando." Pero esta vez el cerebro mandaba y decía, "Sí, me estoy quemando pero los daños colaterales de soltar la taza son peores, sopa derramada por todas partes, taza rota (y me encanta esa taza)", etc.

Se dan dos circunstancias:
Para que el reflejo funcione correctamente, el peligro ha de producirse repentinamente. Es decir, funciona mejor si nos quemamos de golpe que si nos quemamos poco a poco.
Y en segundo lugar, parece claro que si el cerebro es consciente del peligro a priori, es capaz de supeditar la acción refleja de modo que quede todo bajo control consciente. No obstante de esto no estoy del todo seguro, ya que cuando he tocado por primera vez la taza yo era consciente de que iba a estar muy caliente (ya que conozco la deficiencia de dicha taza).

Curioso mecanismo.

12 dic. 2007

Parchís y Oca

¿Por qué detrás de cada tablero de parchís hay un tablero del juego de la oca? ¿Qué extraña ley no escrita vincula estos dos juegos de un modo tan potente?

11 dic. 2007

El cauce y el río

El río no hace el cauce. Es el cauce el que da forma al río.

Microsoft veta al Tíbet

El error (pincha para ampliar)
No me lo podía creer cuando lo vi, pero es cierto. Increíble pero cierto. Hotmail no permite la palabra "tibet" (ni ninguna combinación de caracteres que incluya "tibet") en sus cuentas de correo (o como se llaman ahora, Windows Live ID). Si se coloca cualquier combinación que incluya "tibet", se producirá la advertencia que puede verse: El Windows Live ID contiene una palabra o una frase no permitida. Vuelve a intentarlo. Es decir, para Hotmail, "tibet" es una palabra prohibida. Agárrate que vienen curvas.

¿El motivo? Sinceramente, no lo sé, pero supongo que permitirlo, pondría a Hotmail o más concretamente a Microsoft en una posición delicada ante China (ese país que tiene tanto amor por los Derechos Humanos como yo por la coprofagia) y se les estropearía la política lameculos que aplica EE.UU. (junto a la práctica totalidad de los países desarrollados) para con el "gigante asiático". Evidentemente así se evitan usuarios como "freetibet@hotmail.com" o similares, que no gustarían nada a la mayor dictadura del planeta, si contamos tanto los años que lleva en vigor y el número de personas tanto asesinadas, como que viven bajo su opresión. Un país que encarcela a bloggers (como yo) por decir cosas como las que estoy diciendo yo aquí. Lo verdaderamente lamentable es que una nación que se las da de ser la mayor potencia del mundo entre en un juego tan rastrero y vil como este, dejándose influenciar por una dictadura opresiva y comunista. Lamentablemente queda al descubierto que el dólar es el dólar. Curiosamente el país en el que más copias ilegales por habitante se venden de productos de Microsoft, también es China. Bill Gates y sus amigos nunca han tenido muchas luces.

A ver si alguno de estos valientes democratizadores del tres al cuarto se atreven a democratizar China, y de paso el Tíbet.

¡LIBERTAD PARA EL TÍBET!

9 dic. 2007

Jonathan Coulton (JoCo)

En un maravilloso ejemplo de serendipia, me he encontrado hoy con Jonathan Coulton, JoCo para los amigos. Jonathan es un cantautor de Nueva York que cultiva el género folk rock con un toque geek que distribuye su creación por medio de Creative Commons, liberando además algunos de sus temas para descarga libre. Su temática es desde lo más fresco, alegre e incluso divertido tratando de temas como Ikea o Flickr, o las compras compulsivas en los centros comerciales como SkyMall, hasta temas algo más tristes como When You Go, o So Far So Good por citar tan sólo algunos ejemplos. Entre 2005 y 2006 Coulton llevó a cabo un experimento que él denominó "Thing a week", que consistió en producir un tema a la semana durante 52 semanas, cumpliendo así un reto de creatividad. Entre las muchas cosas que Jonathan pretendía demostrar y demostrarse quedó evidenciada la altísima calidad de su producción.

Entre mis temas favoritos están
Re: Your Brains
Drinking with you
Flickr (imprescindible con el vídeo)
Madeleine
So Far So Good...
Y podría seguir durante toda la mañana. Joder qué difícil es elegir.

El hecho de que, por ende, JoCo distribuya su música bajo Creative Commons, la bestia negra de la SGAE, y de otras sociedades de manejos de derechos, saca a la luz, aún más si cabe lo que muchos de nosotros que no vivimos mirando atrás de reojo, sino adelante de frente, venimos diciendo. Que esto cambia, les guste a ellos o no. Felicidades, JoCo.

4 dic. 2007

Pérdida de conciencia consciente

Sólo he perdido el conocimiento dos veces en mi vida: La primera fue con 15 años. Me corté en un dedo con una cuchilla, me fui al lavabo a curarme, me mareé y vi una especie de efecto túnel, en el que la parte visible se cerraba más y más hasta quedar todo en negro y no me enteré de más. A continuación me caí la suelo y en la caída me abrí la cabeza con el pomo de la puerta del baño. (Afortunadamente en el momento de hacerme la brecha ya estaba inconsciente por lo que no me dolió nada). Recuperé el conocimiento cuando apenas 10 segundos después mi madre llegó alarmada por el golpe, y empezó a zarandearme con ímpetu mientras vociferaba a mi hermana para que avisase a mi padre, que estaba en la terraza cuidando de sus bonsáis. Cinco puntos de sutura con anestesia local, que por cierto, descubrí que actúa por contacto y no de forma intravenosa. Lo sé porque me pincharon la anestesia en la cabeza, se salió la anestesia por la herida, y chorreó por la cara, dejándome todo el carrillo izquierdo completamente dormido.

La segunda vez que he perdido el conocimiento fue anoche. Y fue muy diferente, ya que sin yo darme cuenta de que lo hacía, tomé plena conciencia del desvanecimiento y del proceso posterior al volver en mí. Me explico. Estaba tumbado en la cama, hablando por teléfono, y recibí una noticia impactante y que no me gustó mucho. En el momento de escuchar aquello, empecé a notar un frío por todo mi cuerpo, y una bajada de tensión. Al principio pensé que era sólo una bajada de tensión, como alguna otra que he tenido, pero pronto empecé a oír todo de lejos, como si me alejase de allí. Esta vez no hubo efecto túnel, simplemente empecé a verlo todo en penumbra, como si la luz se apagase lentamente, mientras los sonidos eran cada vez más débiles. Se me aflojaron todos los músculos, el auricular se me cayó de la oreja, y yo pasé a la inconsciencia. Dado que mi gato seguramente pensó que me había quedado dormido, no me despertó, y simplemente siguió hecho un ovillo a mi lado. Aproximadamente cuatro o cinco minutos más tarde, me "despertó" el móvil. Mi interlocutora me estaba llamando al fijo, y al no contestar yo, alarmada, me llamaba al móvil. Con el timbre del móvil recobré el conocimeinto pero en ese momento mi cerebro daba órdenes a mi brazo que este no quería cumplir. Era como si el brazo estuviese desconectado. Aún necesité otro minuto o un par de ellos para poder colgar el teléfono y llamar a mi interlocutora para calmarla y asegurarle que estaba bien. En ese momento, me notaba muy lento, espeso, empanado. Yo pensaba con normalidad, pero por alguna razón no conseguía hablar con la fluidez necesaria y habitual, y era consciente del problema, lo que me ocasionaba malestar. Era como si la parte no desconectada del cerebro fuese "consciente" de que las partes que habían sufrido un reset no estaban aún a pleno rendimiento.

Lo curioso de esta vez, que no me sucedió la primera, es que en todo momento fui consciente de la pérdida de conciencia, por incoherente que parezca. Es como si hubiese un plano de conciencia que no se apaga (lógicamente, por otro lado, ya que fue una pérdida de conciencia, no un óbito, por lo que es lógico pensar que hay partes del cerebro que siguen activas incluso en mitad dicho trance). En todo momento pude darme cuenta de lo que me estaba pasando, antes del desvanecimiento, y posteriormente me percaté como en un plano superior de consciencia de que no podía hablar con normalidad. Ha sido lo que mi amigo Ramón ha llamado con sorna, pero mucho acierto, Experiencia Feynman, dada la similitud con los "sueños conscientes" que Richard Feynman narra en su autobiografía.

Nota mental: Investigar y leer literatura médica acerca del proceso de pérdida de consciencia.

30 nov. 2007

Mentir y ocultar la verdad

De pequeño me encantaba ser espía. Me compraba libros de espionaje y jugaba con espejos para ver a través de las paredes o teléfonos de yogur para escuchar por debajo de las puertas. Pero el aspecto que más me apasionaba era el ámbito psicológico del espionaje, quizá porque era el más barato y fácil de practicar. El caso es que le dedicaba horas al análisis minucioso de cómo funciona nuestra mente. Y he recordado todo esto porque recientemente he conocido a una chica que le es infiel a su novio con un chico al que ha conocido recientemente.

Algo esencial en el juego del espionaje es no permitir atar cabos al "enemigo". Nuestro cerebro es una máquina de atar cabos. Se le da fenomenal encontrar puntos en común entre diversas variables, historias, datos, etc. Por eso, le dije a esta chica que lo primero que había hecho mal es decirle a su novio que había quedado con "un amigo", y luego contarle lo majo que es ese amigo, los animales de compañía que tiene, etc. ¿Por qué? Pues porque si cualquier otro día, esta chica se da un revolcón en casa de su affaire y llega con pelos de gato adheridos a su ropa, se da una incómoda situación debido a que por su locuacidad, ella le había contado a su novio quién tenía y no tenía gato. Y sus compañeros de trabajo, con quien ella decía haber estado, no tienen gato, y tampoco hay gatos en los bares, donde ella había dicho que estaba. "Pero el chico aquel que acababa de conocer sí me dijo tenía gato... ¿no?" Catapún

Otro gravísimo error es intentar reforzar una mentira con una inusual pléyade de detalles. Como le contaba yo a mi amiga, había sido un error darle infinitos detalles sobre lo que había estado haciendo (supuestamente) una tarde, cuando en realidad normalmente no dice gran cosa cuando realmente se va con sus compañeros de trabajo. "Qué raro. Ella jamás comenta el color de los pantalones del camarero del bar en el que ha estado..."

Pero algo en lo que la mayoría de la gente falla es a la hora de la mentira pura y dura. Mentir está muy feo, vaya por delante. Y niños, no hay que mentir a papá ni a mamá. No hagáis esto en casa, nosotros somos profesionales. Al lío. Muchas veces me encuentro con mucha gente que declara "es que yo no sé mentir, se me nota en seguida" Y la verdad es que es tristemente cierto. Hay gente que en cuanto dice que tardó diez minutos en vez de los cinco que tardó en tomarse un café, le empiezan a temblar las canillas, tartamudea, balbucea y se pone blanca, colorada y luego atornasolada. Y a su interlocutor sólo le quedan dos opciones. O creer que se ha atragantado con un caramelo de toffee Soriano (de esos que se adhieren con increíble fuerza a los molares superiores) y proceder a hacer la maniobra Heimlich, o bien dar por sentado que todo cuanto está saliendo por esa boquita es una trola.

El problema a la hora de mentir es que ponemos a nuestro simplón cerebro en un brete. En esos momentos estamos obligando a nuestro cerebro a sacar a mucha velocidad mucha información y muchos datos sobre los que no tiene una base en la que apoyarse (aunque parezca mentira, hablar cuesta menos que pensar, por eso se habla tanto y se piensa tan poco). A resultas de este proceso, nuestro cerebro empieza a sentirse fatal. Aquí es donde podemos sacar tajada de una debilidad de nuestro cerebro y hacerle un by-pass para evitar esa desazón tan desagradable. Ya he comentado aquí en alguna ocasión la teoría Brain in a Vat. Según esta teoría filosófica, nuestro cerebro se "ilumina" de la misma forma cuando comemos un helado, que cuando rememoramos habérnoslo comido. Esto significa que para nuestro cerebro es muy similar por no decir idéntico el proceso de vivencia y el de rememoración. Así las cosas, si nosotros vivificamos, imaginamos con pelos y detalles una situación, estamos engañando a nuestro cerebro de forma que él recree la situación con la misma intensidad con la que la viviría en caso de ser real. Y llegados a este punto, a la hora de contar esa situación ficticia, nuestro cerebro encuentra un "recuerdo falso" pero que a sus efectos, es tan válido como uno verdadero, por lo que a la hora de contar que hemos estado donde no lo hemos hecho, mantendremos un pulso firme como el acero. Esta es la técnica que hace que el polígrafo o máquina de la verdad falle, y por la que no sea aceptada como prueba ante los tribunales.

Y así, fui instruyéndola hasta completar un enorme rosario de triquiñuelas psicológicas encaminadas a, como en una partida de ajedrez, intentar que tu mente venza a la de tu adversario.

Pero ante todo y como le decía yo a mi amiga, todas estas técnicas, trucos y métodos no tienen por objeto que su novio no la pillase, sino tan sólo evitar que su novio quisiese pillarla. ¿Y por qué? Pues porque si su novio llegase a tener el deseo y el firme propósito de pillarla, desde luego la pillaría. Porque en realidad, lo triste de la mentira y la traición, es que sólo puede engañarse a quien confía en nosotros y a una mente desconfiada y recelosa es prácticamente imposible meterle un gol. Por eso, si ella quería que no la pillase su novio, lo que debía hacer era no darle a él motivos para que su novio quisiese pillarla.

Bueno, llegados a este punto supongo que muchos de quienes lean esto pensarán que soy una especie de ser peligroso, mezquino y diabólico que colabora en la infidelidad, miente por doquier y manipula tanto la realidad como al ser humano. Cada uno puede pensar lo que quiera, que para eso es gratis, pero saber cómo funciona una escopeta no te convierte en asesino en serie.

29 nov. 2007

Animal humano

La verdad es que hay ocasiones (y si lees esto de cuando en cuando sabrás que no es la primera vez que lo digo) en las que me avergüenzo de ser humano. De pertenecer a una especie que es capaz de las más altas cotas de crueldad sin tener la excusa de ser un animal irracional, que es con lo que justificamos la crueldad animal. O quizá no seamos tan racionales. Una especie que carece del más mínimo sentido de la empatía o de compasión.

Cuando alguien habla conmigo sobre la industria peletera y la defiende escudándose en que dichas pieles proceden de granjas, me gustaría poder llevar encima algunas imágenes de cómo funcionan las mencionadas granjas.

El vídeo cuyo enlace pongo a continuación es un vídeo grabado por la Swiss Animal Protection en una granja peletera en China, ese país cuyos gobiernos y leyes tanto aprecio yo, como también sabrás... Y está expuesto en PeTA TV, un broadcaster de Internet dedicado a la protección de los derechos de los animales. El vídeo es extremadamente duro, lo advierto de antemano, pero creo que es con vídeos así como puede tomarse conciencia de la realidad de lo que sucede en las "inofensivas granjas peleteras" y difundir y denunciar este hecho.

No me entretengo más, simplemente aquí dejo el enlace para quien tenga redaños para verlo:
http://www.petatv.com/tvpopup/video.asp?video=fur_farm&Player=wm&speed=m

Puedes bajar la versión íntegra de 14 minutos en versión para Windows Media, o en formato Quicktime por si deseas enviárselo a alguien.

Y tienes más información en el artículo al respecto de la Swiss Animal Protection:
http://www.animal-protection.net/furtrade/chinafur.html

Sólo espero que algún día pueda dejar de avergonzarme de mi propia especie.
¿Que qué puedes hacer? Pues siempre lo digo, cuando escribo algún artículo-denuncia, pero hay montones de asociaciones y organizaciones de reconocida solvencia que velan por los derechos de los animales: Adena/WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción son sólo tres de las muchas que existen. Colabora económica y activamente con ellas.

Presuntos informáticos

No es la primera vez que trato aquí de la calidad del trabajo, pero ese tema es un auténtico filón. Hoy me he enterado de que una presunta informática que trabaja en una multinacional de tiendas de ropa con nombre de fruta tropical (no es chirimoya, no es piña, no es guayaba, no es papaya...) preguntaba ni más ni menos que por una empresa de web mining, para, ni más ni menos que saber cómo se mueven sus usuarios por dentro de la web de venta online de la compañía, y así saber qué patrones de navegación siguen los potenciales compradores. La idea es buena y todo responsable de ventas querría disponer de esta información, por lo que asumo que alguien de ese departamento le ha solicitado a la presunta informática que le proporcione esta información. (Yo mismo, cuando trabajé en sitio web de comercio electrónico colaboré en la instalación de estos patrones y la tabulación y categorización de los datos obtenidos).

El tema es que para empezar, esta presunta informática no tiene ni dea de lo que es la minería de datos, o no buscaría una empresa de esa disciplina para el cometido que ella deseaba. También denota que no tiene ni zorra del panorama web mundial, y desde luego de que existen infinidad de herramientas y sistemas de estadísticas y monitorización de visitas, gratuitos y de pago, que permiten aquello que ella necesita. Pero por último denota que o bien no sabe a qué se dedica el departamento de informática de su empresa, o su departamento de informática tiene graves carencias, ya que programar un sistema de monitorización como el que necesita es poco menos que una tarea de fin de semana en ratos libres. Por supuesto esta presunta informática ha recibido una valiosa información de la existencia de algo casi mágico, llamado Google Analytics.

En fin, nada cambiará. Esta presunta informática seguirá levantándose la pasta muerta de su sueldo a costa de hacer creer a todo el mundo que tiene idea de algo. Como dice mi abuela, unos cardan la lana, otros ganan la fama.

28 nov. 2007

Casio timer


El difunto Casio DQ-750
Hay una leyenda urbana que circula por Japón, que es sobre el Sony Timer (el temporizador de Sony). Este era un dispositivo que, según la leyenda, incorporaban los aparatos de Sony (que en Japón no tenían muy buena fama) y que hacía que dejasen de funcionar pasado un tiempo.

Bueno, pues yo puedo probar que Sony no sé, pero Casio incorpora un Casio Timer en sus aparatos. Ahí va la historia. En 1998, la que entonces era mi chica compró dos despertadores Casio DQ-750 y nos los regaló. Dijo que quedarían muy chulos en las mesillas de noche. Era un despertador de grandes números, con calendario perpetuo y temperatura, y un enorme botón en la parte superior que hacía que se iluminase toda la pantalla en un azul turquesa muy bonito. Algún tiempo después de aquello, ambos relojes se separaron para no volverse a ver nunca más. Y he aquí el misterio. En septiembre de 2007 mi despertador sufrió una anomalía repentina. Varios de los "palitos" que conforman los números (técnicamente los llamamos "segmentos"), se apagaron. Esto hacía que la hora no se leyese correctamente, ni la fecha, ni la temperatura. El reloj seguía funcionando, pero el display había muerto, lo que hacía que el reloj fuese inservible (lo que se ve en la parte inferior, no son caracteres Klingon, sino el display hecho polvo). Probé a dejarlo sin pilas una semana, y cuando se las puse, pareció haberse recuperado, aunque al cabo de dos días, volvió a las andadas, así que lo relegué a una estantería (primeras fases del Síndrome de Diógenes) y compré otro despertador (esta vez, Sony).

El caso es que recientemente he sabido que al hermano gemelo de mi despertador Casio DQ-750 le ha sucedido exactamente lo mismo, y exactamente en la misma fecha. Y yo pienso. Para ser un "defecto", desde luego es un defecto muy preciso. Me parece increíble que ambos relojes presenten la misma anomalía, y exactamente a la vez. Parece como si estuviesen programados para fallar... El Casio timer...

24 nov. 2007

22 nov. 2007

Nachidad

Aunque parece que está de moda decir que deprime, lo cierto es que a mí me encanta la navidad. No la Navidad (con mayúscula) como festividad religiosa del 25 de diciembre, sino la navidad (con minúscula) como el período que va desde que El Corte Inglés decide que ya toca (este año ya va por los idus de noviembre), hasta más o menos el 7 de enero, cuando las rebajas dan paso a la cuesta de enero y a la resaca.

Pero sí. Me gusta. No me deprime, ni me pone triste. Sí he tenido pérdidas gravísimas de seres queridos, que se supone que es el principal motivo por el que la gente se pone de mal rollo en navidad, pero es uqe a mí me encanta ver las calles llenas de luces y las caras de los niños sonrientes y además consigo abstraerme con bastante éxito de la barrabasada consumista de comprar y comprar sin parar. Así que como casi siempre hago, me olvido consciente o inconscientemente de lo que no mola, y me quedo con lo que me hace sonreír.

Algunos toman estas declaraciones como una frivolidad, porque parece que lo que queda bien es ponerse triste o incluso estar de mala hostia, por aquello del despilfarro a todos los niveles mientras en otras partes se mueren de hambre. El caso es que yo en navidad sigo haciendo mis aportaciones mensuales a mis ONG's de confianza, y les mando además un modesto aguinaldo a modo de paga extra. No es que intente que eso sea una forma hipócrita de calmar mi conciencia, ya que tampoco me sumo a festines ni demás. Sin embargo me encanta levantarme tempranito el día de Año Nuevo y ver el concierto de Año Nuevo (por la tele), y prometerme un año más que un día lo veré en persona y daré palmas en Viena al son de la Marcha Radetzky de Strauss. Y nada más terminar, el campeonato del mundo de saltos, aunque como eso ya pilla a la hora de comer, siempre llega alguien que me increpa lo raro que soy, y me obligan a quitarlo para ver la reposición de la gala de fin de año.

Me gusta la navidad. ¿Qué le voy a hacer?

A la mierda

Fernando, tengo que decirte que me ha jodido un poco cómo me he levantado hoy. En cuanto me he montado en el coche, como cada mañana, he puesto la radio, y lo primero que he oído han sido las señales horarias de las ocho de la mañana, y acto seguido la noticia de que te habías muerto anoche. En ese momento y sin avisar un torrente de recuerdos ha brotado de mis ojos y recorriendo mis mejillas se ha lanzado al vacío sobre mi regazo, sorprendiéndome a mí mismo, y sin que yo pudiese evitarlo.

Dicen en la radio que eras un galán, pero lo cierto es que cuando yo te conocí ya empezabas a tener pinta de abuelo entrañable. Eras un tipo raro. Demasiado alto para tu generación, con pinta desgarbada, ese pelo rubio y fosco de panocha, y tus ojos azules que más te hacían parecer holandés que español.

No puedo reprocharte que te largaras a la francesa, faltaría más, aunque eres una de las ecasísimas personas por las que, sin haberla conocido en persona, he llorado desde muy dentro al saber que habías comprado un billete de ida para la barca de Caronte. Y quizá ha sido porque en mi vida hay muchos recuerdos ligados a ti.

Fuiste una de las primeras voces que aprendí a reconocer, quizá porque era la que oía de labios de Don Quijote. Y quizá por eso siempre que he releído el libro paréceme oír esa voz tuya grave, resonante y algo trémula haciendo eco en mi cabeza diciendo "¡Non fuyades!" o "Paréceme Sancho que los refranes son verdad verdadera, pues son sacados de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas." o cosas por el estilo.

Desde pequeño siempre me hizo gracia la similitud de tu nombre y tu primer apellido, y fuiste el germen de que ya entonces fantaseara con alguien llamado "Fernando Fernán Fernández", el colmo de la cacofonía.

Crecí viéndote montones de veces en Cine de Barrio en casa de mi abuela, mientras ella hacía punto y ganchillo y mi hermana y yo merendábamos leche con galletas María Fontaneda acompañados de nuestros amigos, tú, y Alfredo Landa, José Sazatornil, Antonio Ozores, y tantísimos otros. Y sigo viéndote, la última vez, hace un par de semanas en "Muerte de un ciclista", viendo cómo clavabas el amargo sentimiento de culpa por un homicidio involuntario.

Hasta enfadarte lo hacías con estilo y no dejaré de reírme jamás oyéndote mandar a la mierda a aquella periodista pesada, e imitándote ahuecando la voz para alcanzar esa

Actor, escritor, voz inconfundible, entrañable abuelo, cómico indiscutible, académico de la lengua, cine, teatro, radio, televisión... Y amigo en la distancia y en el desconocimeinto.

Me encanta tu cita "La gente cree que soy muy culto, pero es que hice un buen bachillerato." Las comparaciones son odiosas, pero yo siempre te he considerado el Groucho español.

Y es que con tanto recuerdo grato, las lágrimas se fundieron con la sonrisa y en una estraña mezcla como cuando aún es de día y enciendes la luz, me he visto

Hasta pronto, Fernando Fernán Gómez. Ha sido tu último mutis. Telón.

20 nov. 2007

Vapor de nubes

Hoy he oído en la radio una cuña de una marca de coches en la que se hablaba de "vapor de nubes", y me ha recordado que esta, la de que las nubes están hechas de vapor, es una de las falsas verdades más extendidas, aunque por lo inofensivo de la misma, no se le presta mucha atención. El caso es que si preguntamos a alguien "¿De qué están hechas las nubes?", mucha gente responde con convicción una cantinela cincelada en la escuela "De vapor de agua." Y el caso es que esto es una falsedad, porque las nubes blancas o grises que nosotros vemos, los cúmulos, cirros o estratos, están hechas, todas sin excepción (casi), de agua líquida. Y digo casi, porque en algún caso, como los cirros, no es agua líquida sino cristales de hielo. El vapor de agua es absolutamente transparente. Si las nubes estuviesen hechas de vapor, serían invisibles.

El ciclo de vida de una nube es bastante simple y todo el mundo lo conoce por los dibujos de los libros del cole. El sol le atiza al mar, se evapora el agua, y ese vapor, al ser menos denso que el aire, se eleva. Sin embargo aquí viene lo que en la simplificación escolar no se cuenta. El vapor de agua, al elevarse, alcanza capas más frías de la atmósfera, ya que el aire se calienta no por acción directa del sol, que lo atraviesa casi sin afectarle, sino por contacto con la cálida superficie terrestre (esta es una de las causas de que en las zonas con mar, el ambiente sea más fresco) a la que el sol sí afecta y mucho (si has caminado descalzo por la playa, lo sabes). Así que conforme el vapor se eleva, y por tanto se aleja de la superficie, el aire está más frío, y le sucede lo mismo que al vapor de agua de la ducha cuando alcanza el frío espejo del baño. Se enfría bruscamente y pasa a estado líquido. Toda esa cantidad de agua pasa a componer millones de gotitas. ¿Por qué no se caen? Son muy pequeñas y están en suspensión, de la misma forma que le sucede al polvo. Cada gota se comporta como un pequeño espejo cuando le da el sol (todos hemos visto de cerca una gota de agua iluminada por el sol), y esto hace que brillen enormemente cuando el sol las ilumina. ¿De qué color es el brillo? Blanco. ¿Y las nubes? ... Todas las nubes, incluso las de tormenta, son blancas por su cara superior. Si nosotros vemos nubarrones negros o grises, es únicamente porque los vemos por su lado no iluminado, y cuando hay tormenta se dan dos circunstancias: La primera es que la cobertura de nubes es mucho mayor, por lo que no llega luz intensa a la parte inferior de las nubes, haciendo que queden en sombra. Y en segundo lugar, que las nubes de tormenta son mucho más densas, lo que dificulta el paso de la luz por dentro de la propia nube.

Estábamos con nuestras gotitas de agua recién condensadas a partir del vapor, y disueltas en el aire formando una preciosa nube. Esto es una suspensión en sentido estricto, aunque para mi ejemplo, lo trataré como una, una disolución. Todos los disolventes (esto también lo aprendimos en el colegio) tiene una capacidad máxima de absorción de soluto. ¿Qué ocurre si nos pasamos echando azúcar en el café? Al principio el azúcar se disuelve, pero a partir de cierta cantidad, el café no puede disolver más azúcar (está saturado) y el exceso de soluto decanta, y nos deja un dedo de azúcar en el fondo. A nuestras gotitas de vapor de agua de la nube les pasa algo similar. Cuando empieza a haber muchas más gotitas de agua de las que el aire puede disolver, la nube se hace más densa, y el sol no llega a su interior, las gotas empiezan a estar demasiado juntas, y sucede lo que le sucede cuando juntamos dos gotas de agua, cosa que todos hemos hecho. Dos gotas se juntan y pasan a formar una gota más grande. El problema de toda suspensión es que su éxito depende intrínsecamente de lo pequeña que sea la sustancia suspendida. Es posible hacer una solución de polvo en agua, pero no de piedras, aunque polvo y piedra estén hechas de la misma sustancia. Así, cuando las gotas empiezan a juntarse y a formar gotas más grandes, llega un momento en que son demasiado grandes para permanecer suspendidas en el aire, y caen, o técnicamente precipitan. Por eso el hombre del tiempo habla de precipitaciones, ¿qué te creías? En su caída arrastran a más gotas que encuentran a su paso, y en ocasiones también al polvo y otros elementos y partículas que hay en las capas inferiores. Por eso a veces llueve barro o agua sucia. Si se da la rara circunstancia de que las capas inferiores están más frías que las superiores, puede incluso ocurrir que la gota se congele en su caída. Para esto no hace falta que la temperatura sea por debajo de los 0 ºC, ya que una gota en movimiento puede tener una sensación térmica por debajo del punto de congelación (¿alguna vez te han soplado sobre la piel nada más salir de la piscina?), de modo que la gota congelada cae, y nosotros lo llamamos granizo.

Un dato curioso: Una nube puede pesar entre 50 y 200 toneladas. Ahí, suspendidas en el aire como si tal cosa.

19 nov. 2007

La Reina del Nilo

Lo nuestro duró más de tres años, desde aquel día en que me planté a esperarla en la estación de autobuses de Méndez Álvaro. Aquel día con un calor horroroso del madrileño verano de 1997. Por la mañana había ido a una entrevista de trabajo (de la que no resultó nada), y llegué por los pelos a la estación. Cuando llegó el autobús de Zaragoza y comenzó a vomitar gente, la esperé sudando junto a la puerta, con mi camiseta de manchas grises y blancas y dibujillos tribales y mis vaqueros gastados, y cuando se desvaneció la maraña de personas me quedé solo pensando que me habían dado plantón, caminé unos pasos bordeando el autobús y allí estaba con su aire medio hippie, con una camiseta morada y una falda de colores muy suelta. Me acerqué por detrás, y cuando se volvió, me miró muy de cerca y fijamente con sus ojos verdes y me dio un beso que duró unos veinticinco minutos y me deslabazó por completo. Aquel fin de semana hicimos mil veces el amor en la habitación del tercer piso del hotel Príncipe Pío hasta echar abajo la cama al son de la banda sonora de la película Kama Sutra. Estaba hecha de fuego. Aquel fin de semana en el Templo de Debod nos juramos amor eterno, y quizá la eternidad se mueve en un plano diferente al de las vidas terrenales, porque todo aquel universo de sensaciones, aquel imperio de los sentidos, aquel mar de aventuras, aquel latifundio de risas, de jugar a los dardos en aquel bar de la calle Hernán Cortés de Zaragoza, de conectarnos en el Vía Sacra, de cantar en el Master Plató, de comer truchas del Cinca en el Parador de Ordesa Bielsa, de acudir a estrenos de cine, de bañarnos desnudos en arroyos del Pirineo, o en el jacuzzi de una suite del hotel Reino de Aragón, de hacer miles de kilómetros en coche, restaurantes de lujo y glamour, todo con música de fondo de Cranberries, Garbage, Texas o por supuesto, U2... Aquel océano de sexo, drogas y rock and roll se acabó en pleno verano de 2000, tres años después. Las cosas habían cambiado y la distancia entre Madrid y Zaragoza se hacía cada fin de semana más larga y menos llevadera... Pero si hay que ser honestos, la razón de peso fue que me había enamorado de una compañera de trabajo con la que empecé una relación que sin embargo no condujo a nada. Al poco de aquel error, la eché de menos y busqué frenéticamente el Control+Z de la vida, pero no lo encontré.

Tras un corto período inicial y lógico de reproches agrios y enfrentamientos a cara de perro, pasamos a mantener una relación de amistad con derecho a todo en la que ambos nos movíamos con soltura coqueteando y buscándonos las vueltas. Recuerdo aquella fiesta de fin de año de 2000 en la que con los compañeros de la oficina me agarré una cogorza tremenda. Ella me dijo que me esperaba en una habitación del hotel Tryp Reina Victoria Ambassador, en la calle de la Embajada, en el centro de Madrid. Y a las seis de la mañana me planté allí doblando los tobillos, con lengua de trapo y la camisa blanca hecha un Pollock. Me estaba esperando en recepción, envuelta en ese glamour tan suyo, a veces barroco e incluso rayano en la horterada pero que la hacía tan inconfundible. Aquella noche ardimos juntos una vez más y cuando me llamó por teléfono a las once y media de la mañana para despertarme y que dejase la habitación a tiempo, ya iba camino de su tierra. Al marcharse, había ordenado en recepción que se me dejase dormir. La vi por última vez en febrero de 2001 cuando fui a Zaragoza a ver a mi ex-suegra, a la que una neumonía casi se lleva por delante, y como era inevitable, volvimos a entregarnos el uno al otro varias veces en las horas en las que permanecí allí. Tras todo aquello, tuvo un hijo, empezó a vivir con un chico y aunque el coqueteo electrizante nunca cesó, jamás volvimos a vernos, aunque hablábamos a menudo rayando en el flirteo concupiscente.

Fue una mañana de febrero de 2005 cuando sucedió. Tuvimos una fortísima discusión y aquello que había se hizo añicos para siempre. Es cierto que había habido mentiras y puñaladas por ambas partes desde el mismo principio (algunas de las cuales las he sabido hace poco), pero lo triste es que aquel último destrozo fue provocado por terceras personas (concretamente por una, de ingrato recuerdo). La soberbia de uno y otro lado hizo el resto, y convirtió en irreconciliable lo absurdo de tal modo que no volvimos a hablar más. Y de la forma más casual, un par de cambios de móvil y los azares de la informática hicieron que el único contacto posible con ella fuese a través de mis recuerdos. Me sucede casi siempre que las olas del tiempo borran los malos momentos escritos en la arena húmeda dejándolos pulidos y vírgenes como si nada hubiese pasado, y así, al correr de los días, los meses e incluso los años, se me embelesa el gesto recordando tan sólo aquellos dulces instantes sin que nada pueda empañarlos.

Quizá por eso, en El Cairo, en Deir el-Bahari, en Medinet Habu, en Luxor, en Abu Simbel y en otros muchos lugares, sentí vivo su recuerdo, su presencia, su cariño. No en vano ella estaba ya entonces enamorada del Egipto faraónico y aunque yo siempre fui aprendiz de todo y maestro de nada, ella me picó y despertó aún más mi interés por la cultura de las Dos Tierras. Y lo cierto es que al llegar a casa, la busqué de nuevo... Y la encontré, aunque como quien halla un recuerdo al que se evoca sin respuesta.

Gracias Daya. Hasta siempre.

17 nov. 2007

Soy Hiro Nakamura

Which Hero are you es una nueva aplicación de Facebook, que te permite saber a qué personaje de Heroes te acercas más. Y casualmente según esto yo soy clavadito al que resulta ser mi personaje favorito: Hiro Nakamura.

You are "Hiro Nakamura"!

You are brave, courageous, and a loyal friend. And you'd be kind of boring if you didn't have superpowers. You are the unlikely hero. In fact, no one would suspect that you're a hero at all if you weren't freaking named Hiro.


Ya, ya sé que es una gilipollez, leñe, pero me ha hecho gracia.

16 nov. 2007

Somnífero gratuito

Conversación verídica entre dos hombres de avanzada edad, en un bar:
— Yo antes de dormir, me hago siempre una paja. —
— ¿Pero te corres? —Visiblemente sorprendido.
— No, pero me canso y me da sueño. —

15 nov. 2007

Rozamiento

No soy propenso a creer porque sí. Sin embargo hay veces en que tengo la extraña sensación de que hay algo sutil que hilvana el universo y le da cohesión. Es como si de vez en cuando, por alguna rendija, pudiésemos ver que todo está hecho por el mismo fabricante. Llámalo Dios, o llámalo Matrix. Y el otro día tuve esa sensación cuando vi un comportamiento idéntico en circunstancias aparentemente inconexas, salvo en el hecho de que pertenecen al mismo universo.

Todos los que hayan ido al colegio saben lo que es el rozamiento: Una fuerza que se opone al movimiento. Supongo que (casi) todo el mundo sabe que existen dos tipos de rozamiento. El rozamiento estático y el rozamiento dinámico. El rozamiento estático se opone a que un objeto se ponga en movimiento, y es una fuerza que hay que vencer para iniciar el movimiento. El rozamiento dinámico es la fuerza que actúa mientras el objeto está en movimiento. Y aquí es donde surge el paralelismo. Del mismo modo que para iniciar el movimiento de un cuerpo es preciso aplicar una fuerza creciente hasta vencer la oposición inicial del rozamiento estático, puede observarse un comportamiento casi idéntico en montones de otras situaciones.

En biología, para que se desencadene una infección es preciso superar lo que llamamos "umbral de infección". Esto es el número de agentes patógenos que, a modo de rozamiento estático es preciso superar para que se produzca la infección. Si a cualquiera de nosotros nos inocularan un único virus de la gripe, del sida, o de cualquier otra enfermedad, no desarrollaríamos la misma y no resultaríamos infectados. Asimismo, una vez iniciada la infección, nuestro sistema inmunitario ofrece una rozamiento dinámico al avance de dicha infección.

Pero aún en un ámbito más complejo como el de la economía podemos apreciar un comportamiento similar en las subidas o bajadas de precios en la oferta y la demanda. Que un proveedor baje unilateralmente el precio de un producto no supone una ruptura de precios a la baja, pero si son varios los proveedores que bajan los precios, se desencadena una serie de sucesivas bajadas de precios buscando la competencia que provocan una caída del precio de dicho producto. Esto por ejemplo acaba de suceder con el precio de la leche que se ha incrementado en un altísimo porcentaje, principalmente porque una gran cantidad de consumidores potenciales (la población china) ha comenzado a consumir este producto. Este número de consumidores estaba por encima del umbral, era superior al rozamiento estático y por ello se produce el incremento de precio. Pero este incremento de precios produce un rozamiento dinámico en los consumidores ya que muchos de ellos dejan de adquirir (ya sea por imposibilidad económica, ya sea por la pérdida de la relación precio/calidad) debido al incremento de precio.

Parece que se hubiese usado la misma plantilla para el funcionamiento de cosas tan dispares como arrastrar un mueble por el suelo, padecer una infección o el IPC. Parece que en todos esos casos pusiera en el fondo del envase "Made in this Universe by the same hand".

14 nov. 2007

La pirámide y yo

Las pirámides de Jufú, Jafra y Menkaure
Desde el punto de vista estructural, no tiene ningún mérito. No necesitaría a Maribel para que me explicase cómo trabaja su estructura. Es la forma más fácil de construir. Los más tiernos infantes la utilizan cuando apilan bloques de colores hechos de madera o de plástico. La nivelación del terreno se realizaba por un método bien conocido, y que a cualquiera que pensase sobre dicho problema durante un rato podría ocurrírsele. Se cava una retícula de zanjas, se rellenan de agua, se marca el nivel del agua, y luego se enrasa el terreno sobre ese nivel. La orientación es la más simple. Norte. Orientar cualquier cosa en dirección Norte-Sur es lo más simple del mundo. Si ves por dónde sale y se pone el sol o cualquier otra estrella, y trazas la bisectriz del ángulo formado entre tu posición (vértice) y ambos puntos de orto y ocaso de dicho astro, la citada línea (bisectriz) tiene una perfectísima orientación Norte-Sur. Hasta aquí, hacer una pirámide como la de Jufú que se ve en la foto a la izquierda, no parece presentar demasiada dificultad, pero cuando uno se coloca a sus pies y mira hacia arriba de sus casi ciento cuarenta metros, toma conciencia de la verdadera magnitud. La inmensa montonera de pedruscos que conforman la pirámide te hace ver que hay más refinamientos de los que parecen. En contra de lo que parece a primera vista, las caras de la pirámide no son lisas, sino que en el apotema de cada cara, es decir la "vertical" que une la cúspide con el punto medio de la base, es en realidad otra arista, esta vez negativa, cóncava o hundida, como quiera llamarse. Pero tan sólo veintisiete segundos de grado. Así, la planta de la pirámide no tiene en realidad forma de cuadrado sino de estrella de cuatro puntas, aunque muy abierta, lo que hace que desde el suelo pase desapercibida. Esta filigrana es prácticamente imperceptible salvo al amanecer de los equinoccios, momento en el que el sol sale exactamente por el Este. En ese momento el sol ilumina la mitad oeste de las caras norte y sur, dejando en sombra la mitad este de las mismas. Por supuesto esto es sólo apreciable durante unos minutos, ya que tan pronto el sol comienza a elevarse, toda la cara norte pasa a estar en sombra y toda la cara sur pasa a estar iluminada. En algunas fotografías de satélite o aéreas también puede percibirse esta particularidad. Y la pregunta es ¿Es este refinamiento de diseño un mero ornamento o perseguía alguna finalidad?

Foto aérea de 1930.
En la pirámide de Jufú puede apreciarse el
ángulo cóncavo en las caras norte y sur
Pero no es esa la única pregunta que surge. ¿Cómo se levantaron bloques de una media de 2 toneladas, siendo algunos de 60 toneladas? ¿Y cómo podían colocarse con tan extrema precisión? No seré yo, por supuesto, quien vaya a buscar respuestas esotéricas que pringuen aquí a extraterrestres y demás. Pero sin lugar a dudas no deja de ser increíble que un pueblo que el metal más duro que conocía era el cobre, tallase con tal precisión la arenisca (en otro momento hablaré sobre la estatua de diorita de Jafra). La infraestructura para elevar las piedras y colocarlas se me antoja impensable.

¿Para qué se usaron las pirámides? Personalmente creo que no eran tumbas, sino cenotafios. Encuentro muchos motivos para esto. Por ejemplo, Snefru (snfr) se construyó (que se sepa), tres pirámides. Si fuesen tumbas no tendría mucho sentido hacerse tres, aunque tres cenotafios sí parece algo bastante plausible. Además, hay indicios como los que nos transmite Heródoto quien nos cuenta que Jufú ordenó excavar pozos funerarios (independientes de la pirámide) para que le sirviesen como tumba. Así las cosas, es muy posible que la costumbre de enterrar a los faraones en pozos se mantuviese, aunque los avances arquitectónicos permitiesen la construcción de imponentes monumentos en su memoria, en el interior de los cuales, sí, se colocaban inscripciones e incluso, por qué no, un sarcófago vacío. A fin de cuentas era un monumento funerario.

Pero hay un hecho que nunca dejará de asombrarme. Y es que Aketjufú, nombre que, siempre según Heródoto, recibió lo que hoy llamamos "la gran pirámide de Giza", fue concluida en torno al año 2.570 a.C con sus 147 m de altura. Y durante algo menos de 4.000 años, ningún otro edificio le hizo sombra, hasta que se construyó en el año 1.300 de nuestra era se construyó la catedral de Lincoln cuya aguja original medía 160 m (la actual mide 83). Probablemente jamás un edificio volverá a ostentar durante cuatro milenios el trono de la mayor altura erigida por un hombre, por un pueblo, por una civilización. Ya lo dice el proverbio árabe, "El hombre teme al tiempo. Pero el tiempo teme a las pirámides."

Calzoncillos de emergencia

Sí, joder. Tengo unos calzoncillos de emergencia. Hoy una buena amiga maña se tronchaba de la risa cuando le hablaba de ellos. No, no están en un armarito de cristal con el armazón rojo y un letrero estampado en el vidrio que diga "Rómpase en caso de emergencia". No es eso. Son algo viejos, tienen pelotillas y la goma floja, pero te sacan de un apuro cuando por pura desidia te tiras una semana procrastinando la colada. Entonces un día (como hoy), a las siete y pico de la mañana sales de la ducha, y en pelota abres el cajón y está vacío. "Me cago en la puta." Te vas al tendedero con la esperanza de que quede colgando alguno olvidado, y en la penumbra descubres que no es tu día de suerte. "Me cago en la puta." Vuelves al cajón de marras y lo vuelves a abrir por si el sueño te hubiese jugado una mala pasada. "Pero me cago en la puta." Lo siguiente que uno hace es quedarse pasmado mirando la infinita vacuidad del cajón abierto, y luego se reacciona. Ante semejante panorama siempre te planteas ir a pelo. A fin de cuentas, con los vaqueros tampoco pasa nada, y no se nota (demasiado). Y de todos modos para notarlo te tienen que mirar el paquete. Para mirarte el paquete será una tía (ojalá), y si se percata de que aquello abulta de modo raro, igual hasta puedes sacar partido de la circunstancia (no te lo crees ni tú). Aunque también puede mirarte el paquete un tío y... Recompongámonos: Siete y diez de la mañana. Un hombre desnudo, con la espalda mojada (¿por qué siempre se nos olvida secarnos la espalda?) y medio dormido, plantado frente al tendedero busca en la penumbra y torpemente (y con escaso éxito, todo sea dicho) dos calcetines iguales o al menos del mismo color. Eso si hay calcetines (también los tengo de emergencia). Lamentablemente en el tendedero no hay calzoncillos y estábamos en el momento en que nuestro héroe se plantea seriamente la posibilidad de ir a pelo a trabajar. En estas, tras una apertura frenética de varios cajones aparece, al fondo de un cajón un calzoncillo polvoriento, lleno de pelotillas, con la goma floja y horrible. No es sábado noche sino miércoles mañana, y las posibilidades de enseñarle el calzoncillo a nadie son ínfimas, así que el hallazgo del calzoncillo parece equiparable a lo que sintió Howard Carter al mirar dentro de la tumba de Tutankamón ("veo cosas maravillosas"). Y tan ufano te plantas el andrajoso harapo, te pones los vaqueros y sales zumbando diciéndote. "Me cago en la puta. Esta misma tarde pongo la lavadora por mi padre."

7 nov. 2007

Arquitectura Morlock

Fotograma de la película
Una de las coñas marineras que mantenía con Laura era la referente a la "arquitectura Morlock". Los Morlocks, para quien no lo recuerde, eran los "malos" del libro "La máquina del tiempo" de H.G. Wells, y que yo conocí de muy niño por la película homónima de 1960 (aunque en España se estrenó como "El tiempo en sus manos"). En la peli, al apearse el viajero del tiempo el 12 de octubre del año 802.701 (día del Pilar, por cierto) los malvados Morlocks tenían unas construcciones futuristas de dudosa estética y bajísima factura, y a raíz de ello yo empecé a denominar "estilo Morlock" ya entonces a aquellas construcciones que veía que intentaban ser futuristas o simplemente modernas con una escasa calidad en el diseño y desde luego un pésimo gusto.
Mezquita Morlock en El Cairo
Así, hay numerosas iglesias Morlock, caracterizadas por parecer cualquier cosa menos una iglesia, con un uso extensivo del cemento y el hormigón y un aspecto realmente feo a la vista. Lo mismo ha pasado con fuentes, monumentos de toda índole etc. Y el caso es que yo, que pensaba que la arquitectura Morlock era patrimonio genuinamente español, recientemente descubrí en Egipto que no. Resulta que la estética Morlock no tiene fronteras y allí también hay iluminados a los que les va la arquitectura Morlock, como puede verse en la imagen adjunta de una espléndida mezquita Morlock en mitad de El Cairo.

6 nov. 2007

La magia de Kom Ombo

Marcas de Kom Ombo
Una de las cosas que más me sorprendieron en mi visita nocturna al templo de Horus y Sobek en la antigua Ombos (hoy Kom Ombo) fueron unas curiosas e inusuales marcas realizadas en las paredes de arenisca. Eran pequeños surcos verticales de unos 30 centímetros de longitud y forma ahusada, y en ocasiones de hasta 5 centímetros de profundidad, y se veían en gran número, y principalmente en la fachada principal del templo que daba al patio abierto. Probablemente los hubo también en el pilono de entrada, aunque hoy en día se ha perdido por completo esta parte del edificio. Era evidente que las marcas no estaban producidas por el viento, agua o arena.

El templo de Ombos, dedicado a Horus y a Sobek es el único templo egipcio conocido bajo la advocación de dos dioses. Por ello, presenta una curiosa estructura simétrica que hace de él en realidad un templo doble, o dos templos adosados. Tiene (tuvo) dos puertas en el pilono de entrada, dos puertas entre el patio abierto (primera sala hipóstila) y el patio cerrado (segunda sala hipóstila), dos puertas hacia el santuario y dos altares. Los templos egipcios tenían, además de su cometido sacro, funciones de índole administrativa o institucional, y concretamente el templo de Ombos fue lo más parecido a lo que hoy llamaríamos un centro de salud. Allí se reunían sacerdotes, curanderos, sanadores, médicos y cualquiera que dijese tener capacidades terapéuticas, para pasar consulta y ganarse la vida. Sea como fuere, muchos de los que se acercaban al templo con alguna dolencia salían curados o paliado su mal en el peor de los casos, y con el transcurrir de los años el propio templo acabó acaparando la fama siendo tomado por un lugar mágico. A aquellas viejas piedras la gente acudía a pedir a los dioses incluso mucho tiempo después de que el último sacerdote hubiese abandonado aquel lugar. E incluso cuando la arena comenzó a enterrar inexorablemente el edificio, los peregrinos seguían acudiendo ante aquellos muros a tocar con sus manos, día tras día, año tras año esperando impregnarse de la magia legendaria que desprendía aquel lugar y que, según habían oído, era capaz de sanar. Y siglos de caricias de fieles y creyentes acabaron conformando aquellas marcas verticales en los muros, y sin orden ni concierto en el suelo de granito y alabastro del patio.

Con el tiempo, estas noticias llegaron río arriba hasta Siena, y a las afueras de dicha ciudad, en la isla de Filae, la gente comenzó la misma práctica en el templo homónimo, bajo la advocación de Isis, si bien las marcas de Kom Ombo son más numerosas y profundas.

Nota: Como he tenido la misma discusión con mucha gente, a quien no crea que el sobo de los peregrinos puede socavar la roca arenisca al cabo de unos miles de años, le invito a observar el efecto producido por los besos de los fieles en la columna de mármol verde sobre la que está la imagen de la Virgen del Pilar, en Zaragoza, en tan solo unas centurias.

23 oct. 2007

Mariano contra el clima

Ayer oí de pasada la noticia, si bien no había podido profundizar en la supina cagada. Sin embargo, hoy los noticieros radiofónicos me han regalado los oídos con la impagable reflexión de viva voz de Mariano Rajoy a propósito del cambio climático. Mariano da rienda suelta a la neurona en un pensamiento de andar por casa en el que uno no sabe muy bien si va a hablar de nosotros los astronautas, si es que está pedo, o quizá que no tiene zorra idea de la diferencia entre meteorología y climatología. Pero como yo no soy Federico Jiménez Losantos, yo voy a dar argumentos de aquello de lo que hablo:

Mariano Rajoy, con luz y taquígrafos, o lo que viene a ser casi lo mismo, ante cámaras y micrófonos, realiza en la siguiente reflexión (por llamarla de alguna manera) en voz alta:
"Yo sé poco de este asunto, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: He traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?"

El caso es que Mariano cree firmemente que lo del cambio climático es un cuento, basándose en la sólida tesis de que su primo (¿el de Zumosol?) le dijo que había juntado a 10 científicos y no sabían qué tiempo iba a hacer la semana siguiente en Sevilla (donde su primo (¿el de Zumosol?) es catedrático de Física), de lo que Mariano colige que es tanto más imposible predecir cómo va a ser el clima dentro de 300 años. No obstante, Mariano, que hace gala de tener menos luces que una lancha de contrabando, demuestra, como dije antes no saber distinguir el culo de las témporas ni la meteorología de la climatología. Así, aún siendo yo incapaz de predecir qué tiempo hará la semana que viene, sí sé decir que en enero hace más frío que en agosto, que en abril lloverá y que en octubre hará un viento del carajo. Porque esa es la diferencia entre tiempo meteorológico y clima. Y el cambio no es cambio meteorológico sino climático, es decir, que independientemente de que el 23 de marzo de 2067 vaya a llover por la tarde, después de comer, o no, lo que sí parece claro es que si seguimos por este camino ese día se alcanzarán en Burgos unos 52 grados a la sombra, grado arriba, grado abajo.

Y es que no estoy criticando a Mariano por no creerse lo del cambio climático, que está en su derecho de creer o dejar de creer lo que le venga en gana, como quien no se cree que el Hombre llegase a la Luna o quienes piensen o hayan pensado que la Tierra es plana. Pensar chorradas, como pensar cualquier otra cosa, es gratis, libre, y humano. No. Por lo que critico a Mariano es por cuidar tan poco su argumentación, mezclando churras con merinas, y basar su oposición a la tesis del cambio climático en unos cimientos como los que aportó, propios de conversación de tasca de barrio de, pongamos, Villaverde bajo ("otra caña me va' a poné'"), pero no de alguien que se postula a si mismo como aspirante a la Presidencia del Gobierno de una potencia económica (la octava, para ser exactos).

Por supuesto, esperar una rectificación de Mariano, como de cualquier político sea del color que sea, todo sea dicho, viene a tener una probabilidad similar a esperar encontrar un puesto de Frigo en el norte de Groenlandia. Y es que parece que una de las cosas que se exigen a cualquier humano para dedicarse a la carrera política en España, es que abandone (si alguna vez la tuvo) toda práctica de la asunción de responsabilidades y la rectificación de errores. Y esto va por todos. Si el otro Mariano (Medina) levantara la cabeza...
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