Subproductos y diarreas mentales producidas por diversos excesos de índole cognitiva.
7 ene 2014
Rush (2013)
4 sept 2013
Flyboys
28 jun 2010
Una combinación mortal
Conozco a un tipo bastante vehemente. Es de estos que defienden su postura con tanta fiereza como escasez de argumentos. El otro día apareció hablando de una película llamada La Cuarta Fase (The Fourth Kind, Olatunde Osunsanmi (2009)). El tipo este afirmaba que la película era poco menos que un documental, basándose en las advertencias que se hacen en ella. Para los que hayan tenido la suerte de no ver dicho filme diré que narra las investigaciones de Abigail Tyler, una psiquiatra que trabaja en un pequeño pueblo de Alaska, donde comienza a tratar a numerosos pacientes que afirman tener las mismas visiones y experiencias. Finalmente descubre que en la pequeña población se dan numerosísimos casos de abduciones (encuentros en la cuarta fase, de ahí el título), a manos de extraterrestres.
Al inicio de la cinta, aparece Mila Jovovich presentándose a sí misma, y anunciando que va a interpretar el papel de la doctora Abigail Tyler basándose en el trabajo de la misma. Asimismo, advierte que intercaladas con su dramatización, el director ha incluido vídeos tomados en su consulta, así como documentación oficial, como grabaciones de las llamadas a la policía, de la cámara de un coche patrulla, y demás. También advierte que el guión está basado en las notas y escritos de la doctora Tyler. A lo largo de toda la película aparecerán cada actor con su nombre real, con rótulos en pantalla del estilo "Will Patton, as Sheriff August (alias)", dejando claro que ese no es el auténtico Sheriff August, sino una dramatización del mismo interpretada por Will Patton, etc. lo cual da un ambiente ciertamente de documental.
Uno de los presentes, al que el vehemente intentaba convencer de lo asombroso y revelador del documento que acababa de presenciar, hizo gala de tener dos dedos de frente (o alguno más), y dudó de la veracidad del supuesto "documento". Al punto, el vehemente comenzó a ejercer como tal, usando (seguramente sin saberlo) numerosas falacias, acusando al crítico, por ejemplo, de tomarle por alguien tan tonto como para dar por cierto algo que no lo era. No llegaron a las manos pero casi, y la discusión se zanjó con un incómodo y tenso silencio.
Aunque no soy amigo de temas magufos, conspiranoicos y demás, lo cierto es que la polémica suscitada en torno a la película despertó mi curiosidad. Lo primero que hice fue ver la película (todo sea por la ciencia). A continuación investigué un poco sobre ella. Una sencilla búsqueda en Google me hizo sospechar, ya que todos los resultados de una supuesta doctora Abigail Tyler eran referencias a la película. Pero lo mejor fue cuando busqué en IMDB la película, y vi que la Dra. Tyler dramatizada estaba interpretada por Mila Jovovich, y que la Dra. Tyler real, estaba también interpretada (wtf!) por la tan británica como desconocida actriz Charlotte Milchard. Descubrir todo esto me llevó alrededor de dos minutos y medio, tres a lo sumo.
Lo que más me preocupa de todo esto, y la reflexión que despertó este caso, es la vehemencia y fanatismo con los que algunas personas defienden posturas sin haberlas contrastado, aun cuando contrastarlas es algo realmente fácil. Este tipo de personas se cree cualquier cosa que les cuenten, ya sea Iker Jiménez o Federico Jiménez Losantos. Ya sea J. J. Benítez o Pedro J. Ramírez. Si no son capaces de ser críticos cuando comprobar la verdad es tan sencillo, es fácil darse cuenta de que este perfil de personas creen a pies juntillas cuando les cuentan cosas de comprobación más torticera, como timopulseras, terapias milagrosas o dioses varios. El problema es la mortal combinación de mansa credulidad, falta de espíritu crítico y ciego fanatismo.
21 feb 2010
The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara
| McNamara ilustrando el riesgo guerra nuclear en 1963 |
La figura de Robert McNamara, Secretario de Defensa en la administración Kennedy no era para mí más que algo difuso más alimentado por personajes de películas que por datos ciertos. Y hace poco me topé con el documental que da nombre a este artículo, filmado en de 2003, siete años antes de su muerte. Se trata de una cinta dirigida por Errol Morris, y galardonada con el Oscar a la mejor película documental en 2003
Al verlo he descubierto a un hombre tremendamente inteligente, reflexivo y analítico enfrentado a personajes como el belicoso Curtis LeMay (el Göreing estadounidense), o Lyndon B. Johnson, que dio al traste con las intenciones de McNamara y Kennedy de salir de Vietnam. En definitiva, un gran analista formado en Harvard casi por casualidad, que logró ser la primera persona que alcanzó la presidencia de la Ford sin ser de la familia Ford, cargo en el que duró cinco meses, ya que John F. Kennedy le pidió convenció para que acpetase el cargo de Secretario de Defensa.
La película documental, no es sino una entrevista de aproximadamente hora y media, ilustrada con fotografías y metraje de cada momento histórico y sobre todo, con grabaciones de comunicaciones telefónicas o conversaciones históricas mantenidas a lo largo de sus mandatos. Todo esto le hace a uno reflexionar por ejemplo, en cómo hechos tan aparentemente inocuos como la elección de una asignatura durante su etapa académica puede condicionar las decisiones que toma una persona, que puede tener en sus manos cientos, miles o incluso millones de vidas humanas. Robert McNamara fue un hombre sensible y emotivo que se emocionaba sinceramente narrando los momentos trágicos del asesinato de Kennedy.
Entre las llamadas lecciones, me ha gustado especialmente “Tener empatía con el enemigo”, que fue lo que evitó el desastre nuclear en octubre de 1962, que él mismo afirma que estuvo realmente cerca y que se evitó por pura suerte, ya que había mucha más gente en ambos bandos deseando el enfrentamiento nuclear, que intentando que no ocurriese. Y la falta de esa empatía, fue lo que impidió comprender la idiosincrasia de Vietnam del Norte, y perder la guerra de Vietnam. En definitiva, que ponerte en el lugar de tu oponente suele garantizar una salida dialogada y no traumática a la crisis. También la titulada “Estar preparado para reconsiderar ideas”, que me recordó poderosamente a mi releído Watzlawick, y que ilustra perfectamente la frecuente incapacidad o resistencia de las personas a reconocer un error, o que un juicio, o una decisión anteriores, se elaboraron desde premisas incorrectas. Esto fue, según McNamara lo que hizo que EE.UU. se implicase aún más en Vietnam en una escalada hacia ninguna parte, que acabó con el desastre de 1975.
En definitiva, es un buen documento para reflexionar y profundizar en la vida de Robert McNamara y su papel en la Segunda Guerra Mundial en la oficina de Control Estadístico de la Fuerza Aérea, y durante la Guerra Fría como Secretario de Defensa de Estados Unidos hasta 1968.
9 nov 2009
Latvianos
22 oct 2009
El Reino de los Cielos viaja 46 años hacia el futuro
28 sept 2009
Espadas, picas...
14 sept 2009
El papa inocente inocente...
31 ago 2009
Los minutos decimales
El calendario azteca era métrico, basado en múltiplos de diez. Calculo que la pirámide se reconfigura cada diez minutos.Ole, ole y ole. Para empezar, si el calendario está basado en múltiplos de diez, será decimal, no métrico. Y si es decimal, no tendría mucho sentido deducir que se reconfigura en base al minuto (aunque sean diez), que es un sistema sexagesimal.
16 jun 2009
Material de reflexión (y no hablamos de espejos)
The Corporation (La Corporación)
Serie documental de 3 episodios.
Existe doblada. Aproximadamente 1 hora por episodio.
http://video.google.com/
The War on Democracy (La guerra contra la Democracia)
Documental sobre intervencionismo de EEUU en otros países. Espeluznante.
Subtitulado. Aproximadamente hora y media.
http://video.google.com/
Voces contra la Globalización. Otro mundo es posible.
Serie documental realizada por TVE muy recomendable. Analiza extensamente y en profundidad los problemas de una globalización hecha por y para los intereses empresariales. Cuenta con la intervención de respetados analistas, e incluso algún premio Nobel.
Son 7 episodios de una hora de duración aproximadamente cada uno.
- http://video.google.com/
videoplay?docid=- 4326973599647466838&ei= xs4OSYvyGoaQ2ALt0th7 - http://video.google.com/
videoplay?docid= 4002130277877640183&ei= zc8OSfvHEoL82wLC3IGUAg - http://video.google.com/
videoplay?docid=- 8640401025428715639&ei= zc8OSfvHEoL82wLC3IGUAg - http://video.google.com/
videoplay?docid=- 4969196764105591877&ei= xs4OSYvyGoaQ2ALt0th7 - http://video.google.com/
videoplay?docid= 6316027398126479453&ei= l9AOSfTzOoT22gLn4u3BBQ - http://video.google.com/
videoplay?docid= 8700846334363131772&ei= DM8OSYDcF6Ky2gL0nLmaCg - http://video.google.com/
videoplay?docid= 2321617130736189134&ei= Y88OSdaLNqf62wLvyKi6DA
Documental sobre la manipulación de la realidad, centrándose en la religión, el 11-S, la política exterior de EE.UU. y la economía. Censurado en EE.UU.
Subtitulado. Aproximadamente 2 horas.
http://video.google.com/
Zeitgeist Addendum
Documental continuación del anterior, más centrado en la economía y mostrando una alternativa al modelo socioeconómico actual. Y como su predecesor, también censurado en EE.UU.
Aproximadamente 2 horas.
http://video.google.com/
21 may 2009
A salvo de fantasmas gracias a la TDT
3 may 2009
Avión español en Señales del futuro
20 dic 2008
El Núcleo
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En definitiva, una especie de Armaggedon, pero más cutre (que ya es decir), peor enfocada, y sin Bruce Willis. Y en IMDB se lleva un generosísimo 5,3/10. Además, los efectos secundarios descritos por raugaro, se han cumplido.
8 abr 2008
El infierno ya no es lo que era...
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| El Jesucristo colega de Dogma |
Dogma, película del genial Kevin Smith y de lo mejorcito que ha hecho el caragarbanzo de Ben Affleck, comienza con una magistral escena en la que unos altos dignatarios de la Iglesia Católica afirman que la imagen de la Iglesia está desfasada y precisa de una actualización para hacerla más atractiva al gran público. Y el resultado del rediseño no es otro que “el Jesucristo Colega”. Un hijo de Dios colega y majete, con el que casi le entran ganas a uno de irse de copas.
Hoy he visto una noticia que me ha recordado a esta escena. En la noticia se narra que la Iglesia ha decidido con los mismos criterios, actualizar el concepto de Infierno. Ahora no es un lugar, sino una “situación”. Es decir, el “dónde” pasa a ser un “cómo”, pero nos quedamos sin “dónde” definitivamente. Las llamas, el azufre y los lamentos quejumbrosos de los condenados desaparecen para siempre y pasa a ser un “estado de separación de Dios para toda la eternidad”. La putada, (una de ellas) es que de un plumazo, los obispos se han cepillado toda la iconografía infernal desde el siglo X hasta nuestros días. Desde El Bosco hasta Hollywood. Los grupos heavy satánico tienen ahora que replantearse las llamas, las calaveras y toda la parafernalia. Menuda movida.
Personalmente creo que la Iglesia se nos está amariconando. A mí me encantaba el Dios del Antiguo Testamento, ese señor viejo con túnica, pelambrera y barba blancas y cara de cabreo que aniquilaba ciudades enteras sin despeinarse. Pero empezaron con lo de poner la otra mejilla, que si perdonar al prójimo, y ahora revientan el infierno. Con lo que molaba decir “yo quiero ir al infierno, porque es donde van las tías más guarras divertidas”…
19 feb 2008
Torpedeadas por la popa
Hoy ha salido el tema de lo graciosos que son los títulos de algunas películas porno. Y lo cierto es que es así. Yo siempre recuerdo una anécdota muy curiosa con mi primera experiencia con el cine porno. En un autobús camino de Granada, iba yo, con unos diez años, calculo así a ojo de buen cubero, con mis abuelos, que me llevaban de vacaciones de verano. El trayecto era bastante largo y en cierto momento, después de la parada para la comida en mitad de La Mancha un increíble sopor sumió a todos los ocupantes del autobús menos a mí, y deduzco que al conductor… Y comenzó una película. Era una película porno, y el título, al que entonces no vi mucha gracia, tenía su chispa: Guerra fría, camas calientes. Al poco de comenzar el trajín, alguien salió del duermevela de la siesta, y se apresuró a decirle al conductor que qué demonios era aquello, que había niños, y tal, y se jodió el invento… El caso es que ya hace muchísimos años me dedicaba a ver las carteleras de las Salas X, que aunque jamás frecuentaba, me resultaban graciosísimas. Y lo cierto es que hay numerosos títulos que son para partirse el pecho a reír. De entre ellos, el que más me gusta es el que titula este artículo: Torpedeadas por la popa, de inspiración muy nabal, (sí, con b de nabo X’D). Pero hay otros ejemplos muy buenos, como Abiertas a todo, o los títulos con rima, que siempre tienen su gracejo: Soy un truhán, soy un señor, tengo los huevos llenos de amor, Follo luego existo, no follo luego insisto, Ensalada de pepinos en colegio femenino, o El fontanero, su mujer, y otras cosas de meter.
Los inspirados en otras películas son legión (aunque aquí pongo algunos ejemplos, hay muchos más aquí): Eduardo Manospajeras, La guarra de las galaxias (este es todo un clásico), Abierta hasta el amanecer (sin comentarios), 20.000 lenguas de viaje intrauterino (este es endoscópico), Afollo 13, Agárramela como puedas, Babe, el cerdito caliente, Cabalgando a Miss Daisy, E.T., el peneterrestre (esta la he visto yo, y es de lo más impactante), Cortocircoito, El cartero siempre llama con el rabo, El proyecto de la puta de Blair, El silencio de los chaperos, Exxxcalibur, Mamatrix, Nelson Manguera, Nabocop y Rabocop, Pene de muerte, Penetrad a Willy, Pórsergays (inspirada en Poltergeist), Sodomiza como puedas, Tetanic, XXX Men, Ya sé quién te la chupó el último verano, Pubyss, Más adentro, Todo sobre mi puta madre, La princesa Chocholoko (supongo que una versión de La princesa Mononoke X’D)… La lista es interminable.
Aunque las inspiradas en Disney merecen una mención especial: Alicia en el país de las Marranadillas, Putanieves y las siete pollitas, Cenixcienta, La bella y la bestia (este conserva el título tal cual), La zorra y el vagabundo, Penocho, Peter Pene…
En fin, que es un tema inagotable con el que uno puede pasarse horas riendo.
11 feb 2008
¿Predestinados?
En muchas ocasiones nos sucede precisamente aquello que pretendíamos evitar, y a veces la caprichosa fortuna me hace caer en la paranoia de que las acciones evasivas no han hecho sino contribuir a la consecución de ese destino que se pretendía fintar. ¿Realmente somos dueños de nuestro destino? ¿Es simplemente una burla más de Forer haciéndonos ver aquello que queremos ver en mitad de la tribulación?
Proclamar la existencia de un Dios creador y planificador que todo lo controlaba ya supuso para los prototeólogos de hace miles de años un problema de peliaguda solución: Alguien predetestinado por los designios de Dios no tenía más que abandonarse a aquello que más le apetecía, seguro de que su destino ya estba dictado. Podía robar, matar o simplemente vegetar sin trabajar en nada, que su destino, en manos del Todopoderoso, acabaría por cumplirse fuese cual fuese. Esto eliminaba de un plumazo el concepto de "sacrificio" promulgado por los sacerdotes y a su vez ponía en grave confrontación la religión y la aceptación de un ser supremo, con la incipiente economía, el orden social y unas mínimas reglas de convivencia. Era preciso hacer que los mortales "se lo currasen", siendo de ese modo premiados con un destino feliz, o castigados con otro terrible. Por eso fue necesaria la invención del concepto de "libre albedrío", que encajaba con calzador la indeterminación humana en mitad del determinismo universal de la voluntad divina. Ahora eran los humanos quienes podían tomar las riendas de su destino con sus actos ("Por sus actos los conoceréis").
En este viaje mío hacia el destino ha influido mucho la física teórica. A raíz de la lectura de las teorías de Einstein, Penrose o Hawking, entre otros, me quedó medianamente claro que, al menos desde el punto de vista teórico que era posible viajar en el tiempo. Pero cada sentido de viaje tiene sus propios inconvenientes: Viajar al pasado parece fácil, ya que el pasado es algo definido y concreto. Conocemos nuestro pasado y sabemos lo que nos encontraremos viajando a un punto del mismo, pero nos plantea problemas como la paradoja del abuelo. Si viajamos al pasado y matamos a nuestro abuelo antes de que concibiese a nuestro padre... ¿Quién estaría matando al abuelo, si el asesino jamás habría nacido? (Ya tocará hablar de las teorías de Hawking para "proteger" el pasado). Viajar en el otro sentido, hacia el futuro, nos ofrece la libertad de no tener nada que proteger. Pero por contra desconocemos qué nos encontraremos y además hallamos la inquietante hipótesis de los "futuros posibles". Es decir, que viajamos hacia un futuro posible del abanico de que disponemos. Si es así, evidentemente cabría pensar con alivio en cierto indeterminismo al estar en nuestra mano elegir, al menos dentro de ese abanico de lo posible, qué alternativa tomar. Si por contra tenemos a nuestra disposición cualquier futuro posible, hacer ese viaje a un "posible futuro" sería tan absurdo y errático como jugar a la lotería. ¿Qué sentido tiene viajar a un "posible futuro" si no tenemos la certeza de que verdaderamente será ese "el futuro"? Podríamos viajar a un posible futuro, ver la combinación ganadora de la lotería, volver al pasado y soplársela a nuestro "yo presente" para que mejorase sensiblemente nuestra situación económica. Pero ese futuro en el que resulta premiada esa combinación sólo es uno de los posibles, luego al fin y a la postre, daría igual que se le dijésemos a nuestro "yo presente" la combinación ganadora, o que directamente jugásemos una combinación al azar...
Y hablando del azar. Hay un hecho que siempre me ha atormentado (por decirlo de algún modo). Es lo que yo llamo "Teoría de la falsa sensación de azar". ¿Existe realmente el azar? Aparentemente sí, ¿verdad? Estamos acostumbrados a pensar que un suceso azaroso es aquel en el que, repitiendo las condiciones de partida, el resultado del mismo es impredecible, o al menos no dependiente de las condiciones de partida. Una tirada de un dado, una tirada de una moneda, etc. Pero esto no es sino una concepción simplista de dicho suceso, ya que ¿realmente podemos repetir las condiciones iniciales? Evidenemente no, ya que las moléculas presentes en el aire, que median entre el dado y la mesa han cambiado de lugar; La posición de la Luna respecto de la Tierra, de la Tierra respecto del Sol, etc. habrán variado con lo que las fuerzas que actúan sobre la moneda o el dado de turno no son las mismas que en la primera tirada, pudiendo inclinar la balanza en una mínima medida, pero suficiente para invalidad aquello de "mismas condiciones de partida". La única forma de repetir con rigor las condiciones iniciales de la prueba serían, dando una vuelta de tuerca más, viajar al pasado al preciso instante de la tirada de dados anterior y repetirla. Pero dado que es el pasado, el resultado de la tirada sería (debería ser) el mismo una y otra vez por más veces que repitiésemos la prueba. El mismo que ya conocemos. El mismo que conservamos en nuestra memoria. Luego... ¿Realmente existe el azar? ¿Es esta imposibilidad de azar la prueba irrefutable de que vivimos una simulación informática? (Ya que un ordenador es una máquina determinista en la que no es posible el azar). ¿De qué forma influiría la inexistencia del azar en nuestra determinismo o indeterminismo?
En este juego de la prederminación, hay una película que el otro día vi y comentaba con Almudena: Gattaca. En esta verdadera obra de culto (al menos para mí), una persona completamente predestinada, con un futuro dictado por algo tan firme como sus genes, lucha contra su propio destino para cambiarlo, convencido de que no somos sino lo que creemos que somos. Convencido de que nuestros límites nos los imponemos nosotros mismos. Y así, lucha para alcanzar algo que, teóricamente le está vetado. Algo que realmente está fuera de su abanico de "posibles futuros". Y vence.
¿Sabes por qué lo conseguí? Porque nunca me reservé nada para la vuelta.Vincent A. Freeman, alias Jerome Morrow
5 ene 2008
Equilibrium
2 ene 2008
Demonios de película
En mi ranking personal, la medalla de bronce es sin duda ninguna para Robert de Niro por su maravilloso Lou Cyphre, con un punto además para William Hjortsberg, guionista de Angel Heart (1987) (El corazón del Ángel), ya que el juego de palabras entre el nombre del personaje Louis Cyphre, y Lucifer es magistral. Este demonio es oscuro, sarcástico, cínico e inquietante. Una gran interpretación y sin duda uno de los mejores Mefistófeles de la historia del cine.
La medalla de plata tengo que otorgársela a Al Pacino por su John Milton (esta vez un nombre común) en The Devil's Advocate (1997) (El abogado del Diablo, si no recuerdo mal, fue el título con que se estrenó en España). Aquí el Diablo se vuelve refinado, elegante y perverso, pero increíblemente atrayente.
Pero por sorprendente que pueda parecer mi decisión, el mejor Diablo que he visto jamás en una película, mi medalla de oro indiscutible, al menos hasta el momento, es para el grandísimo Peter Stormare por su papel de Satán en Constantine (2005). El ácido refinamiento de un Satán vestido impolutamente de blanco (junto al mejor arcángel Gabriel que he visto jamás, encarnado por Tilda Swinton, todo sea dicho) deja a la altura del betún a todos los demás.
Fuera de la clasificación tengo que citar al Diablo más acojonante (por lo que acojona más que nada) aunque no depende del intérprete sino del genial director que tenía detrás. El Demonio del Fausto (1926) de Murnau tiene momentos, como la escena en la que se yergue gigantesco dominando la ciudad que son para cagarse encima, y que lo hacen merecedor, (esta vez de forma conjunta director, F.W. Murnau e interprete, Emil Jannings) de una mención honorífica y especial.
25 dic 2007
Monsieur Hulot
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| Una escena de Play Time (1967) |
Las películas de Tati, y más concretamente la serie de Hulot (Les vacances de Mr. Hulot, Mon oncle, Cours du soir, Play Time y por último Trafic) son sin duda una obra mastra del cine a mi juicio poco valorada e injustamente olvidada con demasiada frecuencia. De todas ellas mi preferida es sin duda Play Time, en la que se representa el futurista mundo urbano de las oficinas de grandes multinacionales, las ferias de muestras y en general la vida urbana imperante en los años sesenta. La maravillosa coreografía del empleado del mostrador de la aerolínea, o los despropósitos de Hulot con el, en ocasiones absurdo mobiliario minimalista producen un continuo humor universal, ya que la película (como otras muchas de Tati) carece prácticamente de diálogos, lo que hace que sin tener ni idea de francés, uno pueda verla en su versión original y no pierda ni un ápice de su esencia. Quizá ese humor universal que trasciende la palabra fue el gran legado de Tati, esa maestría para hacer reír más allá del diálogo, del doble sentido o del chiste. Ese reírse de lo absurdo que crea nuestra sociedad, demoliendo sin piedad pero con humor los valores imperantes por la moda, de lo estético o la tendencia. Merci, Monsieur Hulot. Merci, Jacques Tati.



