31 ago. 2009

Los minutos decimales

Al margen de la escasa calidad argumental de la película, Alien vs. Predator (2004) tiene la siguiente perla.
El calendario azteca era métrico, basado en múltiplos de diez. Calculo que la pirámide se reconfigura cada diez minutos.
Ole, ole y ole. Para empezar, si el calendario está basado en múltiplos de diez, será decimal, no métrico. Y si es decimal, no tendría mucho sentido deducir que se reconfigura en base al minuto (aunque sean diez), que es un sistema sexagesimal.

Una delicada elección

Cuando me compro un CD de música de mi cantante favorito, éste trae una protección que me impide meter esa música en mi reproductor de MP3. Lamentablemente, aunque la SGAE me ha cobrado un canon al comprarme mi reproductor de MP3 que me da derecho a copiar dicha música que acabo de comprar, al mismo tiempo afirma que romper dicha protección anticopia es ilegal. Es decir, primero me hace pagar por adquirir un derecho, y luego me impide ejercer ese derecho. Esto en mi pueblo se llama estafa, pero según los sucesivos Gobiernos, no hay nada raro en todo esto. Así que tengo que elegir entre dos opciones:
  1. Dejar de usar mi reproductor MP3 (por el que la SGAE también se ha embolsado su canon), y volver al armatoste del Discman, y una mochila con apenas diez CDs, lo cual a mi modo de ver es un salto hacia atrás, algo así como pasar de usar el bolígrafo a llevar encima una pluma y un tintero. Pero a tenor de las circunstancias, esta debe de ser la propuesta de la SGAE y asociaciones afines.
  2. Dejar de usar el CD, y romper dicha protección anticopia, o descargar esa música ya en formato MP3 directamente de Internet, para poder llevar en el espacio de una tarjeta de crédito el equivalente a unos 100 CDs. Esto es utilizar la tecnología del momento, que está al alcance de mi mano. Y a mí esta es la opción que me dicta el sentido común...
No sé, no sé. Cuando tenga clara mi elección, os lo cuento.

30 ago. 2009

Paro cardiorrespiratorio

Muchas veces leo u oigo la expresión "fulanito murió tras un paro cardiorrespiratorio". Y yo me pregunto. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de la chorrada que supone decir tal cosa? ¡Todas, absolutamente todas las muertes se producen por un paro cardiorrespiratorio!

Manar y emanar

Tras ver el GP de Bélgica de Fórmula 1, he dejado puesto el telediario de La Sexta. Una de las noticias de estas de relleno, que tanto abundan en los telediarios de agosto versaba sobre los gazapos y anacronismos a los que tan acostumbrados nos tiene el cine y la televisión, principalmente cuando vienen del otro lado del charco. Y lo cierto es que este señalar con el dedo los gazapos del otro, me ha hecho escribir este artículo sobre otra cagada que por su poca enjundia no pensaba airear, precisamente el mismo telediario y en la noticia inmediatamente anterior, que narraba los festejos sobre la fiesta de la vendimia en Olite, y donde el redactor, estos ilustrados y declamantes miembros de nuestra sociedad en los que nos apoyamos para saber qué pasa, ha dicho:

[...] de la fuente de Olite, ya no emana agua, sino vino.

Los redactores deberían coger el DRAE con más frecuencia para saber la diferencia entre manar y emanar. Y sobre todo, no ver la paja en el ojo ajeno antes que la viga en el propio.

emanar.
(Del lat. emanāre).
1. intr. Proceder, derivar, traer origen y principio de algo de cuya sustancia se participa.
2. intr. Dicho de una sustancia volátil: Desprenderse de un cuerpo.
3. tr. Emitir, desprender de sí. Su persona emana simpatía.

manar.
(Del lat. manāre).
1. intr. Dicho de un líquido: Brotar o salir. U. t. c. tr.
2. intr. p. us. Abundar, haber copia de algo.

Mis queridísimos periodistas, antorchas y guías de nuestro saber e ilustración: De las fuentes manan los líquidos. No emanan.

La Ciencia y la Futurología

La molécula "fotografiada" y un modelo clásico en plástico de la misma molécula
La ciencia tiene dos formas de avanzar. Una es explicar lo que vemos. Se coge cualquier fenómeno del que desconocemos su naturaleza, y se buscan sus fundamentos para explicar de forma coherente por qué sucede lo que sucede. Pero cuando más espectacular es la ciencia es cuando predice lo que va a suceder. Cuando en base al conocimiento científico previo, se hace una predicción concreta. Cuando esa predicción luego se verifica, la Ciencia se eleva como auténtica base de nuestro conocimiento de todo lo que nos rodea. Y estos son los momentos científicos que a mí más me ponen. Hay muchos ejemplos. Esto sucedió con el vaticinio de la existencia de Neptuno en 1821 que se confirmó mediante observaciones en 1846. Lo mismo cuando la expedición británica para la observación del eclipse de 1919, que corroboró las predicciones que hacía la Teoría de la Relatividad de Einstein, enunciada 14 años antes. Y esto ha sucedido tras conseguir fotografiar una molécula de pentaceno (con lo que ello implica*), y que han permitido ver que las moléculas no son muy diferentes de lo que la Ciencia había predicho (una vez más).

* Fotografiar una molécula, en el sentido estricto de la palabra, es imposible, ya que una molécula es más pequeña que la longitud de onda de la luz, por lo que la luz "pasa a su lado" sin que rebote en ella, y por tanto pueda fotografiarse. Las técnicas que se emplean en esta "fotografía", deberían llamarse magnetografía, ya que se asemejan más a la captura de alteraciones en el campo electromagnético, que a capturar la luz en sí misma.

26 ago. 2009

Planeta para la vida

Cuando decimos que nuestro planeta es ideal para la vida, frecuentemente olvidamos que a nuestro planeta en particular, y al universo en general, se le da mucho mejor destruir la vida que crearla.

23 ago. 2009

Pensamientos alrededor de escorpiones y ranas

Hay un cuento, que seguramente la mayoría conoce, llamado El escorpión y la rana, atribuido tradicionalmente a Esopo. Esta fábula, para quien no la conozca previamente, viene a ser en resumidas cuentas algo así:
Había una vez un escorpión que quería cruzar un río. Entonces vio una rana en la orilla, y le pidió cruzar el río a lomos de ella. La rana se negó, aduciendo que cuando estuvieran cruzando, el escorpión la aguijonearía. "Estás loca", respondió el escorpión. "¿No ves que si te pico y te hundes, yo, al no saber nadar, también me ahogaré?" Y con este argumento, convenció a la rana, que permitió al escorpión subir a su lomo y comenzó a nadar hacia la otra orilla. Pero a mitad de trayecto, la rana notó cómo el escorpión la picaba con su letal aguijón. "¡Pero qué haces, insensato! ¿No ves que ahora moriremos los dos?" le increpó al escorpión. A lo que este, apesadumbrado, respondió "No he podido evitarlo. Está en mi naturaleza."
La moraleja del cuento viene a decir que es inútil servir a aquellos de naturaleza oscura e ingrata, ya que siempre actuarán conforme a lo que es viene dictado en su forma de ser.

Esta fábula siempre me ha parecido un ejemplo paradigmático de lo que viene a ser la concepción occidental de la predestinación, de la ausencia de cambio, en firme oposición a la cultura oriental de la mejora continua, del cambio continuo y de la evolución. En occidente, desde la más remota antigüedad, la condición humana se consideraba algo inmutable. Se tiende a pensar que la gente no cambia, e incluso existe la convicción de que dicha condición humana se hereda a lo largo de la estirpe en toda la línea genealógica. Esta concepción cosmogónica que hunde sus raíces en lo más profundo de la historia indoeuropea, graciosamente no ha podido ser lavada mediante el "libre albedrío" promovido por las religiones judeocristianas, que poco han podido hacer en contra de ese sentimiento de predestinación tan profunda y vastamente enraizado en los pueblos al oeste del Hindu Kush.

En el otro polo, en el otro platillo de la balanza, está el contrapeso de la concepción hinduísta, heredado luego por el budismo, del cambio, la mutación, la evolución, tanto en vida, como en el paso de una vida a la otra, materializado en forma de la reencarnación, y que dota a cada ser de una vitalidad y positivismo para enfrentarse a la adversidad que en Occidente causa admiración. Cada individuo es consciente de que lo que quiera que sea mañana, será consecuencia directa de lo cómo actúe hoy. No en vano, el proverbio tibetano reza:
Quien siembra un pensamiento, cosecha una acción.
Quien siembra una acción, cosecha un hábito.
Quien siembra un hábito, cosecha un carácter.
Quien siembra un carácter, cosecha un destino.
En consecuencia, todos los seres humanos son conscientes de la importancia de cada acto, ya que tendrá una consecuencia directa en sí mismos y en su entorno, además de condicionar su siguiente reencarnación. Esto tiene dos lecturas. En un nivel de lectura más primario, totalmente inconsciente, se pierde el miedo a la muerte como un trance de no retorno, traumático, ya que se asume el hecho mortal como un mero trámite hasta la siguiente reencarnación. Tan sencillo como abrir una puerta para pasar de una habitación a otra. No hay cielo ni infierno. No hay purgatorios ni agonías. No hay lagunas estigias donde las almas agonicen. No hay juicios finales. No hay miedo. Quien se enfrenta al trance de la muerte sólo cuenta con que renacerá con una memoria borrada, y sin recuerdos de su vida anterior, salvo (dependiendo de las culturas), cuando se es niño. La más tierna infancia, de la que, casualmente cuando somos mayores no conservamos recuerdos, es la etapa en la que se recuerda la vida anterior. Así, para muchas culturas orientales las historias y fantasías de los bebés son en realidad recuerdos de su vida anterior, aún en trámite de ser borrados, de los cuales no quedará ni rastro cuando el infante se convierta en adulto.

La segunda lectura de esta visión, ya de más alto nivel, a un nivel consciente, es la de la responsabilidad de los actos hacia uno mismo y hacia terceros. La ausencia de una absolución impuesta por una clase sacerdotal, en base a confesiones, extremaunciones y demás parafernalia, se traduce como una forma de autocontrol de la población en la que, en términos generales y de forma tradicional, hay una menor historia en lo referente al crimen en cualquiera de sus variedades. El irrespeto por la vida o la propiedad ajena dejan una marca indeleble que condicionará la siguiente reencarnación del individuo. No puede uno cometer mil tropelías para acabar arrepintiéndose en el lecho de muerte previamente a la extremaunción, y a pesar de ser un ser miserable, entrar por la puerta grande en el Reino de los Cielos. Esos trucos no sirven en Oriente. Cada individuo ha de ser responsable de sus propios actos, pensamientos, etc. y compensar los negativos con otros positivos. ¿A alguien le suena el concepto panoriental del Karma? Sólo con un balance positivo al final de la existencia, puede esperarse una reencarnación en un mejor status. Y dado que la muerte puede sorprendernos en cualquier esquina, conviene llevar la cuenta en positivo constantemente. ¿A alguien le sorprende los bajos índices de criminalidad existentes en las comunidades tradicionalmente orientales? ¿A alguien le sorprende ahora, por citar un ejemplo, que en Japón existan tiendas sin dependientes, en los que la gente se lleva los artículos y deposita el importe en un cesto abierto?

Es un ejemplo más de cómo las concepciones más básicas sobre cómo vemos nuestra existencia, por más que nos creamos modernos, vienen transmitiéndose desde hace cientos de generaciones, probablemente en una forma más arraigada con la división genética que produjo las diferentes razas humanas, hace entre 2.000.000 y 100.000 años (ya sea la teoría Multirregional o la de Origen Africano Reciente, o en inglés Out of Africa Theory), de lo que podamos imaginar. Posiblemente habría que buscar el origen de esta concepción tan primaria en los condicionantes de entorno de las poblaciones prehistóricas tal vez incluso de homo erectus. Aunque esto es otra historia.

22 ago. 2009

De Ming a Masaki

En un anuncio ahora mismo en campaña, de una conocida marca de cerveza, se decía "En Japón conocí a Ming, que estaba harto del bol de arroz para comer al bol de arroz para cenar". Pero Ming es un apellido chino, no japonés. Menuda cagada. Alguien se ha debido de dar cuenta, y acabo de ver una nueva versión idéntica a la anterior, en la que se ha sustituido el apellido Ming por Masaki, este sí, de corte japonés.

10 ago. 2009

Carta abierta a varios medios

He enviado una carta a BBC News, a CNN y a New York Times con el siguiente contenido. (Reproduzco sólo la versión para BBC News, pero son idénticas).

I see BBC News insists in referring ETA as a "separatist" or "independentist" group. Let me tell you something about this semantic matter.

Basque people does not kill. Independentism does not kill. Separatism does not kill. Terrorism does. ETA does. That is a quite obvious difference for anyone. Since human life is over any other consideration, (and I really hope you agree with me at this point), when anyone attempts on human life this is the point to be remarked over any other. Nobody needs to be very smart to understand it so I am sure BBC News (which is plenty of smart people) will correct its attitude and will start calling things by their name: May be ETA is a Basque group. May be ETA is a separatist group. May be ETA is an independentist group. May be ETA is even a vegetarian, or a handsome people group if you want. But ETA is, over all, a terrorist group. So, please, inform about what is really important.

Thank you!


Y la traducción:

He visto que BBC News insiste en referirse a ETA como un grupo "separatista" o "independentista". Déjenme contarles algo sobre esta cuestión semántica.

Los vascos no matan. El independentismo no mata. El separatismo no mata. El terrorismo sí lo hace. ETA lo hace. Esta es una diferencia obvia para cualquiera. Dado que la vida humana está por encima de cualquier otra consideración, (y realmente espero que ustedes estén de acuerdo conmigo en este punto), cuando alguien atenta contra la vida humana esta es la cuestión a ser remarcada por encima de cualquier otra. No se necesita ser muy listo para comprender esto y estoy seguro de que BBC News (que está lleno de gente inteligente), corregirá esta actitud y comenzará a llamar a las cosas por su nombre: Puede que ETA sea un grupo vasco. Puede que ETA sea un grupo separatista. Puede que ETA sea un grupo independentista. Incluso puede que ETA sea un grupo de vegetarianos, o de gente guapa, si quieren. Pero ETA es, por encima de todo, un grupo terrorista. De modo que, por favor, informen de lo que realmente es importante.

Gracias.

8 ago. 2009

Independentismo y terrorismo

Cuando la gente es necia, obtusa y tiene la mente simple hay que hablarle con palabras sencillas y conceptos concretos para que los pobres procesen la información. Así que lanzo este breve mensaje a los periodistas de BBC News, CNN y New York Times, que siguen llamando a ETA "grupo independentista".

El independentismo no mata. El terrorismo sí. ¡Aprende la diferencia.

Y lo repito en inglés, que si no, no se enteran.

Independentism doesn't kill. Terrorism does. Learn the difference!

Tenía pensado rematar el aserto con un "¡Imbécil!" pero odio decir obviedades.

Luisgé Martín, el defensor de las bolsas de plástico

Acabo de leer un editorial en El País de Luisgé Martín, de profesión novelista. Yo no tengo el gusto, y la verdad es que no he leído nunca nada suyo. Mis horas de lectura las ocupan mayoritariamente clásicos que llevan decenios o incluso centurias escritos. Siempre he dicho que es fácil que un libro lo lean semanas después de publicarse, pero que siga vigente siglos después de haberse escrito es toda una garantía de calidad.

El señor Luisgé Martín, en su misiva, hace una especie de confesión demagógica. Se disfraza de pirata (él se lo dice todo) para enarbolar una especie de disidencia "desde dentro", rompiendo una lanza a favor de la regulación, del control y de las entidades de gestión. Enarbolando la bandera del catastrofismo y anunciando, agorero él, que con el libro nos acercamos a la destrucción como ha pasado con la música. Me ha resultado increíblemente sagaz y manipulador, pero al mismo tiempo miope. Quizá él no vea lo que está pasando, así que me voy a permitir el lujo de contarlo por aquí, una vez más, toda vez que en los editoriales del citado periódico no se pueden dejar comentarios.

Empezaré con una parábola. Hace poco leí unas declaraciones de un representante de los fabricantes de bolsas de plástico, en las cuales se mostraba increíblemente alarmado por la próxima desaparición de las mismas en los hipermercados y supermercados que son, como es obvio, sus principales clientes. Este señor, de cuyo nombre no quiero puedo acordarme, decía asustado que todo era muy precipitado, y que ellos ofrecían seguir fabricando bolsas pero reutilizables diez veces, que se pudiesen usar como bolsas de basura etc. Vamos, más o menos, las mismas bolsas que usamos ahora. Yo las reutilizo mucho, y casi todas ellas acaban conteniendo mondas de patata, raspas de pescado, huesos de chuletilla y cáscaras de sandía. Es lógico, claro, que estos fabricantes intenten seguir como don Errequeerre, en sus trece. Es lo que le pasó (y le pasa) a la SGAE. El mundo cambia, pero siempre hay irreductibles galos que prefieren no tener la civilización romana, o idiotas etarras que prefieren no tener un tren de alta velocidad. Y siempre hay gente que dice "como yo fabrico punzones para tablillas, digo no al bolígrafo maligno".

Centrándome en el tema, este señor Luisgé parece no darse cuenta de que el trasfondo de las descargas de Internet (en España no son ilegales si no es con ánimo de lucro) no es el que él pinta, que quizá sea el suyo. Quizá él sí se compre una camiseta de Cristiano Ronaldo con lo que sea ahorra al no comprarse DVDs y CDs originales. Yo no. Y sospecho que la mayoría tampoco. No señor, el problema es evolutivo. La sociedad avanza, y se mueve hacia adelante. La gente forma una masa que dicta su propio destino. Nos lo explicaron los geniales publicistas de Aquarius: La gente hace lo que le da la gana. Y así surge la tecnología. Cuando no es útil, desaparece por sí misma. Si el invento es útil, la gente lo emplea, y crece. La gente cambia sus hábitos. Apareció el coche, y los fabricantes de carruajes de caballos tuvieron que reconvertir su negocio o desaparecer y dedicarse a vender pipas. Apareció el ordenador y los fabricantes de máquinas de escribir tuvieron que reconvertirse o dedicarse a vender pipas. Y así sucede y sucederá siempre. Intentar ir contra esa corriente, contra esa marea que forma un conjunto social mayoritario es una batalla perdida de antemano. Si se toca mucho las narices a la gente, esta acaba organizándose en partidos políticos, como el Partido Pirata sueco, que ya es una de las fuerzas políticas mayoritarias allí. Creo que la tercera en votos y la quinta en número de militantes. Sin embargo los empresarios, esos mismo que manejan a los políticos como marionetas, intentan detener el progreso. Intentan que no se venda el coche para seguir fabricando y vendiendo carruajes. Ellos mismos. Son los que no quieren subirse al tren de la tecnología, que huelen a rancio y pretenden que todos los demás olamos a lo mismo. Pero van perdiendo, y acabarán perdiendo catastróficamente. En los noventa empezaron su batalla particular, (recuerden el caso Napster), y tras casi quince años siguen en el mismo sitio. No han invertido en nada, salvo en intentar ponerle puertas al campo. No han admitido la realidad. Nosotros, los usuarios nos movemos, y cada minuto que pasa, es un minuto que estamos más lejos de su postura inmovilista. Es un minuto que tarde o temprano, ellos tendrán que recuperar porque subirse al tren es inevitable. Los empresarios que cantan llaman delincuentes a sus propios fans. Los que se llevan la pasta muerta cobran por tener derecho a hacer una copia que ellos mismo impiden que se haga con elementos anticopia. Y eso sí, patalean y hacen a los demás patalear. Manejan a políticos que se desgastan de cara a sus votantes sólo para demorar un poquito más coger el tren. Y lo acabarán cogiendo. Es inevitable. No es que hayan perdido, como dice Luisgé Martín, la batalla publicitaria. No señor. Han perdido la batalla tecnológica. Y por una necedad difícilmente evaluable. Así que ahora que apechuguen con las consecuencias.

Con el cine pasó algo parecido. Los exhibidores subieron los precios hasta convertir en una inversión que una familia con dos niños vaya al cine. Además, redujeron la oferta dramáticamente y a eso se sumó la creciente mala educación del público asistente (de esto no tienen la culpa los exhibidores, claro). Pero cargaron contra sus propios clientes y los llamaron borrachos. Es el recurso de la pataleta cuando se tienen menos luces que una lancha de contrabando y la realidad te abruma, y no sabes cómo atajarla. Reconocer los errores es más difícil que señalar con el dedo al primero que pase por delante. Además tuvieron la mala suerte de que aparecieron televisiones de tamaños astronómicos, y medios de reproducción con una calidad asombrosa. Y relativamente asequibles. Y vinieron a darle la puntilla los distribuidores de DVDs, que sacaban un disco, y al mes siguiente sacaban el mismo disco con extras por dos euros más. Y la gente empezó a enviarles el mensaje de que se metieran tanto la versión normal, como la extendida, por donde amargan los pepinos.

Las televisiones hicieron tres cuartos de lo mismo. Emiten contenidos de formato 16:9 recortados a 4:3, en vez de ponerle las puñeteras bandas negras a las que estamos acostumbrados en las pelis del oeste. Así que la gente empezó a pasar de la tele y a bajarse las series y los documentales de Internet, donde están disponibles integrando el video en formato panorámico, tal como se emite en EE.UU. con el audio doblado español.

Con los libros está empezando a pasar igual. Los editores y libreros consideran que el ebook no es un libro. Y como tal lo han dejado a un lado en la última edición de la Feria del Libro de Madrid. La misma miopía que mostraron los empresarios de la música cuando apareció el mp3 a mediados de los 90. Luego, no faltará mucho, se quejarán de que los escritores se mueren de hambre. ¿Los escritores de libros que no son libros? Los libros tienen tiradas cada vez más cortas, y de hecho ya empiezan a ponerte ojos picudos cuando preguntas por un libro de hace cinco años. Sin embargo las editoriales pretenden secuestrar dichas ediciones. Que sea poco menos que imposible acceder a ellas mientras conserven el copyright. ¿No deberían firmar un contrato que, del mismo modo les garantiza la explotación comercial de un título, garantizasen dichas compañías la disponibilidad de dicho título? No, eso jamás estarían dispuestas a firmarlo. Y claro, como lo que les mueve, como a todos los demás, es el vil metal, prefieren negar la mayor y decir que los ebooks no son libros, y mirar para otro lado. Mientras tanto, los ebooks son una realidad y circulan, aunque a alguna ministra le resulte asustante.

En definitiva, quienes tienen que hacer los deberes, no los hacen, de modo que los consumidores nos buscamos la vida como buenamente podemos. Y somos muchos, así que es fácil que siempre haya alguien a quien se le ocurra una idea. Un invento. Un apaño. Así que ahí estamos los usuarios, que ante la inacción de los proveedores de contenidos, nos acostumbramos ya en su día a consumir la música en formato mp3, sin que nadie hiciese nada salvo insultarnos. Nos acostumbramos después a consumir el cine o los documentales en formato DivX sin que nadie hiciese nada salvo insultarnos. Y ahora nos acostumbramos y acostumbraremos a consumir ebooks sin que nadie haga nada salvo insultarnos. Y cuando llevemos años consumiendo así, cuando los empresarios lleven años sin mover un dedo por integrarse en la tecnología, entonces vendrán corriendo a decirnos que lo que durante años hemos tenido gratis por su inacción, ahora nos lo van a cobrar.

Así que dado el panorama y la actitud del señor Luisgé, lo esperable será otro artículo en el que se declare ecologista defensor de los fabricantes de bolsas de plástico. Así tal cual.

El caso cyxymu

Llegó la sociedad de la información, y gran parte de la sociedad se quedó fuera. No cogió ese tren. Algunos porque no pudieron, pero otros muchos porque no quisieron. Consideraron Internet, y las nuevas tecnologías como chorradas de frikis que no tenían el menor impacto en sus vidas. Y por desgracia (muchas veces para ellos mismos), quienes estaban y están en el poder, pertenecen a este último grupo. Mucha gente todavía y por sorprendente que parezca no es consciente del poder de comunicación de la red.

Una portada de El Jueves que habría tenido un promedio de difusión de unos 60.000 ejemplares (según datos OJD), debido al denodado esfuerzo por las clases dirigentes para secuestrar la famosa portada que mostraba una caricatura de Felipe Borbón y a Letizia Ortiz haciendo algo tan normal lo es como follar (de algún lado habrá salido Leonor, digo yo), consiguió que lo que habrían visto apenas unas decenas de miles de personas, lo viesen millones. Además, consiguieron que se revalorizase cada ejemplar con esa portada. Y además consiguieron que se escanease y se publicase dicha caricatura a lo largo y ancho de Internet, de forma que no sólo lo vieron quienes compraron la revista, sino quienes no la compraron, y lo verán las generaciones venideras. Lo que digo... Tontos del culo...

Y así ha sucedido con el caso cyxymu. Un disidente georgiano del que yo jamás había oído hablar, pero que gracias al ataque ruso sobre él, y por extensión sobre Facebook y Twitter, ha conseguido que yo le conozca, que me solidarice con él, y que él tenga en mí un seguidor más. Soy un disidente nato, y los disidentes nos apoyamos entre nosotros. Y como yo, otros miles a los que el ataque ruso nos ha hecho el favor (y al propio cyxymu) de darle publicidad a este caso. Exactamente lo contrario de lo que pretendían conseguir. Pero este no será el último caso, porque los gilipollas no aprenden a la primera, ni a la segunda, ni a la décima. Mejor para los que llevamos ya años y años en el tren, viendo cómo nos miran pasar los imbéciles al pie de la vía con la misma cara con que las vacas te miran pasar. Que les jodan.

6 ago. 2009

7332. Otro malnacido timando

Lo último en timos es enviar un mensaje que dice
Hola qtal? Hace tiempo que no se nada de ti. Sabes quien soy no?
Así, tal cual. Evidentemente al responder directamente al remitente estamos respondiendo al teléfono 7332 que es un número de tarificación especial (supongo que en torno a 1,5 ó 2 euros por SMS), como aquellos a los que se envían solicitudes de tonos, juegos, etc. La lástima es que responder llamándole hijo de la gran puta le haría ganar un par de euros, y no me apetece.

5 ago. 2009

El libro de las revelaciones

Uno de los casos de MalaTraducción™ más comunes es sin duda el del famoso "libro de las revelaciones". Aparece innumerables veces, en Los 4400, en Más Allá del Límite, y en un sinfín más de traducciones chapuceras. El libro de las Revelaciones, o en ocasiones simplemente Revelaciones, es uno de los libros de la biblia en inglés. Lo que los traductores ignoran (impíos ellos) es que ese libro, en español, es el libro del Apocalipsis de San Juan, o simplemente el Apocalipsis, para abreviar.

Crucero de tierra

Probablemente fue el primer caso de MalaTraducción™ que vi fue allá por 1993 o 1994 cuando leyendo Parque Jurásico, vi que el traductor (Daniel Kagolkolwski) había traducido el nombre de los vehículos eléctricos utilizados para moverse por el parque, Toyota Land Cruiser, por el aberrante Crucero de Tierra. Pa morilse...

Azul profundo

En el episodio 2x16 de Futurama aparece el archiconocido ordenador Deep Blue, que jugó al ajedrez con Kasparov. Pero por alguna misteriosa razón, el traductor tradujo su nombre literalmente, quedando en un anodino "Azul Profundo". Otro caso de MalaTraducción™.

Pena de muerte para los terroristas

Nunca dejará de sorprenderme cómo una persona (o una multitud), puede protestar por una muerte exigiendo la pena de muerte. ¿Será idiocia o falacia?

1 ago. 2009

País de cazurros

España es un país de cazurros. No digo que los españoles sean unos cazurros, ojo, sino que España es un país de cazurros, así en general. Hay una diferencia. El lector habitual sabe que no suelo dar puntada sin hilo.

España tiene muchos problemas derivados de la sociedad actual. Son cuestiones achacables a nuestro tiempo, de las que a no ser que uno se vaya a vivir con los Yanomami, difícilmente podrá abstraerse. Problemas como el patrioterismo, el chovinismo. Problemas como estar a merced de los vientos económicos mundiales, etc, que aquejan a unas naciones (España entre ellas) que aun habiendo inventado la globalización, la encajan mal cuando mal les vienen dadas. Pero no es de eso de lo que hablo. Porque además de todo eso, España tiene unas particularidades que la hacen difícilmente soportable, al menos cuando uno la ve desde fuera. Viéndola desde el interior, España puede parecer un paraíso idílico, de la misma manera que al pez que vive en la pecera puede parecerle que no le falta de nada. Pero ¡ay! cuando uno sale y ve el panorama en otros lugares. Cuando uno ve las diferencias de psicología, de comportamiento, de forma de pensar, de formas de concebir la vida. Entonces a un servidor se le caen los palos del sombrajo y no queda más remedio que plegarse a la realidad: España es un país de cazurros.

España es el país de la cultura del pelotazo a diestro y siniestro. Del todo a cambio de nada. Del timo de la estampita. Del todo gratis. Del mangante y del trilero. De los Cachulis y de los Poceros. De la corrupción y la especulación. Es el país del expolio, del irrespeto por todo aquello que no sea lo propio, abarcando desde el coche envidiado del vecino, hasta el bosque del que se puede sacar tajada comprando a un pirómano. España es el país de la cultura de la picaresca del siglo XVII, que quedaba graciosa en El Buscón, (que nadie se ha leído), pero que en pleno siglo XXI da vergüenza ajena y en algunos casos también vergüenza propia. El país del subterfugio y de la trampa. El país del colarse en la cola del metro, del tren o del autobús, o en cualquier cola. El caso es ser más listo que nadie.

España es el país donde si en un sitio regalan camisetas, la gente se las lleva por docenas, aunque sólo sea para tirarlas al llegar a casa porque no sabe qué hacer con ellas. Pero el caso es arramplar con todo. Llevarse cuanto más mejor. Y si lo que se regala son bocadillos, más aún. El país de la mentalidad cutre de acaparar por acaparar. Por tener más que el vecino. Del vivir por encima de las posibilidades, del aparentar, del quiero y no puedo. España es el país donde las autopistas tienen que tener tres carriles para que los lentos vayan por el centro. Pero nadie quiere pagar impuestos para que se construyan esas autopistas. Es el país de los berridos en casa y por la calle, del desprecio por lo añejo, del sonrojo por lo no vergonzante y del pavoneo soberbio de lo vergonzante. El país de los complejos injustificados y los no complejos donde debería haberlos. España es el país del eterno subsidio. De la eterna subvención. Del vivir del cuento pidiéndole la paga los domingos a papá Estado. Y si es estafándole, mejor.

España es el país que se entretiene tirando cabras desde campanarios, arrancándole la cabeza en vivo a cormoranes, o haciéndole mil perrerías a los toros. El país donde se ahorca a un galgo cuando no es necesario. El país de los escopeteros sin control. El país donde los animales son regalos de Navidad y estorbos en verano que se abandonan en una cuneta.

España es el país de los políticos lameculos, lamentables y cortoplacistas. De la inacción popular, del sistema educativo en barrena irrecuperable. El país de los gobernantes que escuchan a la SGAE o a Telefónica para legislar a su medida. Y si tenemos que legislar para impedir el acceso gratuito a Internet, se legisla. Y si ocho años después hay que permitir acceso gratuito, se permite. Y ni Dios dice "la cagamos" ni se responsabiliza de haber perdido ocho años de desarrollo tecnológico y de penetración de Internet en la población. No pasa nada. Da igual quién gobierne, porque es el país de la asquerosa nebulosa política en la cual no hay diferencia alguna entre PP ni PSOE. El PP hace políticas sociales y el PSOE le lame el culo a la Iglesia. Y España es el país que quiere ser más papista que el Papa, más católico que el Vaticano. El país mangoneado por la Iglesia de unos pocos, a la que la gente dora la píldora pagando por bodas, bautizos y comuniones de una fe que no profesan jamás, e incluso de la que se muestran en desacuerdo o contra, pero es que quedan tan bien los vestiditos de comunión… Porque eso sí, España es el imperio de la hipocresía.

España es el país del descrédito internacional en materia medioambiental, educativa, exterior, y un largo etcétera. Porque España es la puta de Europa. El sitio donde el panorama desolador invita a hacer lo que uno no haría en casa. Algo así como el picadero donde da igual tirar un condón por la ventanilla del coche. El país al que se viene de Erasmus no a estudiar sino de fiesta y a follar. Y el país del que los españoles huyen cuando quieren estudiar, investigar, o progresar.

España es el país donde uno puede jactarse orgullosamente de no saber ni multiplicar aduciendo que se es de letras, y donde uno puede jactarse igualmente de no saber dónde está Zamora… aduciendo también que se es de letras. Porque lo importante es justificarse en la ignorancia, y si se puede mostrar orgullo por ello, pues mejor que mejor. Es el país del encefalograma plano. Del CI equiparable al de un repollo.

España es el país de los tiranos y los trepas. De pisar al que vale, no sea que se note que es el que pisa el que no vale un duro. El país de la valoración por encima, a ojo de buen cubero, sin pararse a evaluar quién vale y quién no. Del enchufismo y el nepotismo generalizado. España es el país de las empresas rancias y que huelen a muerto. Que se dirigen como en el siglo XIX. El país alérgico al teletrabajo, donde lo importante es calentar el culo de una silla de oficina durante ocho horas, aunque no se dé un palo al agua, antes que permitir a la gente elegir ahorrar tiempo y ganar productividad. El país donde lo que cuenta es que a uno le paguen aunque sea por leer el periódico y hacer sudokus durante ocho horas. España es el país de la chapuza. Del todo vale con tal de salir del paso. Del hacer las cosas de cualquier modo y manera aunque se caiga a cachos el día después de cobrar la factura. De los Pepes Gotera y los Otilios por doquier. El país del yo no me fío de ti, porque no me fío ni de mí mismo. El país donde el servicio postal es una mierda, y lo lleva siendo tanto tiempo que se asume como normal que los envíos no lleguen. Y oyes, "si quieres que llegue, mándalo por UPS o FedEx". El país en el que los ministros de Cultura velan más por lo intereses de quienes se llevan la pasta, que por los intereses y difusión de la cultura. El país que jamás tendrá un amazon.es simplemente porque hay a quien no le interesa que en España se vendan libros baratos.

España es el país de los cazurros, de los tarugos, de los necios, de los cabezotas, de los bestias a los que incluso Napoleón dejaba por imposibles. España es el país de los mendrugos de los que Carlos III dijo que eran como críos, que aún cuando se les limpiaban los mocos, seguían pataleando y protestando. Es el país de la mala educación, del desagradecimiento, de la mezquindad, de la ruindad…

Y por eso me acabaré largando fuera.
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