4 mar. 2010

Dicen que las pensiones no tienen por qué ser sostenibles

Desde que el gobierno anunció el llamado pensionazo, muchas han sido las voces (algunas incluso reconocidas) que han afirmado con tanta rotundidad como irresponsabilidad, que el sistema de pensiones no tiene por qué estar autofinanciado, que no tiene por qué ser sostenible, que puede ser perfectamente deficitario, como lo son (y citan como ejemplo), otros servicios públicos como las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, los bomberos, la Sanidad Pública, las prisiones, los juzgados, los funcionarios en general, etc.

El error de bulto que a mi modo de ver cometen estas mentes bienpensantes, es no darse cuenta de algo que a mí me parece obvio: Todos los servicios públicos y funcionariales mencionados como ejemplo, tienen una relación directa o cuasi directa en la población contribuyente. A más población, más hospitales son necesarios, más jueces son necesarios, más cárceles son necesarias, etc. Esto hace que la población pueda pagar siempre unas proporciones más o menos estables para mantener un cierto nivel de servicio. Si queremos juzgados más rápidos y eficientes, o bomberos más guapos y fornidos, habrá que pagar más impuestos. Si pagamos menos, tendremos cárceles con paredes de pladur. Pero en cualquier caso, es inconcebible que el número de jueces crezca indiscriminadamente al margen del crecimiento de la población, ya que es la propia población, por medio del Estado, quien decide cuántas plazas para juez, policía, bombero, o médico del estado se abren, y por tanto cuántas plazas hay que pagar con el dinero de los contribuyentes. Es por esto por lo que los servicios públicos mencionados pueden (y deben) no ser rentables ni buscar la rentabilidad.

Sin embargo, lo que esas mismas mentes parecen no ver, es que en el sistema de pensiones no hay relación directa alguna entre la masa de contribuyentes a dicho sistema, y la masa de perceptores de dicho sistema. Esto hace que si lo contribuido en febrero se emplea para pagar a los pensionistas el marzo siguiente, haya dinero de sobra si hay más trabajadores que jubilados, pero tengamos un problema si hay más jubilados que trabajadores. Y a diferencia de lo que sucede con los bomberos, la masa de contribuyentes no puede controlar que la masa de pensionistas sea proporcional, a no ser que eliminemos pensionistas (matándolos discretamente, o retrasando el momento en que pasen a ser pensionistas). Esta no correlación, que viene de la mano de las fluctuaciones demográficas provoca desajustes y convierte el actual sistema de pensiones en un mecanismo injusto que descarga sobre los contribuyentes el peso de mantener a quienes en teoría, ya contribuyeron en su día para ganarse la jubilación. Por eso propuse en su día alguna solución, ya que el actual sistema de pensiones, de estructura piramidal, obliga a un constante incentivo por el crecimiento de población, que es igualmente irresponsable, y de lo que también hablaré un día de estos.

Urge por tanto reconocer que el sistema actual tiene un problema, y reconocer igualmente que dicho problema se agravará conforme pase el tiempo. Porque cuanto más tiempo se tarde en poner solución, más complicada y traumática habrá de ser ésta. Y poner solución no es una opción. En este sentido nosotros sólo podremos elegir si ponerla ahora, de forma meditada, calculada y planificada, o esperar a que el sistema colapse por sí mismo para poner nuevos parches lustro tras lustro.

2 comentarios. Deja alguno tú.:

raugaro dijo...

Dos palabras que acabarían con el problema de las pensiones... y de los geriátricos ya que me pones.

Soylent Green!

Salud!

Nacho, el lirón dijo...

En eso mismo estaba pensando cuando dije lo de eliminarlos discretamente... :D

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