30 dic. 2008

¿País de mierda? ¿Cuál?

Hace medio año leí en el periódico una noticia sobre una campaña que promovía Israel para lavar su imagen pública en España, y limpiarla de estereotipos y prejuicios. La campaña, de título País de mierda, pretendía concienciar a la población española preguntaba abiertamente si España era un país de mierda, si se la juzgaba por sus tópicos (terrorismo, violencia doméstica, alcoholismo juvenil, etc). A continuación, proponía un juego en el que se ensalzaban determinados logros de la democracia Israelí, como la integración de la mujer en la vida pública, la tasa de alfabetización, la presencia de árabes en las instituciones, etc. hechos encomiables todos ellos, pero que de ninguna manera pueden usarse como pantalla para desviar la atención sobre otras cosas que suceden en Israel, Gaza y Cisjordania.

Israel es un artificio geográfico. Un tocomocho a los palestinos, con el que el Imperio Británico pagaba a los lobbies judíos de Estados Unidos el apoyo económico (Rothschild, Oppenheimer, Rockefeller, Unilever de los hermanos Lever, Monsanto, etc), prestado desde el otro lado del Atlántico a Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. De ese modo una tierra administrada (y adjudicada en reparto de dioses) por el Reino Unido (un país que pese a dar pábulo a la leyenda negra española, pero sin ver la viga en el ojo propio de la matanza y erradicación de la población indígena norteamericana, las matanzas en la India, el comercio de esclavos en el Golfo de Guinea, el sojuzgamiento de la isla de Irlanda hasta 1921 y del resto de lugares donde han extendido su dominio), así, decía, creaba una nación de la nada, con fronteras artificiales, donde además pudieran sentirse a gusto los judíos más radicales e integristas que deseaban vivir en o cerca de los parajes del Tanaj que temían volver a la antisemita Europa y no se encontraban cómodos en la lejana América. De ese modo, además, se dejaba allí a un potencial aliado en mitad de un área que había mostrado una virulenta oposición pocos años antes, respuesta de los palestinos a la enésima traición con la que los británicos pagaban la ayuda del pueblo árabe contra el enemigo otomano durante la Primera Guerra Mundial, origen también de la frustración del teniente T. E. Lawrence (de Arabia).

El problema es que los argumentos por los cuales los judíos pretendían los territorios de Israel eran y siguen siendo puramente artificiales, mezquinos e inválidos, por cuanto sólo son lícitos para ellos mismos. El pensamiento en el ideario judío colectivo, sintetizado de forma magistral en la viñeta de Romeu de hoy "Somos el pueblo elegidio del Dios que nos inventamos". Las aspiraciones de Israel hacia dicha tierra se basan en un mito creado por su religión, que como es lógico sólo se la creen ellos, siendo inválida para el resto de creencias, e incluso para algunos sensatos judíos. En base a ese mito se creó un estado de corte religioso en mitad de un área que profesaba otra religión, expulsando además a los legítimos propietarios de aquella tierra desde tiempos inmemoriales (los palestinos) y confinándolos en campos de refugiados a modo de reservas si no querían exiliarse a los países limítrofes donde malviven como taxistas. Dicha pretensión de soberanía sobre un territorio que jamás les había pertenecido, unida a la promoción de una inmigración de grupos étnicos (rusos, ucranianos, polacos, etc) que, si bien profesaban la religión judía, no eran hebreos, colonizando la tierras que habían dejado los palestinos exiliados, hizo saltar por los aires una convivencia pacífica entre cristianos, judíos y musulmanes que databa desde el fin de la última cruzada (otro intento, por cierto, de sacar de allí a sus habitantes por motivos puramente religiosos).

Evidentemente no seré yo quien abogue por la violencia ni la justifique de ninguna manera. Cualquier muerto, sea de la religión o nacionalidad que sea me parecerá siempre aberrante. Los ataques palestinos sobre territorio israelí son reprobables. Pero precisamente por ese principio de ecuanimidad (un muerto es siempre un muerto), responder a 10 muertos israelíes con más de 300 cadáveres palestinos me parece completamente desproporcionado incluso para su absurda y estúpida Ley del Talión de noble origen (como ya comenté en su momento) pero que se acabó pervirtiéndose de forma ruin. Cuando además un ejército organizado de un estado teóricamente democrático ataca indiscriminadamente a una población civil siguiendo el salvaje, medieval y católico principio de Arnaut Almaric al tomar el castillo cátaro de Béziers de "Matadlos a todos, que Dios sabrá reconocer a los suyos." La respuesta de Israel a las siempre abominables agresiones de la OLP, Hamás, Fatah o cualquier otro agresor son siempre respondidas con crueldad, y de forma indiscriminada entre la población civil. Los desmanes del ejército israelí (del que mi primer recuerdo con unos 10 años fue cómo dos soldados quebraban los brazos a un prisionero palestino), o cómo los Merkava y M60 jugaban a aplastar coches en las calles, o cómo una excavadora un edificio con un anciano en silla de ruedas dentro porque no pudo salir a tiempo (los berridos de un soldado israelí no tienen el mismo efecto en un lisiado que los de Jesús de Nazaret). La construcción del muro de la vergüenza, el racionamiento de electricidad, agua y demás servicios básicos, usados como moneda de cambio, extorsión o represión en los actuales territorios palestinos, etc, son sólo algunas muestras de cómo la imparable apisonadora israelí machaca a un pueblo palestino que mata, no lo neguemos, pero también es masacrado en proporción de diez a uno.

¿De qué sirven entonces vídeos como el del país de mierda intentando lavar una imagen aquí, cuando se cometen semejantes atrocidades rayanas en el genocidio allí?

2 comentarios. Deja alguno tú.:

Mademoiselle Boheme dijo...

Tanto los judíos como los palestinos son responsables de que aún hoy exista esa abominable guerra sin fin..

Yo creo que judíos en Israel ha habido siempre; y también palestinos en Palestina. Es un problema de ellos y que sólo ellos pueden y deben resolver.

Lo que me molesta (y a veces me duele) es la demagogia; la manipulación política, el rojismo antijudío barato de un problema tan serio como este en el que se pierden miles de vidas humanas.

Porque los israelitas se comportan de una manera sanguinaria e inconcebible, pero ¿y Hamás? Sin el terrorismo palestino todo sería más facil. Sin los niños que son enviados a tirar piedras contra los tanques israelíes. Sin los que se inmolan con la idea de que 99 vírgenes les esperan en el paraíso...

La ignorancia es el mal del mundo.

Nacho, el lirón dijo...

Creo que esto no tiene nada que ver con rojismos ni con ningún tipo de ideología política. Esto trasciende la política para entrar de lleno en el terreno de la moral y de la humanidad.
Judíos en Israel ha habido siempre, exacto. Y ese "siempre" empieza en 1948 que es cuando se fundó el estado de Israel. Por otro lado, en Palestina, ha habido judíos desde siempre, efectivamente, lo cual significa desde hace miles de años. Pero además de judíos, eran hebreos, el grupo étnico al que pertenecen los judíos de la zona. Tan poco pinta un judío polaco en Israel (aún siendo judío), como un musulmán indonesio en Jordania, (aún siendo musulmán). Son los inconvenientes de la Ley de Retorno hecha para colonizar las tierras de los expatriados. Stalin hizo algo parecido para repoblar Königsberg (ahora Kaliningrado) tras deportar por entero su población (200.000 almas) a Siberia en 1945 y repoblarlo con rusos traídos de otras partes.
Sobre los muertos, en todo momento (y no creo que a este respecto haya duda ninguna) he dicho que un muerto es siempre un muerto, independientemente de la identidad, raza, religión o gustos culinarios del finado. Pero precisamente por eso, me parece una animalada que 4 muertos israelíes se respondan con 400 cadáveres palestinos. Y sobre todo porque Hamás es una organización terrorista a quien no se le puede pedir cuentas precisamente porque desde su mismo planteamiento está fuera de toda moral, y sin embargo Israel es (en teoría) un estado democrático perteneciente a la ONU, a quien sí se le pueden (y se le deben) pedir cuentas por semejante e inhumana desproporción. De la misma manera que ETA pone bombas, pero la Guardia Civil no responde poniendo bombas donde cree que vive un etarra. ETA está fuera de la moral, pero la Guardia Civil no puede. Creo que el ejemplo es bastante gráfico, ¿no?

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