13 jun. 2007

Suníes y chiíes

Verde Oscuro: Chiíes, verde claro: Suníes (pinchar para ampliar)
Harto de oír noticas sobre suníes y chiíes y saber lo que son simplemente por deducciones basadas en las propias noticias, he decidido informarme un poco sobre el tema para tener una visión de conjunto (me encanta el término inglés "the big picture") sobre el tema. Ante todo me he cuidado mucho de no usar ambiguamente las palabras árabe e islámico, islamista o musulmán. Aunque la mayoría de los árabes son islamistas, no hemos de confundir dichos términos. Árabe es el nacido en arabia o perteneciente a la cultura árabe. Existían árabes antes del nacimiento de Mahoma y eran mayoritariamente judíos y cristianos en menor medida. Por otro lado, islámicos, islamistas o musulmanes son aquellas personas (sean árabes o de cualquier otra cultura o etnia) que siguen los preceptos de Mahoma, es decir: El Islam. Así, por ejemplo, no existe un calendario árabe, sino un calendario musulmán.

Mahoma era un árabe de religión judía con un complicado panorama familiar. Hijo póstumo de su padre, criado por su abuelo paterno, muriendo su madre después, y su abuelo al poco pasando finalmente a la tutela de su tío (un poderoso jefe tribal), se crió junto a su primo Alí, que jugaría un papel fundamental en el desarrollo del Islam como se verá en el párrafo siguiente. A los 40 años, Mahoma dice haber recibido la visita del arcángel Gabriel (Yibril en árabe), que le indica que Mahoma es el último profeta y le dictó el Corán para que lo memorizase y posteriormente escribiese. Según el Corán, Mahoma era analfabeto, lo cual da aún mayor veracidad a que la escritura del libro sólo pudo deberse a una intervención divina. La visión de Mahoma fue siempre tolerante ante las religiones judía y cristiana, ya que su percepción era que Alá le había confiado la misión de completar (nunca sustituir) a las dos religiones citadas. Así, según la visión doctrinal original del Islam, el Corán sería un complemento a la Biblia, la Torah y el Talmut. No obstante su aparentemente pretencioso mandato de completar las religiones existentes fue mal visto por numerosos estamentos de La Meca, por lo que tuvo que huir con sus seguidores a la ciudad de Medina (en aquella época se llamaba Yathrib) en el año 622. Esta huída (en árabe huída se dice hiyra) es el momento que los islamistas tomaron como inicio de su era (de la misma manera que los cristianos tomaron el nacimiento de Jesús en Belén, y los judíos tomaron la creación del mundo aproximadamente 4000 años antes de Cristo, en base a un cálculo del rabino Hillel en el año 258 d.C. como inicio de su calendario, aunque el calendario judío merece un artículo monográfico por su complejidad). Esta huída supone el inicio de la expansión del Islam. En aquella época existían ciudades estado sin una autoridad de nivel superior. Así, en La Meca las propiedades de los islamistas se confiscan y en Medina Mahoma comienza a ganar adeptos y a pactar alianzas con las tribus vecinas. La inevitable guerra acontece en 624, dos años después de la Hiyra en una serie de escaramuzas que acaban con una sorprendente victoria de los musulmanes siendo muy inferiores en número. Ni que decir tiene que esta victoria aumenta la popularidad de Mahoma y el conflicto va acrecentándose con enfrentamientos armados de intensidad creciente con La Meca. En el 632 muere Mahoma cuando los musulmanes han sometido ya toda la península arábiga. Y fue precisamente la muerte de Mahoma la que provocó la división (como pasa casi siempre).

Merece la pena recordar que Alá (del árabe Allah) no es sino Dios en lengua árabe, de la misma manera que Yaveh o Jehová (del hebreo Yvh) significa Dios en hebreo, y God significa Dios en inglés. En ningún momento el Islam dice que Alá sea un dios diferente del Dios de los cristianos españoles, el God de los cristianos ingleses o del Yaveh de los judíos. La distinción que hoy hacemos entre Alá y Dios es falsa, ya que la única diferencia conceptual entre Alá y Dios es el idioma en que están escritas.

Alí, primo y yerno de Mahoma (ya que se había casado con Fátima, la hija del profeta), adujo que llevaba su misma sangre y por tanto debía ser su sucesor (jalifa en árabe, de donde procede nuestra palabra "califa"). Así nació el movimiento chiita o chií (del árabe shii'at Alí, el partido de Alí). Evidentemente este método sólo beneficiaba a Alí y a su camarilla de aduladores, por lo que la inmensa mayoría prefirió el sistema tradicional de elección (ligeramente más democrático) mediante el cual una reunión de hombres nobles designaba al califa. Estos creían que el califa debía ser elegido por su capacidad de liderazgo y méritos, en vez de por sus lazos de sangre, aunque sólo puede ser elegido un árabe y de la tribu de Quraish (la tribu a la que pertenecía Mahoma). Lógicamente esto gustó a mucha más gente (había más gente "califable") por lo que la inmensa mayoría de los musulmanes adoptaron esta rama del Islam. Actualmente los suníes o sunitas son en torno al 90% de los musulmanes. Un tercer grupo fueron los jariyíes que mostrándose aún más abiertos defendían que podía ser elegido califa cualquier musulmán. Todas estas disensiones desencadenaron una guerra civil cuyo punto culminante fue la batalla ed Siffín, en el 657, en la que ganaron los suníes, lo cual supuso el inicio del califato de los omeyas. Desde entonces los chiíes han afirmado que todos los califas han sido unos usurpadores.

Los jariyíes son hoy en día un grupo muy minoritario y disperso. Su doctrina se basa en una observancia muy estricta de los preceptos del Islam estipulados en el Corán, aunque son muy tolerantes hacia el resto de religiones judeocristianos. Probablemente son los más cercanos a la doctrina original de tolerancia inter religiosa de Mahoma.
Los suníes basan su doctrina en el Corán, y en la Sunna (de ahí su nombre), los dichos y sucesos de Mahoma no contenidos en el Corán y transmitidos de forma oral.
Los chiíes eligen a un imam, un jefe supremo de la comunidad chií (no el guía de la oración), equivalente al califa, dado que ellos asumen que el califa usurpa el puesto por no ser descendiente de Mahoma. Por ello, el imam chií sí ha de ser forzosamente descendiente del profeta. Los chiíes, además, interpretan de un modo muy rígido el Corán. Además estiman que encierra un significado oculto que sólo los iniciados pueden desentrañar e interpretar. Tras esto, creen que el Corán tiene una tercera lectura, y así hasta siete niveles de esoterismo. El séptimo nivel sólo puede ser conocido por el imam. Este esoterismo surgió cuando el Islam se fusionó en Persia con el mazdeísmo preexistente (la doctrina de Zoroastro). Además, el chiísmo establece un clero de ulemas o mulás, que es el encargado de servir de nexo de unión entre el imam y el pueblo llano.
Por último, los suníes aceptan que el Corán puede ser interpretado libremente adaptándolo las circunstancias. Sin embargo el sunismo, quizá por ser la rama más extendida, es en la que se producen mayores brotes de integrismo.

Este artículo es un resumen condensado de los siguientes artículos de la Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mahoma
http://es.wikipedia.org/wiki/Sunismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Chií
http://es.wikipedia.org/wiki/Jariyismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Califa
http://es.wikipedia.org/wiki/Siffín

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