15 ago. 2013

Indignarse es garantía de éxito

Vivimos en una época judicializada. Esto trasciende a la órbita estrictamente judicial, ya que impregna la sociedad en su conjunto en una dinámica de reivindicación permanente por ofensas más o menos justificadas. Uno de los primeros ejemplos que recuerdo fue si no recuerdo mal en los albores de este siglo, en un famoso anuncio de Boccata. El anuncio, que yo llegué a ver en televisión, hacía una parodia de la vida en el campo como una actividad dura y en cierto modo desagradecida. Mis abuelos, gente de campo, veían el anuncio con gracia diciendo que aquello, no que no dejaba de ser un sketch, era muy cierto. Los animales son tozudos, las gallinas no se dejan coger y hay que perseguirlas por el corral, el trabajo es duro, de sol a sol y mal pagado. Quizá por eso la gente dejaba el campo masivamente para acudir a la ciudad.

14 ago. 2013

De putas y bastardos

El otro día participé en lo que acabó siendo una airada discusión sobre un particular. Una facción defendía que determinados insultos agreden a un colectivo (concretamente se hablaba de "hijo de puta", como despectivo hacia las meretrices, aunque también se citó "maricón" como despectivo hacia los homosexuales), mientras que otra facción (en la que yo me encuadraba), defendía que el significado de dicho insulto, hoy en día, poco tenía que ver con putas y familiares. Lamentablemente la cosa se salió de madre rayando la falta de respeto por alguno de los debatientes y la discusión cesó abruptamente. Sin embargo, la misma me incitó a la reflexión antropológica (y remarco este adjetivo) que sigue a continuación.

6 ago. 2013

El downgrade de la política

El artículo que estoy a punto de escribir va a levantar ampollas, principalmente en los que se queden en una lectura superficial y poco meditada. Ruego por ello que el lector se aleje de posturas biempensantes o fanatizadas. Soy consciente de que voy a hacer una crítica a una especie de intocable de la sociedad. En cualquier caso, allá voy.

Hace unos días, y a través de una carambola política, accedió al cargo de edil de una capital de provincia una joven de 30 años. Probablemente haya infinidad de historias similares (de hecho estoy convencido de que las hay). Pero esta persona ha sido noticia y se llama Ángela Bachiller.
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