31 mar. 2009

Virus va, virus viene

He tenido muchos conatos, siempre abortados por el antivirus, pero la primera vez que mi ordenador se infectó realmente con un virus informático corría el año 1997, a finales, y fue por confianza. Ejecuté una chorrada que me pasó una fuente que yo creía segura. Esa fuente había recibido esa chorrada de otra fuente que él consideraba segura, etc... Aquel bicho se llamaba W95.CIH, Chernobyl para los amigos. Se pulió mi disco duro y no fui capaz de recuperar la información, y perdí unos 200 megabytes de datos. Desde luego es una cantidad absurda, comparada con los terabytes que tengo ahora, pero a mí me dolió en el alma. Si aquello me hubiese pasado hoy en día desde luego que no habría perdido la información. De hecho, aquel disco lo puse en cuarentena y no lo volví a utilizar, y como los enfermos terminales que se congelan a la espera del momento futuro en el que exista una cura para su mal, yo guardé aquel pequeño disco duro con la esperanza de que algún día fuese capaz de recuperar mis programas en Delphi y C, mis trabajos de la universidad, mis documentos obsesivos y extensos sobre Blade Runner o ajedrez, mis bases de datos de los libros de mi biblioteca, etc. Y la verdad es que no sé dónde demonios acabó ese disco duro, pero creo que está en el trastero. Hmmm, podría ir a buscarlo...

Volviendo a las infecciones de virus, mi segunda vez fue anoche. A pesar de tener uno de los mejores antivirus que existen (y tengo elementos de juicio para hacer esta afirmación), que escanea cada archivo que se deposita en el disco duro, era tarde y tenía prisa por irme a dormir, así que lo ejecuté yo antes que él. No le di tiempo. Una mezcla de sueño, y eso de "nah, no creo que me vaya a pasar nada". Y sí. Me pasó. Empezaron a saltar alertas conforme el bicho iba infectando los ficheros .sys y .dll que encontraba en la carpeta Windows\System32 (muy hábil, Flanagan) mientras el antivirus le perseguía. Viendo que la cosa iba a mayores, decidí apagar el equipo a lo bruto, con la intención de arrancar de nuevo en modo a prueba de fallos o con la consola de comandos, y hacer un escaneo exhaustivo con el antivirus. Pero ya no pudo ser. Lo primero que noté fue que el ratón no funcionaba (quizá por muerte del mouse.sys), y luego se me pusiern los pelos de punta al ver que no reconocía mi contraseña. Me salía el inquietante mensaje de "¿Ha olvidado su contraseña?" Y evidentemente no, no la había olvidado.

De modo que intenté una operación restaurar sistema, con la opción de inicio de "la última configuración buena conocida" pero tampoco funcionó. Así modo que intenté hacer una instalación de reparación desde el CD de Windows XP, que se quedaba colgada a falta de 34 minutos. Esto no tiene nada que ver con el virus, pero la Ley de Murphy quiso que concurriese dicha circunstancia para alegrarme el día. Intenté instalar Ubuntu (es algo que vengo pergeñando en mi idea de ubuntización de todos mis ordenadores) para poder echar un vistazo "por dentro", pero no me reconocía la información del disco duro primario, no era capaz de ver cuánto espacio libre quedaba, y medio miedito, y no quise remover más el asunto. Por lo que finalmente he instalado Windows XP de nuevo en el cuarto disco duro, que tenía algo de espacio, para desde allí instalar el antivirus hacer un escaneo exhaustivo, e intentar reparar la instalación original, y retomar el control del equipo. Desde esta nueva instalación he podido comprobar que no ha habido pérdida de datos, de modo que sé que el virus no se ha entretenido con mis tablas de particiones, o que quizá lo detuve a tiempo apagando el ordenador nada más percatarme de la gravedad de la infección. De modo que lo peor que podría pasarme sería pasar por el calvario de instalarlo todo desde el principio, en caso de no poder recuperar dicha instalación, que es una posibilidad que a la vista de los acontecimientos, ahora mismo no me parece tan mala.

Y si lo consigo, espero no volver a infectarme hasta dentro de otros doce años. Así que mientras se hace el escaneo completo de todos los discos duros (son siete, y suman algo más de dos tebibytes y medio), que promete ser largo y tedioso (lleva el 0% en 20 minutos), al menos tengo el portátil con Ubuntu para entretenerme... Seguiremos informando.

Actualización: Para los curiosos, el bicho es Win32:Agent-AABX [Rtk] en compañía de algún otro. Los meto en un frasco con formol... 31% del proceso de escaneo.

Ser y saber

Hace no mucho respondí a una lectora que no sabemos (lo que sabemos) por lo que somos, sino que, antes al contrario, somos (lo que somos) por lo que sabemos. Fue una respuesta que me salió del alma, y que expresa un pensamiento que he venido incubando desde hace muchos años. Hoy me he enterado de unas declaraciones hechas por todo un señor rector universitario. El rector de la Universidad Pontificia de Salamanca.
Las redes sociales sirven para acosar al profesorado, los hackers usan la información confidencial para obtener información sensible, que las redes sociales meten virus y que se usan para difamar y para hacer corrupción de menores. (sic)
Evidentemente, este señor no tiene ni pajolera idea de lo que es una red social, y probablemente no sepa tampoco lo que es un virus. Aunque pueda arrancar alguna sonrisa naliciosa, no deja de ser un botón de muestra de un sentimiento imperante en esta sociedad cada vez más decadente que menosprecia el conocimiento. Cuando el conocimiento debería ser el patrón de la valía, grado, cargo o responsabilidad de las personas, se pervierte e invierte la relación, haciendo que sea la etiqueta impuesta a cada uno, el patrón del conocimiento presupuesto y pocas veces satisfecho. Y así, quien sabe, muchas veces no es, y quien es (o se le toma por), muchas veces no sabe.

30 mar. 2009

Jugando a la rayuela en un campo minado

Al Universo se le da mucho mejor borrar del mapa la vida, que crearla. Y la prueba es los poquitos sitios que conocemos donde se desarrolla la vida, comparado con la infinidad de lugares en las que ésta (tal y como la conocemos) es inviable. Substancias nocivas, entornos extremos, radiaciones mortales, impactos (de cometas, asteroides, estrellas, galaxias), supernovas, cataclismos planetarios... Si a todo eso le sumamos nuestra actitud irresponsable hacia el planeta y hacia los pocos pilares en los que se sustenta la vida (no nuestra forma de vida), en mitad de un océano de amenazas contra las que nada podemos hacer, el resultado puede compararse a jugar a la rayuela en un campo de minas.

El poder de la madre

Arcedio violó a su hija de forma continua durante treinta años. Desde que ella tenía tan sólo 5 años. Se quedó embarazada catorce veces, pero tuvo seis abortos, por lo que "sólo" alumbró a 8 pequeños. Sin embargo, ella nunca lo denunció. Aguantó estoicamente los abusos de su padre por sabe dios qué mecanismos psicológicos, que la hacían ocultar el hecho a la autoridad. Sin embargo sucedió un hecho que a ella le hizo alzar su voz más que los treinta años de vejaciones. Su padre, Arcedio comenzó a violar a sus propios nietos/hijos. Y eso ella no lo soportó. Podía resignarse ante abusos hacia ella, pero no hacia sus hijos. Y fue entonces cuando lo denunció. Y fue entonces cuando Arcedio, de 68 años, acabó en la cárcel.

29 mar. 2009

Estooo, un dinosaurio cualquiera

Los linces de Cuatro han confundido un gigantosaurio con un giganotosaurio. En su info del TDT de Invasión Jurásica dicen "El equipo se enfrentará a un Gigantosaurus aparecido..." y en el doblaje los personajes hablan igualmente de "gigantosaurio"... Y lo que sale en la tele es un giganotosaurio. El gigantosaurio era un saurópodo herbívoro, como los diplodocus o los brontosaurios, mientras que un giganotosaurio era un carnosaurio (carnívoro, como su propio nombre indica) y del estilo de un tiranosaurio, o un alosaurio... Pero supongo que lo de "giganto" suena mejor. Con lo poquito que cuesta documentarse...

De la factura de la película, mejor no voy a hablar.

Efecto de las Variaciones Goldberg en los gatos

Nota: Las Variaciones Goldberg producen el mismo efecto en los gatos que en los humanos. Una increíble laxitud y placidez que induce a un sueño profundo y reparador.

Ritmo imparable e insoportable

Los 700 millones de coches que circulan en el mundo se duplicarán en 2025.
La crónica verde

28 mar. 2009

El portátil ideal

Es la hora del planeta, pero estoy escribiendo esto desde el portátil tirando de batería, así que he pensado que no atento contra mis principios.

Desde hace algún tiempo he venido mirando portátiles (netbooks, portables, ultraportátiles... el nombre es lo de menos) para cambiar el equipo que tengo ahora que ya va camino de la jubilación. Sin embargo, y como me pasa más a menudo de lo que me gustaría, se me antoja un equipo que, aunque usa la tecnología del momento, (no pido nada que no exista ya), no hay ningún fabricante que lo integre. Lo peor es la cara de horror con la que me miran algunos vendedores cuando comparto con ellos mis deseos. Como si pidiese un elefante rosa, o algo así. El caso es que ni en las tiendas de portátiles a medida he sido capaz de fabricarme un portátil con mis requerimientos.

Mi portátil ideal tendría:
  • Una pantalla de 12 ó 13 pulgadas. Más implica un gasto enorme de energía para mantenerla encendida, y menos me parece demasiado pequeño, y además obliga a que las dimensiones totales del portátil sean mínimas, lo cual, a su vez, fuerza el hecho de que el teclado sea minúsculo e impensable para escribir más que ocasionalmente. Eso sí, es imperativo que el brillo se ajuste automáticamente en función de las condiciones de luz. Que la pantalla fuese táctil e incluso girable (a lo tablet PC) reconozco que me pone mucho, pero también admito que incrementaría notablemete el precio final, por lo que hago el esfuerzo y prescindo de ello.
  • Sin unidades ópticas. Una unidad de DVD, BluRay o derivados, no hace más que ocupar espacio. Lo cierto es que hoy en día la gente va por ahí más con uno o varios pendrives, que con un disco. Además, de cualquier disco puede hacerse una imagen para usarla con el Daemon Tools.
  • Con un SSD (o como los llaman por ahí "discos" de estado sólido, pa' mearse, jeje), de 64 ó 128 GiB. Con esto tendremos incluso para instalar un entorno de desarrollo. No da para meter juegos sin fin, ni para usar el portátil como central de descargas del eMule, ni para almacenar todas las fotos de tu historia, pero sí para tener un equipo con el que trabajar cómodamente.
  • Un procesador Intel Atom, pensado para gastar poco. No sé por qué no se usan más. Los fabricantes de portátil siguen montando procesadores pensados para PCs de sobremesa. Se trata de tener un equipo con el que pasar largos periodos sin estar enchufado a la corriente. No quiero un Core 2 Duo, que es un sumidero de energía. Tampoco voy a jugar al Call of Duty n en él.
  • 1 ó 2 GB de memoria. No hace falta más. No voy a correr un servidor, ni voy a poner el eMule con 10.000 conexiones por archivo, ni burradas de esas. Para eso tenemos el PC grandote de casa.
  • Con WiFi 802.11n activable mediante un pulsador. No quiero gastar energía cuando no la use, o cuando no haya un WiFi Spot cerca.
  • Con Bluetooth integrado, y también activable mediante un botón, por la misma razón.
  • Con un slot SIM para no necesitar una conexión de Bluetooth con mi móvil para conectarme a Internet cuando lo necesite, e incluso mandar faxes y demás, lo que me hace gastar la batería de mi móvil con la llamada, y la batería del portátil con el Bluetooth. Doble gasto de la preciada energía. Prefiero tener una SIM metida en el portátil y conectarme cuando lo necesite.
  • Con una autonomía total de unas 8 ó 10 horas. Lo suficiente para hacer un salto en avión al otro lado del mundo con las pausas para echar un sueño, ir a mear, o comerte el pienso del avión.
  • Con un cargador estándar. No quiero un conector de media docena de pines, que si se me rompe o se me olvida me vaya a costar un horror encontrar. Quiero un conector de corriente de tubo, de los de toda la vida, positivo dentro, negativo fuera, con un grueso estándar, con un voltaje normal, múltiplo de 1,5 V, de los que puedes crearte uno igual con cualquier transformador variable de esos que venden en cualquier ferretería por cuatro duros.
  • Un peso total de no más de 1 Kg. Esto es relativamente fácil de conseguir con las baterías de iones de litio, y las unidades de estado sólido, además de prescindiendo de la unidad óptica.
  • Un buen surtido de bocas USB. No sé por qué demonios los fabricantes dejan espacio de plástico libre, en vez de rellenarlo todo de USBs. Y los USB en vertical, por favor. Que luego llega un pendrive o cualquier enchufe más ancho de lo normal, y nos invalida los dos USBs de los lados. Si los ponemos en vertical, señores pensadores de portátiles, el ancho extra queda por arriba y por abajo. ¿A nadie se le había ocurrido?
  • Del sistema operativo, no voy a hablar, ya que podemos tener varios. Con un pendrive de 32 GiB podemos tener un Windows XP ó Linux instalado con todas sus aplicaciones adicionales (yo he tenido en mis tiempos un portátil con un disco duro de 30 GiB y me sobraba espacio). De modo que el sistema operativo es una cuestión menor, pero sobre todo, no quiero que me lo vendan puesto. Eso me da mucho por saco.
  • Y diseñado con cabeza. Es decir, no sólo que el diseño exterior sea atractivo, que no cuesta tanto (yo mismo soy capaz de diseñar media docena de portátiles "bonitos" y no soy diseñador), sino además pensando en por qué se pone cada cosa en cada sitio. Esto lo voy a ilustrar con un simple ejemplo: El Asus EeePC 901 trae la batería en la parte cercana a la bisagra, ocupando toda la anchura del equipo. Cuando se coloca una batería de alta capacidad (que por cierto, no fabrica Asus, y que abulta más que la de serie), la batería simplemente hace de atril. Inclina el portátil como si le sacásemos las patitas al teclado. No sé si esa circunstancia es casual, ya que como digo, Asus no comercializa baterías "más grandes", pero si al diseñador se le hubiese ocurrido colocar la baterí en un lateral, habría sido imposible adaptar una batería de mayor capacidad sin dejar cojo el portátil, o inclinado hacia un lado. Eso es diseñar con cabeza.
  • Con patitas para poder inclinarlo. Es una bobada, pero es un gasto de baja tecnología, que cuesta dos duros, y a mucha gente le encantaría.
¿Tan raro es lo que pido? ¿Por qué ningún fabricante lo oferta todo junto? Si alguien lo ve, que me avise.

27 mar. 2009

P'habernos matao. Volviéndome loco con Windows

Una de las varias razones por las cuales uso Windows XP en el ordenador sobremesa, a pesar de ser un sistema operativo antiguo es que, aunque tiene más vicios que una puerta vieja, me los conozco todos. Me siento confiado y seguro, ya que, tras tantas horas pegándome con él, pocas veces tengo la sensación de perder el control. El otro día me enfrenté a una situación relativamente común (un cuelgue) que solucioné rápidamente con un botonazo y reiniciando. Al reiniciar, me topé con otro problema que también sabía resolver; Al arrancar, Windows no mostraba ni los iconos del escritorio, ni la barra de tareas. Sólo el puntero del ratón y la foto (preciosa) de fondo. Como digo, esto suele ser un cuelgue del proceso explorer.exe que es el Windows Explorer (no confundir con Internet Explorer), y que es el proceso del sistema que, entre otras cosas, mantiene la parte visual de Windows. Esto suele solucionarse abriendo el Administrador de Tareas, asegurándonos de que explorer.exe no está activo, si lo está, matando el proceso, y reejecutando explorer.exe en Archivo, ejecutar... etc. Pero esta vez no funcionó. El proceso explorer.exe estaba activo, pero no podía matarlo. Pensé que con otro botonazo se solucionaría, pero estaba equivocado. Volvió a arrancar y se quedó en las mismas. Empecé a sospechar que uno de los discos duros estaba muriendo poco a poco. Sin barra de tareas, sin botón inicio, con la tecla Windows inservible, no había forma de sacar un simple explorador de windows. Se me ocurrió abrir un bloc de notas, (archivo, ejecutar... notepad.exe) y desde el cuadro "abrir" del Bloc de notas, explorar el sistema. Y desde allí, pude programar una comprobación de disco para cada disco (son seis). De nuevo reinicio. El escaneo de todos los discos duró toda una noche. Cuando pensé que ya estaba todo solucionado, y me las prometía tan felices, y volví a arrancar el sistema, el problema seguía ahí, y la cosa parecía que empeoraba. Ya no funcionaba el truco del notepad.exe.

Empecé a sospechar que era debido a la memoria, ya que los discos parecían estar bien. De modo que empecé a hacer distintas pruebas con los cuatro módulos de memoria para detectar el que estaba erróneo. En una de esas, el sistema arrancó, pero me saltó la ventana con un error:

no disk
Exception Processing Message c0000013 Parameters 75b6bf9c 4 75b6bf9


Yo no entendía nada. A juzgar por ese mensaje, el problema era de disco y no de memoria como había pensado a la desesperada. Y tras esta reflexión, volvió a quedarse colgado. Volví a reiniciar, y de nuevo no tenía nada más que la foto de fondo. Entonces se me ocurrió abrir el visor de eventos de Windows (eventvwr.exe). Si había dado este error, habría dejado alguna traza. Y allí estaba. No una, sino montones de ellas desde hacía días, muchas de ellas con origen "disk". Abrí uno de los eventos y el mensaje era "Error detectado en el dispositivo \Device\Harddisk5\D durante una operación de paginación." Pero no tenía forma de ver el \Device\Harddisk5\ si no podía abrir ningún explorador. Abrí una consola (mmc.exe) y abrí el compmgmt.msc, la plantilla de consola del Administrador de equipos. Desde allí intenté arrancar el Administrador de discos, pero se quedaba colgado. Parecía claro que uno de los discos estaba dando problemas, aunque todos ellos habían sido escaneados y no habían dado problemas. Los desconecté todos menos el de arranque y la cosa seguía igual. De modo que el disco maldito parecía ser el de arranque, un Samsung de 320 GiB (298 GB). Me empecé a hacer a la idea. Afortunadamente no tenía información sensible en él, sólo el sistema operativo y los programas. Si finalmente perecía, no tendría más que sustituírlo por otro, y entregarme a la odiosa tarea de reinstalar todo. Dentro de lo malo...

Pero no me quería rendir aún, así que intenté usar el comando diskpart de la consola de recuperación de Windows, para verificar que efectivamente era ese disco el famoso Device\Harddisk5. Y la consola de recuperación me dio la primera pista. Al arrancarla (desde el CD de instalación de Windows XP), hace una breve comprobación de todos los discos duros. Y se quedaba bloqueada siempre "comprobando 978 MB del disc..." No tenía ningún disco de 978 MB a no ser que algo estuviera yendo realmente mal en uno de ellos. Tras varios intentos de arranque de la consola de recuperación me di cuenta de lo que era. En el lector de tarjetas había una minúscula xD de 1 GiB (aunque la mentirosa etiqueta pone que es de 1 GB) (vaya, vaya, exactamente 976 MB) Saqué la tarjeta del lector, reinicié y ¡voilá!

¿La explicación? Por algún motivo Windows intentaba hacer alguna operación sobre esa unidad, (supongo que paginación) y al ser muy lenta, daba problemas, o algo así... Vaya usted a saber.

Tiempo total dedicado al problema, 9 horas (sin contar el tiempo desatendido de escaneo). Tiempo dedicado a solucionarlo, los 5 segundos de sacar la tarjeta del lector de tarjetas.

20 mar. 2009

La maldición del nombre

Lo peor que te puede pasar no es llamarte como un famoso. Es que un famoso se llame como tú. Y peor aún si es un famosete de estos de pandereta y entrevista en el programa de Ana Rosa (si fuese un premio Nobel, aún...) Hasta hace un año, Jesús Neira era un reputado dialectólogo asturiano, nacido en 1916 y con un currículum vitae impresionante con medio centenar de publicaciones. Ahora, cuando uno busca en Google por "Jesús Neira" se encuentra a un señor cuyo único (y lamentable) mérito ha sido ser apalizado por un animal de bellota y quedar en coma para renacer por intercesión divina y al que todos (incluidas insignes presidentas autonómicas), adoran. Del otro Jesús Neira, nadie se acuerda, y sólo se le encuentra en la tercera o cuarta página de resultados de búsqueda...

13 mar. 2009

Etiquetas en botellas de Coca-Cola

¿Por qué en las botellas de Coca-Cola la etiqueta trasera se quita sin problemas y la delantera siempre se rompe?

12 mar. 2009

Yum cha

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Ambiente en un tea house
Yum cha viene a significar literalmente "beber té" en cantonés, aunque es el nombre que generalmente se le da a lo que nosotros llamaríamos desayuno o más bien un almuerzo. El yum cha es un acto social que la gente realiza la mayoría de las veces en compañía de amigos o familiares entre las ocho de la mañana y las doce del mediodía, y que consiste en comer dim sum, acompañado de..., acertaste, de té. Generalmente se utilizan variedades de té fermentado, aromatizado con jazmín, o bien la variedad oo Loong, más fuerte, y se toma solo y sin azúcar (al no estar tostado, no es casi amargo). Normalmente el té es ilimitado y, o bien es gratis, o bien se paga un canon fijo por persona, independientemente de la cantidad de té que se tome. Algo así como el "servicio" que incluyen muchos restaurantes en la cuenta en España. Por su parte, el dim sum son unos pequeños entremeses servidos en minúsculas cantidades (de dos a cuatro unidades), hechos de vegetales, marisco, carne, etc. En algunas ocasiones tendrán forma de pequeñas empanadillas al vapor, otras veces pueden ser masas de bollo hechas al horno y rellenas, verduras sofritas, o pequeñas tajadas de carne. Y pueden ser dulces o salados. La cultura popular afirma que existen más de diez mil tipos distintos de dim sum.

En Hong Kong hay dos formas de hacer yum cha. Una, puede ser acudir a un local como el Maxim's Palace: Un local britanizado, con lámparas de araña y un ejército de elegantes camareras uniformadas. Un maitre busca una mesa libre, entre otras ocupadas por elegantes comensales chinos u occidentales. La mesa camilla cuenta con un violetero, palillos en una elegante funda y servilletas bordadas. Llega un camarero, trae una tetera, sirve té, y ante uno comienzan a pasar las camareras empujando pesados carritos que contienen los platillos o los recipientes de bambú conteniendo las diferentes variedades de dim sum (que además están escritas en chino en carteles colgados del carrito, aunque a mí eso me aporta muy poco). De modo que cuando el carrito se para junto a la mesa, se eligen uno, dos o tres variedades que la camarera anotará en nuestra hoja y se van degustando mientras damos tiempo al siguiente carrito a llegar. Al salir se coge la nota y se pasa por caja (junto a la salida), y se paga la cuenta. Un poco aburrido...

La segunda forma me gusta más. Se acude a un tea house de cualquier callejuela en torno a Hollywood Road. El local suele estar abarrotado de chinos que leen el periódico y lo normal es ser el único occidental allí. Se buscan un par de huecos en una mesa, y se pregunta a los ocupantes si están libres. Como no hablo chino, generalmente basta con señalar sonriendo a las sillas y si están libres, se nos hará un gentil gesto de invitación a sentarnos. Sobre la mesa (un tablero redondo con un cristal redondo encima) habrá numerosos platillos y cocederos de bambú pertenecientes a los ocupantes anteriores, y irán siendo retirados poco a poco por los camareros. Nada más sentarnos, llegará un camarero que, con un trapo húmedo, limpiará nuestra área empujando hacia el centro de la mesa cualquier resto que pudiera haber, y dejará una nota en blanco metida entre el tablero de madera y el cristal. A continuación dejará sobre la mesa tazas para el té, cuencos para comer, cucharas, una tetera, un cuenco grande y palillos. La tetera china (o gaiwan) es un simple cuenco alto con tapa, pero sin asa ni pitorro en el que se echa un puñado de té, se vierte agua hirviendo y se tapa. Aunque también hay teteras al estilo occidental. La primera aguada tiene por objeto lavar las hojas de té del polvillo que sueltan al rozarse unas con otras, y de tacto desagradable en la garganta, por lo que nada más echar el agua, vaciará la tetera en el cuenco grande, y volverá a llenarla lista para infusionar. Cuando se vacía, o el té está demasiado concentrado, se deja la tapa quitada, o se apoya en el asa, si es una tetera occidental, y al poco llegará un camarero con una enorme tetera de agua hirviendo y rellenará nuestra tetera. Lo primero que hay que hacer es lavar las tazas, los cuencos, las cucharas y los palillos en el agua del cuenco grande (la de lavar el té). Si tenemos suerte, puede que llegue algún carrito empujado por un camarero o camarera con el dim sum. Esta vez no hay cartelitos con las variedades, sino que el camarero grita de viva voz su mercancía (para el caso, lo mismo me da, aunque he aprendido que el ja kao y el siu mai están especialmente buenos). No obstante, la mayoría de los carritos no sobrepasan el umbral de la puerta de la cocina (donde no es raro que viva un gato). Esos carritos, como digo, suelen ser interceptados por una marea humana de hambrientos comensales que se llevarán los dim sum para desesperación del camarero, que verá cómo no le da tiempo a apuntar en las notas de cada uno lo que se van llevando (lo cual implica que alguno se comerá esa ronda de dim sum de gorra). Si el dim sum contiene huesos (una de las variedades estrella son las patas de pollo o fung zao), los huesos se depositan sobre la mesa con cuidado, con los palillos. No vale escupirlos como si fueran huesos de aceituna. Ya sé que lo de los huesos de pollo encima de la mesa parece muy asqueroso, pero en España se tiran las cabezas de las gambas al suelo, y al personal le parece lo más normal del mundo. Si uno quiere arroz, también es gratis. Normalmente hay un barreño de arroz caliente recién hervido junto a la puerta de la cocina, de modo que sólo tiene que ir con un cuenco y llenarlo. Y al igual que en cualquier sitio en China, al terminar, se coge la hoja, y se pasa por caja, junto a la puerta, donde se abonará la cuenta.

Normalmente la cuenta será cuatro o cinco veces más abultada en los locales del primer tipo, que en los del segundo tipo. A mí me parecen mucho más auténticas las tea houses. Aunque este artículo lo ilustra sólo una foto (por razones obvias de espacio), tengo colgadas en Flickr más fotos donde se aprecian los distintos ambientes de locales de dim sum de Hong Kong.

11 mar. 2009

Dólares Hongkoneses

Billetes de 20
En Hong Kong sucede algo que yo no he visto jamás en ningún sitio. Además de tener una moneda propia (Dólar de Hong Kong) diferente de la que existe en el resto de China (Yuán), debido a las especiales características económicas de la ciudad, lo cual sucede también en Macao con la Pataca, lo más sorprendente es que los billetes no los emite un banco central de carácter estatal. Bueno, quiero decir que no todos los emite un banco central. Muchos otros billetes los emiten directamente los bancos privados. Esto hace que haya una increíble variedad de billetes, a lo que podemos sumar también que algunos billetes de un mismo banco tienen versiones más nuevas o más antiguas. En concreto en mi cartera he llegado a tener cuatro tipos diferentes de billete de 20 HK$ (que son los que más circulan). En la foto se ven tres de ellos, y los tres emitidos por bancos privados. El Bank of China, el Hong Kong and Shanghai Banking Corporation y el Standard Chartered Bank. Otros billetes, están emitidos por el Government of the Hong Kong Special Administrative Region, y no sé cuántos más emisores de billetes puede uno encontrarse. Afortundamente hay ciertos estándares que se mantienen, como las dimensiones o el color predominante del billete, que respetan todos los emisores, por lo que una vez están en la cartera, basta con sacar un billete azul, o verde, independientemente de los motivos que tenga pintados. Los de 10 son principalmente rosas, los de 20 azules, los de 50 verdes, los de 100 rojos, los de 500 anaranjados...

GMail y la palabra "publicidad": Rayano en lo surrealista

Cuando esta historia comenzó, no me lo creía, pero es cierto. Todo empezó al intentar crear una etiqueta en GMail llamada "Publicidad" para aplicarla a los correos publicitarios que recibo de vez en cuando. Creé la etiqueta, le puse el nombre mencionado, y al darle a guardar los cambios, ¡zas! Me saltó el error "Oops... the system encountered a problem (#102)" y una cuenta atrás, finalizada la cual, volvía a salir el error y a comenzar la cuenta atrás. Lo curioso es que descubrí que el error sólo aparecía en Firefox, y no en Internet Explorer. Así que abrí mi cuenta en Internet Explorer, y creé la etiqueta de marras llamda Publicidad. Volví a Firefox, y allí estaba mi etiqueta. Bueno, parecía que había conseguido sortear el problema con bastante facilidad. Sin embargo al pinchar sobre la etiqueta, ¡zas! De nuevo el mismo error. De modo que desistí, y desde Internet Explorer renombré la etiqueta a simplemente "Publi", que parecía no dar problemas semánticos.

En otra ocasión, cuando ya me había acostumbrado a mi etiqueta "publi", quise crear un filtro de correo que enviase a la mencionada etiqueta todos los correos que contuviesen en el asunto la palabra "publicidad". Bien, comencé a crear el filtro y al escribir "publicidad", ¡zas! Volvió a aparecer el error. Ya intrigado, decidí probar a escribir "publicidad" en la caja de búsqueda de GMail y lo mismo. !No puedo buscar correos que contengan la palabra maldita!

Por alguna razón obscura, GMail peta cuando se usa la palabra "publicidad" en cualquier parte del sistema... Surrealista.

10 mar. 2009

Impresiones 5D Mark II

Después de una semana usando la Canon EOS 5D Mark II ya tengo una idea bastante formada sobre ella y las impresiones que me ha causado como usuario proveniente de la 10D. La transición desde la 10D ha sido impecable. La ergonomía y peso es idéntica, de modo que no se nota diferencia alguna. Algunos controles se han modernizado, como el interruptor de la rueda de selección, que ahora está integrado en el interruptor general, o el de iluminación del LCD pequeño, que ha pasado de la izquierda del mismo, a la derecha. Me ha parecido más traumática por ejemplo la colocación de algunos letreros que estaban en la 10D al lado de cada botón, mientras que en la 5D están entre su botón y el contiguo, con lo que a veces uno duda de si está apretando el botón que corresponde o el siguiente.

Lo único objetable que reconozco que me ha fastidiado bastante, es el incordio de que hayan cambiado el formato de las baterías. Las BP-511 de la 10D eran a 7,4 V y las LP-E6 de la 5D MkII son a 7,2 V. Además los conectores, geometría y demás no encajan, así que descartada toda posibilidad de reutilizar las 5 baterías que tenía para la 10D.

El tiempo de start-up notablemente más corto. Fue lo primero en lo que noté una diferencia brutal. De hecho, con la 10D en reposo, presionas el disparador y pasan unos cuantos segundos en los que puedes leer PR-A, EOS y demás mensajes en la pantallita, mientras aquello que quieres fotografiar pasa ante tus ojos para tu desesperación. De hecho, cuando prevía gran actividad, lo que hacía era desactivar el modo reposo. En la 5D el tiempo según manual es de 0,3 segundos, que en términos humanos es nada. En lo que te llevas la cámara al ojo ya está lista para disparar, lo que unido al tradicional autofoco de Canon, de altísima velocidad (sobre todo si tenemos motores ultrasónicos en las lentes), hace que ni se note que la cámara está en modo reposo.

La mejora en la velocidad de lectura/escritura. En tamaños sRAW2 puedes disparar una ráfaga que se va escribiendo en la tarjeta casi en tiempo real. Esto evita el desesperante tiempo de vaciado del buffer de 9 fotos que tenía la 10D.

Distintos modos de RAW. Esto sí que ha sido toda una ventaja. El formato RAW es la razón de ser de la fotografía digital. El problema que tiene el RAW frente al JPEG es la compresión. O la carencia de la misma, claro. El RAW viene a ocupar grosso modo más de 1 Megabyte por Megapíxel (Mpx). Esto, en una cámara de 21 Mpx como la 5D empieza a ser un problema. Estamos hablando de sólamente unas 35 fotos por Gigabyte como máximo. Por otro lado, una imagen de 21 Mpx tiene unas dimensiones de 5.616 x 3.744 píxeles, que son más que suficientes para imprimir en tamaño DIN A2 o incluso mayor. El problema que se presentaba hasta ahora era, si necesito un tamaño menor de imagen, tengo que ir al formato JPEG donde sí puedo elegir menores tamaños, y menores mayores de compresión, lo que reduce el tamaño de cada archivo. Pero pierdo las ventajas del RAW. La 5D permite elegir 3 tamaños de RAW: El RAW original, de 26 MB por fichero, el sRAW1 de unos 14 MB por imagen (bastante para imprimir un DIN A3), y el sRAW2 de unos 5,5 Mpx y 11 MB por foto, que son más que suficientes para imprimir en DIN A4. No desperdiciamos espacio en la tarjeta de memoria con tamaños de imagen enormes que no necesitamos realmente.

Fotómetro Spot. Entre los modos de medición de luz, un modo heredado de las hermanas mayores (1D y 1Ds), que viene a complementar los modos evaluativo, parcial y de prioridad al centro de la 10D. El modo de medición spot viene a ser un evaluativo más restringido (medición en el 3,5% central del encuadre, frente al 8% del modo evaluativo)

Los 9 Puntos de enfoque seleccionables, contra 7 anteriores en la 10D permiten un mayor control sobre dónde colocar el enfoque, aunque muchas veces prescindo de la selección de punto de enfoque ya que es algo que uno puede solventar recomponiendo el encuadre.

Posibilidad de disparar en modo automático grabando en RAW. Esto era una gran carencia de la 10D. Aunque no usaba el modo full Auto casi nunca (el verde, como yo lo llamo, por el color del selector), la verdad es que en determinadas ocasiones de condiciones cambiantes, cuando le dejaba la cámara a alguien para que hiciese una foto, etc. me era de utilidad, y en esas ocasiones era un serio inconveniente verse obligado a disparar en JPEG. Parece que en Canon se han dado cuenta de lo absurdo de esta decisión, y ahora se puede disparar en full Auto con cualquier selección de formato de salida.

Mejoras en la sensibilidad. Por ejemplo, el hecho de poder fijar la sensibilidad en Auto, lo cual es cómodo en condiciones de luz cambiante, para ocuparse sólo de otros parámetros (por ejemplo, en una exhibición aérea, fijar una velocidad y una apertura determinadas, y que la cámara compense con más o menos sensibilidad las necesidades de luz de cada momento). Esto no sólo es un lujo sino que cuando lo combinas con una increíble definición en sensibilidades altas, te da mucha tranquilidad. Con la 10D disparar a un ISO 1.600 era garantía de grano inadmisible, y te obligaba a contener la respiración al disparar para poder bajar a ISO 800. Con la 5D disparar con ISO 2.000 ó 2.500 (admite incrementos de 1/3) se ha convertido en algo habitual para mí en momentos de crepúsculo, amanecer o interiores. Y el ruido es increíblemente bajo. Por otro lado, los modos de sensibilidad L (equivalente a un ISO 50 aproximadamente) y los modos H1 y H2 equivalentes respectivamente a ISO 12.800 y 25.600 (sí, a mí también me dieron escalofríos).

Algunas pijadas como la corrección de iluminación periférica. Usando distancias focales muy cortas, se produce una gran diferencia de recorrido entre los rayos de luz que penetran por el centro de la lente, y los que penetran por las cuatro esquinas. Esto hace que la luz que recorre más distancia, pierda energía, e impresione con menor fuerza la película (en este caso, el sensor). Este efecto tradicionalmente se conocía como viñeteo, y es muy propio de fotografías antiguas, en las que se ven las cuatro esquinas muy oscurecidas, como si se mirase la foto a través de un tubo. Hoy en día, con las lentes asféricas este efecto se ha conseguido corregir en gran medida, pero en focales cercanas a los 10mm se sigue produciendo. Canon incluye una base de datos de sus lentes para compensar y corregir esa diferencia de luz entre esquinas y centro. Lo malo es precisamente eso, que sólo lo hace para objetivos Canon, y mi gran angular es Sigma (y a mucha honra), de modo que no le he encontrado gran utilidad de momento. También es de agradecer el mecanismo de limpieza del sensor, unido al software de eliminación de los restos de polvo. Se dispara una foto a un fondo homogéneo (el cielo azul es perfecto para esto), la cámara localiza dónde están los puntos de polvo, guarda esa información, y luego puede uno eliminar las dichosas motitas (en algunos casos motas bien gordas) que aparecen al llegar a casa y revisar las fotos, para desesperación del fotógrafo. La enorme pantalla, cuatro veces más grande que la de la 10D, y que consumirá (digo yo) cuatro veces más batería... La posibilidad de ver el histograma por canales, y no sólo por luminosidad, los efectos de filtros de colores y de tintes en el modo monocromo (te evita tener que hacer este trabajo en casa con el Photoshop), y algunas otras mejoras.

La 5D no tiene modos predefinidos (paisaje, retrato, acción, macro) como tiene la 10D, sino que tiene sólo los modos creativos con algunas diferencias. El modo Bulb ahora tiene un selector propio (en la 10D es una opción de tiempo más del modo Tv más allá de los 30''). Tiene un modo CA (Creative Auto), a mitad de camino entre el P y el full Auto, que parece diseñado para principiantes, a juzgar por el menú en pantalla con opciones del tipo "Poner el fondo más nítido", "Poner el fondo más borroso", "Foto más oscura", "Foto más clara" que no termino de encajar en una cámara que se supone es de uso profesional. Aún así, el modo CA es muy útil en determinadas ocasiones ya que ahorra trabajo. Por último tiene tres modos personalizables, llamados C1, C2 y C3 (por custom mode) que uno puede definir con parámetros a medida para ajustarse a distintos escenarios.

Cosas anodinas, como que el inútil botón de selección de puntos de enfoque de la 10D (inútil porque había que pulsarlo junto a otro botón lo que hacía imposible su uso para humanos), ha desaparecido, y en su lugar ha aparecido otro botón igualmente inútil para enfocar, cosa que se hace con el primer recorrido del disparador... Creo que lo voy a presionar menos que la Ç de mi teclado. O como el chulísimo conector (chulísimo por su aspecto y chulísimo por su nombre) de extension system terminal, que no viene referenciado en el manual, y que he tenido que buscar en Google. Por otra parte, no sé si será la costumbre, pero me gusta más el menú de la 10D, en el que están todas las opciones en una única (y enorme) lista. En la 5D están agrupados los controles por pestañas, y no sé si me acostumbraré, aunque sí es cierto que agradezco el modo "Mi menú" que permite personalizar una de las pestañas con las opciones que uno usa más frecuentemente para acceder a ella rápidamente.

Respecto al famoso Live View, como ya predije, no me acaba de convencer. Sólo le veo una utilidad clara. Con modo Live View, el espejo está levantado y se captura la foto en el momento de apretar el disparador. La carencia del movimiento del espejo, aparte de privarnos de un sonido precioso, tiene dos consecuencias positivas directas. Una, que se evita la vibración inducida por el mismo (por la cual se inventaron las TLR), y la segunda, que la toma de fotografías de este modo es absolutamente silenciosa, y útil cuando uno hace una foto furtiva. En cualquier caso, a lo largo de los años, he aprendido a toser convenientemente enmascarando el sonido del espejo. :)

Picasa 3 vs. Lightroom 2: Lightroom wins

Una de las (pocas) consecuencias desagadables que ha traído la Canon EOS 5D a mi vida ha sido el empleo del "nuevo" formato RAW de Canon que Picasa no sabe interpretar. Esto es especialmente grave si tenemos en cuenta que el formato CR2 apareció hace unos cuatro años, quizá cinco, y que para más recochineo, Google afirma soportar en la página de soporte de Picasa cuando, a las pruebas me remito, no es cierto. Lo peor de todo es que no es algo que me pase sólo a mí, sino que al parecer le pasa a mucha gente, y no de ahora, sino desde hace años (he visto preguntas en foros que datan de 2006). Picasa aumenta de versiones, pero el problema con los archivos .cr2 parece no ser de interés para Google. Consecuencia: He tenido que buscar, con todo el dolor de mi corazón, otro gestor de imágenes, y he decidido probar Adobe Lightroom 2 y por ahora, me convence, aunque no es gratuito. Acostumbrado a Picasa, reconozco que me pierdo a veces entre los menús, pero también es cierto que es "más profesional", y que permite hacer más cosas.

9 mar. 2009

Madrid-Hong Kong, círculos máximos y rodeos

Madrid-Hong Kong en línea recta...
Cuando hace unas semanas le dije a la gente que me iba a Hong Kong haciendo escala en Helsinki (desde Madrid), la mayoría me respondió cosas como "¡menudo rodeo!", o "¡menuda vuelta vas a dar!", etc. Lo que voy a contar ahora se entendería mejor teniendo delante un globo terráqueo, o si no es posible, Google Earth, pero intentaré que quede lo más claro posible.

En un plano, para ir de un punto a otro, sólo hay que trazar una línea recta. Sin embargo, cuando nos movemos sobre una esfera, (y desde muy antiguo, sabemos que la Tierra es más o menos esférica), las cosas cambian. Vamos a verlo con un ejemplo claro. Si miramos un mapa del mundo como este, y nos imaginamos una ruta para ir del extremo sur de América al extremo sur de Australia, la pintaremos, efectivamente, en línea recta más o menos paralela al ecuador. Sin embargo la Tierra no es plana, sino esférica, y por tanto, el camino más corto para hacer ese trayecto (pongamos, de Ushuaia a Perth) es en realidad pasando por el polo Sur, unos 10.000 Km escasos. ¿Cuál es el problema? Pues que es absolutamente imposible reflejar con fidelidad una esfera sobre una superficie plana. Cuando la porción de esfera a representar es pequeña (una ciudad), el error acumulado entra dentro de lo aceptable. Pero cuando la porción de esfera es total (todo el planeta), tenemos enormes problemas. Por ejemplo. La esfera terrestre tiene unos 40.000 Km de diámetro. Eso significa que el ecuador, tiene 40.000 de longitud. Sobre el mapa del mundo, sin embargo, el ecuador no mide lo mismo que el círculo polar ártico ¿verdad?. Y sin embargo es más que evidente, a la vista de del globo terráqueo, que los círculos polares son bastante más pequeños que el ecuador. Este problema de alteración en las distancias al representar la Tierra sobre el plano, nos hace creer que para ir de Madrid a Hong Kong, lo lógico es seguir una línea recta que vaya cruzando el Mediterráneo de Oeste a Este, pasando por Jordania, Irak, Irán, Pakistán, norte de la India, y Sur de China para llegar a Hong Kong. Y de nuevo, esto sería así, si la Tierra fuese plana, ya que para llegar a Hong Kong que está casi "al otro lado del Mundo", lo mejor es seguir una trayectoria aparentemente curva (sobre el plano), pero que es recta sobre la esfera, y que pasa muy cerca de Helsinki, por lo que no se da tanto rodeo.

Esta trayectoria aparentemente curva, pero que en realidad va en línea recta, sigue un círculo máximo. Geométricamente hablando, un círculo máximo es la máxima sección que puede obtenerse al cortar una esfera. Y como es lógico, esto sucede cuando el corte pasa por el centro de la esfera. En la Tierra, para ir de un punto a otro, el camino más corto es el que sigue el círculo máximo que pasa por ambos puntos. Todas las trayectorias de largo recorrido se hacen siguiendo círculos máximos en la medida de lo posible. En zonas como Europa, se hace más complicado, ya que la densidad del tráfico aéreo y la presencia de innumerables aeropuertos obliga a que las aerovías zigzagueen desviándose de la trayectoria ideal, pero transitando océanos o regiones deshabitadas o casi, las trayectorias de los aviones son casi un círculo máximo perfecto. Por eso para volar de Europa a Estados Unidos se pasa por encima de Groenlandia, y por eso el Titanic, para ir de Southampton a Nueva York subió tan al norte y se la dio con un témpano. Porque aunque pareciese que daba mucho rodeo, en realidad iba en línea recta, sobre una curva. La curvatura de la Tierra.

6 mar. 2009

Hong Kong WiFi

Una de las primeras cosas que me sorprendió de Hong Kong fue encontrarme en el mismo aeropuerto cobertura WiFi y gratis, cortesía de PCCW, el principal operador de telefonía de aquí (aprende, Telefónica). No hay nada mejor que llegar, y antes siquiera de necesitar cambiar moneda, poder mandar un correo para decir "he llegado bien, aunque con síndrome de clase turista".
Pero no acaba ahí la cosa. En Hong Kong hay cobertura WiFi en prácticamente todas partes. Y cuando digo todas partes no me refiero sólo a la ciudad, sino a cualquier lugar mínimamente habitado. Lo normal es detectar 40 ó 50 redes, muchas de ellas gratuitas.
En toda la red de metro (de la que ya hablaré), hay cobertura de PCCW aunque esta es de pago, pero montones de personas envían correos o navegan por internet mientras vuelven a casa. Cada cabina de teléfono es también un punto de acceso WiFi. Este acceso (también de PCCW aunque los hay de otro operador llamado Y5) cuesta unos 10 euros al mes comprando tarjeta de prepago, con contrato es más barato. Si te quedas sin batería en el móvil, no pasa nada ya que en el metro también tienes terminales de conexión a internet gratuitos. Alguno pensará que eso en España estaría siempre lleno de gorrones conectados pero cuando tienes un acceso a internet de calidad desde tu móvil, esos puntos de conexión sólo sé usan para casos de emergencia. Enviar un correo urgente, confirmar una cita, comprobar una dirección...
Pero ahí no acaba la cosa. En la mayoría de locales de ocio hay WiFi gratis, y no sólo hablo de Starbucks o McDonald's, sino también el tea house más normalito ofrece a sus clientes acceso a internet, y es habitual ver a la gente con su portátil. Por supuesto desde el hotel más lujoso al guesthouse más cutre tienen su WiFi gratis para sus clientes.
Y todo este desarrollo de las comunicaciones va parejo a la cantidad de trámites y servicios accesibles vía internet. Ya hablé en su momento del daño que ya mi juicio están ocasionando los monopolios en el progreso y creo que esto es una prueba irrefutable de ello.

5 mar. 2009

¿Una buena foto?

En general, para conseguir una foto que no deje indiferente al espectador, basta con hacer una foto corriente de algo inusual o bien hacer una foto inusual de algo corriente.

El ruido de Kowloon

No sé si Hong Kong será la ciudad más ruidosa del mundo pero desde luego si lo es de las que yo he visitado. Por supuesto los barrios residenciales son tranquilos (los mid levels, donde vive la élite son lo más parecido al paraíso), pero una noche en un guesthouse del centro de Tsim Sha Tsui, en Kowloon pone a prueba al lirón más avezado. Incluso en un octavo piso con una ventana dando a un patio interior el ruido es más que insoportable.

Una macedonia de voces y alaridos, junto a un ruido de centenares de aparatos de aire acondicionado y otra maquinaria diversa, con un bajo continuo de tráfico, es toda una prueba de fuego a la hora de dormir.

Al cielo desde Windows

Sé que me he ganado la redención eterna. He usado Windows Mobile.

4 mar. 2009

La civilización y las colas

En Hong Kong siempre ha habido mucha gente. Cuando los británicos se establecieron en esta minúscula isla, a finales del s.XVIII ya había casi 8.000 lugareños. Ahora hay nueve millones, y no deja de sorprenderme cómo pueden funcionar las cosas de un modo tan fabuloso estando todo tan atestado. La clave son las colas.
La gente aquí hace cola pacientemente no sólo para el cajero automático o el autobús. La gente hace cola incluso para coger el ascensor, para esperar a cruzar la calle en un semáforo o para subir por las escaleras mecánicas del metro, y para prácticamente todo. Cuando para hacer cualquier cosa hay mucha gente que quiere hacer lo mismo, hay dos opciones: pegarse por ello a ver quién lo hace antes (modo español) o hacer cola civilizadamente. Y aquí hay más gente por metro cuadrado de la que yo haya visto nunca.

3 mar. 2009

De la Canon EOS 10D a la 5D Mark II

10D-5D Mk.II
La veterana y el relevo

La Canon EOS 10D fue mi primera incursión en el mundo de las DSLR. Recuerdo cómo miraba en 1999 la aparición de la Nikon D1, y cómo tocaba con adoración una D1X en 2002, cuando la tuve por primera vez en mis manos al entrar a trabajar en una empresa de fotografía.

Habiendo tenido una cámara réflex desde siempre (primero una Konica Autoreflex TC y luego una Nikon F801), el hecho de comprarme mi primera cámara digital (una compacta Fujifilm FinePix 2600 Zoom que reconozco compré casi a regañadientes) en junio de 2002, supuso —a pesar de la increíble calidad de su sensor de 2 Mpx— la frustración de bajar al abismo de perder todo el control de que disponía con la réflex. En este tiempo, utilizaba casi tanto la cámara química como la digital. La digital me ofrecía instantaneidad para ver la foto y coste cero de apretar el disparador como un loco; mientras que la réflex química me seguía dando la satisfacción de jugar cuando era menester con los controles manuales. Amores irreconciliables.

Así las cosas tan pronto tuve la FinePix, (y viendo que no me satisfacía del todo), ya estaba mirando la forma de hacerme con una DSLR fuera como fuese. Tras leer a mi admirado Alguersuari y escuchar consejos de entendidos, decidí cambiar a Canon, que en aquel momento no pasaba por su mejor momento, ya había cedido la iniciativa a Nikon, quien había sacado su primera DSLR años atrás (la mencionada D1) y se debatía por despuntar. Canon había presentado su D30 en 2000 casi como un experimento de mercado, cuando las marcas tradicionales aún miraban de reojo a una fotografía digital que era todavía manifiestamente inferior a la fotografía química y que desde el ámbito profesional se miraba casi con rechazo a pesar de que yo siempre decía que la foto digital era el futuro. Un futuro en pañales, pero el futuro al fin y al cabo. Primero empecé a mirar las Canon EOS D30 de saldo, después la efímera D60 y para cuando pude permitirme la cámara, en enero de 2004 tenía en mis manos mi Canon EOS 10D con la que di en el clavo (ya que en mi opinión Canon no volvió a sacar una cámara comparable en ese segmento hasta la 40D). Para esa época Canon ya había superado a Nikon y había tomado la iniciativa en el mundo de la DSLR.

Comprada junto con un Canon EF 28-135 f/3.5-5.6 IS USM (una mala elección como primera lente, lo reconozco), la 10D supuso la satisfacción de volver al mundo SLR. El maridaje perfecto entre la Nikon F801 y la FinePix 2600. Desde entonces, la buena 10D ha dado un resultado excelente. Ha disparado más de un cuarto de millón de fotos (cientos de veces más que en toda mi vida fotográfica anterior) yendo conmigo por medio mundo, desde desiertos a glaciares, soportando frío, humedad, arena, polvo, calor… Fotografiando retratos, viajes, acontecimientos, experimentos, estudio… Se ha comportado como una campeona sin dar ningún problema en ningún momento y ahora le ha llegado el momento de una merecida jubilación.

No se me ha quedado pequeña. Lo cierto es que su sensor APS-C de 6,3 Mpx es más que suficiente para imprimir en A4. A la 10D sólo pueden reprochársele las carencias propias de su edad (es un modelo de hace seis años). Tiene un tiempo de start-up de casi 3 segundos que se hacen eternos, y en los que lo que uno va a fotografiar puede haber pasado ya cuando se trata de niños, animales, aviones, deportes, coches… Además, tiene una velocidad de escritura sensiblemente lenta. Disparando en ráfaga hace nueve fotos en hasta tres segundos, pero luego tarda alrededor un minuto en volcarlas todas a la tarjeta (y eso que sólo uso Sandisk Ultra II y Extreme III), con lo que es desesperante ver cómo la acción sucede ante tus ojos mientras en el visor sigue parpadeando “busy” y el disparador sigue muerto para tu desesperación, sin poder hacer ninguna foto. En resumidas cuentas, la cámara no falla, simplemente ya es antigua y sus carencias ya están superadas por la tecnología del ahora.

El relevo para mi venerable 10D viene de la mano de la Canon EOS 5D Mark II, Lo que supone un cambio de cámara y de segmento. Es una cámara superior del segmento High End que inauguró la Canon EOS 5D, entre el rango de las 1D y el de la familia 10D/20D/30D/40D… Entre las razones por las cuales la elijo, están que incorpora un sensor full frame, (lo cual es una bendición para un amante de los grandes angulares, como yo), un firmware avanzado, un procesador de imagen DiG!C 4, la posibilidad de disparar en formatos RAW de reducido tamaño (esto es absolutamente fundamental), increíbles velocidades de obturación (hasta 1/8000 s), ISO hasta 6400 además de dos extensiones H1 y H2, que son el equivalente a ISO 12.800 y 25.400, un nivel de ruido muy bajo incluso a sensibilidades muy elevadas, una velocidad de start-up pasmosa (alrededor de medio segundo), la capacidad de grabar vídeo de alta definición (lo cual cuando se anunció en la Nikon D90) no me entusiasmó demasiado en un primer momento, pero que luego he tenido que reconocer que mola cantidad y los vídeos grabados a HD que hay ya en vimeo son espectaculares, el hecho de disponer de LiveView, que probablemente yo no use prácticamente nunca, pero que nunca está demás tener… En definitiva, una cámara no sólo más moderna, sino también de una gama superior, que espero que me salga, al menos, tan buena como mi querida 10D.

Igual cuando le haya dado algo de uso escribo más en profundidad.

1 mar. 2009

Finlandia mola

Me gusta Finlandia. No sólo por la increíble e innegable belleza nórdica de las finlandesas, ni porque Raikkonnen trabaje en el control de pasaportes (juro que era él), sino porque hay WiFi gratis por todas partes y enchufes por si te quedas sin batería. Esto es un país, coño.

Google Sync me hace feliz

Hace quince o veinte días leí en Gmail Blog una noticia que me impactó. Anunciaban Google Sync, para sincronizar la información de Google con la del dispositivo portátil (móvil o PDA). Lo hay en varios sabores aunque como tengo un Samsung Omnia, el que he probado desde hace un par de semanas es el de Windows Mobile. Y me hace feliz.

Hasta entonces la única forma de sincronización era a través de Outlook (sólo el calendario) o a través de herramientas de pago como GooSync, cuya versión gratuita sólo ofrece unas pocas prestaciones (sólo el calendario). Google Sync es una especie de maná caído del cielo que permite sincronizar con tu dispositivo móvil el calendario y tus contactos. Pero no es oro todo lo que reluce.

Las primeras sincronizaciones son un infierno que puede durar hasta una semana. Esto fue lo que me pasó a mí. Supongamos que yo tengo un contacto en mi móvil como "Pepe" con la información de su teléfono "666 666 666". En Google Contacts tengo a la misma persona, y lo tengo como "Pepe" con la información de su correo electrónico "pepe@gmail.com". Al ejecutar la primera sincronización, tendremos tanto en el móvil como en GMail dos contactos independientes llamados "Pepe", uno con su teléfono y otro con su correo. Donde sólo había UN Pepe, ahora hay DOS. Bueno, no es problema, vamos a Google Contacts y seleccionamos los dos Pepe, y los fusionamos en uno solo, con la información de correo y móvil. Perfecto. Ahora sincronizamos. Sin embargo al sincronizar de esta manera, Windows Mobile no detectará la desaparición de dos Pepes y la reaparición de un Pepe fusionado. Por lo que en el móvil tendremos no UNO, ni DOS, sino TRES Pepes. El fusionado, uno sólo con el correo, y otro sólo con el móvil. En la siguiente sincronización, estos tres contactos pasarán a Google Contacts. Y aquí es donde yo veía crecer y crecer el número de contactos en mi agenda (llegué a tener más de 1.000) como si se estuviesen reproduciendo entre ellos. La forma de atajar el problema es un tanto cutre. Ir borrando desde uno de los dos extremos de la cadena (yo lo hice en GMail por comodidad), los contactos no fusionados, y poco a poco las aguas volvieron a su cauce, aunque reconozco que hubo momentos de desesperación cuando tras una tarde remezclando contactos y habiendo reducido a menos de 500 su número, se sincronizaba con el móvil, y volvían a subir hasta 900. Si a eso le sumamos que yo hice la "machada" de fusionar Google Contacts con los contactos de Pidgin de 7 cuentas distintas de mensajería, es fácil de imaginar el cacao maravillao que se montó.

¿Qué tiene?
Se sincroniza a través de Active Sync, la herramienta nativa de Windows Mobile para sincronización, por lo que es muy transparente y cómodo. Permite gestionar los contactos del móvil desde el ordenador (ya sé que esto mismo podría hacerlo con Outlook, pero me apetece usar Outlook porque de hecho tras muchos años usando Outlook dejé de usarlo, mi correo es GMail, y mi calendario es Google Calendar. Y además está integrado con Google Documents, Google Maps, Latitude, etc. Y todo eso puedo consultarlo desde cualquier lugar del planeta en el que tenga una conexión a Internet. Además Outlook no existe para Linux, y obliga a tener Windows, mientras que Google es independiente del sistema operativo o el navegador que se utilice. Por eso, entre otras cosas, no uso Outlook). El caso es que Google Sync permite aunar dos de las listas de contactos más importantes que tenemos, la de teléfonos (en nuestro móvil) y la de correos electrónicos (en nuestro PC), sobre todo en un momento como el actual, en el que desde el móvil se pueden enviar correos electrónicos, y desde el PC se pueden hacer llamadas de voz. Además, coloca como foto de contacto la que tenga en GMail (o la que hayamos colocado nosotros para ese contacto).

¿Qué le falta?
Le faltan muchas cosas, todavía.
  • Un proceso inicial de sincronización menos infernal. Ya he contado mi experiencia.
  • La información de cada contacto en Google Contacts es limitada. No se puede poner el cumpleaños, y que lo incluya automáticamente en el calendario (como sí hace Outlook). Además, no permite separar nombre y apellidos, y como todo esto se sigue desarrollando en USA de espaldas al mundo, cuando metemos en Google Contacts a "Pepe Pérez García" aparece en Windows Mobile como "García, Pepe" y el Pérez lo toma como "Segundo nombre", algo así como Pepe P. García. (Homer J. Simpson). Lo que obliga a olvidarnos de nuestras madres y prescindir del segundo apellido, o (y esto sí que es un infierno), en Windows Mobile, llevar el supuesto "Segundo nombre" al campo "Apellidos", con lo que ya aparecerá como "Pérez García, Pepe". No, Microsoft aún no permite que por defecto, almacene los contactos como "nombre, apellidos"
  • Otra carencia es la posibilidad de tener varios calendarios, identificables mediante las "Categorías" del calendario de Outlook/Windows Mobile. Yo uso dos calendarios de Google, uno para temas profesionales, y otro para temas personales, pero Google Sync no me deja sincronizar más que el calendario principal de la cuenta.
  • ¡Le falta Google Tasks! Las tareas de Google, que son accesibles desde GMail. Las tareas de Google vienen a cubrir una carencia que ya cubría parcialmente Remember the Milk desde hacía bastante tiempo. Sin embargo Google Tasks es inferior en funcionalidad a Remember the Milk y además no está integrado (aún) con Google Calendar (algo ilógico, ya que una tarea tiene un vencimiento en el tiempo), y se accede a ello desde GMail, cuando veo más lógico que se accediera a ello desde Google Calendar. Google Tasks habría de ser sincronizable con las Tareas de Outlook/Windows Mobile.
  • Google Notebook, sincronizable con las Notas de Outlook/Windows Mobile. Sin embargo el hecho de que Google anunciase a primeros de año el paro en el desarrollo de Google Notebook parece indicar que al menos a corto/medio plazo no podrá hacerse esto con herramientas nativas de Google.
Otros factores negativos no son achacables a Google.
  • Esto está pensado para disponer de una conexión de datos tarifa plana en tu móvil si lo quieres usar con eficacia. Yo tengo con Vodafone un plan de datos de acceos a Internet por 12 euros al mes que aunque caro, es un precio asumible, comparándolo con el precio básico de 1,9 euros por cada día en que hagas una conexión, lo cual hace que con conectarte 6 días al mes, ya estés perdiendo dinero.
  • El aumento en el número de conexiones de datos hace que la batería de móvil dure menos. Mi Omnia comprado en octubre (es decir, con la batería relativamente nueva), con un uso normal, dura un día escaso. Si le doy caña con el manos libres Bluetooth, etc, medio día. Asombroso pero cierto. Mientras no haya otra cosa mejor, en el coche lo llevo siempre enchufado, y suelo llevarme el cargador normal, o el USB si preveo que puedo quedarme tirado.
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