13 nov. 2009

El asesinato de Camps

Lo que me preocupa no es que Francisco Camps le haya dicho al portavoz socialista en el parlamento valenciano, que a su oponente político "le gustaría coger una camioneta, ir de madrugada a su casa [la del presidente valenciano], y que por la mañana apareciese bocabajo [el presidente valenciano] en una cuneta" (sic, aunque no se lo crean).

Lo grave no es el claro indicio de demencia paranoica que indica semejante comentario. Lo grave es el borreguismo del resto de diputados populares que ¡¡aplaudieron semejante comentario!! Puedo prometer y prometo que si yo fuese diputado y mi jefe de filas dijese una gilipollez semejante, por propia dignidad no aplaudiría. Pero claro, es de todos sabido que nuestros políticos carecen de eso mismo. De la propia dignidad.

Post scriptum: Camps se desdijo (menos mal) a última hora de ayer, de semejante chorrada, lo cual da un brillo de esperanza a su estado mental. Lo que me preocupa es si el resto de su rebaño de borregos correligionarios se desdirán también de su ovación, o siquiera si sabrán de qué va todo esto, como un público de sitecom que aplaude y ríe sin saber por qué, sólo cuando ven aparecer el cartel: APLAUSO

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