31 dic. 2007

Aceite en las lentejas

Sí, me echo aceite en las lentejas. Aceite y no vinagre. ¿Dónde está labrado en piedra que a las lentejas hay que echarles vinagre?

Algo no funciona

Algo no funciona, o algo no está bien planteado, cuando en un mismo lugar, y en el transcurso de apenas veinte años, se pasa de las cuotas que limitan la producción de leche, a casi doblar su precio por exceso de demanda.

29 dic. 2007

El mundo del mañana

Hoy me preguntaban qué será del mundo el día de mañana en relación con el cambio climático. Y haciendo un ejercicio de política-ficción, me he permitido imaginar hacia dónde vamos e intentar predecir qué panorama nos espera.

Es muy complicado aventurar el panorama ecológico y ambiental del planeta de aquí a cincuenta o cien años. A medio plazo es muy probable que no lleguen a alcanzarse acuerdos para solucionar el problema, ya que los intereses económicos de las naciones siguen imponiéndose y los criterios de crecimiento económico son los que al fin y a la postre dictan las políticas. El problema del cambio climático, es que es un problema global, y sin embargo no tenemos en la Tierra un organismo que tome decisiones a nivel global.

Los efectos de las emisiones contaminantes en el clima tienen una inercia aproximada de 50 años. Eso significa que ahora estamos padeciendo las consecuencias de las emisiones de hace 50 años. Conviene no perder de vista este factor, porque si mañana mismo se consiguiera (como por arte de magia) reducir a cero las emisiones de gases de efecto invernadero, el cambio climático seguiría, y se correría el riesgo de afirmar que en realidad las emisiones contaminantes no tienen efecto sobre el clima, cuando esto no es así. Lo que ocurriría es que, lógicamente, habría que esperar ese plazo de inercia de medio siglo para comenzar a ver los efectos de ese cese de emisiones.

Sin embargo, en un plazo más largo, quizá de aquí a 50 años, cuando estemos padeciendo las consecuencias de las emisiones actuales, que son infinitamente mayores que las de los años 60, la situación geopolítica en el planeta se tornará insostenible. La radicalización del clima provocará hambrunas a millones de personas que iniciarán un éxodo hacia los países más desarrollados. Los países industrializados estarán mejor preparados para el recrudecimiento de las condiciones climáticas dado su mayor nivel tecnológico, pero serán la "tierra prometida" para millones de desplazados que acudirán allí por razones mucho más poderosas que encontrar trabajo (que es la motivación principal de la emigración actual). La emigración en ese escenario será a un nivel global, y motivada por el hambre. Cientos de millones de personas trascenderán fronteras y se producirá una crisis que el primer mundo no podrá obviar. Al mismo tiempo, el aumento de la temperatura y el deshielo provocarán aumentos importantes en el nivel del mar. Algunas de las áreas más pobladas del planeta como la costa Este de EE.UU., California, Florida, el Mediterráneo, Bangladesh, etc se inundarán y su población habrá de buscar nuevos emplazamientos. El impacto en la economía del "primer mundo" será atroz. Por otro lado, el deshielo de grandes masas de hielo congelado en el Himalaya o los Andes reducirá drásticamente la disponibilidad de agua potable para otros millones de personas. Se calcula que aproximadamente 2000 millones de personas beben del agua de deshielo procedente del Himalaya. Si esta masa desaparece, esa población habrá de buscar nuevos emplazamientos.

Por supuesto, en ese nivel de crisis mundial, pocos se preocuparán por la biodiversidad, pero los ecosistemas se vendrán abajo en gran medida y se producirán extinciones masivas a un ritmo mucho mayor del que hoy en día nos alarma.

Ni que decir tiene, que los estados en declive principalmente de países en vías de desarrollo, y en una situación de crisis total, tendrán pocos reparos en entablar guerras por controlar territorios más prósperos o fuentes de agua. Esto aumentará aún más el número de refugiados, que puede alcanzar la cifra de varios miles de millones en todo el planeta.

Sin duda todo este proceso, que durará aproximadamente diez o quince años, a partir del 2050 ó 2060, cambiará en muy poco tiempo la Tierra tal como la conocemos. Tanto a nivel físico (el aumento del nivel del mar cambiará el contorno de los continentes), como a nivel geopolítico (muchas fronteras y estados se derrumbarán por despoblamiento de sus zonas, desaparición de estados insulares, o sobrecarga de inmigración), a nivel moral (la humanidad se replanteará la forma en que se abordan los problemas de índole global), y por supuesto a nivel medioambiental (el clima cambiará y se hará más extremo, los veranos serán increíblemente calurosos y los inviernos muy fríos, y se producirán enormes tormentas debido al aumento de temperatura del agua del mar, desaparecerán enormes masas forestales, muchos grandes ríos se secarán o se convertiran en estacionales, la biodiversidad puede reducirse en hasta un 70% siendo cautos, o incluso más).

Quizá en medio de esa situación de crisis generalizada se tomen medidas urgentes ya que la propia población de los principales países emisores de contaminantes se rebelará, no ante el deterioro ecológico, sino, reconozcámoslo, ante el deterioro de su calidad de vida que vendrá provocado por la increíble avalancha de desplazados desde los países pobres. Los servicios púlblicos se colapsarán y el precio de los artículos de primera necesidad por la increíble demanda se disparará. Así las cosas, las medidas que se tomen aún tardarán otros 50 años en dejar ver sus frutos, y será otro medio siglo muy difícil. Pero lo que suceda para el año 2100 ó 2110 ya es muy complicado de predecir. La razón es que sabemos cómo se comporta el clima en el planeta que conocemos, pero si para el 2100 las condiciones medioambientales en la Tierra han cambiado drásticamente, como por ejemplo reduciéndose la masa forestal de forma dramática, no sabemos cómo evolucionará el clima en tales circunstancias. No sabemos si se recuperará. No tenemos forma de predecirlo.

Pero lo que está claro es que el mundo no volverá a ser igual, y los que vivan esa época estarán marcados del mismo modo que quienes vivieron la Peste Negra en Europa, o conocieron el "descubrimiento" de América en primera persona. Será un antes y un después. Y no será bonito, pero siendo realistas y observando cómo funciona la macropolítica a nivel mundial, el escenario que he descrito es quizá el más plausible.

28 dic. 2007

La madre de todos los bulos

Cada vez que veo uno de esos bulos que van saltando de correo en correo, como este último, me doy cuenta de lo antiguo que es la afición del ser humano por reírse de sus semejantes y, en medio de dicha vorágine, sacar tajada. Y uno de los ejemplos más curiosos de este comportamiento fue el que se dio a mediados del siglo XIX en la ciudad de Cardiff, en el estado de Nueva York. Allí, un empresario tabaquero llamado George Hull, en un alarde de perversión, encargó a unos canteros de Iowa que labrasen un monolito con forma humana de algo más de 3 metros de alto. Trató con ácidos y otras substancias la escultura e incluso simuló la textura de la piel. Una vez finalizado lo transportó en tren hasta Nueva York y allí lo enterró en noviembre de 1868 a las afueras de Cardiff. En la operación, Hull se gastó unos 2.600 dólares de la época.

Un año después, en octubre de 1869, Hull contrató a dos hombres para que cavasen un pozo en un lugar en el que nadie cavaría un pozo, salvo que supiese que allí iba a encontrar algo, claro. Y efectivamente, apareció el "gigante de Cardiff". Tan pronto como se difundió la noticia, Hull colocó una carpa sobre el lugar de la excavación y empezó a cobrar 25 centavos de dólar por entrar a admirar al amerindio gigante petrificado. Dos días después subió la entrada a 50 centavos a la vista de la avalancha de visitantes. A pesar de que los científicos de la época advertían de lo absurdo de tal bulo, Hull (que era ateo) se escudó en el pasaje del Génesis que narra que la Tierra estuvo poblada por gigantes, y la comunidad religiosa se volcó para apoyarle. (Una de las desventajas de basar tus principios en la fe, es que te pueden engañar sin aportar pruebas).

El caso es que el Sr. Hull vendió poco después su lucrativo negocio a un grupo de feriantes encabezado por David Hannum, por la nada desdeñable cantidad de 37.500 dólares del momento, lo cual, deduciendo los 2.600 dólares de gastos de inicio de actividad, le reportaba un beneficio neto de 34.900 dólares, a los que habría que sumar lo obtenido en concepto de entradas de su exhibición. Para hacerse una idea de lo lucrativo de su exhibición, baste decir que el empresario de espectáculos P.T. Barnum intentó alquilar el gigante de Cardiff durante tres meses por 60.000 dólares. Como no lo consiguió, sobornó a algunos miembros de la exhibición del gigante para crear un molde en cera y hacer una réplica. Barnum exhibió esta réplica en Nueva York reclamando la autenticidad para sí, y difamando que el original (que se exhibía entonces en Siracusa, NY) era en realidad una copia.

El "duelo de gigantes" entre Hannum y Barnum comenzó a subir de tono llegando incluso a los tribunales, y en diciembre de 1869 (ni siquiera dos meses después de la "exhumación") la presión mediática era tal, que el propio Hull confesó ante la prensa. En febrero de 1870 los tribunales sentenciaron que ambos gigantes eran falsos, y por tanto Barnum quedaba absuelto de los cargos por falsificación (no se puede falsificar una falsificación). Sin embargo, el dinero que durante esos dos meses se embolsaron Barnum, Hannum y el propio Hull les hizo ricos.

Inocentadas

Hoy, jornada de bromas e inocentadas, ha sido un día prolífico.
  • Agujerear los vasos de plástico de la máquina del agua
  • Meter clips en el microondas de la cafetería
  • Pegar con Super Glue 3 los capuchones de los bolígrafos
  • Intercambiar enchufes de monitores
  • Empapar de agua el cojín de una silla de oficina
  • Llamadas telefónicas varias

26 dic. 2007

Más canon que nunca

El pasado día 19 de diciembre intervine brevemente en una tertulia de la Cadena SER que versaba sobre el canon digital, a propósito de su aprobación en el Congreso, o mejor dicho, a propósito de la enmienda emitida por el Senado a dicho impuesto privado. Desde aquel día llevaba queriendo escribir un artículo sobre los ladrones de las sociedades de gestión de derechos, de la cual la SGAE (que sí, sois unos ladrones y es lo más suave que se os puede dedicar) es su máximo exponente. Sin embargo las fiestas navideñas y demás motivos de procrastinación me han llevado a retrasarme una semana en dicha redacción.

No es la primera vez que toco el tema del canon aquí, ni mucho menos. Quien lleve algún tiempo leyendo este blog sabrá cuál es mi postura sobre el canon, pero esta vez le he dedicado bastante tiempo a hacerme una idea de conjunto a nivel social.

El caso es que en las encuestas por Internet vence abrumadoramente el NO respecto al Sí. Sin ir más lejos, la encuesta publicada en elpais.es el 18 de diciembre con enunciado "¿Estás de acuerdo con el canon digital?" y posibles respuestas "Sí, es una forma de compensar la copia privada" y "No, ya que es indiscriminado", dio como resultado un 93% a favor del NO con 6.766 respuestas. Y cito la encuesta de El País precisamente por ser un periódico más alineado con el gobierno actual, promotor del canon, y por ser un medio generalista ya que podría tachárseme de sesgado o parcial (y con razón) si trajese aquí las encuestas realizadas en las webs de plataformas contra el canon, en la Asociación de Internautas o similares. Además de esto, los intervinientes en tertulias de radio se muestran favorables en bloque a la eliminación del canon, incluso, y sorprendentemente, aquellos que pertenecen al mundo de la música. Como decía otro interviniente en la misma tertulia en la que yo participé, y que era músico y miembro numerario de la SGAE, precisamente por conocer los entresijos de la SGAE sabía perfectamente lo injusto del canon, lo arbitrario del mismo, y lo inservible que resultaba para lo que la SGAE dice que sirve, ya que como él mismo recordaba, jamás había visto un duro del dinero recaudado en concepto de canon. ¿De verdad tan alejados están los políticos de una realidad tan palpable como esta, que les haga mostrarse tan ajenos a lo que sucede en la calle y a lo que las encuestas revelan o hay algo más detrás de ese "mirar para otro lado"?

Supongamos que yo, Pepe Pérez, no soy melónamo en absoluto. Supongamos incluso que aborrezco la música. Jamás voy a conciertos ni compro música ni escucho nada que se le parezca salvo la sintonía del telediario o el jingle de alguna cuña de radio. Por supuesto, tampoco tengo ni un solo MP3 en mi PC, ni ganas. Cuando me compro un móvil, lleva en el precio un canon que la SGAE me cobra a mí para compensar a no tengo muy claro quién, por la copia que ni he hecho ni haré jamás de no sé qué música. Del mismo modo, el disco duro de mi ordenador llevará incorporado en su precio un sustancioso canon para compensar de forma igualmente misteriosa por almacenar en él una música que jamás se almacenará, y lo mismo sucederá con la grabadora de DVD, con los DVD que compre para grabar las fotos personales (yo hago en torno a 10 GB de fotos cada vez que me voy 15 días de vacaciones, y no es coña), o con la conexión ADSL que uso para mirar el correo, para publicar este blog, y para poner a parir a la SGAE. Y yo me pregunto. ¿Por qué demonios tengo yo que pagar por algo que no he hecho ni voy a hacer nunca?

No es de extrañar que en medio de esa indiscriminada vorágine recaudadora en la que la SGAE se afana en lo que sabe que son sus últimos años de poner el cazo, sean muchos los que se pasen al lado oscuro. Alberto, un compañero de trabajo que estaba absolutamente en contra de cualquier tipo de copia ilícita ha sido abducido tras esta última reforma legal y en su lugar, los extraterrestres han dejado a un señor muy cabreado que jura con el puño en alto que no va a volver a comprarse original ni los chicles.

¿Pero realmente alguien quiere que los músicos mueran de hambre? No, claro que no. Pero el meollo de la cuestión reside en que los músicos, los que realmente hacen la música seguirán muriendo de hambre con o sin canon, porque el dinero que la SGAE recauda se reparte de forma muy oscura y anómala, dando más a quien más tiene. ¿Por qué no hay ninguna exigencia de transparencia sobre el tratamiento que ese organismo privado hace del dinero que recauda? Y lo que es más divertido, ¿Qué ley protege los derechos de los autores que no estén afiliados a la SGAE a Promusicae o a ninguna otra entidad de gestión de derechos? Evidentemente hay demasiados puntos oscuros en esta cuestión. Casualmente los únicos artistas que se manifiestan en pro del canon, son aquellos que no hablan como artistas, sino como productores. Es decir, que cuando habla Víctor Manuel, no habla el cantautor, sino el hombre de negocios. Pero claro, es un hombre de negocios que sale en la portada de algún que otro disco de hace 30 años.

En escolar.net he visto un artículo con una referencia magnífica que invita a la reflexión: Cuando a finales del s.XIX apareció la gramola, montones de músicos se quedaron sin trabajo, ya que ya no era necesario contratar a bandas para animar en directo salas, bailes o restaurantes. En aquel momento el revuelo que se organizó fue de órdago y en 1906 llegó al congreso el debate en el que Sousa, (cuya pieza "Levando anclas" no puede faltar en ninguna película de la US Navy de la Segunda Guerra Mundial), llegó a hacer apocalípticos vaticinios encarnando al mismísimo diablo en el nuevo invento, que según él provocaría la desaparición por atrofia de nuestras cuerdas vocales. Las profecías de Sousa no se cumplieron, como las de los mandatarios de la SGAE no se cumplirán. Y es que hace cien años quienes se quedaban sin trabajo eran intérpretes que rara vez componían, ya que los compositores seguirían viviendo, grabando su música, y quien hoy se queda sin trabajo son gente mucho más alejada de la música cuya justificación de su puesto laboral es harto más complicada. Revoluciones tecno-sociales como esta hemos vivido muchas a lo largo de la historia. Lo triste es que no sepamos aprender del pasado y que cada vez que sucede una nueva, actuemos de la misma manera que los trabajadores contra la incorporación del telar de vapor.

No, no es que esté yo abogando porque nadie se quede sin trabajo, Dios me libre, pero no tengo por qué pagar con un impuesto revolucionario, injusto, indiscriminado y que atenta contra mis más básicos derechos, el coste de una reconversión fruto del avance tecnológico. Creo que cuando se popularizó el ordenador personal, montones de trabajadores de las factorías de máquinas de escribir se fueron a la calle y yo no vi ni que se armase la gorda ni que se impusiera un canon a los PCs para paliar las consecuencias de la pérdida de empleo en Olivetti y similares, ni como dice Ignacio Escolar "los fabricantes de neveras jamás pagaron un canon a los vendedores de hielo". Porque el problema aquí es que los que viven de los réditos de un modelo del pasado, intentan que el modelo no cambie aún cuando el resto de la sociedad hace ya tiempo que les pasó por encima. Viven anclados, agarrándose como a un clavo ardiendo a un modus vivendi que hace tiempo les reportó pingües beneficios y que el modelo actual no les proporciona, y evidentemente no están dispuestos ni a perderlo, ni a evolucionar: Más vale malo conocido...

Y como a río revuelto, fortuna de pescadores, Mariano Rajoy se ha aprestado a echar la red en el cardúmen que supone el millón y medio de firmas que ha recopiado la plataforma Todos contra el canon, para aumentar la pesca del PP en las próximas elecciones del 9 de marzo. Lo que no le convendría olvidar al PP, ni por supuesto a los electores, es que el origen de este problema se dio en 2003 cuando, gobernando precisamente el PP, la SGAE forzó en un contrato leonino a los principales fabricantes de soportes ópticos (en aquella época CDs casi exclusivamente) a pagarle de forma directa el canon. El gobierno (del PP) miró para otro lado. Pero no sólo eso, sino que cuando en 2005 lo que hasta entonces no era sino un "cobro por protección" digno de Al Capone y similares, se legisló en la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, el PP (ya en la oposición, y con Rajoy al frente), votó a favor. ¿A qué se deben entonces los bandazos políticos que da el Partido Popular? ¿Realmente hay detrás de ese discurso un convencimiento ideológico o simplemente están arrimándose al sol que más calienta? Quizá sea esto último, sabedores de la poca memoria política de que hacemos gala los españoles cada cuatro años.

El canon es un tema muy peliagudo. Por un lado existe el problema de la copia privada. A mí, personalmente, no me parece mal que se imponga un canon compensatorio por la copia privada. Lo que me parece rastrero es la forma en la que se impone y a quién se le recauda. El canon por copia privada debería imponerse en origen, es decir, debería ir incluido en la música original que se compra. Evidentemente, esto encarecería el producto final, y se vería perjudicado quien más tajada saca de cada CD original que se vende. La voraz industria productora, distribuidora o discográfica que son quienes se llevan la mayor parte del precio que uno paga al pasar por caja. Este aumento de precio reduciría las ventas y no están dispuestos a renunciar a ello. Es mejor cobrar indiscriminadamente a todo el mundo, para poder bajar el precio y así cobrar doble. Por un lado de quienes pagan la música y harán la copia privada (eso si el CD de turno no lleva mecanismos anti-copia, que es lo gracioso), y por otro lado de un montón de gente que pasaba por allí y que sin saber muy bien cómo les meten el clavo del canon sólo porque sí. Porque toca. Es mucho mejor así. Mejor para la industria, claro está, ya que al autor, al que se deja la piel creando, le queda un porcentaje lo suficientemnete pequeño como para que un 10% más o menos de ventas, le dé más o menos igual.

Como consecuencia, lo que parece bastante claro es que la piratería es un peligro, efectivamente, pero no para la cultura, el arte o la música, como nos intentan vender quienes manipulan la realidad y quienes viven del cuento. La piratería es un peligro, efectivamente, para las discográficas, tiendas de música, entidades de gestión y demás intermediarios que a modo de parásitos viven de lo que otros crean. Ellos, y no otros, son los peligros para la cultura. Cierran tiendas de música, pero cada vez la gente acude más a conciertos. Los artistas ganan más dinero porque la gente acude a sus conciertos y quienes se quedan sin trabajo son los que hasta ahora vivían del cuento. Y sí, puede que sea un drama, pero no es el drama que nos pintan porque todo el mundo querría defender a los artistas pero resulta más difícil justificar la defensa del puesto trabajo de alguien que se lucra sólo por poner el cazo de una forma en ocasiones casi mafiosa.

Estupidez fundamentalista

La nueva versión (foto La Vanguardia)
Divagando por Internet, me topaba el otro día con una noticia acerca del fundamentalismo islámico. El caso es que por lo que parece, en varios países islámicos se está empezando a modificar el escudo del Fútbol Club Barcelona que aparece en camisetas y demás merchandising debido, agárrense que vienen curvas, a que incorpora una cruz. En concreto incorpora la cruz de San Jorge. El problema de esta estúpida acción más propia de gente que piensa con el ojo del culo que con la coliflor que llevan por cerebro, es que demuestra que algunos homínidos no saben distinguir significante y significado. Porque la cruz de San Jorge (que no es sino una cruz roja sobre fondo blanco) no es, en el caso del escudo del FC Barcelona, un símbolo religioso, sino un ornamento más carente de todo significado. Podría entender, con algún esfuerzo, que eliminaran la cruz de algún tipo de estampilla en la que apareciese el santo en cuestión, o de lo alto de alguna iglesia. Y digo con esfuerzo porque eso implicaría aceptar la falta de tolerancia imperante cada vez más en determinados sectores del mundo religioso (en el islámico y todo sea dicho también aquí en casa, en el cristiano, que se lo digan al "foro de la familia" y otras agrupaciones radicales que tenemos por estos lares). Pero el fundamentalismo, el religioso o el de cualquier otra índole, se caracteriza precisamente por un bajísimo aprecio a la razón y por actuar de forma radical y drástica. La acción comentada es tan absurda como

Yo, en un arranque de idiocia sarcasmo acorde al nivel exhibido por algunos dirigentes religiosos islámicos, abogo desde esta tribuna por quitar el cuarto creciente de todos los calendarios que incluyan fases lunares, aduciendo exactamente las mismas razones.

El problema de la religión, es que la practican los seres humanos. Los percebes demostrarían más inteligencia.

25 dic. 2007

Que te odie quien más amas...

Hay ocasiones en las que, para conseguir alcanzar la paz y el equilibrio, hay que provocar, con todo el dolor del corazón, que te odie quien tú más amas.

Monsieur Hulot


Una escena de Play Time (1967)
Pensar en Jacques Tati es ver a Monsieur Hulot, un señor siempre muy educado, de clase media-baja, vestido de gris, con pantalones pesqueros por los que asoman unos inefables calcetines, sombrero algo chafado, abrigo largo, pipa y paraguas. Hulot es ese señor entrañable a través del cual Tati nos introducía en el fantástico mundo del modernismo futurista absurdo de los años sesenta. Con un casi mágico dominio del color, provocando contrastes entre el aburrido urbanismo brutalista gris y monótono, que oprime a unas masas de personas que se mueven casi a un mismo son, opuesto al colorido de sus calcetines, del hogar del propio Hulot o de cualquier elemento que Tati quisiera resaltar. Lo mismo sucede con los coreográficos movimientos de los actores, el magistral juego de planos que vinculan escenas aparentemente inconexas entre sí, la musicalidad con que están montados los efectos de sonido, o unos encuadres y movimientos de cámara que rayan en la poesía. Todo en el cine de Tati parece ser intencionado, desde la forma secuencial en que cuatro individuos cierran las portezuelas de sus coches uno tras otro, a los colores que se emplean para paredes y suelo. Desde el tamaño de un perro hasta la apertura de una cremallera.

Las películas de Tati, y más concretamente la serie de Hulot (Les vacances de Mr. Hulot, Mon oncle, Cours du soir, Play Time y por último Trafic) son sin duda una obra mastra del cine a mi juicio poco valorada e injustamente olvidada con demasiada frecuencia. De todas ellas mi preferida es sin duda Play Time, en la que se representa el futurista mundo urbano de las oficinas de grandes multinacionales, las ferias de muestras y en general la vida urbana imperante en los años sesenta. La maravillosa coreografía del empleado del mostrador de la aerolínea, o los despropósitos de Hulot con el, en ocasiones absurdo mobiliario minimalista producen un continuo humor universal, ya que la película (como otras muchas de Tati) carece prácticamente de diálogos, lo que hace que sin tener ni idea de francés, uno pueda verla en su versión original y no pierda ni un ápice de su esencia. Quizá ese humor universal que trasciende la palabra fue el gran legado de Tati, esa maestría para hacer reír más allá del diálogo, del doble sentido o del chiste. Ese reírse de lo absurdo que crea nuestra sociedad, demoliendo sin piedad pero con humor los valores imperantes por la moda, de lo estético o la tendencia. Merci, Monsieur Hulot. Merci, Jacques Tati.

24 dic. 2007

¿Deprimirse en Navidad?

Me encuentro muchas veces con una postura casi chic que consiste en decir que la Navidad es deprimente. La inmensa mayoría de esa gente que se manifiesta de tal modo no tiene ni puta idea de lo que significa deprimirse en Navidad. A ellos les invito a pasar una Nochebuena solos, cuando los móviles están apagados y la lista de contactos del Messenger vacía. Cuando se es consciente de que tu universo sigue pero tú estás congelado y cuando ni siquiera hay un puñetero bar abierto al que ir a tomarse una copa. Y después hablamos. Porque eso es sólo la noche. Al día siguiente llega Navidad.

21 dic. 2007

Apellido genético

Es fascinante cómo funciona la herencia genética en algunos casos. Estamos acostumbrados a pensar que nuestra carga genética es fruto de la mezcla de la información de nuestros progenitores. Sin embargo, hay algunas curiosas excepciones a esta regla general, que de forma casual o causal funcionan como un apellido genético, de forma que nos den pistas unívocas de quién es nuestro padre o nuestra madre sin interferencias del ADN del otro progenitor.

Una de estas excepciones es el ADN mitocondrial. Las mitocondrias son unos fantásticos orgánulos de las células. Funcionan de un modo realmente asombroso casi como organismos autónomos dentro de la célula. Son casi metacélulas, que además tienen el importantísimo papel de proporcionar la energía necesaria a la célula. Son las centrales eléctricas de nuestras células y funcionan de un modo increíblemente similar al de una batería salina. Las mitocondrias, que como ya he dicho son prácticamente organismos autónomos dentro de la célula, tienen su propia estructura celular, su propia membrana, y por supuesto, su propio ADN. El origen de las mitocondrias es incierto y hay una preciosa teoría que afirma que hace 1.500 millones de años, una célula procariota (las que no tienen un núcleo definido y su ADN "flota" libremente por el citoplasma) o eucariota (las que tienen su ADN encerrado en una membrana nuclear) se papeó a otra célula procariota más pequeña, que no fue digerida en el momento. Por alguna causa, la célula procariota era capaz de generar energía que era aprovechada por su hambrienta depredadora y esto generó una simbiosis entre ambos organismos. Así, la célula fagocitada mantuvo su propio ADN independiente del ADN de la célula principal, y pasó a ser un orgánulo de esta última. Hoy en día, se da la increíble circunstancia de que el ADN de las mitocondrias, a pesar de estar en el mismo ser vivo, es diferente del ADN principal presente en el núcleo celular. El caso es que, como he dicho, las mitocondrias son parte de los "accesorios" celulares de que disponemos, y aquí es donde se produce el curioso hecho. En el momento de la fecundación, el espermatozoide rompe la membrana celular del óvulo, "inyectando" en su interior el núcleo celular, y abandonando en el exterior todo el resto de su ser. Así, quedan fuera del óvulo la membrana y el flagelo del espermatozoide, pero también sus mitocondrias, con lo que el nuevo ser sólo dispondrá de las mitocondrias maternas. Esto es, mientras el núcleo del óvulo contendrá la información de ambos progenitores, las mitocondrias sólo serán las heredadas de la madre, por lo que el ADN mitocondrial es exclusivo de la madre. Es un apellido materno que además, sólo se transmite de madres a hijas, ya que en cuanto una madre transmite a un varón su ADN mitocondrial, este se perderá en la siguiente generación por las características del proceso de fecundación que acabo de detallar. Así, mediante el ADN mitocondrial podemos remontarnos, de hija a madre, a abuela, a bisabuela, a tatarabuela, etc. hasta el infinito.

Por otro lado, la otra excepción causal o casual, es el cromosoma Y. La información genética de los seres vivos terrícolas está consignada en los cromosomas. Estos son pequeños paquetes en los que la información del ser vivo se almacena. Los cromosomas, que se subdividen en genes, tienen almacenada la delicada información que permite identificar de forma unívoca a ese ser vivo, a ese individuo dentro de su especie. Su repliación es un proceso delicado y que, cuando experimenta algún fallo tiene consecuencias desastrosas. Por ejemplo, en el ser humano, el cromosoma 21 es el más pequeño de todos, y el que almacena menos información, pero un fallo en su replicación que genere una copia de más de dicho cromosoma (trisomía 21) genera el Síndrome de Down. Como me dijo en una ocasión Carmen, bióloga ella, ante mi perplejidad por tal descalabro genético provocado por el más pequeño de los cromosomas "Gracias a eso, a que se produce la trisomía en el menor de los cromosomas, el indivuduo es viable y compatible con la vida. Una trisomía en cualquier otro cromosoma resultaría en un embrión no viable." El número de cromosomas de un ser vivo no tiene nada que ver con su nivel evolutivo. El ser humano tiene 46 cromosomas, mientras que un ser vivo tan antiguo como un helecho puede tener más de 1.200, y una mosca tan sólo 5. El caso es que entre los pares de cromosomas, hay uno que es especial. Son los llamados genosomas, y son los que determinan el sexo del individuo en aquellas especies cuando en la especie existe esta característica. De entre las distintas formas de genosomas existentes, la que aplica al ser humano es la llamada forma XY. Cuando el par de genosomas es idéntico (XX) el individuo es una hembra, mientras que cuando difiere uno de ellos (XY) el individuo es macho. El cromosoma Y se supone que es una mutación del cromosoma X al perder uno de sus brazos, y que se produjo en algún momento del pasado remoto. Originalmente, éramos todos hembras ;) En la fecundación, óvulo y espermatozoide aportan cada uno un elemento de cada par de cromosomas, que se fusionarán. Pero esto no sucede así con los genosomas: El óvulo aporta uno de los elementos, y dado que la madre, por ser hembra sólo dispone de cromosomas X, este será siempre un cromosoma X, mientras que el espermatozoide aporta el otro elemento del par, que será otro cromosoma X, en cuyo caso el embrión será hembra (XX) o bien un cromosoma Y en cuyo caso el embrión será macho (XY). Y aquí volvemos a encontrarnos con la magia. Los cromosomas Y sólo están presentes en los machos, por lo que si el espermatozoide porta un cromosoma X, la información del cromosoma Y se perderá, ya que el embrión será una hembra XX. Pero si el espermatozoide porta un cromosoma Y, el embrión se desarrollará como macho, y su cromosoma Y será idéntico al de su padre. Es una especie de apellido paterno que sólo se transmite de padres a hijos, y que se pierde con las hembras, del mismo modo que sucedía a la inversa con el ADN mitocondrial. Así, mediante la información del cromosoma Y, podemos remontarnos de hijo a padre, a abuelo, a bisabuelo, a tatarabuelo, etc. hasta el infinito.

Casual o causal, la naturaleza nos proporcionó hace miles de millones de años la posibilidad de, en medio de la ensalada de genes que supone la reproducción sexual, poder remontarnos en nuestras líneas de ancestros, pero eso sí, bien por línea masculina, bien por línea femenina. Son nuestros apellidos genéticos.

18 dic. 2007

¿Qué haces para Nochevieja?

¿Qué vas a hacer para Nochevieja? Me preguntan en estas fechas casi constantemente. Y la verdad es que no tengo intención de hacer ningún exceso.

Ya pasó el tiempo de los cotillones salvajes. De caerme al suelo de puro borracho. De pedir las copas de dos en dos, o de tres en tres para hacer menos veces la cola en la barra. De bailar bajo la lluviaDe follar la madrugada del 31 sobre un capó en pena calle o contra un muro en un parque. De piropear a las chicas que meaban acuclilladas entre dos coches.

Esas gansadas se hacen con 20 años. Yo creo que ya estoy mayor para eso, digan lo que digan las misteriosas (y vacilonas) dos amigas.

La historia de los cepillos de dientes en el hotel tunecino

Hoy me han contado una leyenda urbana que deja a la altura de los zapatos a la historia aquella de la joven de la curva, y que de ser cierta, sería una de las narraciones más espeluznantes que jamás he oído.

La acción se sitúa hace años (cuando no había cámaras digitales) en un hotel, dice la leyenda urbana que de Marruecos o Túnez (estos datos suelen añadirse para agregar detalles y así dotar a la historia de mayor credibilidad). El caso es que una pareja llega al hotel, y baja a la piscina dejando la cámara de fotos sobre la cama.

Dos señoras de la limpieza llegan a la habitación y se introducen los cepillos de dientes por el ano (con las cerdas hacia dentro), y se hacen fotos con la cámara de la pareja. La historia no concreta la motivación de tan aberrante acción rayana en lo escatológico. Quizá fuesen fundamentalistas islámicas venidas a menos, que no tenían Goma2 a mano, o vaya usted a saber.

El caso es que la pareja pasa sus vacaciones cuidando religiosamente de su higiene bucodental después de cada comida. Esto sería ya de por sí suficientemente espeluznante, pero el detalle verdaderamente diabólico sucede cuando la pareja, una vez de regreso a su ciudad, revela las fotos y ve, en el comienzo del carrete las imágenes que son la prueba irrefutable de la tropelía cometida con sus cepillos de dientes y la toma de conciencia de que durante quince días han estado metiéndose en la boca las zurrapas del culo de las señoras de la limpieza de aquel hotel infernal.

La persona que me ha contado esta historia (como verídica), afirma que desde que tuvo conocimiento de ella, se lleva los cepillos de dientes consigo allá donde va. Vamos, que antes deja abandonada la American Express que dar opción a que una inefable señora de la limpieza se meta su cepillo por el culo. Sin embargo yo creo que basta con no dejarse la cámara en la habitación.

17 dic. 2007

La aritmética y el periodismo

Esta mañana escuchaba las noticias en la radio, de camino al trabajo. Como cada lunes, el balance de víctimas en carretera arrojaba la cifra de muertos en comparación con el mismo fin de semana del año anterior. Aquí, el periodista de turno, decía que este fin de semana sólo habían muerto 18 personas que comparativamente con el año anterior, era una buena cifra aunque, y cito textualmente, "18 muertos es una cifra 18 veces superior a lo deseable."

Y entonces mi modo matemático ha empezado a trabajar de forma automática. ¿18 veces superior a lo deseable? La verdad es que como aserto periodístico es precioso, pero denota un escaso conocimiento de la aritmética, ya que si decimos que 18 muertos es 18 veces superior a lo deseable, estamos diciendo que lo deseable es 1 muerto. ¿Quién es ese pobre hombre que este periodista desea ver muerto? Como soy un humanista convencido, creo firmemente que el periodista ignoto ignoto de Pitágoras pretendía hacer ver que lo deseable eran cero muertos, pero esto no es posible mostrarlo como fracción, ya que nos colocaría al cero como denominador, y como todo el mundo debería saber (ya que se estudia en la enseñanza obligatoria), cualquier numerador dividido por cero arroja un cociente infinito. Así las cosas, siendo lo deseable cero muertos, no hay forma de expresarlo diciendo "tantas veces más de lo deseable", ya que cualquier número es, por definición, infinitas veces superior a cero. Como mucho, y forzando un poco la cuestión, podríamos decir "18 muertos es una cifra inifitamente superior a lo deseable." Aunque evidentemente pierde la musicalidad y la gracia del paralelismo 18 muertos-18 veces, etc.

Así que aún teniendo en cuenta las buenas intenciones del periodista y su afán por colocar una perla elegante en su noticia, habría sido mejor que se la hubiese ahorrado y así no airear sus carencias cognitivas de base.

16 dic. 2007

Casi no te fuiste

Hoy te dejaste un poquito de ti. Mientras intentaba conciliar el sueño di media vuelta y hundí la nariz en mi almohada. Y allí estabas tú. Te reconocí. Te respiré hasta desvanecerte y me quedé dormido, casi contigo. Casi no te fuiste.

13 dic. 2007

Reflejo contenido

Es curioso porque desde pequeño nos enseñan lo que es un acto reflejo. Es aquel acto que realizamos sin ser conscientes de ello. En concreto uno de los mecanismos más interesantes es el que hace que retiremos la mano ante una situación de dolor. Cuando tocamos algo muy caliente (demasiado para la integridad de nuestro organismo), se produce una señal de alarma. Sin embargo, esa señal de alarma no viaja hasta el cerebro, sino que al llegar a la médula espinal se da directamente la orden de retirar la mano. Es un mecanismo ingenioso que reduce casi a la mitad el recorrido que ha de trazar la información del dolor, y a su vez reduce a la mitad el tiempo de respuesta, lo que es una gran ventaja si estamos en contacto con la bandeja de la lasaña recién sacada del horno, situación esta en la que cada milésima de segundo cuenta. Hoy me ha pasado algo curioso. Tengo una taza que es una mierda, porque cada vez que la meto en el microondas, se calienta más la taza que el contenido. Hoy la he usado y previendo el resultado, he tocado el asa de la misma tras 2 minutos de potencia máxima y mi brazo ha salido disparado hacia atrás. Ha sido visto y no visto. Cuando mi cerebro ha recibido la información y ha sido (he sido) consciente del peligro, la mano ya estaba lejos de la fuente de calor hacía rato. Sin embargo tenía que sacar la puñetera taza del microondas, así que con mucho cuidado he cogido un trapo, y con él, he agarrado la taza por el asa. Estaba llena hasta el borde, de modo que el proceso era lento para no derramar el contenido. Debido a la lentitud del proceso, el calor ha traspasado el trapo y me ha empezado a abrasar los dedos de la mano con intensidad creciente. Sin embargo esta vez no ha habido reflejo ninguno. He soportado estoicamente el calor diciéndome a mí mismo "me estoy quemando, me estoy quemando, me estoy quemando." Pero esta vez el cerebro mandaba y decía, "Sí, me estoy quemando pero los daños colaterales de soltar la taza son peores, sopa derramada por todas partes, taza rota (y me encanta esa taza)", etc.

Se dan dos circunstancias:
Para que el reflejo funcione correctamente, el peligro ha de producirse repentinamente. Es decir, funciona mejor si nos quemamos de golpe que si nos quemamos poco a poco.
Y en segundo lugar, parece claro que si el cerebro es consciente del peligro a priori, es capaz de supeditar la acción refleja de modo que quede todo bajo control consciente. No obstante de esto no estoy del todo seguro, ya que cuando he tocado por primera vez la taza yo era consciente de que iba a estar muy caliente (ya que conozco la deficiencia de dicha taza).

Curioso mecanismo.

12 dic. 2007

Parchís y Oca

¿Por qué detrás de cada tablero de parchís hay un tablero del juego de la oca? ¿Qué extraña ley no escrita vincula estos dos juegos de un modo tan potente?

11 dic. 2007

El cauce y el río

El río no hace el cauce. Es el cauce el que da forma al río.

Microsoft veta al Tíbet

El error (pincha para ampliar)
No me lo podía creer cuando lo vi, pero es cierto. Increíble pero cierto. Hotmail no permite la palabra "tibet" (ni ninguna combinación de caracteres que incluya "tibet") en sus cuentas de correo (o como se llaman ahora, Windows Live ID). Si se coloca cualquier combinación que incluya "tibet", se producirá la advertencia que puede verse: El Windows Live ID contiene una palabra o una frase no permitida. Vuelve a intentarlo. Es decir, para Hotmail, "tibet" es una palabra prohibida. Agárrate que vienen curvas.

¿El motivo? Sinceramente, no lo sé, pero supongo que permitirlo, pondría a Hotmail o más concretamente a Microsoft en una posición delicada ante China (ese país que tiene tanto amor por los Derechos Humanos como yo por la coprofagia) y se les estropearía la política lameculos que aplica EE.UU. (junto a la práctica totalidad de los países desarrollados) para con el "gigante asiático". Evidentemente así se evitan usuarios como "freetibet@hotmail.com" o similares, que no gustarían nada a la mayor dictadura del planeta, si contamos tanto los años que lleva en vigor y el número de personas tanto asesinadas, como que viven bajo su opresión. Un país que encarcela a bloggers (como yo) por decir cosas como las que estoy diciendo yo aquí. Lo verdaderamente lamentable es que una nación que se las da de ser la mayor potencia del mundo entre en un juego tan rastrero y vil como este, dejándose influenciar por una dictadura opresiva y comunista. Lamentablemente queda al descubierto que el dólar es el dólar. Curiosamente el país en el que más copias ilegales por habitante se venden de productos de Microsoft, también es China. Bill Gates y sus amigos nunca han tenido muchas luces.

A ver si alguno de estos valientes democratizadores del tres al cuarto se atreven a democratizar China, y de paso el Tíbet.

¡LIBERTAD PARA EL TÍBET!

9 dic. 2007

Jonathan Coulton (JoCo)

En un maravilloso ejemplo de serendipia, me he encontrado hoy con Jonathan Coulton, JoCo para los amigos. Jonathan es un cantautor de Nueva York que cultiva el género folk rock con un toque geek que distribuye su creación por medio de Creative Commons, liberando además algunos de sus temas para descarga libre. Su temática es desde lo más fresco, alegre e incluso divertido tratando de temas como Ikea o Flickr, o las compras compulsivas en los centros comerciales como SkyMall, hasta temas algo más tristes como When You Go, o So Far So Good por citar tan sólo algunos ejemplos. Entre 2005 y 2006 Coulton llevó a cabo un experimento que él denominó "Thing a week", que consistió en producir un tema a la semana durante 52 semanas, cumpliendo así un reto de creatividad. Entre las muchas cosas que Jonathan pretendía demostrar y demostrarse quedó evidenciada la altísima calidad de su producción.

Entre mis temas favoritos están
Re: Your Brains
Drinking with you
Flickr (imprescindible con el vídeo)
Madeleine
So Far So Good...
Y podría seguir durante toda la mañana. Joder qué difícil es elegir.

El hecho de que, por ende, JoCo distribuya su música bajo Creative Commons, la bestia negra de la SGAE, y de otras sociedades de manejos de derechos, saca a la luz, aún más si cabe lo que muchos de nosotros que no vivimos mirando atrás de reojo, sino adelante de frente, venimos diciendo. Que esto cambia, les guste a ellos o no. Felicidades, JoCo.

4 dic. 2007

Pérdida de conciencia consciente

Sólo he perdido el conocimiento dos veces en mi vida: La primera fue con 15 años. Me corté en un dedo con una cuchilla, me fui al lavabo a curarme, me mareé y vi una especie de efecto túnel, en el que la parte visible se cerraba más y más hasta quedar todo en negro y no me enteré de más. A continuación me caí la suelo y en la caída me abrí la cabeza con el pomo de la puerta del baño. (Afortunadamente en el momento de hacerme la brecha ya estaba inconsciente por lo que no me dolió nada). Recuperé el conocimiento cuando apenas 10 segundos después mi madre llegó alarmada por el golpe, y empezó a zarandearme con ímpetu mientras vociferaba a mi hermana para que avisase a mi padre, que estaba en la terraza cuidando de sus bonsáis. Cinco puntos de sutura con anestesia local, que por cierto, descubrí que actúa por contacto y no de forma intravenosa. Lo sé porque me pincharon la anestesia en la cabeza, se salió la anestesia por la herida, y chorreó por la cara, dejándome todo el carrillo izquierdo completamente dormido.

La segunda vez que he perdido el conocimiento fue anoche. Y fue muy diferente, ya que sin yo darme cuenta de que lo hacía, tomé plena conciencia del desvanecimiento y del proceso posterior al volver en mí. Me explico. Estaba tumbado en la cama, hablando por teléfono, y recibí una noticia impactante y que no me gustó mucho. En el momento de escuchar aquello, empecé a notar un frío por todo mi cuerpo, y una bajada de tensión. Al principio pensé que era sólo una bajada de tensión, como alguna otra que he tenido, pero pronto empecé a oír todo de lejos, como si me alejase de allí. Esta vez no hubo efecto túnel, simplemente empecé a verlo todo en penumbra, como si la luz se apagase lentamente, mientras los sonidos eran cada vez más débiles. Se me aflojaron todos los músculos, el auricular se me cayó de la oreja, y yo pasé a la inconsciencia. Dado que mi gato seguramente pensó que me había quedado dormido, no me despertó, y simplemente siguió hecho un ovillo a mi lado. Aproximadamente cuatro o cinco minutos más tarde, me "despertó" el móvil. Mi interlocutora me estaba llamando al fijo, y al no contestar yo, alarmada, me llamaba al móvil. Con el timbre del móvil recobré el conocimeinto pero en ese momento mi cerebro daba órdenes a mi brazo que este no quería cumplir. Era como si el brazo estuviese desconectado. Aún necesité otro minuto o un par de ellos para poder colgar el teléfono y llamar a mi interlocutora para calmarla y asegurarle que estaba bien. En ese momento, me notaba muy lento, espeso, empanado. Yo pensaba con normalidad, pero por alguna razón no conseguía hablar con la fluidez necesaria y habitual, y era consciente del problema, lo que me ocasionaba malestar. Era como si la parte no desconectada del cerebro fuese "consciente" de que las partes que habían sufrido un reset no estaban aún a pleno rendimiento.

Lo curioso de esta vez, que no me sucedió la primera, es que en todo momento fui consciente de la pérdida de conciencia, por incoherente que parezca. Es como si hubiese un plano de conciencia que no se apaga (lógicamente, por otro lado, ya que fue una pérdida de conciencia, no un óbito, por lo que es lógico pensar que hay partes del cerebro que siguen activas incluso en mitad dicho trance). En todo momento pude darme cuenta de lo que me estaba pasando, antes del desvanecimiento, y posteriormente me percaté como en un plano superior de consciencia de que no podía hablar con normalidad. Ha sido lo que mi amigo Ramón ha llamado con sorna, pero mucho acierto, Experiencia Feynman, dada la similitud con los "sueños conscientes" que Richard Feynman narra en su autobiografía.

Nota mental: Investigar y leer literatura médica acerca del proceso de pérdida de consciencia.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...