23 feb. 2005

Pues va a ser que sí...

Finalmente ha ganado el sí. Aunque la participación ha sido ridícula, pero dentro de dicha participación ha ganado el SÍ. Lo cierto es que la campaña ha sido absurda y llena de malinformación.

Se ha venido haciendo la asociación de que decir NO a ESTA Constitución es decir NO a Europa, y nada más lejos de la realidad. Decir NO a esta Constitución era decir NO a un tratado que no nos convenía, sin tener que dar la espalda a Europa. Pero es más fácil convencer a la gente de que NO voten NO, por el miedo, antes que convencerla de las bondades del SÍ, si es que existen. Decir NO implicaba forzar al gobierno a escucharnos, y a renegociar una Constitución. Sí, ya sé que el referéndum era de carácter consultivo y no vinculante, pero ¿alguien de veras cree que si hubiese salido una mayoría de NO alguien habría podido dar la espalda a una voluntad popular tan aplastante? Por otro lado, si hubiese salido SÍ pero por una mayoría muy justita, tampoco habría servido, pues ese mismo fue el argumento que Zapatero argumentó a Ibarretxe para tirar para atrás su plan. Que un plan así no puede ser aprobado por una mayoría escasa, sino muy amplia. Pero se ha insistido hasta la saciedad en el tema de no dar la espalda a Europa, y hacernos creer que decir SÍ era como una especie de pago por tantos años de beneficios que nos han venido de la UE.

Por otro lado, el problema ha sido que el NO ha sido defendido por políticos más "radicales" y más alejados del centro político. Que son precisamente los que generan más animadversión. Me consta de gente que no estando demasiado segura con el SÍ, haya decidido que si Carod-Rovira apoyaba el NO, entonces lo bueno sería lo contrario. Y lo mismo ha pasado con Llamazares, etc.

Pero lo cierto es que esta Constitución presenta graves inconvenientes para España. Lo triste es que aproximadamente el 90% de los votantes no se la han leído, y sólo conocen de ella lo que les han contado Schuster, Butragueño o el niño simpático de Aquí no hay quien viva. Por otro lado es perfectamente normal porque esta Constitución es un tocho infumable para el común de los mortales, en vez de ser una Carta Magna breve y sencilla entendible por el pueblo llano. Y así ha pasado, que una constitución mal conocida ha sido votada poco y mal. No ha votado ni la mitad de los llamados a las urnas. Esto ocurre porque no tenemos una Constitución como Dios manda, sino un refrito de las constituciones de todos los países de Europa.

En fin, el pueblo ha hablado (aunque poco) y esto es lo que ha querido. Tendremos ESTA Constitución europea.

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