22 ene. 2007

La mano de Skywalker

Una de las cosas que más me ha fascinado desde siempre ha sido comprobar la divergencia entre el futuro tecnológico visionado hace veinte, cuarenta u ochenta años, y la realidad que hoy vivimos. Así, siempre me hizo gracia el mundo lleno de cremalleras que imaginó Aldous Huxley en “Un mundo feliz”, del mismo modo que me sorprendía la realidad robotizada que imaginó Isaac Asimov en su serie “Fundación”.

Recuerdo que hace muchos años vi en una ocasión un gracioso dibujo futurista de los años diez o los primeros años veinte, en el que se representaba una ciudad del futuro con una inextricable maraña de cables telefónicos que se extendía impenetrable hasta donde alcanzaba la vista. En los años diez aún no existían los multiplexores y la comunicación entre dos abonados necesitaba un cable independiente, como si los teléfonos fueran de vasos de yogur, así que el artista había imaginado un mundo en el que todo el mundo disponía ya de teléfono y estaba conectado a su vez con todos los demás. Siguiendo esta lógica, en una aldea con 170 habitantes abonados todos al servicio telefónico, echamos mano de la combinatoria y necesitamos combinaciones de 170 elementos, tomados de dos en dos, que nos da un total de 14.365 cables yendo de aquí para allá. El Excel no da para más, ya que el factorial de 170 es 7,26e306 (es decir, que tiene 306 ceros detrás) así que sólo puedo hacer una simulación para 170 habitantes, pero doy la pista de que el crecimiento es exponencial. Sin embargo la calculadora de Windows es una pequeña maravilla de la programación, y me deja calcular factoriales mucho mayores, aunque tarda lo suyo, y sólo he tenido paciencia para hallar la cifra para 50.000 abonados. Son 1.249.975.000 cables. Así que, viendo el crecimiento exponencial de cables en función del crecimiento lineal de abonados, dejo a la imaginación del lector cómo sería una ciudad pequeñita con un cuatro o cinco de millones de habitantes abonados al servicio telefónico. Y si te atreves, imagínate una ciudad como Londres con 9 millones, o como Nueva York, con 20. Definitivamente el artista de aquella estampa no tenía ni puñetera idea de matemáticas.

Eso de intentar adivinar el futuro es siempre un juego peligroso, ya que muchas veces las disciplinas científico tecnológicas no transcurren por los cauces previstos. Comúnmente se afirma que la informática o computación son la disciplina científico tecnológica que más velozmente ha evolucionado. Sin embargo yo discrepo. En mi opinión, sin duda la ciencia que más ha evolucionado es la biomedicina. Cuando a mediados de los setenta George Lucas preparaba su trilogía de las galaxias (la chachi), ideó el tema de la mano de Skywalker. Skywalker lucha con su padre al final del Episodio IV y le corta la mano derecha con el sable de luz. Tras este trágico suceso se ve cómo Luke Skywalker ha recuperado su miembro en forma de una mano biónica. Y es que en los setenta el último grito de la recuperación médica en el futuro más sofisticado, era la biónica. Un cyborg era el no va más. Y el caso es que mientras la informática va más o menos por el camino que se imaginaban Philip K. Dick y Asimov, con mayor o menor retraso, la biomedicina ha evolucionado a un ritmo tan bestial que ha tardado realmente poco (apenas 30 años) en quitarle la razón tanto a Lucas como a todos los aficionados a los cyborgs. Lo cierto es que ya hoy en día resulta más satisfactorio realizar un trasplante de otro órgano procedente de un donante, que crear una extremidad biónica que obedezca órdenes y que además se integre sin rechazos en el organismo del paciente. Pero es que en un futuro no muy lejano, la solución no será integrar estas extremidades robóticas, sino ordenar a las células madre que regeneren una mano, un brazo, o cualquier tejido dañado. En la revista Science o Cell (si no recuerdo mal, aunque mis intentos de encontrar la referencia han sido en vano) ya apareció en portada un artículo hace unos años relativo a un experimento en el que se había conseguido que un pollo (gallus gallus) regenerase un ala cortada de la misma manera que una estrella de mar recupera un brazo cortado. (En realidad la estrella de mar se lo curra aún más, porque del brazo cortado sale una hermana gemela, pero aún no hemos conseguido sacar un pollo entero del ala cortada, aunque milagros como este se han dado en la historia y mucho más gordos, y si no que se lo digan a San Vicente Ferrer1).

1Para los no eruditos en hagiografía, diré que uno de los milagros más alucinantes de todos los tiempos (en mi modesta opinión) fue el obrado por San Vicente Ferrer en Morella en 1410 cuando, siempre según los cronistas claro, una madre demente descuartizó y guisó a su hijo, y San Vicente Ferrer enterado de lo sucedido, se personó en el domicilio de la loca, juntó los pedazos de niño al chilindrón sobre una mesa y a su orden, el niño saltó de la mesa entero y sano y se fue a jugar con sus amigos. Acto seguido, y ya que estaba, sanó a la madre para que no repitiese la fechoría.

7 comentarios. Deja alguno tú.:

Anónimo dijo...

Este expediente-x hagiográfico me recuerda otro no menos alucinante: el del cojo de Calanda, un tipo bastante miserable al que le rebanó la pierna un carromato allá por el XVII, y desde entonces pedía limosna a la puerta de la Basílica del Pilar. El caso es que un día, al levantarse de la cama, pudo comprobar con estupor que la pierna le había sido repuesta. Lo bueno es que todo el proceso aquí resumido está perfectamente constatado por actas notariales. Flipante.
A mí -desviándome ya del todo del tema original del post- éste me recuerda un poco al caso del pedigüeño leproso de La Vida de Brian, a quien Jesús le fastidió completamente el medio de vida, al curarle de la enfermedad que le procuraba las limosnas, y esto sin pedirle permiso ni nada.

Txio dijo...

El que quiera leer milagros que se lea Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo...25 milagritos!!! Para los más atrevidos que busquen la versión latina de los textos :P

Lirón dijo...

Bueno, esto debe de ser lo que se dio en llamad "Efecto Aquarius". Yo escribo un post sobre avances tecnológicos, robótica, cyborgs, biónica, biomedicina, etc. y tras una referencia completamente tangencial y de pasada a San Vicente Ferrer, resulta que eso es lo que más llama la atención de los comentaristas.

Como decía en el anuncio de Aquarius, "la gente hace lo que quiere" :-P

Anónimo dijo...

Es que la hagiografía y los martirologios ponen mucho... Por favor, unas entraditas más de estas... Entre esto y mitología/religiones comparadas, me chiflo (es uno de mis temas de interés, ejem).

Anónima P

Nacho (Lirón) dijo...

No, si a mí también me encanta la hagiografía. Mi comentario sólo era referente a la divergencia entre el tema principal de mi artículo y la deriva observable en los comentarios.

Anónimo dijo...

Pues para terminar de "derivar" en esta particular singladura que comenzó en un puerto concretísimo, y anda dando tumbos sin conocer destino, qué buena la campaña de Aquarius, y qué apasionante, antropológica, semiótica, socialmente o como quiera decirse, la publicidad.

Anónima P (máster en divagaciones, postgraduada en digresiones y en stream of the conciousness)

Nacho (Lirón) dijo...

Pues nada, me abandono al garete. Las campañas de Aquarius son, en general, muy buenas todas. Recuerdo también con especial cariño la de la catedral de Mejorada del Campo hecha a base de escombros y residuos diversos. Y la del Aquarius Versión 3. Hay algunas empresas que cuidan especialmente su publicidad, como pasa también con Audi, y otras por ejemplo que no la cuidan nada, como El Corte Inglés (sus cuñas de radio son inefables) o el Grupo Pascual.

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