31 ago. 2009

Una delicada elección

Cuando me compro un CD de música de mi cantante favorito, éste trae una protección que me impide meter esa música en mi reproductor de MP3. Lamentablemente, aunque la SGAE me ha cobrado un canon al comprarme mi reproductor de MP3 que me da derecho a copiar dicha música que acabo de comprar, al mismo tiempo afirma que romper dicha protección anticopia es ilegal. Es decir, primero me hace pagar por adquirir un derecho, y luego me impide ejercer ese derecho. Esto en mi pueblo se llama estafa, pero según los sucesivos Gobiernos, no hay nada raro en todo esto. Así que tengo que elegir entre dos opciones:
  1. Dejar de usar mi reproductor MP3 (por el que la SGAE también se ha embolsado su canon), y volver al armatoste del Discman, y una mochila con apenas diez CDs, lo cual a mi modo de ver es un salto hacia atrás, algo así como pasar de usar el bolígrafo a llevar encima una pluma y un tintero. Pero a tenor de las circunstancias, esta debe de ser la propuesta de la SGAE y asociaciones afines.
  2. Dejar de usar el CD, y romper dicha protección anticopia, o descargar esa música ya en formato MP3 directamente de Internet, para poder llevar en el espacio de una tarjeta de crédito el equivalente a unos 100 CDs. Esto es utilizar la tecnología del momento, que está al alcance de mi mano. Y a mí esta es la opción que me dicta el sentido común...
No sé, no sé. Cuando tenga clara mi elección, os lo cuento.

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