25 oct. 2008

Los tesoros del bosque

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Una buena y variada recolecta.
En el bosque viven unos duendes escurridizos. No son fáciles de ver, ya que sólo se asoman unas pocas veces al año. Como a todos los duendes, les encanta la lluvia, y por ello, es mucho más probable toparse con ellos en época lluviosa. Claro que, como siempre sucede, los hay con mejor y peor carácter. Algunos son agradables y otros pueden hacernos daño, por lo que es mejor mantenerse alejados de estos últimos. Y por supuesto, los hay de todos los colores. Estos duendes son los verdaderos tesoros del bosque. Los hongos silvestres.
En primavera y otoño, cuando el calor no seca la tierra entre chaparrón y chaparrón, asoman su cabeza los hongos en los bosques. Dependiendo del tipo de árbol, así será la composición del terreno, y esto dictaminará qué especies de hongo aflorarán. Es en esta misma época cuando montones de personas se animan a salir al monte en busca de estos preciados tesoros.

Si te interesan las setas, ante todo recuerda que una seta no es una piedra. Es un ser vivo. Tan vivo como un árbol o un lince. Antes de ir a por setas compra una buena guía. Las de la editorial Blume son especialmente didácticas. Lee y aprende sobre las setas más allá de ver las fotos. Entérate de su biología y ciclo vital. Intenta contactar con alguien o algún grupo de personas aficionadas a la micología. Cuando salgas, llévate tu guía. En el campo, recoge sólo aquellas setas que reconozcas y que pienses usar. Antes de coger una seta, identifícala sin dañarla. Si necesitas ver el himenio, agáchate e intenta ver la seta por debajo. Y sólo si es imprescindible, y en caso de que creas que puede ser la seta que buscas, córtala aún a riesgo de que al darle la vuelta no sea lo que crees. Al coger una seta, no la arranques. Córtala con una navaja dejando la "raíz" en la tierra. Luego, tapa y pisa el hueco que ha quedado para que el micelio no se seque. No eches las setas cortadas en una bolsa de plástico. Utiliza una cesta de mimbre. Esto es absolutamente fundamental para que las esporas de las setas recogidas caigan al suelo y de esa manera mientras caminas por el monte estarás "sembrando" de setas allí por donde pases. Así tendrás más setas la próxima vez que vayas. Finalmente, limpia y prepara las setas con cuidado al llegar a casa. Muchas setas requieren una preparación casi inmediata, ya que empiezan a degradarse a las pocas horas de la recolecta. Infórmate también sobre la forma de preparar cada hongo, ya que en algunos casos puede suponer la diferencia entre toxicidad y comestibilidad.

Y por supuesto, mientras estés en el campo, actúa con respeto ante un entorno en el que tú eres el intruso. Respeta también el silencio. Mira donde pisas, y no dejes allí nada que no estuviera antes. Si además, te llevas lo que con buen criterio creas que no debe estar (porque algún desaprensivo lo dejó antes), tu visita será doblemente productiva.

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