12 jun 2007

Tíbet

Tintín en el Tíbet
Supe lo que era el Tíbet gracias a Tintín. Fue el primer "tintín" que tuve y por esa razón lo leí y releí hasta casi sabérmelo de memoria. Me encantaba el resfriado del Capitán Haddock que estornudaba "TCHANG!", y me fascinaba el encuentro de Tintín con el Yeti. En aquella época, con algo más de 10 años —afortunadamente— no me interesaba nada la geopolítica ni los grandes movimientos de poder que regían el mundo, así que para mí el Tibet era un sitio oriental mezcla entre chino y japonés (la portada del libro pone "Tintín en el Tíbet" sobre un gran círculo rojo). Años después, rayando la mayoría de edad vi al agente del FBI Dale Cooper aleccionando a unos atónitos habitantes de Twin Peaks sobre la situación del Tíbet. Y allí comenzó todo. Empecé a investigar sobre el tema y fue entonces cuando me enteré de la situación que vivía este país asiático.

Tíbet fue una gran potencia militar que aparece en la obra Geographia, de Ptolomeo con el nombre de Batai. El budismo, que marcará definitivamente el devenir del Tíbet, llega desde China en el siglo VII, cuando los misioneros chinos lo exportan también a Japón. Es en esta época cuando el mítico Songtsen Gampo se casa con dos esposas, una india, practicante del budismo Theravada, y la otra china, practicante del budismo Mahayana. De la fusión de estas dos escuelas nació en Tíbet "la tercera vía", el budismo Vajrayana o escuela del Tantra. A principios del siglo IX era un gran imperio que bordeaba el Himalaya por el norte extendiéndose desde el actual Afganistán, bajando por el Ganges hasta el golfo de Bengala, en lo que actualmente es Myanmar, con un gran poderío militar. Desde el siglo VII y debido a la profundización del budismo en la sociedad tibetana, la no violencia va instalándose de forma paulatina a todos los niveles. Después de numerosas vicisitudes, invasiones, guerras internas entre la nobleza reinante por el poder, etc. el poder del país recae finalmente en el quinto Dalai Lama, Ngawang Lobsang Gyatso a mediados del siglo XVII. Desde entonces los dalai lamas gobernarían Tíbet hasta 1950. Lobsang Gyatso inicia una serie de reformas entre las que destaca la disolución del ejército, con lo que la doctrina budista impregna toda la administración del estado. Poco después, y siendo el Tíbet una nación ya desmilitarizada, se firma con China un acuerdo mediante el cual China protegería militarmente al Tíbet. Este acuerdo no siempre se cumplió y con posterioridad al mismo, países como Manchuria o Nepal invadieron el Tíbet sin la protección de China.

A mediados del siglo XIX el aislamiento del Tíbet hacía que sólo mantuviese relaciones diplomáticas con sus vecinos China y Nepal. Ya en esta época, el imperio Británico, siempre buscando la forma de someter a la poderosa China, empieza a interesarse por el Tíbet como una forma de expandir su influencia hacia China, que no había conseguido desde sus bases en el Mar de China. Así, en 1886, 1890 y 1893 el Reino Unido y China firman una serie de acuerdos relacionados con el Tíbet, nación esta que no estuvo representada en estas reuniones. Por supuesto el Tíbet no reconoció la validez de estos acuerdos y deslegitimó a Gran Bretaña y China para acordar nada acerca del futuro de un país soberano como el Tíbet. No obstante, la presión del Reino Unido sobre el Tíbet prosiguió adelante hasta que en 1904 y aduciendo una excesiva representación de Rusia en el Tíbet, una fuerza militar británica partió de la India y atravesando el Himalaya penetró en Tíbet ocupando Lhasa, la capital. Fue entonces cuando el Reino Unido vendió el Tíbet por dos millones y medio de rupias a China, y es en esta venta a todas luces ilegal, en la que China basa sus reivindicaciones de soberanía sobre el Tíbet.

Tenzin Gyatso nunca ha perdido el buen humor
En 1950 el mundo estaba tremendamente preocupado por la situación en Corea. Aún no hacía cinco años que había acabado la Segunda Guerra Mundial y por todos los medios se intentaba llegar a una salida negociada de la crisis coreana. Corea del Norte, con el apoyo de la Unión Soviética y China amenazaba con invadir Corea del Sur, un país democrático que contaba con el apoyo de la ONU y de Estados Unidos en particular. Este panorama internacional y con los ojos del mundo puestos en Corea eran el momento oportuno que Mao Tse Tung necesitaba para ocupar Tíbet con un ejército de 80.000 soldados seguro de que el resto del mundo no movería un dedo. Y no se equivocó. Los tibetanos se defendieron con flechas y lanzas usadas en actos ceremoniales que eran el único armamento existente en el país. Tras la ocupación se permitió al Dalai Lama permanecer en Lhasa ocupándose de los asuntos internos del Tíbet. No obstante los actos de limpieza entre los disidentes comenzaron tan pronto como China invadió el país. En 1959 el Dalai Lama fue invitado por las autoridades chinas a una representación teatral a la que, según rezaba la invitación, "S.S. el Dalai Lama debe venir solo, desarmado y sin guardaespaldas". Por supuesto lo que hizo el Dalai Lama Tenzin Gyatso fue huir temiéndose lo peor. Disfrazado de soldado, salió del palacio de verano, el Norbulingka, y cruzó el Himalaya a pie en dirección a la India donde estableció el gobierno en el exilio que desde entonces está en la ciudad de Dharamsala, en una antigua región de influencia tibetana en la India.

China dividió el Tíbet en tres regiones denominando a una de ellas algo más pequeña que la mitad del Tíbet histórico, Región Autónoma del Tíbet, siendo otra llamada Quinghai e integrando el resto en las regiones de Sijchuan y Yunnan. Esto fue una astuta maniobra geopolítica en previsión de una posible autonomía del Tíbet, que de ser concedida sería aplicable únicamente a la Región Autónoma y no a la totalidad del Territorio histórico del Tíbet, llamado para diferenciarlo "el Gran Tíbet".

Desde 1950 hasta 1990 en Tíbet desaparecieron o murieron en circunstancias no naturales 1.200.000 tibetanos, aproximadamente un 20% de la población. De 6.254 monasterios existentes en 1950 se conservaron 14, siendo destinados a prisión otros 4. Entre los muchos desmanes que acompañaron a la invasión y a la posterior "Revolución Cultural", monjes y monjas fueron obligados a mantener relaciones sexuales en público bajo amenaza de muerte, acabando en muchas ocasiones con la muerte de los amenazados por negarse a ello. En otros casos, eremitas fueron sacados de sus refugios y humillados públicamente y destruidos sus hogares. Se quemaron numerosas bibliotecas con manuscritos tibetanos de siglos de antigüedad y se han encontrado estelas con mantras en tibetano utilizadas para construir urinarios públicos. Decenas de miles de tibetanos fueron condenados a las penas de "reeducación a través del trabajo" o "reforma a través del trabajo" impuestas muchas veces sin juicio y otras veces en procesos sin ninguna garantía judicial. Miles de mujeres tibetanas han sido sometidas a abortos y/o esterlizaciones forzosas persiguiendo el objetivo de eliminar o cuando menos reducir la etnia tibetana a una minoría mientras millones de colonos de etnia Han han sido llevados al Tíbet estando ahora en minoría los tibetanos en muchas ciudades y áreas (principalmente en las provincias de Quinghai, Sijchuan y Yunnan). Miles de personas han sido encarceladas por hechos tales como poseer textos en tibetano o ser encontrados en posesión de una bandera del tíbet o una foto del Dalai Lama. La mayor parte de los deshechos nucleares que se producen en China son llevados a vertederos nucleares establecidos en territorio Tibetano. El uso del idioma tibetano se ha extinguido por completo en la vida cotidiana y los negocios pertenecen casi exclusivamente a chinos, siendo obligatorio el aprendizaje del chino en las escuelas donde no se enseña tibetano. En 1962 el Panchen Lama, residente en el Tíbet expresó su queja ante el gobierno chino por la destrucción sistemática de los valores tradicionales e históricos del Tíbet. Por ello fue encarcelado hasta su liberación en 1977. Hasta 1980 no se permitió ninguna práctica religiosa y el budismo fue practicado en secreto.

En 1994 se halló, como mandaba la tradición, a la reencarnación del Panchen Lama, un niño de 6 años del pueblo de Lhari, en el seno de una humilde familia. Tras ser examinado por los sacerdotes y sometido a las pruebas tradicionales se determinó que era Amitabha reencarnado y se le trasladó al monasterio de Tashilhumpo. Apenas 3 meses después la policía entró en el monasterio apresando a Chadrel Rinpoché (abad de Tashilhumpo), al joven Panchen Lama y a otros 50 monjes. Al mismo tiempo se secuestró a los padres del niño lama y no ha vuelto a saberse del paradero del niño ni de su familia afirmando el gobierno chino que están bajo su protección ya que temían que fuesen secuestrados por separatistas. (Ni que decir tiene que los separatistas, liderados por el Dalai Lama jamás emplearían la fuerza y mucho menos el secuestro). Al año siguiente, el gobierno chino anuló el nombramiento del Panchen Lama y decretó un nuevo Panchen Lama, hijo de un alto cargo del Partido Comunista. Chadrel Rinpoché sigue encarcelado.

Entre tanto, el Dalai Lama ha seguido luchando pacíficamente por la independencia del Tíbet junto con su gobierno exiliado en Dharamsala. El Dalai Lama ha expresado en numerosas ocasiones la repulsa por cualquier manifestación de violencia y ha instado al propio pueblo tibetano a no emplear de ningún modo la violencia para alcanzar la libertad. En 1989 recibió el Premio Nobel de la Paz.

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