3 ene. 2008

Mucho ruido y pocos fieles

Viendo el ruido que está organizando la Iglesia (Católica, entiéndase en adelante), que ha decidido meterse plenamente en campaña electoral (y eso que no se presenta a las elecciones), me ponía yo a pensar esta mañana acerca de la influencia que tiene la Iglesia sobre la vida pública y política en España. No deja de parecerme curioso debido al escaso número de seguidores que tiene. Y aquí es donde llega el baile de cifras.

Si tomamos como seguidores de la Iglesia Católica a todos aquellos que se dicen creyentes en Dios, evidentemente hay una inmensa mayoría de la población española que cree en Dios (en torno al 90% según diversas encuestas). Ahora bien, de lo que me doy cuenta es de numerosas personas se declaran católicos simplemente por incultura, desconocimiento o inercia. La inmensa mayoría de los que se dicen católicos contravienen de forma sistemática los más básicos principios que sustentan el ideario católico, a saber: Usan preservativos, son promiscuos, algunas chicas abortan, no acuden a la iglesia con la regularidad exigida, y en algunos casos incluso son homosexuales, o aprueban la homosexualidad. En muchos de estos casos, cuando se rasca un poco más, el autodenominado católico aclara "Bueno, yo creo en Dios pero no en la Iglesia)". Ojito, aquí empieza a verse luz al final del túnel.

El caso es que según encuesta del CIS de abril de 2005 que ya cité en el artículo sobre la apostasía, sólo el 18,1% del 79,4% que se decía católico (es decir, el 14,4% del total) acude con regularidad a la iglesia los domingos y fiestas religiosas, (aunque puede que de ese porcentaje un buen número use condones y folle antes de casarse). Esto nos deja con que el 65% de la población está siendo usada por la Iglesia como arma arrojadiza, como elemento de presión para aumentar su peso mediático.

Si todos aquellos católicos por inercia, que en realidad se manifiestan en contra de muchas de las decisiones y posturas de la Iglesia, que en realidad se manifiestan simplemente "creyentes en Dios, pero no en la Iglesia", y en muchos casos directamente afirman "creo que existe algo pero no sé lo que es" realmente ajustasen su postura a sus creencias, sólo tal vez en ese caso la Iglesia tomaría conciencia de su falsa posición de peso en la sociedad española y quizá comenzase a replantearse su posicionamiento sobre diversos puntales de la opinión pública como el uso del preservativo, el aborto, el sacerdocio femenino y otros muchos. Y tal vez en ese caso dejaría de entrometerse en la vida política y comprendiese, de una puñetera vez, que la religión forma parte del elemento místico, espiritual y trascendente del ser humano, y que como tal, es algo estrictamente personal y no social.

1 comentarios. Deja alguno tú.:

Anónimo dijo...

Recomendé tu artículo sobre la apostasía en otro blog, donde la escritora, de seudónimo Alicia Liddel, había plasmado(cito de memoria):
"Es más fácil darse de baja de una compañía de telefonía que de la Iglesia".
(Subtituló ella este versículo con cierto sabor evangélico -"es más fácil que el camello -o la soga- pase por el ojo de una aguja, que..."- bajo el tag de "pajas mentales"... En fin...).

De nada, chato.

Anónima P.

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