29 ene. 2010

Nuclear, sí pero poco. ¡Gracias!

Alguno, que me sabe antinuclear convencido, me pidió hace no mucho y no sé si con intención de pillarme, que me pronunciase sobre el almacén de residuos radiactivos que tan de moda está últimamente. Como quiera que entré al trapo, empecé a pergeñar el artículo hará cosa de una semana. Pero esta vez la procrastinación jugó a mi favor, y si bien en aquel momento sólo Yebra solicitaba el dichoso cementerio nuclear, ahora salen los candidatos como setas. Conforme se ha ido acercando la fecha límite para la proposición de candidaturas, más y más localidades se han sumado a la fiebre nuclear.

Resulta muy gracioso escuchar los argumentos de los ciudadanos. Decía un yebrano el otro día: «No queremos los residuos aquí. Que los metan en barriles y los tiren al mar». Este señor seguramente no ve la tele desde 1983 y lo último que vio fue alguna de aquellas imágenes impactantes de barcos lanzando bidones de residuos nucleares en la fosa atlántica mientras las lanchas neumáticas de Greenpeace eran blanco de las mangueras. Otro, de origen incierto, decía hoy en la radio «No nos dejas echar pesticidas porque matan a las avutardas, y nos traes "esto" que mata a la humanidad». Evidentemente son argumentos ciertamente demagogos que no pueden tomarse en serio de ninguna manera, porque nadie se muere por tener al lado un cementerio nuclear, si está construido con las adecuadas garantías.

El caso es que todo lo nuclear da miedito, así de primeras. Hay muchas aplicaciones de los materiales radiactivos. Desde medicina hasta producción de energía. Los rayos X son insustituíbles hoy día (como dice mi amigo Ramón, «Parece mentira que todavía no hayamos inventado nada para ver a alguien por dentro sin tener que radiarle»). Hay mucha gente que apoya sin fisuras la energía nuclear, pero luego mira para otro lado cuando toca decidir qué hacer con los residuos. Son la gente que adopta la actitud que los anglosajones llaman NIMBY, "Not in my backyard". Es decir, me parece estupendo que lo hagas, pero no cerca de mí. Esta postura me parece una hipocresía y una irresponsabilidad. Si algo es tan peligroso o indeseable como para no quererlo cerca, la solución no es llevárselo lejos, sino buscar alternativas para que no haya necesidad de ponerlo en ninguna parte.

Así las cosas, ¿cuál es la opinión sobre el Almacenamiento Temporal Centralizado de un antinuclear como yo? Bien, que yo sea antinuclear sólo quiere decir que me gustaría que se dejase de utilizar la energía nuclear, y que se invirtiese en otras fuentes de energía, como la nuclear de fusión, como remplazo realista de la actual energía nuclear de fisión. Sin embargo, ser antinuclear no significa cerrar los ojos a la realidad. Y la realidad es que en España tenemos un problema de almacenamiento de residuos radiactivos de alta actividad, que llevamos acumulando en condiciones no adecuadas (actualmente se almacenan en las propias instalaciones de las centrales nucleares), o pagando a otros países pingües facturas para que nos los guarden de forma temporal. Y así llevamos cuarenta años. Evidentemente, el legado que hemos recibido de las generaciones pasadas no es apetecible, pero hay que gestionarlo. Por ello creo que es necesario construir un almacén centralizado donde guardar estos residuos, en vez de tenerlos desperdigados por distintas instalaciones en activo o en proceso de desmantelamiento, o desmanteladas del todo, donde será más fácil que haya fugas, filtraciones de agua contaminada, o incluso problemas de seguridad.

Espero que toda esta problemática, con la polémica ahora suscitada abra los ojos a muchos sobre los inconvenientes de la energía nuclear de fisión, que no son tanto la seguridad de las instalaciones, de la cual no dudo, sino la basura que dejan atrás, hipotecando el futuro de las generaciones venideras, evitando dejarles a ellos la basura nuclear que nosotros recibimos más la que producimos. Así que, no, nucleares no. Gracias.

2 comentarios. Deja alguno tú.:

Txema dijo...

Esa manifestaciones de pueblos son el resultado de nuestro analfabetismo científico.

Yo, si que soy pro-nuclear, porque considero que ahora mismo no podemos pasar sin ella, de hecho, Murcia subsiste gracias a Cofrentes, pero tengo mucha esperanzas puesta en el aumento de rentabilidad de la renovables y la exploración de nuevas formas de aprovechamiento.

Y el dia que capturemos un rayo... va a ser la hostia.

Nacho, el lirón dijo...

El argumento de que no se puede pasar sin ella no me parece válido para apoyar la energía nuclear. Con esa actitud queda descartada cualquier inversión en investigación. En la Edad Media no podían pasar sin la leña, y en el s. XIX no podían pasar sin el carbón. Y se encontraron otras formas de energía, más eficientes, más respetuosas o más baratas. Personalmente me parece inaceptable el nivel de residuos que deja la energía nuclear de fisión. Y es esto, los residuos mucho más que ninguna otra razón, lo que me hace rechazar la energía nuclear. No quiero dejar a mis nietos lo que nos dejaron nuestros abuelos.

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