21 mar. 2006

Llamamé ¡@#! :-|

Todos los días recibo (y leo) varias decenas de correos electrónicos tanto de índole profesional, como personal. Desde hace ya muchos años vengo observando una tendencia que se da no de forma aislada sino más bien generalizada entre gentes de cualquier estrato y condición. Me refiero a colocar el imperativo reflexivo con tilde en la última vocal.
Llamamé y vemos lo que hacemos.
Lo curioso de este asunto es que se da, no sólo entre aquellos que escriben "hechar una mano", o se enfadan diciendo "¡asta ay podíamos llegar!", (ambos son casos verídicos, puedo jurarlo) o barrabasadas similares, sino que la incidencia de este error es mucho mayor entre aquellos que escriben casi correctamente. Tanto es así, que en ocasiones me he llegado a preguntar si ese "llamamé" es un "ya mamé" escrito incorrectamente o sabe Dios qué diantres es.

El caso es que a mí me resulta evidentísimo dónde está la sílaba tónica en "llámame", e incluso sería más tolerante y vería con mejores ojos que se escribiera "llamame", lo que le daría un acento argentino bastante curioso. Pero no entiendo quién puede ver una sílaba tónica al final de esas palabras: "llamamé", "avisamé", "esperamé", etc. donde jamás la ha llevado ni la puede llevar. En fin...

1 comentarios. Deja alguno tú.:

Anónimo dijo...

¿sabías que "leño" viene de lignum, "madera" en latín?

(¿Qué tal un post sobre etimologías curiosas?)

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