30 nov. 2007

Mentir y ocultar la verdad

De pequeño me encantaba ser espía. Me compraba libros de espionaje y jugaba con espejos para ver a través de las paredes o teléfonos de yogur para escuchar por debajo de las puertas. Pero el aspecto que más me apasionaba era el ámbito psicológico del espionaje, quizá porque era el más barato y fácil de practicar. El caso es que le dedicaba horas al análisis minucioso de cómo funciona nuestra mente. Y he recordado todo esto porque recientemente he conocido a una chica que le es infiel a su novio con un chico al que ha conocido recientemente.

Algo esencial en el juego del espionaje es no permitir atar cabos al "enemigo". Nuestro cerebro es una máquina de atar cabos. Se le da fenomenal encontrar puntos en común entre diversas variables, historias, datos, etc. Por eso, le dije a esta chica que lo primero que había hecho mal es decirle a su novio que había quedado con "un amigo", y luego contarle lo majo que es ese amigo, los animales de compañía que tiene, etc. ¿Por qué? Pues porque si cualquier otro día, esta chica se da un revolcón en casa de su affaire y llega con pelos de gato adheridos a su ropa, se da una incómoda situación debido a que por su locuacidad, ella le había contado a su novio quién tenía y no tenía gato. Y sus compañeros de trabajo, con quien ella decía haber estado, no tienen gato, y tampoco hay gatos en los bares, donde ella había dicho que estaba. "Pero el chico aquel que acababa de conocer sí me dijo tenía gato... ¿no?" Catapún

Otro gravísimo error es intentar reforzar una mentira con una inusual pléyade de detalles. Como le contaba yo a mi amiga, había sido un error darle infinitos detalles sobre lo que había estado haciendo (supuestamente) una tarde, cuando en realidad normalmente no dice gran cosa cuando realmente se va con sus compañeros de trabajo. "Qué raro. Ella jamás comenta el color de los pantalones del camarero del bar en el que ha estado..."

Pero algo en lo que la mayoría de la gente falla es a la hora de la mentira pura y dura. Mentir está muy feo, vaya por delante. Y niños, no hay que mentir a papá ni a mamá. No hagáis esto en casa, nosotros somos profesionales. Al lío. Muchas veces me encuentro con mucha gente que declara "es que yo no sé mentir, se me nota en seguida" Y la verdad es que es tristemente cierto. Hay gente que en cuanto dice que tardó diez minutos en vez de los cinco que tardó en tomarse un café, le empiezan a temblar las canillas, tartamudea, balbucea y se pone blanca, colorada y luego atornasolada. Y a su interlocutor sólo le quedan dos opciones. O creer que se ha atragantado con un caramelo de toffee Soriano (de esos que se adhieren con increíble fuerza a los molares superiores) y proceder a hacer la maniobra Heimlich, o bien dar por sentado que todo cuanto está saliendo por esa boquita es una trola.

El problema a la hora de mentir es que ponemos a nuestro simplón cerebro en un brete. En esos momentos estamos obligando a nuestro cerebro a sacar a mucha velocidad mucha información y muchos datos sobre los que no tiene una base en la que apoyarse (aunque parezca mentira, hablar cuesta menos que pensar, por eso se habla tanto y se piensa tan poco). A resultas de este proceso, nuestro cerebro empieza a sentirse fatal. Aquí es donde podemos sacar tajada de una debilidad de nuestro cerebro y hacerle un by-pass para evitar esa desazón tan desagradable. Ya he comentado aquí en alguna ocasión la teoría Brain in a Vat. Según esta teoría filosófica, nuestro cerebro se "ilumina" de la misma forma cuando comemos un helado, que cuando rememoramos habérnoslo comido. Esto significa que para nuestro cerebro es muy similar por no decir idéntico el proceso de vivencia y el de rememoración. Así las cosas, si nosotros vivificamos, imaginamos con pelos y detalles una situación, estamos engañando a nuestro cerebro de forma que él recree la situación con la misma intensidad con la que la viviría en caso de ser real. Y llegados a este punto, a la hora de contar esa situación ficticia, nuestro cerebro encuentra un "recuerdo falso" pero que a sus efectos, es tan válido como uno verdadero, por lo que a la hora de contar que hemos estado donde no lo hemos hecho, mantendremos un pulso firme como el acero. Esta es la técnica que hace que el polígrafo o máquina de la verdad falle, y por la que no sea aceptada como prueba ante los tribunales.

Y así, fui instruyéndola hasta completar un enorme rosario de triquiñuelas psicológicas encaminadas a, como en una partida de ajedrez, intentar que tu mente venza a la de tu adversario.

Pero ante todo y como le decía yo a mi amiga, todas estas técnicas, trucos y métodos no tienen por objeto que su novio no la pillase, sino tan sólo evitar que su novio quisiese pillarla. ¿Y por qué? Pues porque si su novio llegase a tener el deseo y el firme propósito de pillarla, desde luego la pillaría. Porque en realidad, lo triste de la mentira y la traición, es que sólo puede engañarse a quien confía en nosotros y a una mente desconfiada y recelosa es prácticamente imposible meterle un gol. Por eso, si ella quería que no la pillase su novio, lo que debía hacer era no darle a él motivos para que su novio quisiese pillarla.

Bueno, llegados a este punto supongo que muchos de quienes lean esto pensarán que soy una especie de ser peligroso, mezquino y diabólico que colabora en la infidelidad, miente por doquier y manipula tanto la realidad como al ser humano. Cada uno puede pensar lo que quiera, que para eso es gratis, pero saber cómo funciona una escopeta no te convierte en asesino en serie.

29 nov. 2007

Animal humano

La verdad es que hay ocasiones (y si lees esto de cuando en cuando sabrás que no es la primera vez que lo digo) en las que me avergüenzo de ser humano. De pertenecer a una especie que es capaz de las más altas cotas de crueldad sin tener la excusa de ser un animal irracional, que es con lo que justificamos la crueldad animal. O quizá no seamos tan racionales. Una especie que carece del más mínimo sentido de la empatía o de compasión.

Cuando alguien habla conmigo sobre la industria peletera y la defiende escudándose en que dichas pieles proceden de granjas, me gustaría poder llevar encima algunas imágenes de cómo funcionan las mencionadas granjas.

El vídeo cuyo enlace pongo a continuación es un vídeo grabado por la Swiss Animal Protection en una granja peletera en China, ese país cuyos gobiernos y leyes tanto aprecio yo, como también sabrás... Y está expuesto en PeTA TV, un broadcaster de Internet dedicado a la protección de los derechos de los animales. El vídeo es extremadamente duro, lo advierto de antemano, pero creo que es con vídeos así como puede tomarse conciencia de la realidad de lo que sucede en las "inofensivas granjas peleteras" y difundir y denunciar este hecho.

No me entretengo más, simplemente aquí dejo el enlace para quien tenga redaños para verlo:
http://www.petatv.com/tvpopup/video.asp?video=fur_farm&Player=wm&speed=m

Puedes bajar la versión íntegra de 14 minutos en versión para Windows Media, o en formato Quicktime por si deseas enviárselo a alguien.

Y tienes más información en el artículo al respecto de la Swiss Animal Protection:
http://www.animal-protection.net/furtrade/chinafur.html

Sólo espero que algún día pueda dejar de avergonzarme de mi propia especie.
¿Que qué puedes hacer? Pues siempre lo digo, cuando escribo algún artículo-denuncia, pero hay montones de asociaciones y organizaciones de reconocida solvencia que velan por los derechos de los animales: Adena/WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción son sólo tres de las muchas que existen. Colabora económica y activamente con ellas.

Presuntos informáticos

No es la primera vez que trato aquí de la calidad del trabajo, pero ese tema es un auténtico filón. Hoy me he enterado de que una presunta informática que trabaja en una multinacional de tiendas de ropa con nombre de fruta tropical (no es chirimoya, no es piña, no es guayaba, no es papaya...) preguntaba ni más ni menos que por una empresa de web mining, para, ni más ni menos que saber cómo se mueven sus usuarios por dentro de la web de venta online de la compañía, y así saber qué patrones de navegación siguen los potenciales compradores. La idea es buena y todo responsable de ventas querría disponer de esta información, por lo que asumo que alguien de ese departamento le ha solicitado a la presunta informática que le proporcione esta información. (Yo mismo, cuando trabajé en sitio web de comercio electrónico colaboré en la instalación de estos patrones y la tabulación y categorización de los datos obtenidos).

El tema es que para empezar, esta presunta informática no tiene ni dea de lo que es la minería de datos, o no buscaría una empresa de esa disciplina para el cometido que ella deseaba. También denota que no tiene ni zorra del panorama web mundial, y desde luego de que existen infinidad de herramientas y sistemas de estadísticas y monitorización de visitas, gratuitos y de pago, que permiten aquello que ella necesita. Pero por último denota que o bien no sabe a qué se dedica el departamento de informática de su empresa, o su departamento de informática tiene graves carencias, ya que programar un sistema de monitorización como el que necesita es poco menos que una tarea de fin de semana en ratos libres. Por supuesto esta presunta informática ha recibido una valiosa información de la existencia de algo casi mágico, llamado Google Analytics.

En fin, nada cambiará. Esta presunta informática seguirá levantándose la pasta muerta de su sueldo a costa de hacer creer a todo el mundo que tiene idea de algo. Como dice mi abuela, unos cardan la lana, otros ganan la fama.

28 nov. 2007

Casio timer


El difunto Casio DQ-750
Hay una leyenda urbana que circula por Japón, que es sobre el Sony Timer (el temporizador de Sony). Este era un dispositivo que, según la leyenda, incorporaban los aparatos de Sony (que en Japón no tenían muy buena fama) y que hacía que dejasen de funcionar pasado un tiempo.

Bueno, pues yo puedo probar que Sony no sé, pero Casio incorpora un Casio Timer en sus aparatos. Ahí va la historia. En 1998, la que entonces era mi chica compró dos despertadores Casio DQ-750 y nos los regaló. Dijo que quedarían muy chulos en las mesillas de noche. Era un despertador de grandes números, con calendario perpetuo y temperatura, y un enorme botón en la parte superior que hacía que se iluminase toda la pantalla en un azul turquesa muy bonito. Algún tiempo después de aquello, ambos relojes se separaron para no volverse a ver nunca más. Y he aquí el misterio. En septiembre de 2007 mi despertador sufrió una anomalía repentina. Varios de los "palitos" que conforman los números (técnicamente los llamamos "segmentos"), se apagaron. Esto hacía que la hora no se leyese correctamente, ni la fecha, ni la temperatura. El reloj seguía funcionando, pero el display había muerto, lo que hacía que el reloj fuese inservible (lo que se ve en la parte inferior, no son caracteres Klingon, sino el display hecho polvo). Probé a dejarlo sin pilas una semana, y cuando se las puse, pareció haberse recuperado, aunque al cabo de dos días, volvió a las andadas, así que lo relegué a una estantería (primeras fases del Síndrome de Diógenes) y compré otro despertador (esta vez, Sony).

El caso es que recientemente he sabido que al hermano gemelo de mi despertador Casio DQ-750 le ha sucedido exactamente lo mismo, y exactamente en la misma fecha. Y yo pienso. Para ser un "defecto", desde luego es un defecto muy preciso. Me parece increíble que ambos relojes presenten la misma anomalía, y exactamente a la vez. Parece como si estuviesen programados para fallar... El Casio timer...

24 nov. 2007

22 nov. 2007

Nachidad

Aunque parece que está de moda decir que deprime, lo cierto es que a mí me encanta la navidad. No la Navidad (con mayúscula) como festividad religiosa del 25 de diciembre, sino la navidad (con minúscula) como el período que va desde que El Corte Inglés decide que ya toca (este año ya va por los idus de noviembre), hasta más o menos el 7 de enero, cuando las rebajas dan paso a la cuesta de enero y a la resaca.

Pero sí. Me gusta. No me deprime, ni me pone triste. Sí he tenido pérdidas gravísimas de seres queridos, que se supone que es el principal motivo por el que la gente se pone de mal rollo en navidad, pero es uqe a mí me encanta ver las calles llenas de luces y las caras de los niños sonrientes y además consigo abstraerme con bastante éxito de la barrabasada consumista de comprar y comprar sin parar. Así que como casi siempre hago, me olvido consciente o inconscientemente de lo que no mola, y me quedo con lo que me hace sonreír.

Algunos toman estas declaraciones como una frivolidad, porque parece que lo que queda bien es ponerse triste o incluso estar de mala hostia, por aquello del despilfarro a todos los niveles mientras en otras partes se mueren de hambre. El caso es que yo en navidad sigo haciendo mis aportaciones mensuales a mis ONG's de confianza, y les mando además un modesto aguinaldo a modo de paga extra. No es que intente que eso sea una forma hipócrita de calmar mi conciencia, ya que tampoco me sumo a festines ni demás. Sin embargo me encanta levantarme tempranito el día de Año Nuevo y ver el concierto de Año Nuevo (por la tele), y prometerme un año más que un día lo veré en persona y daré palmas en Viena al son de la Marcha Radetzky de Strauss. Y nada más terminar, el campeonato del mundo de saltos, aunque como eso ya pilla a la hora de comer, siempre llega alguien que me increpa lo raro que soy, y me obligan a quitarlo para ver la reposición de la gala de fin de año.

Me gusta la navidad. ¿Qué le voy a hacer?

A la mierda

Fernando, tengo que decirte que me ha jodido un poco cómo me he levantado hoy. En cuanto me he montado en el coche, como cada mañana, he puesto la radio, y lo primero que he oído han sido las señales horarias de las ocho de la mañana, y acto seguido la noticia de que te habías muerto anoche. En ese momento y sin avisar un torrente de recuerdos ha brotado de mis ojos y recorriendo mis mejillas se ha lanzado al vacío sobre mi regazo, sorprendiéndome a mí mismo, y sin que yo pudiese evitarlo.

Dicen en la radio que eras un galán, pero lo cierto es que cuando yo te conocí ya empezabas a tener pinta de abuelo entrañable. Eras un tipo raro. Demasiado alto para tu generación, con pinta desgarbada, ese pelo rubio y fosco de panocha, y tus ojos azules que más te hacían parecer holandés que español.

No puedo reprocharte que te largaras a la francesa, faltaría más, aunque eres una de las ecasísimas personas por las que, sin haberla conocido en persona, he llorado desde muy dentro al saber que habías comprado un billete de ida para la barca de Caronte. Y quizá ha sido porque en mi vida hay muchos recuerdos ligados a ti.

Fuiste una de las primeras voces que aprendí a reconocer, quizá porque era la que oía de labios de Don Quijote. Y quizá por eso siempre que he releído el libro paréceme oír esa voz tuya grave, resonante y algo trémula haciendo eco en mi cabeza diciendo "¡Non fuyades!" o "Paréceme Sancho que los refranes son verdad verdadera, pues son sacados de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas." o cosas por el estilo.

Desde pequeño siempre me hizo gracia la similitud de tu nombre y tu primer apellido, y fuiste el germen de que ya entonces fantaseara con alguien llamado "Fernando Fernán Fernández", el colmo de la cacofonía.

Crecí viéndote montones de veces en Cine de Barrio en casa de mi abuela, mientras ella hacía punto y ganchillo y mi hermana y yo merendábamos leche con galletas María Fontaneda acompañados de nuestros amigos, tú, y Alfredo Landa, José Sazatornil, Antonio Ozores, y tantísimos otros. Y sigo viéndote, la última vez, hace un par de semanas en "Muerte de un ciclista", viendo cómo clavabas el amargo sentimiento de culpa por un homicidio involuntario.

Hasta enfadarte lo hacías con estilo y no dejaré de reírme jamás oyéndote mandar a la mierda a aquella periodista pesada, e imitándote ahuecando la voz para alcanzar esa

Actor, escritor, voz inconfundible, entrañable abuelo, cómico indiscutible, académico de la lengua, cine, teatro, radio, televisión... Y amigo en la distancia y en el desconocimeinto.

Me encanta tu cita "La gente cree que soy muy culto, pero es que hice un buen bachillerato." Las comparaciones son odiosas, pero yo siempre te he considerado el Groucho español.

Y es que con tanto recuerdo grato, las lágrimas se fundieron con la sonrisa y en una estraña mezcla como cuando aún es de día y enciendes la luz, me he visto

Hasta pronto, Fernando Fernán Gómez. Ha sido tu último mutis. Telón.

20 nov. 2007

Vapor de nubes

Hoy he oído en la radio una cuña de una marca de coches en la que se hablaba de "vapor de nubes", y me ha recordado que esta, la de que las nubes están hechas de vapor, es una de las falsas verdades más extendidas, aunque por lo inofensivo de la misma, no se le presta mucha atención. El caso es que si preguntamos a alguien "¿De qué están hechas las nubes?", mucha gente responde con convicción una cantinela cincelada en la escuela "De vapor de agua." Y el caso es que esto es una falsedad, porque las nubes blancas o grises que nosotros vemos, los cúmulos, cirros o estratos, están hechas, todas sin excepción (casi), de agua líquida. Y digo casi, porque en algún caso, como los cirros, no es agua líquida sino cristales de hielo. El vapor de agua es absolutamente transparente. Si las nubes estuviesen hechas de vapor, serían invisibles.

El ciclo de vida de una nube es bastante simple y todo el mundo lo conoce por los dibujos de los libros del cole. El sol le atiza al mar, se evapora el agua, y ese vapor, al ser menos denso que el aire, se eleva. Sin embargo aquí viene lo que en la simplificación escolar no se cuenta. El vapor de agua, al elevarse, alcanza capas más frías de la atmósfera, ya que el aire se calienta no por acción directa del sol, que lo atraviesa casi sin afectarle, sino por contacto con la cálida superficie terrestre (esta es una de las causas de que en las zonas con mar, el ambiente sea más fresco) a la que el sol sí afecta y mucho (si has caminado descalzo por la playa, lo sabes). Así que conforme el vapor se eleva, y por tanto se aleja de la superficie, el aire está más frío, y le sucede lo mismo que al vapor de agua de la ducha cuando alcanza el frío espejo del baño. Se enfría bruscamente y pasa a estado líquido. Toda esa cantidad de agua pasa a componer millones de gotitas. ¿Por qué no se caen? Son muy pequeñas y están en suspensión, de la misma forma que le sucede al polvo. Cada gota se comporta como un pequeño espejo cuando le da el sol (todos hemos visto de cerca una gota de agua iluminada por el sol), y esto hace que brillen enormemente cuando el sol las ilumina. ¿De qué color es el brillo? Blanco. ¿Y las nubes? ... Todas las nubes, incluso las de tormenta, son blancas por su cara superior. Si nosotros vemos nubarrones negros o grises, es únicamente porque los vemos por su lado no iluminado, y cuando hay tormenta se dan dos circunstancias: La primera es que la cobertura de nubes es mucho mayor, por lo que no llega luz intensa a la parte inferior de las nubes, haciendo que queden en sombra. Y en segundo lugar, que las nubes de tormenta son mucho más densas, lo que dificulta el paso de la luz por dentro de la propia nube.

Estábamos con nuestras gotitas de agua recién condensadas a partir del vapor, y disueltas en el aire formando una preciosa nube. Esto es una suspensión en sentido estricto, aunque para mi ejemplo, lo trataré como una, una disolución. Todos los disolventes (esto también lo aprendimos en el colegio) tiene una capacidad máxima de absorción de soluto. ¿Qué ocurre si nos pasamos echando azúcar en el café? Al principio el azúcar se disuelve, pero a partir de cierta cantidad, el café no puede disolver más azúcar (está saturado) y el exceso de soluto decanta, y nos deja un dedo de azúcar en el fondo. A nuestras gotitas de vapor de agua de la nube les pasa algo similar. Cuando empieza a haber muchas más gotitas de agua de las que el aire puede disolver, la nube se hace más densa, y el sol no llega a su interior, las gotas empiezan a estar demasiado juntas, y sucede lo que le sucede cuando juntamos dos gotas de agua, cosa que todos hemos hecho. Dos gotas se juntan y pasan a formar una gota más grande. El problema de toda suspensión es que su éxito depende intrínsecamente de lo pequeña que sea la sustancia suspendida. Es posible hacer una solución de polvo en agua, pero no de piedras, aunque polvo y piedra estén hechas de la misma sustancia. Así, cuando las gotas empiezan a juntarse y a formar gotas más grandes, llega un momento en que son demasiado grandes para permanecer suspendidas en el aire, y caen, o técnicamente precipitan. Por eso el hombre del tiempo habla de precipitaciones, ¿qué te creías? En su caída arrastran a más gotas que encuentran a su paso, y en ocasiones también al polvo y otros elementos y partículas que hay en las capas inferiores. Por eso a veces llueve barro o agua sucia. Si se da la rara circunstancia de que las capas inferiores están más frías que las superiores, puede incluso ocurrir que la gota se congele en su caída. Para esto no hace falta que la temperatura sea por debajo de los 0 ºC, ya que una gota en movimiento puede tener una sensación térmica por debajo del punto de congelación (¿alguna vez te han soplado sobre la piel nada más salir de la piscina?), de modo que la gota congelada cae, y nosotros lo llamamos granizo.

Un dato curioso: Una nube puede pesar entre 50 y 200 toneladas. Ahí, suspendidas en el aire como si tal cosa.

19 nov. 2007

La Reina del Nilo

Lo nuestro duró más de tres años, desde aquel día en que me planté a esperarla en la estación de autobuses de Méndez Álvaro. Aquel día con un calor horroroso del madrileño verano de 1997. Por la mañana había ido a una entrevista de trabajo (de la que no resultó nada), y llegué por los pelos a la estación. Cuando llegó el autobús de Zaragoza y comenzó a vomitar gente, la esperé sudando junto a la puerta, con mi camiseta de manchas grises y blancas y dibujillos tribales y mis vaqueros gastados, y cuando se desvaneció la maraña de personas me quedé solo pensando que me habían dado plantón, caminé unos pasos bordeando el autobús y allí estaba con su aire medio hippie, con una camiseta morada y una falda de colores muy suelta. Me acerqué por detrás, y cuando se volvió, me miró muy de cerca y fijamente con sus ojos verdes y me dio un beso que duró unos veinticinco minutos y me deslabazó por completo. Aquel fin de semana hicimos mil veces el amor en la habitación del tercer piso del hotel Príncipe Pío hasta echar abajo la cama al son de la banda sonora de la película Kama Sutra. Estaba hecha de fuego. Aquel fin de semana en el Templo de Debod nos juramos amor eterno, y quizá la eternidad se mueve en un plano diferente al de las vidas terrenales, porque todo aquel universo de sensaciones, aquel imperio de los sentidos, aquel mar de aventuras, aquel latifundio de risas, de jugar a los dardos en aquel bar de la calle Hernán Cortés de Zaragoza, de conectarnos en el Vía Sacra, de cantar en el Master Plató, de comer truchas del Cinca en el Parador de Ordesa Bielsa, de acudir a estrenos de cine, de bañarnos desnudos en arroyos del Pirineo, o en el jacuzzi de una suite del hotel Reino de Aragón, de hacer miles de kilómetros en coche, restaurantes de lujo y glamour, todo con música de fondo de Cranberries, Garbage, Texas o por supuesto, U2... Aquel océano de sexo, drogas y rock and roll se acabó en pleno verano de 2000, tres años después. Las cosas habían cambiado y la distancia entre Madrid y Zaragoza se hacía cada fin de semana más larga y menos llevadera... Pero si hay que ser honestos, la razón de peso fue que me había enamorado de una compañera de trabajo con la que empecé una relación que sin embargo no condujo a nada. Al poco de aquel error, la eché de menos y busqué frenéticamente el Control+Z de la vida, pero no lo encontré.

Tras un corto período inicial y lógico de reproches agrios y enfrentamientos a cara de perro, pasamos a mantener una relación de amistad con derecho a todo en la que ambos nos movíamos con soltura coqueteando y buscándonos las vueltas. Recuerdo aquella fiesta de fin de año de 2000 en la que con los compañeros de la oficina me agarré una cogorza tremenda. Ella me dijo que me esperaba en una habitación del hotel Tryp Reina Victoria Ambassador, en la calle de la Embajada, en el centro de Madrid. Y a las seis de la mañana me planté allí doblando los tobillos, con lengua de trapo y la camisa blanca hecha un Pollock. Me estaba esperando en recepción, envuelta en ese glamour tan suyo, a veces barroco e incluso rayano en la horterada pero que la hacía tan inconfundible. Aquella noche ardimos juntos una vez más y cuando me llamó por teléfono a las once y media de la mañana para despertarme y que dejase la habitación a tiempo, ya iba camino de su tierra. Al marcharse, había ordenado en recepción que se me dejase dormir. La vi por última vez en febrero de 2001 cuando fui a Zaragoza a ver a mi ex-suegra, a la que una neumonía casi se lleva por delante, y como era inevitable, volvimos a entregarnos el uno al otro varias veces en las horas en las que permanecí allí. Tras todo aquello, tuvo un hijo, empezó a vivir con un chico y aunque el coqueteo electrizante nunca cesó, jamás volvimos a vernos, aunque hablábamos a menudo rayando en el flirteo concupiscente.

Fue una mañana de febrero de 2005 cuando sucedió. Tuvimos una fortísima discusión y aquello que había se hizo añicos para siempre. Es cierto que había habido mentiras y puñaladas por ambas partes desde el mismo principio (algunas de las cuales las he sabido hace poco), pero lo triste es que aquel último destrozo fue provocado por terceras personas (concretamente por una, de ingrato recuerdo). La soberbia de uno y otro lado hizo el resto, y convirtió en irreconciliable lo absurdo de tal modo que no volvimos a hablar más. Y de la forma más casual, un par de cambios de móvil y los azares de la informática hicieron que el único contacto posible con ella fuese a través de mis recuerdos. Me sucede casi siempre que las olas del tiempo borran los malos momentos escritos en la arena húmeda dejándolos pulidos y vírgenes como si nada hubiese pasado, y así, al correr de los días, los meses e incluso los años, se me embelesa el gesto recordando tan sólo aquellos dulces instantes sin que nada pueda empañarlos.

Quizá por eso, en El Cairo, en Deir el-Bahari, en Medinet Habu, en Luxor, en Abu Simbel y en otros muchos lugares, sentí vivo su recuerdo, su presencia, su cariño. No en vano ella estaba ya entonces enamorada del Egipto faraónico y aunque yo siempre fui aprendiz de todo y maestro de nada, ella me picó y despertó aún más mi interés por la cultura de las Dos Tierras. Y lo cierto es que al llegar a casa, la busqué de nuevo... Y la encontré, aunque como quien halla un recuerdo al que se evoca sin respuesta.

Gracias Daya. Hasta siempre.

17 nov. 2007

Soy Hiro Nakamura

Which Hero are you es una nueva aplicación de Facebook, que te permite saber a qué personaje de Heroes te acercas más. Y casualmente según esto yo soy clavadito al que resulta ser mi personaje favorito: Hiro Nakamura.

You are "Hiro Nakamura"!

You are brave, courageous, and a loyal friend. And you'd be kind of boring if you didn't have superpowers. You are the unlikely hero. In fact, no one would suspect that you're a hero at all if you weren't freaking named Hiro.


Ya, ya sé que es una gilipollez, leñe, pero me ha hecho gracia.

16 nov. 2007

Somnífero gratuito

Conversación verídica entre dos hombres de avanzada edad, en un bar:
— Yo antes de dormir, me hago siempre una paja. —
— ¿Pero te corres? —Visiblemente sorprendido.
— No, pero me canso y me da sueño. —

15 nov. 2007

Rozamiento

No soy propenso a creer porque sí. Sin embargo hay veces en que tengo la extraña sensación de que hay algo sutil que hilvana el universo y le da cohesión. Es como si de vez en cuando, por alguna rendija, pudiésemos ver que todo está hecho por el mismo fabricante. Llámalo Dios, o llámalo Matrix. Y el otro día tuve esa sensación cuando vi un comportamiento idéntico en circunstancias aparentemente inconexas, salvo en el hecho de que pertenecen al mismo universo.

Todos los que hayan ido al colegio saben lo que es el rozamiento: Una fuerza que se opone al movimiento. Supongo que (casi) todo el mundo sabe que existen dos tipos de rozamiento. El rozamiento estático y el rozamiento dinámico. El rozamiento estático se opone a que un objeto se ponga en movimiento, y es una fuerza que hay que vencer para iniciar el movimiento. El rozamiento dinámico es la fuerza que actúa mientras el objeto está en movimiento. Y aquí es donde surge el paralelismo. Del mismo modo que para iniciar el movimiento de un cuerpo es preciso aplicar una fuerza creciente hasta vencer la oposición inicial del rozamiento estático, puede observarse un comportamiento casi idéntico en montones de otras situaciones.

En biología, para que se desencadene una infección es preciso superar lo que llamamos "umbral de infección". Esto es el número de agentes patógenos que, a modo de rozamiento estático es preciso superar para que se produzca la infección. Si a cualquiera de nosotros nos inocularan un único virus de la gripe, del sida, o de cualquier otra enfermedad, no desarrollaríamos la misma y no resultaríamos infectados. Asimismo, una vez iniciada la infección, nuestro sistema inmunitario ofrece una rozamiento dinámico al avance de dicha infección.

Pero aún en un ámbito más complejo como el de la economía podemos apreciar un comportamiento similar en las subidas o bajadas de precios en la oferta y la demanda. Que un proveedor baje unilateralmente el precio de un producto no supone una ruptura de precios a la baja, pero si son varios los proveedores que bajan los precios, se desencadena una serie de sucesivas bajadas de precios buscando la competencia que provocan una caída del precio de dicho producto. Esto por ejemplo acaba de suceder con el precio de la leche que se ha incrementado en un altísimo porcentaje, principalmente porque una gran cantidad de consumidores potenciales (la población china) ha comenzado a consumir este producto. Este número de consumidores estaba por encima del umbral, era superior al rozamiento estático y por ello se produce el incremento de precio. Pero este incremento de precios produce un rozamiento dinámico en los consumidores ya que muchos de ellos dejan de adquirir (ya sea por imposibilidad económica, ya sea por la pérdida de la relación precio/calidad) debido al incremento de precio.

Parece que se hubiese usado la misma plantilla para el funcionamiento de cosas tan dispares como arrastrar un mueble por el suelo, padecer una infección o el IPC. Parece que en todos esos casos pusiera en el fondo del envase "Made in this Universe by the same hand".

14 nov. 2007

La pirámide y yo

Las pirámides de Jufú, Jafra y Menkaure
Desde el punto de vista estructural, no tiene ningún mérito. No necesitaría a Maribel para que me explicase cómo trabaja su estructura. Es la forma más fácil de construir. Los más tiernos infantes la utilizan cuando apilan bloques de colores hechos de madera o de plástico. La nivelación del terreno se realizaba por un método bien conocido, y que a cualquiera que pensase sobre dicho problema durante un rato podría ocurrírsele. Se cava una retícula de zanjas, se rellenan de agua, se marca el nivel del agua, y luego se enrasa el terreno sobre ese nivel. La orientación es la más simple. Norte. Orientar cualquier cosa en dirección Norte-Sur es lo más simple del mundo. Si ves por dónde sale y se pone el sol o cualquier otra estrella, y trazas la bisectriz del ángulo formado entre tu posición (vértice) y ambos puntos de orto y ocaso de dicho astro, la citada línea (bisectriz) tiene una perfectísima orientación Norte-Sur. Hasta aquí, hacer una pirámide como la de Jufú que se ve en la foto a la izquierda, no parece presentar demasiada dificultad, pero cuando uno se coloca a sus pies y mira hacia arriba de sus casi ciento cuarenta metros, toma conciencia de la verdadera magnitud. La inmensa montonera de pedruscos que conforman la pirámide te hace ver que hay más refinamientos de los que parecen. En contra de lo que parece a primera vista, las caras de la pirámide no son lisas, sino que en el apotema de cada cara, es decir la "vertical" que une la cúspide con el punto medio de la base, es en realidad otra arista, esta vez negativa, cóncava o hundida, como quiera llamarse. Pero tan sólo veintisiete segundos de grado. Así, la planta de la pirámide no tiene en realidad forma de cuadrado sino de estrella de cuatro puntas, aunque muy abierta, lo que hace que desde el suelo pase desapercibida. Esta filigrana es prácticamente imperceptible salvo al amanecer de los equinoccios, momento en el que el sol sale exactamente por el Este. En ese momento el sol ilumina la mitad oeste de las caras norte y sur, dejando en sombra la mitad este de las mismas. Por supuesto esto es sólo apreciable durante unos minutos, ya que tan pronto el sol comienza a elevarse, toda la cara norte pasa a estar en sombra y toda la cara sur pasa a estar iluminada. En algunas fotografías de satélite o aéreas también puede percibirse esta particularidad. Y la pregunta es ¿Es este refinamiento de diseño un mero ornamento o perseguía alguna finalidad?

Foto aérea de 1930.
En la pirámide de Jufú puede apreciarse el
ángulo cóncavo en las caras norte y sur
Pero no es esa la única pregunta que surge. ¿Cómo se levantaron bloques de una media de 2 toneladas, siendo algunos de 60 toneladas? ¿Y cómo podían colocarse con tan extrema precisión? No seré yo, por supuesto, quien vaya a buscar respuestas esotéricas que pringuen aquí a extraterrestres y demás. Pero sin lugar a dudas no deja de ser increíble que un pueblo que el metal más duro que conocía era el cobre, tallase con tal precisión la arenisca (en otro momento hablaré sobre la estatua de diorita de Jafra). La infraestructura para elevar las piedras y colocarlas se me antoja impensable.

¿Para qué se usaron las pirámides? Personalmente creo que no eran tumbas, sino cenotafios. Encuentro muchos motivos para esto. Por ejemplo, Snefru (snfr) se construyó (que se sepa), tres pirámides. Si fuesen tumbas no tendría mucho sentido hacerse tres, aunque tres cenotafios sí parece algo bastante plausible. Además, hay indicios como los que nos transmite Heródoto quien nos cuenta que Jufú ordenó excavar pozos funerarios (independientes de la pirámide) para que le sirviesen como tumba. Así las cosas, es muy posible que la costumbre de enterrar a los faraones en pozos se mantuviese, aunque los avances arquitectónicos permitiesen la construcción de imponentes monumentos en su memoria, en el interior de los cuales, sí, se colocaban inscripciones e incluso, por qué no, un sarcófago vacío. A fin de cuentas era un monumento funerario.

Pero hay un hecho que nunca dejará de asombrarme. Y es que Aketjufú, nombre que, siempre según Heródoto, recibió lo que hoy llamamos "la gran pirámide de Giza", fue concluida en torno al año 2.570 a.C con sus 147 m de altura. Y durante algo menos de 4.000 años, ningún otro edificio le hizo sombra, hasta que se construyó en el año 1.300 de nuestra era se construyó la catedral de Lincoln cuya aguja original medía 160 m (la actual mide 83). Probablemente jamás un edificio volverá a ostentar durante cuatro milenios el trono de la mayor altura erigida por un hombre, por un pueblo, por una civilización. Ya lo dice el proverbio árabe, "El hombre teme al tiempo. Pero el tiempo teme a las pirámides."

Calzoncillos de emergencia

Sí, joder. Tengo unos calzoncillos de emergencia. Hoy una buena amiga maña se tronchaba de la risa cuando le hablaba de ellos. No, no están en un armarito de cristal con el armazón rojo y un letrero estampado en el vidrio que diga "Rómpase en caso de emergencia". No es eso. Son algo viejos, tienen pelotillas y la goma floja, pero te sacan de un apuro cuando por pura desidia te tiras una semana procrastinando la colada. Entonces un día (como hoy), a las siete y pico de la mañana sales de la ducha, y en pelota abres el cajón y está vacío. "Me cago en la puta." Te vas al tendedero con la esperanza de que quede colgando alguno olvidado, y en la penumbra descubres que no es tu día de suerte. "Me cago en la puta." Vuelves al cajón de marras y lo vuelves a abrir por si el sueño te hubiese jugado una mala pasada. "Pero me cago en la puta." Lo siguiente que uno hace es quedarse pasmado mirando la infinita vacuidad del cajón abierto, y luego se reacciona. Ante semejante panorama siempre te planteas ir a pelo. A fin de cuentas, con los vaqueros tampoco pasa nada, y no se nota (demasiado). Y de todos modos para notarlo te tienen que mirar el paquete. Para mirarte el paquete será una tía (ojalá), y si se percata de que aquello abulta de modo raro, igual hasta puedes sacar partido de la circunstancia (no te lo crees ni tú). Aunque también puede mirarte el paquete un tío y... Recompongámonos: Siete y diez de la mañana. Un hombre desnudo, con la espalda mojada (¿por qué siempre se nos olvida secarnos la espalda?) y medio dormido, plantado frente al tendedero busca en la penumbra y torpemente (y con escaso éxito, todo sea dicho) dos calcetines iguales o al menos del mismo color. Eso si hay calcetines (también los tengo de emergencia). Lamentablemente en el tendedero no hay calzoncillos y estábamos en el momento en que nuestro héroe se plantea seriamente la posibilidad de ir a pelo a trabajar. En estas, tras una apertura frenética de varios cajones aparece, al fondo de un cajón un calzoncillo polvoriento, lleno de pelotillas, con la goma floja y horrible. No es sábado noche sino miércoles mañana, y las posibilidades de enseñarle el calzoncillo a nadie son ínfimas, así que el hallazgo del calzoncillo parece equiparable a lo que sintió Howard Carter al mirar dentro de la tumba de Tutankamón ("veo cosas maravillosas"). Y tan ufano te plantas el andrajoso harapo, te pones los vaqueros y sales zumbando diciéndote. "Me cago en la puta. Esta misma tarde pongo la lavadora por mi padre."

7 nov. 2007

Arquitectura Morlock

Fotograma de la película
Una de las coñas marineras que mantenía con Laura era la referente a la "arquitectura Morlock". Los Morlocks, para quien no lo recuerde, eran los "malos" del libro "La máquina del tiempo" de H.G. Wells, y que yo conocí de muy niño por la película homónima de 1960 (aunque en España se estrenó como "El tiempo en sus manos"). En la peli, al apearse el viajero del tiempo el 12 de octubre del año 802.701 (día del Pilar, por cierto) los malvados Morlocks tenían unas construcciones futuristas de dudosa estética y bajísima factura, y a raíz de ello yo empecé a denominar "estilo Morlock" ya entonces a aquellas construcciones que veía que intentaban ser futuristas o simplemente modernas con una escasa calidad en el diseño y desde luego un pésimo gusto.
Mezquita Morlock en El Cairo
Así, hay numerosas iglesias Morlock, caracterizadas por parecer cualquier cosa menos una iglesia, con un uso extensivo del cemento y el hormigón y un aspecto realmente feo a la vista. Lo mismo ha pasado con fuentes, monumentos de toda índole etc. Y el caso es que yo, que pensaba que la arquitectura Morlock era patrimonio genuinamente español, recientemente descubrí en Egipto que no. Resulta que la estética Morlock no tiene fronteras y allí también hay iluminados a los que les va la arquitectura Morlock, como puede verse en la imagen adjunta de una espléndida mezquita Morlock en mitad de El Cairo.

6 nov. 2007

La magia de Kom Ombo

Marcas de Kom Ombo
Una de las cosas que más me sorprendieron en mi visita nocturna al templo de Horus y Sobek en la antigua Ombos (hoy Kom Ombo) fueron unas curiosas e inusuales marcas realizadas en las paredes de arenisca. Eran pequeños surcos verticales de unos 30 centímetros de longitud y forma ahusada, y en ocasiones de hasta 5 centímetros de profundidad, y se veían en gran número, y principalmente en la fachada principal del templo que daba al patio abierto. Probablemente los hubo también en el pilono de entrada, aunque hoy en día se ha perdido por completo esta parte del edificio. Era evidente que las marcas no estaban producidas por el viento, agua o arena.

El templo de Ombos, dedicado a Horus y a Sobek es el único templo egipcio conocido bajo la advocación de dos dioses. Por ello, presenta una curiosa estructura simétrica que hace de él en realidad un templo doble, o dos templos adosados. Tiene (tuvo) dos puertas en el pilono de entrada, dos puertas entre el patio abierto (primera sala hipóstila) y el patio cerrado (segunda sala hipóstila), dos puertas hacia el santuario y dos altares. Los templos egipcios tenían, además de su cometido sacro, funciones de índole administrativa o institucional, y concretamente el templo de Ombos fue lo más parecido a lo que hoy llamaríamos un centro de salud. Allí se reunían sacerdotes, curanderos, sanadores, médicos y cualquiera que dijese tener capacidades terapéuticas, para pasar consulta y ganarse la vida. Sea como fuere, muchos de los que se acercaban al templo con alguna dolencia salían curados o paliado su mal en el peor de los casos, y con el transcurrir de los años el propio templo acabó acaparando la fama siendo tomado por un lugar mágico. A aquellas viejas piedras la gente acudía a pedir a los dioses incluso mucho tiempo después de que el último sacerdote hubiese abandonado aquel lugar. E incluso cuando la arena comenzó a enterrar inexorablemente el edificio, los peregrinos seguían acudiendo ante aquellos muros a tocar con sus manos, día tras día, año tras año esperando impregnarse de la magia legendaria que desprendía aquel lugar y que, según habían oído, era capaz de sanar. Y siglos de caricias de fieles y creyentes acabaron conformando aquellas marcas verticales en los muros, y sin orden ni concierto en el suelo de granito y alabastro del patio.

Con el tiempo, estas noticias llegaron río arriba hasta Siena, y a las afueras de dicha ciudad, en la isla de Filae, la gente comenzó la misma práctica en el templo homónimo, bajo la advocación de Isis, si bien las marcas de Kom Ombo son más numerosas y profundas.

Nota: Como he tenido la misma discusión con mucha gente, a quien no crea que el sobo de los peregrinos puede socavar la roca arenisca al cabo de unos miles de años, le invito a observar el efecto producido por los besos de los fieles en la columna de mármol verde sobre la que está la imagen de la Virgen del Pilar, en Zaragoza, en tan solo unas centurias.
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