20 mar. 2008

La mecha que se prendió en el Tíbet

Es muy triste que un evento deportivo y apolítico como lo son unos Juegos Olímpicos, se empleen como campo de batalla de cuestiones puramente políticas. Pero también es muy triste que se conceda la celebración de dicho evento por parte del COI, con los beneficios que conlleva, a un país como China, del que son bien conocidos sus abusos y desmanes en el terreno de los derechos humanos.

Es una vergüenza que la comunidad internacional haya desoído lo que ha sucedido en el Tíbet desde hace más de medio siglo, hasta que ahora, con unos Juegos Olímpicos en ciernes, y debido a que la paciencia de los tibetanos se ha agotado tras más de cincuenta años de genocidio a todos los niveles, de destrucción de su cultura y de atrocidades que ha cometido el gobierno chino en el Tíbet, ahora es cuando los ojos del mundo se vuelven hacia la cara norte del Himalaya.

Pero no deja de regocijarme que al fin se vean muestras de solidaridad en el mundo como las que empiezan a presenciarse en gestos como los de algunos deportistas, o el del alcalde de Praga. Espero y deseo que sólo sea la punta del iceberg. Espero y deseo que ahora que todo el mundo mira a China, se dé cuenta de que ya no puede hacer lo que le salga del forro en el Tíbet. Que no puede exigir que un país ocupado militarmente en 1949 no reclame su independencia. Que no puede llevar a cabo políticas de genocidio, practicando abortos no consentidos y esterilizaciones a mujeres tibetanas. Que no puede destruir la cultura tibetana, ni prohibir su bandera ni su lengua. Que no puede erradicar los monasterios budistas. Que no puede censurar los contenidos web que difunden noticias que les son desfavorables. Que no puede llevar a millones de chinos han al Tíbet para que desplacen a la población local. Que no puede hacer todo esto porque ahora el resto del mundo mira de cerca. El pulso entre el Goliat chino y el David tibetano está servido. Quizá ahora China se muestre más flexible. Quizá mis ojos vean un día un Tíbet libre, y será entonces cuando vaya allí a brindar con la rosada leche del yak.

¡ LIBERTAD PARA EL TÍBET !

BigDog


La DARPA, agencia militar de I+D dependiente de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos, y responsable de algunos proyectos hoy tan famosos, pero tan revolucionarios en su momento como el GPS, o Internet, ha financiado en su mayor parte el proyecto BigDog. Se trata de un robot cuadrúpedo con una disposición articular similar a la de un perro, y pensado para que se mueva de forma autónoma salvando obstáculos, subiendo pendientes. Puede transportar hasta 150 kilos de carga útil. El momento que a mí más me impresiona es en el que el tipo le atiza una patada al perro mecánico, y éste se rehace del golpe sin caerse al suelo. Lo mejor de todo es que no necesita que nadie le diga cómo levantarse ni cómo salvar un obstáculo, o cómo recuperar el equilibrio cuando pisa el hielo. Su procesador, junto con la información de sus sensores le permiten tomar esas decisiones y resolver esos problemas de forma autónoma. ¿Os acordáis cuando definíamos como Inteligencia como la capacidad para resolver problemas improvisando?

En su momento ya hablé de las formas de crear un robot. Bien haciéndolo a imagen y semejanza de un diseño que sabemos que funciona (como el de un perro), bien creando un modelo de evolución que permitiese al ser “vivo” desarrollarse sacando partido de aquellos de sus elementos más competitivos. Lamentablemente creo que no estamos aún preparados para ese nivel de desarrollo.

A mí no sé si me da más miedo el aspecto del bicho o el zumbido que emite. Tiene algo de cylon chungo que pone los pelos de punta.

19 mar. 2008

El bosque de Moal

El sonido de los pasos se acompasa con el de un cencerro que suena a cascajo en la lejanía mientras su portador ramonea los alrededores de Moal, que ya va quedando a la espalda. El sol pica y por un momento pienso que el hombre del tiempo la cagó al poner un noventa por ciento de probabilidad de lluvia para el concejo de Cangas del Narcea. Así que nos atrevemos con la PR AS-132. La ruta del bosque de Moal.

Al poco de cruzar el río Muniellos, cuatro gotas comienzan a abrirse paso entre los castaños y los robles, y estas dejan paso a muchas más, que hacen necesario echarse por encima el chubasquero o el poncho. La cámara se queda colgada pero cada vez que me la llevo al ojo se moja una y otra vez, y en menos de un cuarto de hora decido no asomarla más, lo que implica guardarla en la mochila para no llevar casi tres kilos de lastre inútil al cuello, lo que implica hacer la operación bajo el poncho.

El repiqueteo de las gotas sobre el río, sobre la hojarasca y sobre mi capucha apaga cualquier otro sonido que pudiera llegarme, mientras los limacos aceptan la invitación de la lluvia para salir de su letargo. Cojo uno enorme que esconde los ojos tan pronto como ve un bicho gigantesco abalanzarse sobre él, y se arremolina sobre mi dedo. Cuando lo suelto, un moco denso y blanco recubre mi mano. La baba también la dejo cuidadosamente pegada en una piedra. No me la quiero llevar. El suelo está lleno de erizos de castaña, los envoltorios espinosos que recubren los frutos. Pero con tanta ardilla, de los frutos no queda nada. Entre árbol y árbol se ven decenas, o incluso cientos de jóvenes castaños que intentan abrirse paso. La mayoría de ellos no prosperarán.

Un penetrante olor a humus y tierra mojada penetra por todas partes, y la pendiente se hace cada vez más pronunciada. Atravesamos una mancha de avellanos, donde puede verse el suelo lleno de cáscaras mordidas por las ardillas. Es curioso ver cómo un animalillo tan simple como este roedor no abre las avellanas de cualquier modo. Absolutamente todas las cáscaras están abiertas del mismo modo. Mordiendo la cáscara por su punto más débil: Aquel por donde tiene el rabo.

Conforme vamos ascendiendo, las hayas se rinden ante la altitud y quedan atrás. Nosotros seguimos adentrándonos en el piornal, echando de menos el abrigo que incluso los desnudos troncos nos brindaban contra el viento.

En la cima, la ladera deja de protegernos y en el mirador del Montecín, entre matorrales, el viento y la lluvia arrecian y noto una punzada en el oído izquierdo. Estamos empapados, ya sea de lluvia, ya sea del sudor que bajo el poncho o el chubasquero no se evapora. Me limito a tomar con el móvil una foto de Moal desde el mirador. Miramos en derredor y vemos el paisaje, la senda que discurre monte abajo, el puerto del Connio, el collado de Moncou… Y comenzamos el descenso rápidamente. El tiempo no pinta bien ahí arriba.

Al poco de bajar nos internamos de nuevo en el dominio de las hayas. Emergiendo de entre una alfombra de hojas, los árboles desnudos, recubiertos por musgo y líquen adoptan un aspecto fantasmagórico. Al llegar al collado del Moncou llegamos a una ladera del Montecín desnuda de árboles. Allí comienza lo más duro. La pendiente es pronunciadísima y el sendero está completamente embarrado. Poco a poco la lluvia cala y la arcillosa montaña se desmenuza bajo nuestros pies haciéndonos resbalar y a veces dar con los huesos en el suelo. A pesar de caminar por la broza es inevitable escurrirse montaña abajo, y la pronunciada pendiente del camino de vuelta. Las botas se embarran, y la suela de tacos de poco sirve cuando entre ella y el suelo median tres dedos de arcilla.

Una culebrilla de poco más de una cuarta se ha visto sorprendida por el chaparrón, y la fría lluvia la ha dejado incapaz de moverse. Como último recurso ha mordido una brizna de hierba con fuerza para evitar ser arrastrada por el agua y allí permanecerá hasta que el sol desplace a las nubes, y la vuelva a calentar lo suficiente para volver a la actividad.

Al salir del barrizal ya no llueve. Sólo cae el agua pulverizada que el viento arranca de los árboles monte arriba. A punto de llanear en la falda baja del Montecín algo se mueve en un castaño y nos congelamos. Con movimientos felinos me llevo la cámara al ojo y con el 400 mm veo cómo la ardilla me mira directamente a mí. Le tiro varias fotos. Pega un par de saltos y cambia de árbol. Sólo por esa caza ha merecido la pena la excursión. El sol nos acompaña de vuelta hasta Moal.

18 mar. 2008

Reuters: Cinco años en Irak

Hace cinco años, en Irak había más libertades de las que hay hoy en China, que es otro régimen totalitario. Sin embargo algunos se empeñaron en convencernos de que era “bueno” invadir Irak y deponer al tirano Saddam Husein. Se nos aseguró que era “por el bien de todos”, y se arguyeron elevadas razones. La palabra democracia se mancilló y se usó como pretexto para iniciar una guerra que aún hoy dura.

Cinco años después de aquello, en Irak han muerto más de medio millón de personas, la población tiene tanto miedo a los terroristas como a las tropas “pacificadoras”, hay un caos institucional, gubernamental, legislativo y de orden público. Los derechos humanos, por increíble que parezca, se respetan menos que antes de la invasión. Los derechos de la mujer han experimentado un terrible retroceso. El paro es más de tres veces superior al de hace cinco años, ronda el 60%.

Lo más triste es que ni siquiera puede argumentarse el vil pretexto de que el petróleo sea más barato. El barril Brent costaba 37 dólares hace cinco años, y hoy cuesta 110. El equilibrio de poder entre suníes y chiíes que existía en la zona se ha esfumado. El actual presidente de los Estados Unidos, George W. Bush ha hecho realidad el sueño de Jomeini de un gobierno influenciado por Teherán en Irak.

Reuters ha elaborado un cortísimo documental de apenas cinco minutos. Son cinco años resumidos en cinco minutos, pero merece la pena verlo y reflexionar.

El mapa del Tíbet

Lo cierto es que yo vengo desde hace tiempo hablando del problema del Tíbet, con el que estoy sensibilizado desde hace mucho más tiempo. En la tele suelen poner mapas del Tíbet que no son acordes con la realidad. Los mapas que suelen aparecer estos días en los noticieros (ya que se ha puesto de moda hablar del Tíbet a propósito de las protestas de los tibetanos), conforman sólo lo que aparece en amarillo en el mapa, y que China ha llamado Región Autónoma del Tíbet, (que tiene de autónoma lo que yo de oso panda), excluyendo el resto del Tíbet histórico que es casi otro tanto en extensión, y que el gobierno de Mao Zedong, hábilmente llamó de otros modos o asimiló a otras regiones chinas. No voy a repetir aquí lo que ya he dicho anteriormente. Sólo recordar que China es una dictadura opresiva y tiránica. Es un país que no respeta los derechos humanos y aún menos los de los animales. Un país que censura cualquier oposición o disidencia al gobierno. Un país donde no existe la libertad de expresión y donde se bloquean páginas web como la de la BBC, la de Amnistía Internacional, o Youtube, por citar tres ejemplos.

Yo no pienso ver ni una sola retransmisión de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. ¿Y tú?

¡LIBERTAD PARA EL TÍBET!

17 mar. 2008

Campanu

Algo muy dentro de él le impelía a volver al lugar en el que había nacido para tener allí su descendencia. A pesar de que había abandonado aquel paraje en su infancia supo encontrar el camino de vuelta. Hacía fresco, pero el sol empezaba a anunciar la cercana primavera. Cansado del viaje, decidió parar a comer algo en un remanso y allí se abalanzó sobre una lombriz, justo en el momento en que una gran fuerza tiró de él y lo sacó del agua.

¡Campanu! Gritó un hombre.

Era el primer salmón de la temporada.

Se diluyó

Cuando la conocí, ella tenía unos grandes ojos verdes, una graciosa sonrisa pícara y un lunar en la punta de la nariz. También tenía veintidós años y había nacido en Madrid. Y por añadido, tenía una presión en el pecho que ella llamaba "amor", y que condicionaba su vida aunque ella le defendía a capa y espada.

Pero él creía que ella corría peligro. Creía que aquellos ojos dejarían de ser suyos. O la sonrisa. O incluso el lunar de la nariz. Y así primero perdió los ojos, la sonrisa y el lunar. Luego perdió su edad, su lugar de nacimiento, y hasta su nombre pasó a ser unas anónimas siglas. Incluso dejó de ser mujer para convertirse en incógnita. Pero ella quería estar allí, a pesar de que el "amor" que le tenía él, la obligaba a desvanecerse, a desaparecer, a diluírse lentamente como una gota de tinta en un vaso de agua, que poco a poco pierde su forma para pasar a no ser nada.

Y finalmente dejó de estar... Dejó de ser...

15 mar. 2008

Los molestos robles

A las ocho y media de la tarde salimos de Moal hacia Cangas del Nancea, a menos de veinte kilómetros, en medio de una penumbra. A las dos horas, a eso de las diez y media recorremos el camino de vuelta esquivando algún que otro sapo que, renqueante, cruza la carretera. Llegando a Ventanueva, justo donde me tengo que desviar hacia Moal, veo a lo lejos un enorme resplandor que a la salida no estaba. Es un incendio forestal en pleno parque de las Fuentes del Narcea. Me paro de inmediato mientras con una mano marco el uno-uno-dos. Intento comunicar la ubicación del incendio a la chica que me atiende, que evidentemente no conoce la zona. Le indico la carretera en la que estoy, y ni le suena, ni sabe dónde está Moal. Le digo que vengo de Cangas del Narcea y le informo que soy de Madrid, para que tome conciencia de que en teoría conozco la zona peor que ella. En teoría. Empiezo a citarle pueblos cuyo cartel he visto a media tarde (memoria fotográfica, gracias a Dios). Finalmente Veiga de Rengos le suena, pero no sabe si voy o vengo de Cangas (se lo acababa de decir). Le digo que voy al puerto de Rañadoiro desde Cangas. Allí, en Veiga, el incendio se extiende ante mis ojos de forma circular abarcando la totalidad de la ladera. Cuelgo. Arranco el coche. Por un momento vacilo, y decido pasarme el desvío hacia Moal y seguir camino del puerto. Paso junto a Veiga. El incendio es enorme. Los robles, hayas, castaños y avellanos que forman el bosque mixto de Muniellos arden como paja. Decido pasarme de largo, impulsado por “algo”. Pasando de largo Veiga me encuentro, a lo lejos con otro foco, a poco más de un kilómetro, hacia el sur. Me paro en la gasolinera sin marca que he visto al llegar. Está cerrada y con las luces apagadas. Desde allí vuelvo a marcar el mismo número y creo que me atiende la misma señorita:

— Oye, creo que he hablado contigo hace un par de minutos. Tenéis otro foco a un kilómetro al sur, mucho más pequeño, y evidentemente más reciente. —No parece enterarse mucho de lo que le estoy diciendo. No me ha reconocido (yo estoy seguro de que es la misma de antes). Me dice que les acaban de informar.

— Sí, si te he informado yo. Acabo de llamarte hace nada. Te he informado de un incendio en Veiga, que por cierto, estoy al lado y está muy cerca de la población. Pero tenéis otro foco más al sur, a un kilómetro o kilómetro y medio. —Como notifico una docena de incendios al 112 de Madrid, sé qué aclaraciones tengo que darle— No es el incendio de antes desde otro ángulo. Desde donde estoy, veo los dos focos claramente diferenciados. Uno es el de Veiga, abarca toda la ladera y lleva ardiendo unas dos horas. El otro que te digo es mucho más pequeño, Debe de llevar una hora o menos, y no es una extensión del primero. Las ascuas no saltan un kilómetro ¡contra el viento! para crear otro foco más allá. —La chica parece saturada por lo prolijo de la información. Me dice que los bomberos están ya informados y que cuando lleguen estudiarán la situación, pero no las tengo todas conmigo de que vaya a llamarles de nuevo para notificarles que hay dos focos. Llegando desde Cangas no se ve el segundo foco, a no ser que te pases de largo el incendio de Veiga, cosa que los bomberos no harán. En Madrid, el 112 me pide el teléfono y los bomberos suelen llamarme para pedirme de primera mano los datos del lo que veo. Color del humo, presencia visible o no de llamas, etc. Aquí no. Vuelvo a arrancar el coche y sigo hacia el sur, camino del puerto, rezando por no encontrar otro foco, ya que es evidente que los incendios han sido provocados por algún malnacido, que sabe que por la noche no se ataca un incendio forestal. Iniciar el fuego al ocaso es garantía de que permanecerá ardiendo hasta entrada la mañana. En mi divagación nos cruzamos con un todoterreno que circula en dirección contraria a una endiablada velocidad (la carretera carece de arcén y yo no me atrevo a ir por ella a más de setenta). Por un momento tengo el pálpito de que ese puede ser el responsable. Sigo rumbo al sur, pero no parece haber más incendios. Finalmente me doy la vuelta. Vuelvo a pasar por el incendio pequeño, y doblando una curva me topo con el primero que avisté. Ahora es enorme y amenaza claramente a las casas de Veiga de Rengos. Tomo una foto con la única cámara que tengo a mano. El mismo móvil con que di la alarma es testigo del desastre. Enmudecemos, sólo para emitir alguna maldición contra el desgraciado vecino de la zona causante de toda esta destrucción.

Al llegar a la casa rural, le comento al dueño que tienen un incendio, pero me sonríe y me dice que no me preocupe, que es normal. ¿Una ladera de robledal ardiendo normal? Le informo que no era una quema de rastrojos, sino un incendio forestal en toda regla. Pero me sonríe y se retira. Para evitar ese sentimiento bastaría con que esta gente se diese cuenta de que ni yo, ni la inmensa mayoría de la gente que venimos aquí, no venimos a Moal, La Pescal, Ventanueva, Rengos, Veiga y demás municipios del valle por ver una aldea de cuatro casas con poco o ningún encanto en sí mismas. Sino precisamente por el robledal de Muniellos que rodea la zona. Hasta que la población local no vea que es el bosque el atractivo de su zona. Que es el bosque lo que les reporta el beneficio del turismo, no sólo del que se queda en la casa rural, sino que además se mueve por la zona, compra un tarro de miel en una tienda, una guía en la librería de Cangas y come y cena en los restaurantes de la zona. Que es el bosque lo que llama a la gente a recorrer quinientos kilómetros por ver un urogallo, o una gineta. Hasta que eso no ocurra, no dejarán de considerar los robles como algo que estorba a las vacas para pastar.

14 mar. 2008

La agudeza sexológica de Pilar Cristóbal

Hay una sección del periódico 20 minutos que me produce una especial fascinación por su mediocridad. Se trata del consultorio sexual de la sexóloga (por llamarla de alguna manera) cuasi clónica de Gloria Fuertes, de nombre Pilar Cristóbal. Y digo de alguna manera porque sus respuestas a las, a veces ingenuas preguntas de los/as lectores/as son más propias de quiosquera de prensa (conste que lo digo por su criterio en estas lides y no por desdén hacia el gremio) que de auténtica sexóloga.

El caso es que uno se encuentra con auténticas perlas de profesionalidad como la que le decía hace unos días a un chaval que ¿Te imaginas a un buen cocinero frustrado porque alguien no aprecia su cocina? A ojos de esta buena mujer, un buen cocinero lo es, aunque todo el mundo diga que sus recetas son una bazofia.
Ser actor porno es una profesión de riesgo para la familia como otras muchas, policía, periodista de guerra o investigador. Yo no sé dónde se ha informado esta señora de los riesgos de ser actor porno. A no ser que se refiera a ser actor porno en Bagdad o en Afganistán. Pero allí creo que es igual de peligroso que ser zapatero remendón.
Pero lo mejor son las respuestas. Yo siempre digo que no hay preguntas tontas, que lo estúpido es la respuesta. Aquí van unos cuantos highlights de doña Pilar Cristóbal, sexóloga de pro.

Sole08 pregunta a su vez: "No tengo relaciones sexuales con mi marido desde hace tiempo. Hace 4 meses descubrí que practica sexo virtual. Me siento engañada y herida. ¿Cómo debo actuar?". Este es el consejo de Pilar: "Actúa como si hubieras descubierto que se lo hace con prostitutas, enfádate y pon las cartas boca arriba, dile que tú necesitas sexo y que si no te lo da te irás a buscarlo fuera. Es una amenaza tonta, lo sé, pero os servirá como punto de partida para empezar a hablar"

Evidentemente como buena psicóloga que es (como sexóloga que dice ser) sabe que el chantaje y la coacción es la mejor forma de establecer dentro de la pareja una comunicación conducente a solucionar un problema de frustración. Manda cojones.
Diabola_a: "A mi chico no le gusta hacerme sexo oral, él dice que sí, pero nunca acaba haciéndolo, se limita a la penetración, ¿qué tengo que decirle?". Pilar Cristóbal: Tu chico es un poquito aburrido, no le dejes penetrar, y enséñale cómo te gusta que te lo haga. Muchos chicos son muy miedosos y todo lo nuevo les asusta, empieza por cositas fáciles, te recomiendo dos libros clásicos de cabecera: Cómo hacer bien el amor a una mujer y Cómo hacer bien el amor a un hombre. Es bueno leerlos juntos y hacer risa

Claro está que esta mujer es la medida de todas las cosas. El alfa y el omega. El principio y el fin. Ella sabe lo que es aburrido y lo que no, y si al chaval no le gusta hacer el sexo oral, lo mejor es tacharle de aburrido. Es todo inteligencia emocional, esta tía.
Circe afirma que su chico "se queda alucinado porque dice que me corro mucho, que eso le excita aún más a él, y no para, ¿cómo puede notarlo él y yo no?". "A veces -contesta nuestra experta- los chicos confunden excitación con orgasmo o con lubricación. El orgasmo es una experiencia personal y nadie puede notar si te corres o no. Recuerda la peli Cuando Harry encontró a Sally

Según esta señora el orgasmo es una experiencia mística y psicotrópica para esta mujer. Y las contracciones en la vagina, la tetania y otros síntomas perceptibles desde el exterior son imaginación del partenaire.
Breten: "¿Cómo puedo conseguir llevar a mi novia al orgasmo?". Pilar: Tú no puedes llevar a tu novia al orgasmo, tiene que ir ella, y por eso debe de ser ella la que te explique el camino.

El pobre Breten tendrá que estar de miranda mientras la novia va al orgasmo ella. Como quien ve la tele, vamos.

Ana 24: "Con la penetración no llego al orgasmo, temo que él se canse de que me ocurra esto". Pilar: Ninguna mujer tiene orgasmos con la penetración, sólo en la vagina no hay terminaciones nerviosas, tócate o en la postura del misionero pásale las piernas sobre los hombros. Tienes que notar que el clítoris siente.

Esta es mi favorita. Ninguna mujer tiene orgasmos con la penetración. Cuando lo he leído no sabía si reír o llorar, porque aproximadamente la mitad de las chicas que he conocido (en el sentido bíblico de la palabra) eran vaginales y se corrían sólo con la penetración. Pero atendiendo a la sabia respuesta de doña Pilar, debían de ser de otra especie, ya que las hembras humanas no tienen orgasmos con la penetración.

Pimiento relleno de carne a las hierbas

La verdad es que había rellenado berenjenas, pero nunca un pimiento. Así que me he puesto hoy manos a la obra y me he inventado un relleno algo exótico pero resultón. La única dificultad es servirlo, ya que las rodajas de pimiento se desbaratan con dos de pipas.

Dificultad: Media
Precio: Ecomómico
Tiempo: 60 minutos

Ingredientes (2 personas)

  • Un pimiento gordo. (De los españoles de toda la vida, no pimiento italiano).
  • 250 gr de carne de ternera picada
  • ½ cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil
  • Finas hierbas (mejorana, albahaca, ajedrea, tomillo, orégano…)
  • Un puñadito de pasas
  • Un puñadito de piñones
  • Cuatro o cinco cucharadas de salsa de tomate
  • Salsa de soja
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra molida


Preparación
Precalienta el horno a 175 ºC. Cuando esté caliente, mete el pimiento entero con un chorrito de aceite por encima, y algo de sal. Déjalo hornear durante 30 minutos.

Mientras tanto, pica la cebolla y sofríela en una sartén. Adoba la carne con el ajo picado, el perejil, las finas hierbas, los piñones y las pasas. Agrega la sal y un chorrito de salsa de soja, y amasa la carne para que quede todo bien mezclado. Cuando la cebolla esté dorada, añade la carne y déjala sofreír, removiendo de rato en rato y mezclando bien para que se haga por igual. Cuando esté frito, añade la salsa de tomate y remueve para que ligue. Prueba y rectifica de sal y pimienta.

El pimiento ya debería estar hecho. Sácalo y colócalo en una tabla de cortar. Con un cuchillo muy afilado, corta la tapa superior, donde está el rabo. Para rellenarlo, yo meto el pimiento dentro de un vaso grande (uso un vaso medidor de ½ litro). Rellena el pimiento con una cuchara, compactando bien la carne. Con cuidado de que no se salga el relleno, coloca el pimiento de nuevo en la bandeja, ponle la tapa, y vuelve a meterlo en el horno durante otros 10 minutos.

Sácalo, y sírvelo cortado en rodajas. ¡Cuidado que se desmontan!

11 mar. 2008

Las barbas del vecino a remojar

Le contaba yo a Fermín la semana pasada, a propósito de la elección de Rouco Varela como presidente de la Conferencia Episcopal Española, que me daba a mí en la nariz que eso era un signo claro de que el estamento eclesiástico no las tenía todas consigo sobre la tan cacareada victoria del PP en las elecciones del domingo, y que colocar al correoso Rouco era una forma de preparar el terreno ante una nueva legislatura de la mano del PSOE.

El clero, que no necesita aparentar autoconfianza, colocaba al frente a su más férreo valedor, en contra de lo que pudiese parecer si confiasen realmente en una victoria clara de Rajoy.

Y mi olfato no me falló.

Salsa "pirata"

De las pocas cosas buenas que tiene, para mi gusto, Ginos, la cadena de restaurantes, es la salsa "pirata", como la llaman ellos. A mí me gusta mucho, de modo que acabé sacando la receta mediante ingeniería inversa culinaria, e incluso mejorándola. No tiene mucho mérito porque lo cierto es que es una receta bien sencilla.

Dificultad: Baja
Precio: Ecomómico
Tiempo: 30 minutos

Ingredientes (2 personas)
  • 3 tomates
  • Un puñado de gambas peladas
  • 50 ml de nata líquida
  • Cayenas
  • Eneldo
  • Aceite de oliva
  • Un par de dientes de ajo
  • Azúcar, sal, pimienta negra molida
Preparación
Ralla los tomates con ayuda de una mandolina o un rallador y desecha la piel. Fríe la pulpa con una cucharada de aceite, las cayenas y los dientes de ajo picados. Rectifica la acidez del tomate con una pizca de azúcar. Deja rehogar a fuego medio durante unos 15 minutos. Una vez frito el tomate, añade las gambas y sazona con eneldo y pimienta negra. Deja que las gambas se hagan. Tardarán unos 5 minutos. Añade la nata, rectifica de sal, y deja reducir.

Sirve la salsa caliente sobre pasta larga recién cocida al dente. Lo ideal son los fetuccini frescos, pero yo lo hice ayer con tallarines secos y queda estupendamente.

10 mar. 2008

Telecinco hace uso de la Relatividad General

Hoy me ha llegado el correo con la programación de televisión de Sincroguia.tv y cuál no habrá sido mi sorpresa al ver que un programa de Telecinco, que comienza a las 20:55 y que finaliza a las 21:30 ¡va a durar 60 minutos! Es una aplicación de la Teoría General de la Relatividad. Para que Pedro Piqueras pueda entrevistar a Zapatero durante 60 minutos empezando a las 20:55 y terminando a las 21:30 será preciso que ambos se desplacen, respecto al espectador a una fracción considerable de la velocidad de la luz. Concretamente casi casi un medio de c. Unos 150.000 km/s Me encantaría estar presente en el rodaje.

9 mar. 2008

Verve Earth: La guía de carreteras de los blogs

Ubicación de ...luego existo en Verve Earth

Verve Earth será la próxima compra que haga Google. Sin duda. Llevo un montón de tiempo intentando tener una idea genial como mySpace, Keyhole, SketchUp! o Panoramio, para ver si Google llama a mi puerta y me la compra con el consiguiente pingüe (adoro esta palabra) beneficio para con mi cuenta corriente. Pero no hay manera.

Al lío: Hace unos días me habló Fermín de Verve Earth, una nueva aplicación de Google Maps, que permite navegar la blogosfera de forma geográfica. Además de la blogosfera, permite introducir cualquier contenido, estático o sindicable (RSS, Atom…) de forma que podemos buscar los contenidos que se generan en una determinada parte del mundo.

Lo bueno de esto es que permite acudir rápidamente a tener una visión localizada de lo que se mueve en internet. ¿Que va uno a Croacia y quiere ver qué cosas inquietan a la gente por allí? Nos movemos a Croacia en Verve Earth y vemos qué contenidos se están publicando. ¿Que leemos en las noticias que hay manifestaciones callejeras en Buenos Aires? Vamos para allá en Verve Earth y vemos qué está caliente por aquella zona…

En España no tiene aún mucha actividad, pero en Lisboa (por aquello de que está cerca) aparecen media docena de periódicos, además de otros blogs y contenidos estáticos. En Estados Unidos el contenido está mucho más avanzado. Sitios como YouTube, Facebook, o Google aparecen con su logotipo (es lo que Verve Earth llama destinations), y hay bibliotecas, revistas y otros tipos de contenido.

Y por supuesto, aparece este blog. :)

Fool, fuelle

Fool. Loco, o tonto, en inglés. Una palabra tan puramente inglesa..., pero con raíz en follis, voz latina para fuelle. Usado en francés (fol o folie) metafóricamente como tonto, por lo vacío de aquel, semejante a lo vacío de la cabeza de este. Fool, tonto, estulto, cabeza hueca. Y casualmente en español, existe folía, con la misma raíz y llegado también a través del francés, que en su tercera acepción nos dice el DRAE que antiguamente significaba locura.

8 mar. 2008

Seeking Śakti

El otro día (hace más de un mes, lo que es la procrastinación) coloqué esas dos palabras en algunos de los programas de IM que uso, y el resultado fue un aluvión de preguntas sobre la motivación de dicha frase y su sentido. Cuando empecé a responder a alguna de ellas, pensé que escribir un artículo sobre ello podría ser interesante. Y desde entonces ella no paraba de repetirme cada pocos días “me debes un post, me debes un post Bien pues aquí está, recién salido del horno.

Pero empecemos por definir qué es Śakti, (pronunciado shakti o a veces shaktí). En el hinduísmo las deidades representan conceptos absolutos. Sin embargo, todas las deidades tienen una doble cara, masculina y femenina. Más allá de la interpretación simplista matrimonial de Vishnú y Lakshmi, o Shiva y Parvati, heredada de concepciones europeas (Zeus y Hera, Hefestos y Afrodita), lo cierto es que cada todo está representado por dos partes. Una ejecutora, o prusha, y una impulsora o śakti. La mitad ejecutora es la parte masculina (Vishnú), mientras que la impulsora está personificada de forma femenina (Lakshmi), siendo en realidad las dos caras de una misma entidad. Podría decirse que en la mitología hinduista, hombre y mujer no son dos elementos que se unen, sino dos mitades que se encuentran, de una forma muy similar a los conceptos del Yin y el Yang del taoísmo.

¿Por qué puse yo Seeking Śakti? Quizá pudiera ser un koan, por lo misterioso y ambiguo del significado e incluso la extraña sonoridad de la sentencia. Bueno, aparte de por ser un buen juego de palabras de curiosa sonoridad por confluencia fonética, y aparte de por ser un guiño hacia alguien para quien este nombre tiene cierta significación, por encontrarme inmerso en una búsqueda interior de esa fuerza impulsora. Por localizar y aprender de esa energía vital. Por acercarme a ella y convivir con ella. Y hasta aquí puedo leer.

El PSOE y Frutiger Linotype

Estos días han llegado a casa panfletillos propagandísticos de los diversos partidos políticos, y he de reconocer que me ha encantado encontrarme en el del PSOE el empleo en la carta esta que nadie se lee, que se había elegido como fuente tipográfica la Frutiger Linotype. Una de mis tipografías favoritas y en la que está escrita este blog (pero que si no tienes instalada, verás con Trebuchet MS, Tahoma, Verdana, Arial, Helvetica, Geneva… :-P)

La verdad es que me ha sorprendido más que si estuviese escrita en Comic Sans, habida cuenta del poco gusto en diseño reinante en esta sociedad nuestra. Pero afortunadamente aún quedan diseñadores que resiste, ahora y siempre al invasor.

Intención de voto

Procrastinar este artículo desde el 14 de febrero, fecha en que comencé a escribirlo y fecha en que quedó en borrador, ha tenido esta vez un efecto positivo. Me ha permitido seguir hablando de este tema con gente a mi alrededor y darle más forma.

Decía en el borrador, que aquel día (14 de febrero) participé brevemente en una tertulia radiofónica sobre por qué votamos. Sobre qué nos impulsa a votar.

Las motivaciones para votar son tan variopintas como las formas de cocinar un muslo de pollo, y sin duda todas ellas son válidas. Los contertulios afirmaban que la mayoría de la gente votaba con convicción democrática, sentirse que están formando parte de un sistema democrático, y otras motivaciones elevadas, hasta que yo vinculé el por qué votamos, con otra importante cuestión: por qué votamos a quien votamos. Entonces parecieron darse cuenta de que en realidad, mucha gente vota, no por afán democrático, sino simplemente porque es el medio de conseguir votar a quien vota. Se entendió que la gente no le da tanta importancia al hecho de votar en si, sino a votar a una opción determinada.

Vayamos por partes, dijo el forense. Lo cierto es que el derecho a voto es algo que deberíamos valorar tanto como el tener agua corriente y microondas. Ya que es algo que en la mayoría de los países del mundo, o no existe, o es una mera pantomima sin significado ninguno. (Recuerdo cuando una vez pregunté en clase ¿Si la D de RDA significa Democrática, por qué en Alemania del Este no se puede votar? Creo que no me supieron responder sin que se notasen los colores. El derecho a voto es algo tan valioso (aunque como digo, aquí lo valoremos bien poco), que en muchas ocasiones se hace obligatorio. Por citar dos ejemplos, en Colombia y en Bélgica, dos países nada relacionados entre si, salvo un par de colores en su bandera, establecen la obligatoriedad de ejercer el derecho a voto. (Siempre me ha resultado gracioso eso de que te obliguen a ejercer un derecho). “Votar es un derecho y un deber”, dice siempre Yaiza. Yo no llego tan lejos. Como les dije a Cruz y Delgado aquel día, tan válido es el derecho a votar, como el derecho a no votar y quedarse uno en casa. La abstención en conciencia es otra forma de expresión. No hablo la abstención desidiosa del que no vota para poder irse a comer una tortilla de patatas al campo. Ese, además de valorar poco algo (el sufragio) por lo que quizá su padre o sus abuelos pegaron tiros en este país, es un merluzo ya que se puede votar por correo, como hago yo, y luego largarse el domingo a donde uno le dé la gana habiendo cumplido con el deber como ciudadano.

Pero vayamos a la otra gran cuestión. A mucha gente le dolería más no poder votar su elección, que no poder votar a nadie. Y es la segunda cuestión. Por qué votamos a quien votamos, de la que acabó hablando Manuel Cruz (va por ti). Porque lo cierto es que las motivaciones de la gente para votar a su candidato son a veces sorprendentes. He visto señoras que votaban a un candidato simplemente porque era más guapo. Los hay que votan por lo que yo llamo forofismo electoral, que son como los seguidores del Betis… “manque pierda” afortunadamente estos eran casi siempre abueletes que llevaban la guerra aún demasiado dentro como para hacer un análisis crítico. Hoy, si bien aún se da en algunos estratos de la sociedad, he de reconocer que estos forofos están en franco retroceso. Otra gente vota al que menos le disgusta por aquello del voto útil, en vez de votar a aquella opción con quien más se siente representado, forzado por la aplicación de una puñetera Ley D’Hondt, que tanto perjudica a nuestro sistema electoral, y que tan injusta es con la voluntad del pueblo. Otros votan, como mi amigo David, simplemente “para que no salga fulanito”. Incluso aunque jamás pensé que votaría a ese partido.

Cuando yo tenía veintitantos años, recuerdo que estas cosas me enervaban. Recuerdo que me investía de lo que Laura llamaba un despotismo ilustrado, recordándome aquella máxima de todo por el pueblo, pero sin el pueblo, cuando me atribulaba por la aparente falta de criterio de una inmensa porción del electorado que mostraba motivaciones electorales. Así, reconozco que durante un tiempo pensé que el derecho a voto no habría de ser universal, sino previa superación de una especie de examen de aptitud, que garantizase que el elector estaba en condiciones para intervenir en una tarea de la magnitud de decidir el gobierno y el rumbo de una nación durante casi un lustro. Afortunadamente los años le dan a uno el barniz suficiente para reposar las ideas y que se decanten al fondo las más densas, quedando arriba las más espirituosas. Hoy en día pienso que la motivación es lo de menos, y que mis sesudas razones para votar una opción política, tras horas de lectura de programas electorales, charlas interminables con unos y otros y largas meditaciones conmigo mismo, no hay nada que me diga que son más válidas que la motivación de una señora que vota a Zapatero porque le privan los señores con ojos azules. Basta con que esa sea la voluntad de un ciudadano, para que su voto sea tan válido como el mío, o como el de cualquier otro.

Así que si mañana, a no ser que en conciencia estés en contra del sistema electoral, a no ser que seas un amante de las tiranías o dictaduras, vota. Porque es tu derecho, y porque se ha vertido mucha sangre, sudor y lágrimas por conseguirlo. Valóralo. Y vota a quien te dé la gana. Al PSOE, al PP, a IU, a la Falange Auténtica o a cualquiera de sus otros sabores, al INDIO (Inmigrantes con Derechos de Igualdad y Obligaciones) o al partido de viudas cabreadas pidiendo descuentos en los sex shops. Da igual. Elige uno y vota. Exprésate. Hazte oír.

Porque como dice Fermín, siempre hay un 100% de votos, de modo que si no votas, alguien votará por ti. The show must go on…

5 mar. 2008

Celos y cuernos

Los celos siempre son injustificados. Porque cuando están justificados se llaman cuernos.
Anónimo

3 mar. 2008

Desconfianza

Ayer me sucedieron dos cosas casualmente muy relacionadas entre sí. Por la tarde, en mitad de un formidable atasco, mantuve una interesantísima conversación con mi buena amiga Yaiza sobre los celos en las relaciones de pareja y su causa más directa: La falta de confianza.

Anoche, pocas horas después de aquello, fui a consultar un blog que sigo con frecuencia, y vi que había desaparecido. Lo escribía una blogger que conozco me comunicaba que había cerrado su blog. ¿El motivo? Su pareja había tenido conocimiento de que nos conocíamos y leíamos nuestros respectivos blogs, y eso, (unido quizá a artículos como el de la exclusividad sexual), le había bastado para ver peligrar su relación. De modo que tras un increíble número dramático de llantos y crujir de dientes, ella había “decidido” cancelar su blog, ya que a ojos de él, este había sido el medio por el que alguien (yo) se había puesto en contacto con la autora y por ende, ese alguien (yo) hacía peligrar su relación de pareja. Todo ello pasado por el tamiz de su particular visión de la vida. Ella me expuso la cuestión, y concluyó con algo que suele ser un denominador común en todos estos casos: El descargo que ella, aún agraviada por un comportamiento irracional y absurdo de su pareja, hacía de él, excusándole e incluso justificándole con un lugar común: “Es que lo ha pasado muy mal.” Siempre diré que cuando alguien tiene un comportamiento tóxico y pernicioso, tiene tanta responsabilidad quien lo emite, como quien lo justifica y refuerza.

Cuando me lo contó no podía creerlo. Con esta muchacha apenas había intercambiado un par de correos y una media hora de chat, sobre temas comunes. En ningún momento hubo por ninguna de las dos partes el más mínimo flirteo ni intencionalidad ninguna, y sin embargo aquello le bastó al pobre chaval para montarse la película padre en su cabeza e imaginarse todo lo imaginable. El pensamiento directo que se me ocurrió fue aventurar qué pasaría si ella coincidiese con un guapo compañero de trabajo al que viese todos los días durante ocho horas o más. Supongo que él la impelería a dejar su trabajo, claro. Y a tenor de las circunstancias, ella accedería, claro.

El meollo de este asunto radica en la confianza (no sólo en la confianza en la pareja, sino también en la autoconfianza). Charlando con Yaiza establecíamos que en cualquier relación de pareja, hacen falta tres pilares básicos que a modo de trípode la sustentan: Amor, Respeto y Confianza. Y comúnmente el que más falla es la confianza. Siempre me llamará la atención cómo las personas se empecinan en mantener relaciones de pareja con personas en las que no confían, intentando luego justificar su desconfianza con las fórmulas más imaginativas, como si acaso hubiese un motivo lícito que legitimase la desconfianza y por ende, los celos. Si uno no puede ser amigo de quien desconfía, ¿qué necio pretende ser pareja de quien desconfía? Lamentablemente quien desconfía de su pareja, no lo hace de una en concreto, sino de todas y cada una de las que haya tenido o tendrá, por lo que no es consciente de que su forma de actuar es incompatible con el hecho de tener formalizar una relación. Pero la segunda derivada de esta cuestión es que en la mayoría de los casos esa falta de confianza no lo es, o al menos no radica tanto en una desconfianza hacia su pareja, sino hacia la relación en sí, y por ende, hacia sí mismo/a. El celoso es una persona que en su fuero interno duda de su capacidad para mantener (y en ocasiones se sabe poco merecedor de) la pareja que tiene, por lo que vive en una cotidiana angustia temiendo perder algo que, conocedor su carácter sabe que le costará restablecer.

Pero el problema principal que supone la desconfianza no es ya el hecho de los episodios más o menos dramáticos que ocasiona, sino la pérdida del círculo de intimidad que supone. Este tipo de relaciones tóxicas comienzan con pequeños mordiscos a la intimidad de la persona, que pueden acabar y frecuentemente acaban con graves intromisiones en el móvil o el correo electrónico. En muchas ocasiones el individuo celoso llega a coartar la libertad de su pareja incluso modificando sus hábitos, gustos y costumbres.

No hay que olvidar que si la persona celosa duda de su pareja y desea ver su factura del móvil, enseñársela no le hará cambiar de actitud. Simplemente paliará momentáneamente su crisis de ansiedad provocada por el estímulo puntual de la sensación de inseguridad provocada por su falta de confianza. Alimentar su ansiedad es como acceder a entregar al dragón las doncellas que pide. Sólo sirve para que al año siguiente exija un tributo aún mayor.

Si tu pareja se comporta de este modo habla con ella e intenta que acuda a ayuda. Muéstrate firme y hazle entender que no cederás ante sus presiones ni sus chantajes. Si tu pareja te ama, te amará escribiendo un blog, teniendo amigos/as y gozando de tu libertad y respetando tus gustos, aficiones y forma de vivir y relacionarte con los demás. Si no lo respeta, entonces no le gustas tú. Tienes derecho a desarrollarte como persona. Recuerda siempre que la tiranía no es un formato de relación de pareja. Y si tu desarrollo se hace incompatible con tu pareja, o si tu pareja no evoluciona en la misma línea que tú, eso evidencia claramente que esa pareja no funciona. Intentar defender su comportamiento es lesivo para ti y para tu pareja.

Si tú te comportas de este modo, busca ayuda de un buen psicoterapeuta. Conócete. Bucea en ti y busca el motivo de tu desconfianza y de tu inseguridad. La mejor forma de ganar una carrera es correr más que nadie, no intentar que los demás no ganen. Jamás podrás estar seguro de que tu pareja no encontrará a alguien mejor que tú. Pero en eso consiste el juego de la vida y el juego del amor. Acéptalo ya que te guste o no son las reglas del juego y ni tú ni nadie puede cambiarlas. Limítate a jugar. Tiene muy poco mérito conservar a alguien a tu lado sólo porque no le permites ir a otro sitio. Alguien debe permanecer a tu lado sólo porque realmente lo merezcas. Hazte merecedor.

Si amas algo déjalo libre. Si vuelve es tuyo. Si no, jamás lo fue.

Sentir gratitud

Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo.
William Arthur Ward

2 mar. 2008

El halo de la fe

Ruinas del templo llamado "de Diana", de Mérida.

Algo hay en la naturaleza humana que es capaz de imprimir en algunos edificios y dotarlos de un halo mágico, de forma que sea captado por otros iguales. O bien yo tengo una especial sensibilidad para captar ese halo mágico. O ambas cosas a la vez. El caso es que me suele pasar en cada catedral, me pasó en los templos de Egipto, y me ha vuelto a pasar ante el templo de Diana de Mérida. (Que por cierto no estuvo jamás dedicado a Diana).

Ante todo cuando me planté ante él, me sobrecogió, como me pasa siempre, lo que es capaz de hacer alguien por la fe. La fe mueve montañas, pero no sólo eso. También hace embarcarse a una ciudad en el costosísimo esfuerzo humano, económico y político que suponía levantar un templo de dimensiones descomunales. Y plantado allí, ante el templo, volví a sentir ese escalofrío que sentí en Edfú, en Salisbury, en Kom Ombo, en Salamanca, en Filae, en Burgos o en Venecia, entre otros muchos sitios. Y es que cada vez que me enfrento a un templo consagrado a quien fuese, percibo ese halo de la fe que movió a los humanos a elevar aquellas piedras hacia el cielo de forma grandiosa. Y ciertamente me sobrecoge y me maravilla, aún cuando, como en el caso del citado templo de Mérida, no es ya sino la sombra de lo que fue.

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