15 abr. 2008

¿Porque yo pago?

Porque tú pagas, existe la prostitución. Esto reza el lema de la nueva campaña del ayuntamiento de Madrid que combate la prostitución intentando disuadir a los clientes.

Parece que el equipo de Ruiz-Gallardón no sabe que es aún más difícil dejar de follar que dejar de fumar. O quizá pretenda fomentar que los madrileños se conviertan en playboys y así follen gratis.

La campaña tiene como protagonistas a los billetes que son empleados para pagar los servicios de las meretrices, y que se quejan del uso que se les da después de dicha transacción, siendo usados en el tráfico de drogas, armas, robos, asesinatos… Es cierto que el mundo de la delincuencia organizada se entremezcla con la prostitución, pero también uno de los implicados en el 11-M regentaba una tienda de telefonía móvil y nadie con dos dedos de frente afirmaría que los móviles son un negocio del terrorismo islámico.

El problema es simplemente que se pierde la perspectiva y se camina en dirección equivocada a la hora de solucionar un problema que tal vez no lo sea tanto, dejando de lado la verdadera cuestión. Porque no nos engañemos: El problema no es ni ha sido nunca la prostitución. El verdadero problema moral y legal es el proxenetismo.

La prostitución cumple una función social, demandada además por la misma sociedad. El proxenetismo no. La prostitución puede existir sin el proxenetismo, mientras que la afirmación inversa no es posible. La prostitución viene a cubrir una demanda social de un servicio, de una necesidad Siendo honestos, no hay nada de malo en que una persona cobre por realizar un servicio. Y ese servicio puede ser bañar a una anciana o sofocar las necesidades sexuales de un señor. ¿Qué diferencia hay? En ambos casos ambas personas utilizan su cuerpo (y su cualificación) para realizar su trabajo. Da lo mismo que una señora use sus manos para empuñar una escoba o una polla. El problema es que lo haga explotada por un gachó. Y llegados a este punto, queda claro que lo que hay que impedir es la explotación del proxeneta. Porque la explotación lo es tanto del chulo, como del que regenta un taller ilegal de camisetas con doce chinos. Es ese el punto en el que los cuerpos policiales han de intervenir.

La cuestión es que la prostitución ha estado en nuestra sociedad estigmatizada por la Iglesia que veía en ella una seria amenaza a su concepción férrea de la familia. Es esta condena de la prostitución la que la mantiene al margen de la ley, y la que hace de esta actividad un caldo de cultivo de la ilegalidad. Y cuando ponemos la prostitución del mismo lado de la delgada línea roja que el tráfico de drogas y demás

Evidentemente el hecho de que la prostitución se legalice y las meretrices pasen a ser un colectivo con un epígrafe en el IAE, pagando su cotización a la Seguridad Social, y demás garantías, no va a impedir que haya prostitutas “piratas”, del mismo modo que un señor de Cuenca puede hacer trabajos de fontanería sin estar dado de alta y cobrando sin factura. Pero esto no sataniza la fontanería, ¿verdad? Tampoco me vale el ejemplo que a veces me ponen de que la prostitución sea una salida para encontrar dinero fácil para el colectivo de drogadictas, ya que si no existiese el oficio, serían igualmente drogadictas y buscarían dinero de otros modos (robando, traficando, etc).

En definitiva. La sociedad demanda sexo. Se gana dinero con el sexo: Pornografía, sex-shops, espectáculos, etc. La prostitución no es sino una pieza más del mismo puzzle. Dejemos de una vez la postura hipócrita y farisaica y aceptemos que la prostitución existe porque hay una clientela que la demanda y no al revés. Si alguien no quiere irse de putas, no lo hace por muchas putas que haya ejerciendo. Asumamos que es un trabajo como otro cualquiera y que cubre una necesidad social, y legalicemos una actividad que de facto está presente entre nosotros. Follar no es malo, ni gratis ni pagando. Lo malo es la explotación y ese es el elemento a combatir.

16 comentarios. Deja alguno tú.:

Anónimo dijo...

La prostitución no es el problema, pero sí la HIPOCRESÍA, la eterna enfermedad del ser humano...

Yo creo que la legalización de las "meretrices" produciría múltiples beneficios; entre los cuales destacarían:

-La SALUD. La prostitución es una fuente de enfermedades de transmisión sexual, muy habituales en nuestros días... Y dentro de ellas no solo se encuentra el SIDA, sino muchas otras; algunas de ellas asintomáticas y que a la larga conllevan consecuencias nefastas. Además, la mayoría de los "demandantes" no están concienciados a usar preservativo...

-PROXENETISMO Y DROGAS.
Desde mi punto de vista, la prostitución no tiene nada de inmoral si la mujer (o el hombre) es mayor de 18 años, es consciente de lo que hace y ejerce de manera voluntaria. Pero efectivamente, el círculo vicioso de drogas-prostitución-proxenetismo se ve amenudo; y no solo en la calle, sino también en la prostitución de lujo.

Yo creo que la legalidad sería un paso hacia la protección de estas mujeres, que después de todo, cumplen una función en la sociedad...

Y por último, más dinero declarado y menos dinero negro :p

Muy interesante, amigo Lirón. Saludos.

Nacho, el lirón dijo...

Apelar a razones de salud pública es hacer demagogia, ya que por esa regla de tres los cocineros también lo son si no se lavan las manos después de mear. Es evidente que hay un riesgo, pero en el caso de las prostitutas, el cliente puede tomar sus propias medidas de precaución (si es que no las toma el/la profesional), mientras que cuando voy a un restaurante simplemente me tengo que fiar de la presunción de higiene del equipo de cocina.

Respecto al círculo vicioso de drogas, proxenetismo y demás, es un círculo vicioso que es ajeno a la prostitución en sí misma. También muchos restaurantes chinos están inmersos en la mafia china, y no por eso son objeto de debate ni se plantea su ilegalización. Apuntemos el extintor al foco de las llamas.

Anónimo dijo...

NO estoy de acuerdo.
Pero bueno, cada uno tiene su punto de vista...
También es recomendable conocer el terreno del que se está hablando.
chao

Nacho, el lirón dijo...

Habría sido muy interesante que además de postular tu "NO", hubieses aportado algún argumento. :)

Inma dijo...

Jajaja, me encantan estas discusiones...

Anónimo dijo...

Ok. Soy la anónima de antes...
Volvamos a los restaurantes:)

Supongamos que un local no cumple las normas de higiene adecuadas. Si dicho lugar no estuviese permitido legalmente, no se podría intervenir en la higiene del mismo. Como los restaurantes sí que son "legales"(faltaría más!)necesitan unos requisitos para su apertura y el mantenimiento del mismo.
Obviamente, el cocinero puede ser un guarro y no lavarse las manos; pero al menos se evitan plagas de cucarachas y males mayores.

Yo creo que lo mismo ocurriría con los prostíbulos. Si fuesen legales, se requerirían unas normas para su apertura; y en cierto modo se encontrarían más controlados...

Además, las mujeres de dicha actividad abandonarían ese "rango oscuro" que no pertenece a niguna parte, pasarían a formar parte de la legalidad, y sería más fácil discernir la explotación de lo que no lo es.

Y en cuanto a la salud... podrían hacerse reconocimientos médicos (a las mujeres/u hombres... (jijiji, como evolucionamos), mejorar la salubridad de estos sitios,y hacer diagnósticos precoces (a veces determinantes para la calidad d evida futura).

Al fin y al cabo, casi siempre se trata de mujeres jóvenes..

MI humilde opinión...

Saludos.

Anónimo dijo...

Y añado...

Las enfermedades en cuestión son fáciles de diagnosticar a la par que económico (basta una analítica).
La medida podría extenderse a los clientes.

No tengo nada más que decir.

Buenas noches.

Nacho, el lirón dijo...

Mmmmmh... Bien, anónima... ¿Y en qué punto tu discurso está en desacuerdo con el mío? Yo precisamente abogo por la legalización de la prostitución. Es decir, en dar un marco legal a una realidad social, en vez de hacer la vista gorda mirando para otro lado haciendo como si no existiese.

Ah, las plagas de cucarachas existen incluo en locales que llevan decenios granjeándose la fama. A mí, particularmente, no me molestan demasiado y hasta me caen simpáticos estos blatodeos... :)

Inma dijo...

Para "anónimo": has de saber que hay enfermedades que a pesar de haber sido diagnosticadas todo lo precozmente que es posible nada se puede hacer (al menos por el momento).

Por supuesto se puede ralentizar el proceso en algunos casos. En eso sí es acertado el tema de las revisiones frecuentes en grupos de riesgo como lo serían las prostitutas y, por ende, sus clientes.

Con el primer grupo no habría problema. Sin embargo, sí lo habría con los usuarios, sobretodo, en cómo "controlarlos".

Si un prostíbulo se legaliza y, dentro de sus protocolos de actuación, está la actividad de recomendar (aunque sea una obligación encubierta) a sus clientes a practicarse controles sanitarios de prevención y diagnóstico de enfermedades de trasmisión con una frecuencia "x", ¿dónde está dicho registro? y, si lo hubiere, ¿qué hay del tema de la confidencialidad?

Uf, el tema de la confidencialidad en este asunto se me antoja un pelín complicado, casi incompatible. Pero en cuanto a concienciación, las prostitutas, en una muy amplia mayoría, la tienen y rara vez obvian el preservativo. Aunque, por supuesto, éste medio tampoco exime completamente de contraer enfermedades de transmisión sexual, mortal en algunos casos, como el Virus del Papiloma Humano que se contagia -también- por contacto dáctilo-genital.

Tomad medidas :)

Anónimo dijo...

He releído los comentarios (incluyendo los míos..) Y qué manera de arreglar el mundo desde casa!!

La situación es mucho más complicada de lo que parece desde aquí..

Pero de todas maneras, discrepo en lo de que el diagnóstico precoz no es útil en muchas de estas enfermedades. Probablemente tengas razón, y se me escapa alguna (o muchas); pero ahora mismo no se me ocurre ninguna.

El SIDA, si bien se trata de una enfermedad crónica, tiene mayor esperanza de vida con un diagnóstico y tratamiento precoz con antirretrovirales,. Además el individuo afectado, al conocer su enfermedad "tendría más cuidado" en contagiar a terceros...

Otras enfermedades como la sífilis, basta UNA DOSIS DE PENICILINA para curarlas definitivamente y evitar toooooooooooooodo lo que ello conlleva.

El papiloma humano es una de las enfermedades que más se beneficiarían del diagnóstico precoz, pues evitaríamos el cáncer de cérvix (que tarda incluso 10 años en aparecer).

Otras, como la chlamydia o la gonorrea, que pueden producir la enfermedad inflamatoria pélvica, con embarazos ectópicos, infertilidad e incluso abscesos o salpingitis; se curan sencillamente con pautas antibióticas, y se evitan todas estas complicaciones irreversibles..

Creo que incluso deberían instalarse estos cribados en la población general que lleve a cabo conductas de riesgo.. es decir, sin protección.



Y por último, al amigo lirón... si dije que discrepaba, era en eso de "que apelar a la salud pública era demagogia".

Los riesgos que tiene un cliente en la casa de campo no tienen nada que ver con el cliente que cena en el chino... (por lo que me toca, eso espero:s)

:-)

Anónimo dijo...

Y en la confidencialidad... seria similar a los hospitales.

En los hospitales, las historias clínicas son completamente confidenciales.
Es el secreto médico, y desvelar esas informaciones, es delito.

(a no ser que la persona esté incapacitada por enfermedad mental o algo así)

:-) Saludos!

Inma dijo...

"anónimo", yo no he dicho en ningún momento que no sea util el diagnóstico precoz, digo que lo veo difícil con algunas (ALGUNAS) enfermedades, una vez producida la invasión en el organismo. Con otras no, por supuesto :)

Y para finalizar, el tema de la confidencialidad que sugieres, sólo decirte dos cosas: PURA UTOPÍA.

"Similar a los hospitales", dices. ¿Pero tú sabes lo que estás escribiendo?
:)

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Nacho, el lirón dijo...

Estoy dispuesto a que este blog se convierta en un espacio de debate en el que se intercambien ideas y se debatan planteamientos. Lo que no pienso tolerar bajo ningún concepto es que se realicen ataques personales. Si alguien es tan retóricamente pobre como para tener que recurrir a la zafiedad a la hora de defender su postura, entonces aquí no encontrará su sitio. Que se vaya a algún programa del corazón. Y esto va por uno de los anónimos, cuyo comentario he eliminado por no ser más que una soez sarta de ataques personales hacia Inma. Espero que no se vuelva a repetir.

Alma Cándida dijo...

Yo, con permiso del administrador del blog, no lo voy a argumentar, pero la prostitución en sí me parece lamentable, patética (tanto por la parte del cliente como del profesional, y evito poner géneros), triste, tremendamente triste, psicológicamente nefasta, y aunque se dice de ella que es la "profesión más vieja del mundo" (como si la antigüedad fuera garantía o aval de algo) y que es "una necesidad social" (???), también se decía que un buen bofetón, o incluso paliza, a un hijo arreglaba muchos males, que la mujer la pata quebrada y en casa, que los hombres no lloran, que la letra con sangre entra, etc., etc., todas estas reglas sociales tan antiguas y acatadas como la primera, y evidentemente no es así (ahora se me dirá : "argumenta, ¿cómo que evidentemente?").

La verdad, no sé cómo se puede ser tan antiguo (pro-prostitución; no tartamudeo: es un palabro que me he inventado) y moderno a la vez (argumentar, argumentar, ay qué pena de sofistas). A mí no me sale.

P.D. ¿Me perdí algo...?

Nacho, el lirón dijo...

Será que yo soy muy raro, pero opino que una persona puede ganarse la vida como le salga del pie, siempre y cuando no joda al prójimo con ello. Y si una señora encuentra preferible trabajar como meretriz antes que sentada en una oficina, (con lo que probablemente ganaría mucho menos dinero), pues es su decisión. Más inmoral me parece el que vende sueños o ilusiones echando las cartas o leyendo las rayas de la mano.

No sé qué hay de lamentable en acudir a un profesional para que te proporcione lo que uno mismo no puede o no quiere buscarse. Por la misma regla de tres, sería inmoral acudir a un restaurante a que un cocinero guisase para nosotros sólo porque uno no quiere o no puede hacerse la comida.

Lo que sí me parece que habría de perseguirse y penarse con todo el peso de la ley es el proxenitismo. Pero como cualquier otra modalidad de extorsión.

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