20 feb. 2012

Dos mercados inmobiliarios

Se nos avecina un escenario como éste: En un bloque de viviendas habrá dos pisos en venta, pongamos el 3º B y el 4º B. Ambos son idénticos, ambos están nuevos, 90 m2. Pero el 3º B lo vende un particular y el 4º es propiedad de un banco. El 3º se vende por 160.000 euros, ya que la caída de la demanda (provocada por la dificultad de encontrar crédito) ha hecho caer a su vez los precios. El banco propietario del piso del 4º quiere deshacerse de él. Le han entrado las prisas con la reforma financiera. Pero tampoco quiere bajar excesivamente el precio, ya que lo tiene tasado en 250.000 euros y no puede asumir semejante pérdida en su balance. Así que el banco dará comisión a sus empleados por encalomar esos pisos al precio más alto posible, claro. Primero porque bajar el precio perjudica al banco, y segundo porque bajar el precio reduce la comisión del vendedor. ¿La hipoteca? No será problema, teniendo en cuenta que el banco querrá librarse de estos pisos AHORA, aunque tenga que embargarlos dentro de dos años. Pero para entonces ya buscará otra solución.

Y así el banco no te concederá un crédito que puedes pagar para comprarte el piso del 3º pero sí te concederá uno que no puedes pagar para que les quites de encima el piso del 4º. Y cuando no puedas pagarlo te dirá que "viviste por encima de tus posibilidades". De esa manera habrá dos mercados paralelos. Uno de pisos de particulares con precios asequibles pero imposibles de hipotecar, y otro con pisos fácilmente hipotecables pero con precios inasumibles. ¿Cómo acabará esta película?

1 feb. 2012

Cuando el sexismo está en el cerebro...

Dentro de la abrumadora marea de correos que recibo como cualquier otro alumno de la UNED, hoy he recibido uno que me ha tocado la fibra sensible. No por ser genuino, que no lo es ya que el tema sobre el que versa es harto viejo, sino por ser la gota que colma el vaso. Vaya por delante que aunque creo sólidamente en la igualdad entre hombres y mujeres en todas las facetas de la vida, opino igualmente que la mayor parte de las medidas en pos de esa anhelada igualdad de género (vaya, aquí no dicen de sexo), me parecen populismo barato que sólo pretende ganarse el voto de un progresismo ignoto y estúpido, muchas de ellas sin ninguna efectividad real cuando no verdaderamente perniciosas, como es el hecho de los cupos o cuotas. Pero todo eso es harina de otro costal. Hoy toca hablar de "sexismo en el lenguaje".
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