30 abr. 2008

Ositos de goma


Los inefables ositos de hoy en día

Cuando yo era un tierno infante (lo cual sucedió hace la tira) los ositos de goma eran mis gominolas favoritas. Quizá porque tenían una graciosa forma de osito. Los tiempos avanzan y lo que debería haber sido una mejora en la definición de los ositos de goma (no sé, pongamos mejor detalle en las orejas, que siempre adolecían de estar un poco chafadas), ha resultado ser un paso atrás. En una época en la que mandamos robotitos teledirigidos a Marte, resulta que los ositos de goma ahora son una mierda informe que parece cualquier cosa menos un oso, como he podido comprobar hoy. Quizá los fabricantes de gominolas se creen que los consumidores de ositos de goma somos tan tontos que sólo miramos el interior, y que la apariencia es una futilidad superficial. Pues no. El aspecto exterior sí importa. Y si se llaman ositos de goma deberían tener forma de oso. Al menos que tengan la forma que siempre han tenido, por amor de Dios. ¿Se habrán roto los moldes que se usaban en los años 80?

El caso es que los ositos de goma tienen multitud de aplicaciones, una de las que más me han gustado es la que saca partido de su adherencia a la piel humana para hacer cosas muy interesantes como esta. Soy humano, qué le vamos a hacer…

28 abr. 2008

Cuando el primer mundo mira su obligo

Jamás pensé que llegaría a ver tamaña mezquindad, como que los países desarrollados, buscando un beneficio cada vez mayor, en vez de investigar en nuevas formas de combustibles para locomoción más eficaces, como el hidrógeno, se limitasen a producir biocombustible, sustituyendo cultivos de cereales destinados a la alimentación, con el consiguiente incremento de precios de los alimentos a nivel mundial. Esto fue malo para el primer mundo, y desastroso para el subdesarrollado. Y hundió así aún más en la miseria al ya mísero tercer mundo.

24 abr. 2008

Estar sólo a las maduras

Tras diez años de bollante boyante beneficio económico que sólo les ha beneficiado a ellos, los empresarios del sector de la construcción coaccionan ahora al Estado con amenazas sobre abultadas cifras de paro para que el Gobierno apruebe medidas urgentes para permitirles seguir con su ritmo de enriquecimiento.
El sentido común dice que cuando te van bien las cosas, has de guardar para cuando termina el ciclo. Lo fácil es no hacerlo, gastar a todo trapo y esperar que la coacción consiga que otro te resuelva la papeleta.

15 abr. 2008

Ejercicio de diseño basado en el antiguo logo de AT&T


Jugando con el antiguo logo de AT&T, se me ha ocurrido un guiño de diseño sobre el mismo.

¿Porque yo pago?

Porque tú pagas, existe la prostitución. Esto reza el lema de la nueva campaña del ayuntamiento de Madrid que combate la prostitución intentando disuadir a los clientes.

Parece que el equipo de Ruiz-Gallardón no sabe que es aún más difícil dejar de follar que dejar de fumar. O quizá pretenda fomentar que los madrileños se conviertan en playboys y así follen gratis.

La campaña tiene como protagonistas a los billetes que son empleados para pagar los servicios de las meretrices, y que se quejan del uso que se les da después de dicha transacción, siendo usados en el tráfico de drogas, armas, robos, asesinatos… Es cierto que el mundo de la delincuencia organizada se entremezcla con la prostitución, pero también uno de los implicados en el 11-M regentaba una tienda de telefonía móvil y nadie con dos dedos de frente afirmaría que los móviles son un negocio del terrorismo islámico.

El problema es simplemente que se pierde la perspectiva y se camina en dirección equivocada a la hora de solucionar un problema que tal vez no lo sea tanto, dejando de lado la verdadera cuestión. Porque no nos engañemos: El problema no es ni ha sido nunca la prostitución. El verdadero problema moral y legal es el proxenetismo.

La prostitución cumple una función social, demandada además por la misma sociedad. El proxenetismo no. La prostitución puede existir sin el proxenetismo, mientras que la afirmación inversa no es posible. La prostitución viene a cubrir una demanda social de un servicio, de una necesidad Siendo honestos, no hay nada de malo en que una persona cobre por realizar un servicio. Y ese servicio puede ser bañar a una anciana o sofocar las necesidades sexuales de un señor. ¿Qué diferencia hay? En ambos casos ambas personas utilizan su cuerpo (y su cualificación) para realizar su trabajo. Da lo mismo que una señora use sus manos para empuñar una escoba o una polla. El problema es que lo haga explotada por un gachó. Y llegados a este punto, queda claro que lo que hay que impedir es la explotación del proxeneta. Porque la explotación lo es tanto del chulo, como del que regenta un taller ilegal de camisetas con doce chinos. Es ese el punto en el que los cuerpos policiales han de intervenir.

La cuestión es que la prostitución ha estado en nuestra sociedad estigmatizada por la Iglesia que veía en ella una seria amenaza a su concepción férrea de la familia. Es esta condena de la prostitución la que la mantiene al margen de la ley, y la que hace de esta actividad un caldo de cultivo de la ilegalidad. Y cuando ponemos la prostitución del mismo lado de la delgada línea roja que el tráfico de drogas y demás

Evidentemente el hecho de que la prostitución se legalice y las meretrices pasen a ser un colectivo con un epígrafe en el IAE, pagando su cotización a la Seguridad Social, y demás garantías, no va a impedir que haya prostitutas “piratas”, del mismo modo que un señor de Cuenca puede hacer trabajos de fontanería sin estar dado de alta y cobrando sin factura. Pero esto no sataniza la fontanería, ¿verdad? Tampoco me vale el ejemplo que a veces me ponen de que la prostitución sea una salida para encontrar dinero fácil para el colectivo de drogadictas, ya que si no existiese el oficio, serían igualmente drogadictas y buscarían dinero de otros modos (robando, traficando, etc).

En definitiva. La sociedad demanda sexo. Se gana dinero con el sexo: Pornografía, sex-shops, espectáculos, etc. La prostitución no es sino una pieza más del mismo puzzle. Dejemos de una vez la postura hipócrita y farisaica y aceptemos que la prostitución existe porque hay una clientela que la demanda y no al revés. Si alguien no quiere irse de putas, no lo hace por muchas putas que haya ejerciendo. Asumamos que es un trabajo como otro cualquiera y que cubre una necesidad social, y legalicemos una actividad que de facto está presente entre nosotros. Follar no es malo, ni gratis ni pagando. Lo malo es la explotación y ese es el elemento a combatir.

Contra el vicio de pedir...

"Pedir demasiado es el mejor camino para obtener lo menos posible."

14 abr. 2008

Conciencia global, gestión integral

En el tiempo han coincidido la fusión del Ministerio de Medio Ambiente con el de Agricultura y Pesca, con una conversación que mantuve (entre otros) con mi ambientóloga de referencia. Y es coincidencia porque la conversación versaba, precisamente, sobre la forma en que hasta ahora se ha tratado el problema de la protección ambiental, que ha sido gestionado de forma aislada al resto de problemas y creando islas de protección ambiental que en sí mismas son lo peor que puede hacerse en tanto en cuanto suponen una jodienda para las poblaciones locales, además de crear peligrosas endogamias en aquellas especies “encerradas” en el espacio protegido, a las que se supone que se quiere preservar. Estas especies están ya extintas, ya que en muchos casos se ha sobrepasado el umbral de extinción.

Yo, en una postura ecológica un tanto radical abogaba por la “protección por defecto” de todo el territorio que de facto es territorio natural para sustituir los estudios de protección por estudios de desprotección allí donde es necesario realizar actuaciones. Es evidente que habría zonas en las que el impacto sería menor por ser entornos menos delicados y los estudios serían meros formalismos.

Mi contraparte, por su parte y con una evidente y académica superioridad de criterio, defendía una política de gestión ambiental integral, que aunase la gestión del entorno natural con la de la explotación humana que necesariamente vive en dicho entorno y que forma parte del mismo, promoviendo un uso responsable, pero uso al fin y al cabo, de los recursos naturales. Exactamente lo que parece que podría ser la nueva política medioambiental de este nuevo gobierno, a juzgar por la mencionada fusión de carteras ministeriales.

Yo no discrepo de esta postura, pero creo que la situación hoy por hoy es lo suficientemente crítica como para que, unido a esta gestión integral y a políticas de concienciación a largo plazo, se realicen actuaciones urgentes en protección masiva de espacios naturales que creen corredores, así como medidas paliativas contra la parcelación producida por las vías de comunicación, necesarias, no lo niego, pero que se crean obviando de forma vergonzosa al resto de seres vivos que conviven en dicho entorno. Es absolutamente necesario que haya un organismo gestor a nivel nacional (e incluso abogaría por transferir esas competencias a la Unión Europea) que velase por la protección de una realidad horizontal y ajena a fronteras políticas, como lo es el medio natural, para evitar despropósitos como que el Hayedo de Montejo esté protegido sólo en la Comunidad de Madrid y no en la provincia de Guadalajara, con lo que tenemos que un haya que tiene la mala suerte de crecer medio metro más allá del límite absurdo e imaginario entre las dos provincias, carece de la protección legal que impide que sea talada.

No hay que olvidar que en cuestiones de protección ambiental estamos en mantillas. El movimiento ecologista nació hace apenas treinta años, y hasta ahora se han estado dando palos de ciego o tomando acciones de cara a la galería que en ocasiones eran poco apropiadas y en otras directamente contraproducentes. Lo cierto y verdad es que por aberrante que parezca, puede considerarse que hemos tardado relativamente poco tiempo (hablando en términos históricos) en darnos cuenta de que la gestión del planeta es un todo, y no podemos tratar cada cuestión individualmente. Que el desarrollo económico depende de que haya un mundo donde gastar ese dinero. Que la agricultura depende de que el clima no cambie y siga lloviendo. Que no sirve de nada abaratar el precio de los combustibles fósiles con cultivos destinados a la producción de biodiésel si a cambio se produce una carestía insoportable de los alimentos. Que, en definitiva, somos parte integrante del ciclo de este planeta y que nuestras acciones afectan al planeta, y a vuelta de ciclo, acaban dándonos en la cara a nosotros mismos.

Y ahora que al fin vamos despertando a la conciencia integral, sólo necesitamos ponernos en marcha y echar a andar en esa senda.

9 abr. 2008

Ver el problema desde fuera


Carl Sagan explica (en inglés) una cuarta dimensión
Mi amigo José María me enseñó una cita de Albert Einstein que yo no conocía, que se convirtió en una de mis directrices vitales y que esta mañana he visto escrita con otras palabras:

Un problema no puede ser resuelto en el mismo plano de conciencia en el que fue creado.

El caso es que esto, que mi amigo aplicaba a su campo (la psicología) es un hecho que trasciende la psicología y es extrapolable a prácticamente cualquier ámbito de la naturaleza humana. Desde las matemáticas a la biología. Entendemos la naturaleza y el universo como un conjunto de matroshkas que se contienen unas a otras. Y es imposible de todo punto llegar a comprender una de ellas, a no ser que la veas, no como un todo, sino como una parte integrante de la matroshka superior. En ese momento has trascendido ese nivel, y te sitúas en un plano superior.

El magnífico (tanto como denso) libro “Gödel, Escher, Bach: Un eterno y grácil bucle” trata este problema desde un enfoque (entre otros) mátemático. Es imposible apreciar la completitud de una realidad desde dentro de dicha realidad.

Esto pasó con los números naturales, hubimos de trascenderlos y entenderlos sólo como parte de los números enteros para comprender los negativos, y los enteros como parte de los racionales para comprender las fracciones, y estos, como parte de los reales para comprender los irracionales, etc.

Es la razón por la que somos absolutamente incapaces tenemos dificultades a la hora de inteligir un espacio con cuatro dimensiones de la misma forma que los habitantes de Planilandia (lo siento pero el artículo en español da pena) no comprendían el nuestro. Estamos condenados a la tridimensionalidad.

En el mismo orden de cosas, el reto al que se enfrenta el ser humano desde todos los frentes ahora es intentar comprender el funcionamiento del cerebro precisamente usando como herramienta para comprenderlo nuestro propio cerebro.

En el día a día quizá no pretendamos desentrañar los engranajes de la materia gris, pero desde luego sí nos veremos enfrentados a múltiples situaciones en las que creeremos que un problema nos supera. Y esta es la causa de que en muchas ocasiones una visión externa al problema nos ayude. No se trata de que quien nos ofrece consejo sea ningún sabio (a veces sí), sino simplemente que nos ofrece un cambio de perspectiva. Que ve el problema desde fuera de la misma manera que en el espacio bidimensional del suelo te pierdes, y cuando lo ves todo desde una tercera dimensión, a vista de pájaro, con un mapa, hallas el camino. Si no ves el problema desde fuera, ¿cómo pretendes resolverlo?

8 abr. 2008

El infierno ya no es lo que era...

El Jesucristo colega de Dogma

Dogma, película del genial Kevin Smith y de lo mejorcito que ha hecho el caragarbanzo de Ben Affleck, comienza con una magistral escena en la que unos altos dignatarios de la Iglesia Católica afirman que la imagen de la Iglesia está desfasada y precisa de una actualización para hacerla más atractiva al gran público. Y el resultado del rediseño no es otro que “el Jesucristo Colega”. Un hijo de Dios colega y majete, con el que casi le entran ganas a uno de irse de copas.

Hoy he visto una noticia que me ha recordado a esta escena. En la noticia se narra que la Iglesia ha decidido con los mismos criterios, actualizar el concepto de Infierno. Ahora no es un lugar, sino una “situación”. Es decir, el “dónde” pasa a ser un “cómo”, pero nos quedamos sin “dónde” definitivamente. Las llamas, el azufre y los lamentos quejumbrosos de los condenados desaparecen para siempre y pasa a ser un “estado de separación de Dios para toda la eternidad”. La putada, (una de ellas) es que de un plumazo, los obispos se han cepillado toda la iconografía infernal desde el siglo X hasta nuestros días. Desde El Bosco hasta Hollywood. Los grupos heavy satánico tienen ahora que replantearse las llamas, las calaveras y toda la parafernalia. Menuda movida.

Personalmente creo que la Iglesia se nos está amariconando. A mí me encantaba el Dios del Antiguo Testamento, ese señor viejo con túnica, pelambrera y barba blancas y cara de cabreo que aniquilaba ciudades enteras sin despeinarse. Pero empezaron con lo de poner la otra mejilla, que si perdonar al prójimo, y ahora revientan el infierno. Con lo que molaba decir “yo quiero ir al infierno, porque es donde van las tías más guarras divertidas”…

Dios o Satán: ¿De quién fiarse?

Llevo desde febrero para publicar esto que me pasó Yaiza. Hay una graciosa entrada en Dwindling in Unbelief en la que se hace una curiosa estadística de la gente que muere en la Biblia a manos de Dios y a manos de Satán. El caso es que gana por goleada Dios: El "salvador" mata a 2.270.365 personas concretas, contra 10 de Satanás. Si usamos cifras estimadas de los muertos cuya cantidad no se establece con concreción, tenemos que Dios mata a unos 32,9 millones de personas, contra las mismas 10 que siguen en el haber de Satán.
La pregunta con que concluye la estadística es "Si tuvieses que elegir, ¿de quién te fiarías más?" Yo me tronchaba.

Llegó el tío Paco con las rebajas

Recuerdo una conversación que mantuve hace algunos años, (dos o tres) con mi vecino Antonio, ladrillista él, y propietario de varios inmuebles). Yo le decía entonces que la vivienda, como todo lo que se compra y se vende, puede subir, y bajar de precio en función de cuánto se compre o se deje de comprar. Le pasa a los tomates, le pasa a los iPods y le pasa a los ladrillos también. Pero Antonio (y no sólo él, sino otros muchos) se reían de mí abiertamente diciéndome “el mercado de la vivienda va por otro lado”. Cuánta necedad. Yo intentaba explicarle/s que lo que yo les decía no era fruto de que yo fuese un visionario, no. Sino que me basaba en mi conocimiento de que se habían dado casos en Irlanda y Japón de decenios enteros de bajada del precio de los inmuebles (aún no había reventado en aquel entonces este tema en EE.UU.) Pero entonces se me replicaba que en España esto era diferente y me tachaba de iluso.

Yo, desoyendo sus sabios consejos, no me compré nada, ni me lo planteé. Una jefa que tuve, y a la que mencioné en alguna ocasión, decía que me veía a mí como el buitre posado en el árbol esperando pacientemente a que el moribundo termine de agonizar. Y no le faltaba razón. Yo estaba convencido de que esto terminaría por petar y bajarían los precios. Desde luego no tenía ni zorra de cuánto tendría que aguantar, ni si sería capaz de hacerlo, pero lo que tenía claro era que aguantaría todo lo posible, convencido de que la burbuja reventaría, a pesar de los vaticinios de los ladrillistas. Y no me equivoqué.

Ahora veo carteles de esos naranja fluorescente por doquier, y en algunos sitios una mano nerviosa ha escrito en letras mayúsculas “REBAJADO”. Ahora, en el boletín de anuncios de venta de pisos que recibo por correo electrónico, veo más anuncios bajo el epígrafe de “anuncios que han bajado su precio” que bajo el que reza “anuncios nuevos”. Y subrayando mis palabras durante años, el FMI dice que en España los precios pueden bajar entre un 15% y un 20% a corto plazo. Hay gente que empieza a tener una hipoteca suscrita por un importe que el valor actual inmueble que tasó no cubre. Las entidades financieras empiezan a ponerse nerviosas ya que el riesgo de que la gente deje de pagar sus préstamos es claro. Si estás pagando un pastizal y tu casa vale menos, la tentación de decir “que el banco se quede con la casa, que vale menos que lo que yo pago” es alto. Ya sucedió en el Reino Unido. De nuevo, no soy ningún visionario.

La cosa no pinta bien, seamos francos. Ahora todo el mundo se suma al carro. No obstante, quienes compraron con cabeza y por necesidad, no tienen mucho que temer. Si su piso baja, será para comprarse otro, que también bajará en la misma medida. Por desgracia algunos estarán pagando un crédito hipotecario por un valor muy superior a la vivienda en la que viven, pero ellos no dejarán de pagar la hipoteca de su techo. Por el contrario, quienes compraron simplemente para especular invertir, pues lamentablemente están perdiendo. Pero es el riesgo que tiene toda inversión. Le pasa a las acciones, a los futuros, a los warrants… No hay inversión segura. Y los ladrillos tampoco lo son. A ellos, mis condolencias. De todos modos, ellos con sus Cayennes y sus Touaregs contribuyeron en una enorme medida, en la subida infame de los precios que jodió la existencia a innumerables jóvenes entre los cuales no sé si incluirme por vergüenza, porque viendo lo que hay por ahí, llego a considerarme hasta un privilegiado. Unos, los menos, dieron con sus huesos en la cárcel, otros verán mermadas sus operaciones de especulación inversión, pero la inmensa mayoría recogerán velas y seguirán conduciendo su Cayenne. Aunque no dejarán de quejarse de que la fiesta no durase otros diez añitos más.

5 abr. 2008

Una mentira

  1. Sólo hay una cosa peor que una mentira: Una mentira al descubierto.
  2. Sólo hay una cosa peor que una mentira al descubierto: Una mentira al descubierto que se sigue defendiendo como verdad.

4 abr. 2008

El COI: Medalla de oro en hipocresía

Será que estoy muy sensible, pero es que esta gente me toca mucho los cojones. Me encontré ayer con esta graciosa noticia: El CIO pide a Pekín una Internet sin censura durante los Juegos Olímpicos | elmundo.es según la cual, el Comité Olímpico Internacional ha pedido a China que durante los juegos hipócritas olímpicos no desbarren mucho con los Derechos Humanos, y tal. No sea que se desluzca la fiesta del olimpismo. Luego ya, cuando se vayan los atletas y los periodistas, ya pueden volver a encarcelar a la gente por decir lo que piensa, proseguir el genocidio tibetano, y celebrar juicios sumarísimos en condiciones aberrantes. Me imagino la conversación entre Jacques Rogge, presidente de los que pasan olímpicamente de todo, y Hu Jintao, el máster del universo que no tiene que rendir cuentas ante nadie (es lo bueno de los regímenes totalitarios ateo-comunistas).

Jacques Rogge: Oye, Hu, que ya sé que los JJ.OO. son una muestra del espíritu conciliador entre los pueblos, y que promueven la concordia entre los seres humanos, buscando un estatus de civismo y respeto por los derechos humanos y todas esas zarandajas, pero que como a nosotros todo eso nos la pela, porque en realidad eso es todo fachada, y nos movemos por la pasta, ya sabes que te hemos concedido la celebración de los Juegos Olímpicos aún a sabiendas de la ignominia de tus atrocidades contra casi todo lo que se menea en China. Pero tú eres grande y tienes pelas, y tu vecino norcoreano es poco más o menos lo mismo, pero canijo y pobre. Pero al lío. Que como tenemos que seguir manteniendo la imagen de olímpicos y tal, por favor, no te sobres mucho y no censures Internet durante los Juegos. Más que nada porque los atletas querrán seguir mirando el correo y divirtiéndose en Internet, y como tú tienes censurado Youtube y la BBC y otros sitios web similares, pues vamos a amargarles la fiesta a estos chavalotes.

Hu Jintao: Bueno, ya, pero eso es sólo durante los juegos de marras, ¿no? Luego, ya puedo volver a hacer lo que me salga de la punta. ¿no?

Jacques Rogge: Sí hombre, sí. Después de la ceremonia de clausura nos la vuelve a pelar lo que hagas con tu pueblo. A fin de cuentas a partir de ese momento ya no facturamos más hasta dentro de cuatro años…

Carta abierta a Ino Galparsoro, alcaldesa de Mondragón

Queridísima Ino, alcaldesa de Mondragón. Sé que tu necedad te cierra la mente, y con los que comparten tu condición es muy difícil comunicarse. No obstante soy y siempre he sido un humanista convencido, y por ello parto de la base de que en el fondo de cada individuo, ya sea Olof Palme, Bin Laden, o alguien tan lastimero como tú, reside una persona que en el momento de su nacimiento, antes de ser infoxicada por diversos medios, era medianamente cabal.

Verás. En contra de la mayoría de la gente que estoy escuchando estos días, no estoy indignado por el hecho de que no condenes el asesinato de tu concejal Isaías Carrasco, lo cual, ya de por sí es un acto vil y te deja a la altura del barro. Es una iniquidad que ya de por sí te hace inmerecedora de ostentar el cargo que ostentas. Pero no, no es por eso. Lo que de veras me parece indigno de cualquier ser humano es la bajeza que cometes al emplear en el asunto del asesinato de tu edil, una moral, con la cobarde certeza de que no te será aplicado a ti el mismo rasero. Porque si tú, alcaldesa, temieses por tu vida como temen por la suya aquellos que no piensan como tú, muy probablemente te pensarías dos veces si hacer o no, declaraciones como las que haces, o guardar silencios como los que guardas.

No obstante, no temas. Nosotros, los que estamos a este lado de la gruesa línea roja, no pensamos como vosotros, para vuestra tranquilidad. Ni, por fortuna, con vuestras acciones ignominiosas conseguiréis jamás hacernos cambiar de parecer.

Salud.

3 abr. 2008

BigDog Beta

Si no has visto el vídeo de BigDog, es absolutamente necesario que lo veas antes de ver esto. Tras BigDog, ahora llega BigDog Beta.

2 abr. 2008

Intimidad y confianza

—Cuéntamelo.—
—No.—
—¿Por qué? ¿Es que no tienes confianza en mí?—

Esta conversación se repite por doquier. Mucha gente mete en el mismo saco la confianza y la intimidad, sin darse cuenta de que son dos ámbitos inmiscibles. Si bien para compartir la intimidad, suele ser necesario un alto grado de confianza, no es menos cierto que el hecho de tener esta última, no implica ni obliga a hacer concesiones en el terreno de la intimidad.

Sin embargo esta es una de las muchas estratagemas que consciente o, mayoritariamente, inconscientemente emplean empleamos las personas para saquear el círculo íntimo de los demás. Y esto suele darse especialmente en el asalto al poder que se da en la pareja (y sobre lo que tengo un artículo procrastinado en borrador desde hace meses).

La confianza que se tiene en una persona sólo es una garantía para el caso de que se decida tomar la decisión de compartir algo. Ni más, ni menos. Y no es posible establecer relaciones causales a la inversa: Ni la presencia de confianza garantiza que se nos vaya a hacer partícipies de intimidades, ni la no participación de intimidades implica ausencia de confianza.

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