23 may. 2008

Echando agua en el humo...

Hace un par de semanas (qué malo es procrastinar) leí en un periódico una noticia que me invitó a la reflexión. En Austria, tras el caso de Natascha Kampusch y el más reciente de Josef Fritzl, la conmoción es tal, que el gobierno de dicho país se plantea endurecer las penas por pederastia.
No es que me parezca mal, en absoluto que se legisle contra la pederastia. Pero intentar disuadir a futuros maníacos con leyes más duras sería como pretender erradicar el cáncer amenazando con meter en la cárcel a quien padeciese un tumor. No deja de parecerme una medida puramente política, de fachada, para dar imagen de operatividad en vez de atacar la base del incendio. Invertir en investigar qué mecanismos son los que desencadenan tal comportamiento e intentar eliminarlos, o al menos, prevenirlos precozmente. Cualquier medida que se encamine hacia una presión criminal de dichos trastornos tiene la misma eficacia para erradicarlos que las medidas punitivas que se adoptaban hasta hace unas décadas para combatir la homosexualidad. Es como intentar apagar un fuego apuntando el agua hacia el humo...

6 comentarios. Deja alguno tú.:

Libélula dijo...

Por favor, no me compares pederastia con homosexualidad.

Por otra parte, y como dice el dicho popular "no hay mal que por bien no venga". Que estos casos hayan servido para replantearse el endurecimiento de las penas y el castigo por acometer dichos actos me parece perfecto.

Por supuesto que con estas medidas no se va a conseguir abolir tales atrocidades. Siempre van a existir, pero al menos, por miedo, seguro más de un individuo con este tipo de conducta sexual se reprime.

De forma paralela, investigar e intentar prevenir estos comportamientos y similares, como dices, sería interesante.

Nacho, el lirón dijo...

1. Creo que está bastante claro que yo no he comparado en ningún momento homosexualidad con pederastia, sino los métodos utilizados por laa autoridades para "combatir" dichos fenómenos sociales.
2. Las psicopatologías no están regidas por el miedo. De ser así, no existirían asesinos en serie en países donde se aplica la pena de muerte.

Libélula dijo...

Es cierto. Tenía que haber afinado un poco más la respuesta.
Quería decir que perseguir la homosexualidad fué un error al cual el tiempo le ha dado la razón (aunque en algunos países todavía suponga pena capital).

Sin embargo, la pederastia jamás podrá aceptarse por la sociedad. Y sigo pensando que habría que aplicar medidas más duras. Primero como castigo (que paguen bien por el mal que han hecho) y segundo, para disuadir a los autores de tales atrocidades.

Su tendencia sexual no se va a poder erradicar, ni tampoco evitar que sus ideas sean ejecutadas en el 100% de los casos, pero yo sí que creo que más de uno evitaría llevarlas a cabo. Por miedo, sí. Que son muy conscientes de que lo que están haciendo no está bien.

Nacho, el lirón dijo...

Yo no he dicho que vaya a aceptarse socialmente tampoco. Desde un punto de vista puramente psicológico, la pederastia es una deformación psicopática que hace que un determinado individuo se vea atraído sexualmente por individuos no aptos para la reproducción, como son los niños. Así las cosas, creo que intentar "disuadir" a potenciales pederastas mediante una legislación más dura se me antoja igual de absurdo que intentar erradicar el síndrome de Down condenando legalmente a los afectados por la trisomía 21. Los pederastas padecen un trastorno psicológico, no lo olvidemos.

El TITO dijo...

Completamente de acuerdo. Entiendo tu comparación. Porqué no mejor ver la manera de darle atención a esta gente enferma y ver que quizá hay más, que en vez de esperar a que cometan una barbaridad como esta, mejor sería ubicarlos para poderles ayudar

Es como la Ley anti tabaco en México (con el abismo que existe entre un caso y otro, pero para el fin sirve). Te van a multar si fumas en lugares públicos, Ok pero qué te parece que mejor hagas una verdadera campaña de concientización, desde las escuelas, la radio, etc y verás como ya no va a ser tan bien visto andar fumando en un restaurante, sin necesidad de prohibir, porque ahí está el error, al momento de prohibir más dan ganas

En fin. Saludos

Libélula dijo...

El Tito, a mí, aunque me prohiban la pederastia no "me dan ganas"...
Y creo que la "concienciación" que mencionas también existe de forma generalizada en la sociedad.

Los deberes que las instituciones y los gobiernos deberían aplicarse van por otros caminos.
Afortunadamente, es una pequeña minoría la que tiene estos trastornos conductuales.

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