25 feb. 2014

Comer un bocata de morcilla en clase como método pedagógico

El otro día vi un vídeo que me dejó patidifuso. El vídeo en cuestión, del programa "Para todos La 2" es un delirante debate entre el profesor de Música de Educación Secundaria, Alberto Royo (@profesoratticus), la profesora de la UCM María Acaso (@mariaacaso) y el economista Sebastián Barajas (a este señor no se le conoce cuenta de Twitter), sobre técnicas pedagógicas en general y la memorización en particular. No conozco ni tenía referencia previa de ninguno de los tres contertulios.

El debate comienza ya partiendo de una falacia en un pequeño reportaje en el que se cuestiona la educación con la premisa de que tenemos una generación de licenciados universitarios y dominio de idiomas (la manida "generación más preparada de la historia de España") pero que al mismo tiempo concentra la mayor tasa de paro. Y es falaz por varias razones.
  1. Porque la formación académica puede pero no tiene por qué ir necesariamente ligada al desempeño del trabajo. Esto es una prostitución del conocimiento realizada por las fuerzas vivas del capitalismo que entienden la formación académica únicamente como mecanismo de preparación de unidades de producción. La formación académica puede estar motivada por la mera realización personal (como yo, que estudio una carrera por gusto a cuyo campo no creo que me dedique profesionalmente).
  2. Tras establecer en la entradilla del reportaje lo antes mencionado, se centra en estudiantes de másteres de posgrado, cuya principal motivación es, ahora sí, 
  3. Porque si nos quejamos de que una generación de licenciados políglotas no tiene trabajo por culpa de la educación, ¿estamos diciendo que es por ser licenciados y políglotas? ¿estamos acaso diciendo que sin estudios y hablando un mal castellano tendrían más oportunidades laborales? Ahora que se nos ha ido Eurovegas, me parece que no. Y si no estamos diciendo eso, ¿por qué se menciona entonces? ?No será que quizá hay causas externas a la educación que influyen en el mercado laboral (como, no sé, una reforma laboral que permite una precarización salvaje del trabajo, por decir algo)?
Bien, entremos en el debate. En él, María Acaso y Sebastián Barajas que parece que han ido a hablar de sus libros (respectiva y literalmente) hasta tal punto que después de varias menciones muy cansinas, Alberto Royo responde "yo no he publicado ningún libro pero sí un disco", defienden una especie de metodología pedagógica de aprender sin memorizar, lo cual queda muy transgresor y muy chic (y por ende, muy llamativo).

Acaso, que en su libro tiene capítulos con nombres tan chispeantes e ingeniosos como "Del suspense al suspenso" es de una clase muy concreta de profesores que dedican sus clases a gilipolleces sin aplicación alguna como comer en clase, (¿he contado ya lo de aquella clase de Geografía en la que se hacía un mapa del mundo de topónimos inventados como las montañas del buen rollo o el océano del Amor?). Una práctica en clase que sin duda le dará muchos menos problemas porque los alumnos están a su bola y de cachondeo, y además tiene la ventaja de que le deja el descanso libre para el cigarrito (si fuma) puesto que el bocadillo se lo ha comido ya en clase. No sabemos si hablará con la boca llena. Por otra parte el 90% de sus intervenciones en el debate son molestos "exactamente"  o repeticiones subrayando por lo bajini de cada intervención de Barajas.

En fin. Una iluminada que come (no sé si el bocadillo de morcilla o el tupper de los macarrones) y baila en clase como experiencia celebratoria y festiva, y que desdeña en un momento determinado a Miguel de Unamuno (como metáfora, sin serlo realmente, dijo después)…
… y que parece una defensora de las "capacidades diferentes", equiparando el saber del alumno con el saber del profesor, diciendo que los alumnos también saben, lo que pasa es que saben "otras cosas". Una señora que afirma que es posible evaluar si un alumno ha aprendido algo o no sin hacerle un examen. Una señora que considera no necesario que el profesor tenga un amplio y sólido conocimiento de su materia porque los alumnos también saben, quizá equiparando el conocimiento académico de un profesor con estar a la última de las tendencias en zapatillas deportivas o teléfonos móviles.

Barajas, que tras afirmar taxativamente que no existen conocimientos que sea necesario memorizar tarda apenas 6 segundos en conceder que hay conocimientos, como las tablas de multiplicar, las declinaciones o las fórmulas de Física, no hay otra forma de aprenderlos si no es memorizando. Se ve que tiene muy madurado su punto de vista. Así que sostiene que en vez de memorizar en qué consiste una sonata para poderla identificar, propone que el alumno la toque (supongo que sin saber qué coño está tocando, claro, ya que no lo ha aprendido antes).

En fin, un economista arribista venido arriba medio convertido en neurocientífico que es partidario de convertir en pequeños economistas a los niños desde su más tierna infancia, como si la escuela fuese una factoría de aprendices de Lehman Brothers. Un señor que dice que si un profesor de Química no es capaz de aprobar un examen propuesto por su compañero de Historia, la solución no es exigir mejor formación en el profesorado (igualar por arriba) lo que hay que hacer es eliminar los exámenes como método de evaluación, o incluso eliminar la evaluación por completo (igualar por abajo, a cero). Un señor que considera la educación un "negocio" (ya sabemos de qué pie cojea).

Royo, en todo momento plantea un discurso bastante coherente y documentado en el que ante los ataques a la memorización, defiende la memoria como un elemento más integrador del aprendizaje que como es lógico y que sostiene que elementos nucleares del conocimiento han de aprenderse de memoria.

Y finalmente un profesor con experiencia docente y las ideas bastante claras, de que hay conocimientos, sobre todo lo que llamamos cultura general que no queda más remedio que memorizar, sin perjuicio de que luego haya aplicaciones prácticas que puedan llevarse a las aulas para hacer una dinámica más práctica. Un señor que considera que para practicar algo, y que tenga cierto sentido pedagógico, es necesario previamente haber aprendido una base teórica (de memoria, no queda otra), para que la práctica pueda convertirse en verdadero aprendizaje y no en un cachondeo "celebratorio y festivo".

Este es el panorama educativo de este país. Ahora pregúntense por qué tenemos resultados desastrosos en el informe PISA, en el informe PIAAC, y por qué entre las 200 universidades más prestigiosas del mundo no hay ninguna española. Y luego lleven a sus hijos a que contemplen cómo su profesora se come el bocata en clase o hacen un mapa con océanos inventados que seguramente les será de mucha utilidad. Como sucedió con una joven profesora de secundaria supongo que también contraria a la memorización, "¿Cuatro por cuatro? No os riáis, en serio…" 

2 comentarios. Deja alguno tú.:

Sebastián Barajas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sebastián Barajas dijo...

Hola,

El economista arribista se defiende. En primer lugar la neurociencia, que estudia el funcionamiento físico del cerebro, no explica demasiado sobre el aprendizaje, así que yo de lo que hablo es de Ciencia Cognitiva, que trata del funcionamiento lógico de la mente, un campo muy distinto de la ciencia y que como ciencia social, no esta tan lejos de la economía, de hecho hay un sicólogo, Daniel Kaheman, que tiene un premio Nobel de economía.

Por lo demás lo que usted considera que son “verdades obvias e irrefutables” son meras charlatenerias suyas tales como:

1. La “cultura general” se debe aprender de memoria. Y yo me pregunto, por que hemos de memorizar “cultura general” ¿quien lo dice y que argumento hay para afirmarlo tan categóricamente? ¿cómo se define la “cultura general”? ¿Quién pone los limites? A mi modo de ver, lo que los profesores denominan “cultura general” es una reliquia del siglo XIX. No tengo nada claro que su afirmación se sostenga con un mínimo análisis ni que los alumnos tengan que pasarse un montón de horas, pagadas por todos los contribuyentes, aprendiendo algo que no esta ni bien definido y de lo que no se conoce su utilidad.
2. Cito literalmente “La formación académica puede pero no tiene por qué ir necesariamente ligada al desempeño del trabajo. Esto es una prostitución del conocimiento realizada por las fuerzas vivas del capitalismo que entienden la formación académica únicamente como mecanismo de preparación de unidades de producción”. Verborrea de los años 60!!. Deje usted que cada uno decida como quiere utilizar su tiempo. Si usted quiere y puede estudiar por placer, adelante! No seré yo quien le ponga pegas, pero hay mucha gente que lo que busca es prepararse para la vida profesional. Y no tiene mas remedio que tragarse la inutilidad del bachillerato y de carreras “teóricas” . Hay muchos estudiantes muy defraudados por el actual sistema educativo.
3. Si un profesor de química de instituto no aprobaría un examen de historia, como tampoco los aprobaría usted, sin estudiar, ¿dónde esta la bondad de las horas dedicadas a estudiar algo que se olvida?. En palabras de Erasmo de Rotterdam “No hay nada mas idiota que estudiar algo que vamos a olvidar”.

En fin, podría seguir, pero por hoy ya esta bien. Sus argumentos son solo “creencias” mal digeridas y poco meditadas. ¿Dónde esta la duda metódica? O ¿es que haya verdades que están por encima de la duda metódica y sistemática?
Trabaje un poco mas sus argumentos y seguiremos debatiendo!

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