30 ene. 2008

Nacionalismo y autodeterminación

Los pueblos tienen derecho al autogobierno. Creo que este es uno de los derechos fundamentales del ser humano. Decidir y elegir cómo y quién le gobierna. Y si no está de acuerdo con la forma de gobierno que tiene, tiene todo el derecho del mundo a exigir que sea cambiada, cosa que logrará mediante el consenso con el resto de seres humanos que comparten su misma realidad. Esto es una visión moderna del autogobierno.

El nacionalismo es otra cosa. El nacionalismo busca lo mismo, pero dado que suele anclar sus raíces en épocas remotas, en las que el la psicología política no existía, precisaba de motivaciones en las que apoyarse, más allá de la mera voluntad de los pueblos. Por eso los nacionalismos suelen apoyarse en la historia. Generalmente una historia falsa e inventada, una reclamación de un autogobierno supuestamente perdido. Y es esta argumentación tan poco sólida lo que de forma absurda resta validez a una reclamación que sería legítima sólo por el mero hecho de ser la voluntad de un pueblo. Veamos casos de reclamaciones que se dan en España.

Galicia fue un reino creado de la nada. Una mera división de territorio realizada por Alfonso III en el año 910 para repartir sus dominios entre sus tres hijos. Ordoño recibe el nuevo reino de Galicia, pero su independencia, como tal dura 4 años, ya que en 914 muere García I de León, hermano de Ordoño, por lo que este pasa a heredar el reino de León como Ordoño II, integrando en este reino su anterior posesión de Galicia. En 926, Sancho Ordóñez (hijo del mencionado Ordoño II de León) proclama una independencia del reino de Galicia, no por motivos nacionalistas, no nos confundamos, sino como bastión desde el que organizar su guerra civil leonesa con su hermano Alfonso IV de León. Sancho murió en 929 con lo que el reino de Galicia volvió a formar parte en el reino de León. Y hasta hoy.

El caso catalán es aún más peliagudo. Lo que hoy en día es Cataluña tiene sus raíces en el bajomedieval Principado de Cataluña, una región administrativa dentro del reino (y posterior corona) de Aragón, entidad esta de la que Cataluña jamás fue independiente. El territorio del Principado de Cataluña fue variando con el tiempo, ampliándose desde principios del s.XIV, y perdiendo una gran porción de territorio tras los polémicos sucesos de 1640, en que Cataluña inició una rebelión contra Felipe IV buscando el apoyo de Francia, y tras la derrota de las tropas francesas, nuestro vecino del norte retuvo hasta hoy en día el Rosellón y la Cerdaña, quedando en el lado francés toda vertiente norte del Pirineo catalán. Un testimonio de aquellos sucesos y del leonino Tratado de los Pirineos es el exclave español de Llivia. Pero otros 33 municipios españoles pasaron a manos francesas.

Con la Vasconia española tenemos un caso similar, aún más difuso que los anteriores, si cabe. Para empezar, porque la Vasconia jamás tuvo unas fronteras definidas, ni nada que se le pareciese. Ni siquiera en todo el territorio hoy reclamado por los nacionalistas vascos se hablaba mayoritariamente el euskera antes de la imposición del mismo en Álava. El reclamado territorio de Euskal Herria, que comprende el actual País Vasco, Navarra e Iparralde (el país vasco francés), es una realidad inventada que jamás ha tenido una cohesión histórica, y que incluso ha pertenecido a distintos reinos, ya que tras muchas vicisitudes históricas, el actual País Vasco español estaba enclavado dentro del Reino de Castilla, mientras que Navarra e Iparralde formaban parte del original Reino de Navarra cuya parte surpirenaica (la Baja Navarra, más o menos actual Comunidad Foral de Navarra) se anexionó Fernando el Católico en 1512. Si por contra atendemos a la extensión máxima del Reino de Navarra, alcanzada a finales del s.XI, habría que reclamar parte del territorio de Huesca y de Cantabria, y renunciar al Iparralde.

Como es más que evidente, las razones "históricas" que pretenden los nacionalistas y en las que sustentan sus reivindicaciones tienen una endeble consistencia. Otras razones, las llamadas del "hecho diferencial" intentan justificar de modo igualmente insustancial una reivindicación. El problema aquí es que la cosa empieza a tomar tintes fascistas, ya que los argumentos comienzan con el idioma, y acaban con el factor Rh. El problema, por poner un ejemplo, de este tipo de argumentos es que son igualmente falsarios. El euskera jamás ha estado extendido por todo el actual País Vasco español. De hecho, el castellano nació en Álava, donde además, se situaba el germen del condado de Castilla, origen del Reino y posterior Corona de Castilla. Sin embargo ahora en Álava es obligatorio el aprendizaje y casi el uso del idioma vasco.

Las fronteras no delimitan nada. No delimitan caracteres ni formas de ser, ni de actuar. Ni delimitan razas ni costumbres gastronómicas. Son las políticas las que desde el siglo XIX se han dedicado a potenciar esa diferencia que antes era difusa en las zonas fronterizas, que las gentes se comportasen del mismo modo que los colores de un mapa. Verde claro los de este lado de una línea punteada, y naranja los del pueblo al otro lado de la raya. Unas diferencias que jamás existieron, que nos impusieron y que, ahora, el mismo fanatismo a una escala inferior pretende imponer. Porque la política nacionalista parece tan poco convencida de su propia motivación, que necesita proclamar hasta el hartazgo una supuesta identidad nacional, impuesta y adoctrinada desde la infancia, que los que vivieron antes de esa etapa perciben con sensación de extrañamiento, extravagancia y exageración. Una frontera es una raya pintada en un papel. Una bandera es un trapo de colores. Engendrar fanatismos es un ejercicio de insalubridad mental. Fundamentarlos en mapas o telas, es un total despropósito intelectual.

En definitiva, un pueblo tiene derecho a gobernarse a sí mismo por el mero hecho de desearlo. No es necesaria tanta gilipollez a no ser que ni tú mismo estés convencido de la legitimidad de tus reivindicaciones.

1 comentarios. Deja alguno tú.:

Xaun dijo...

Hablando de falsedades (y medias verdades), te has lucido con las tuyas, en estos párrafos: "Ni siquiera en todo el territorio hoy reclamado por los nacionalistas vascos se hablaba mayoritariamente el euskera antes de la imposición del mismo en Álava". "El reclamado territorio de Euskal Herria, que comprende el actual País Vasco, Navarra e Iparralde (el país vasco francés), es una realidad inventada...".
Documéntate un poco, por favor.

El euskara se hablaba en todas las actuales 7 provincias de Euskal Herria (Euskal Herria= euskararen herria, tierra del euskara, término cultural que ya aparece documentado en el siglo XVI (escritos Joan Pérez de Lazarraga, alavés, y Beñat Etxepare, bajonavarro; ¿acaso se pusieron de acuerdo dos vascos de dos extremos de EH para acuñar ese concepto?), y además se hablaba en la actual Rioja (en la comarca de Ojacastro hay una 'fazaña' del rey castellano Fernando III en el siglo XIV en la que permite a sus habitantes poder declarar en su lengua, el euskara), la Bureba burgalesa, el norte de Soria, el Pirineo aragonés, el Val de Aran y el Bearne y las Landas, como atestiguan la toponimia y la oiconimia. Y por otra parte, el único idioma que la administración impone es el castellano, en la Península Ibérica (excepto en Portugal, menos mal) y el francés en el 'Hexágono'.

Euskal Herria, "que jamás ha tenido una cohesión histórica, y que incluso ha pertenecido a distintos reinos, ya que tras muchas vicisitudes históricas, el actual País Vasco español estaba enclavado dentro del Reino de Castilla...". Se te olvida mencionar un 'pequeño' detalle y es que (además de la Transmiera cántabra, la Bureba burgalesa y la Rioja), Álava, Gipuzkoa y Bizkaia fueron conquistadas (nada de 'voluntaria entrega' ni pactos falseados) por Castilla, desgajando esos territorios del resto del Reino de Navarra. "...mientras que Navarra e Iparralde formaban parte del original Reino de Navarra cuya parte surpirenaica (la Baja Navarra, más o menos actual Comunidad Foral de Navarra) se anexionó Fernando el Católico en 1512". Toma patinazo. La Baja Navarra o Navarra de Ultrapuertos no es la actual Comunidad Foral de Navarra (ésta es la Alta Navarra), ya que está al norte de los Pirineos. Geografía, 0.

"El euskera jamás ha estado extendido por todo el actual País Vasco español. De hecho, el castellano nació en Álava, donde además, se situaba el germen del condado de Castilla, origen del Reino y posterior Corona de Castilla. Sin embargo ahora en Álava es obligatorio el aprendizaje y casi el uso del idioma vasco". Lo de la extensión del euskara ya te lo he rebatido arriba, y en cunato a que en Álava "es obligatorio el aprendizaje y casi el uso del idioma vasco"... si así lo fuera todos los alaveses serían ahora vascoparlantes, ¿no? Otra mentira más; ni el aprendizaje ni el uso del euskara son obligatorios, ni en Álava ni en ningún otro lugar; cosa que no sucede con 'la lengua del imperio', el castellano; de eso no hablarás, no.

Mal andamiaje para una casa. Con mentirás no irás muy lejos, por mucho ignorante y vascófobo que te crea sin documentarse y contrastar. ¡Ay, ese espíritu crítico!

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