Subproductos y diarreas mentales producidas por diversos excesos de índole cognitiva.
5 mar 2009
4 mar 2009
La civilización y las colas
La gente aquí hace cola pacientemente no sólo para el cajero automático o el autobús. La gente hace cola incluso para coger el ascensor, para esperar a cruzar la calle en un semáforo o para subir por las escaleras mecánicas del metro, y para prácticamente todo. Cuando para hacer cualquier cosa hay mucha gente que quiere hacer lo mismo, hay dos opciones: pegarse por ello a ver quién lo hace antes (modo español) o hacer cola civilizadamente. Y aquí hay más gente por metro cuadrado de la que yo haya visto nunca.
3 mar 2009
De la Canon EOS 10D a la 5D Mark II
| La veterana y el relevo |
La Canon EOS 10D fue mi primera incursión en el mundo de las DSLR. Recuerdo cómo miraba en 1999 la aparición de la Nikon D1, y cómo tocaba con adoración una D1X en 2002, cuando la tuve por primera vez en mis manos al entrar a trabajar en una empresa de fotografía.
Habiendo tenido una cámara réflex desde siempre (primero una Konica Autoreflex TC y luego una Nikon F801), el hecho de comprarme mi primera cámara digital (una compacta Fujifilm FinePix 2600 Zoom que reconozco compré casi a regañadientes) en junio de 2002, supuso —a pesar de la increíble calidad de su sensor de 2 Mpx— la frustración de bajar al abismo de perder todo el control de que disponía con la réflex. En este tiempo, utilizaba casi tanto la cámara química como la digital. La digital me ofrecía instantaneidad para ver la foto y coste cero de apretar el disparador como un loco; mientras que la réflex química me seguía dando la satisfacción de jugar cuando era menester con los controles manuales. Amores irreconciliables.
Así las cosas tan pronto tuve la FinePix, (y viendo que no me satisfacía del todo), ya estaba mirando la forma de hacerme con una DSLR fuera como fuese. Tras leer a mi admirado Alguersuari y escuchar consejos de entendidos, decidí cambiar a Canon, que en aquel momento no pasaba por su mejor momento, ya había cedido la iniciativa a Nikon, quien había sacado su primera DSLR años atrás (la mencionada D1) y se debatía por despuntar. Canon había presentado su D30 en 2000 casi como un experimento de mercado, cuando las marcas tradicionales aún miraban de reojo a una fotografía digital que era todavía manifiestamente inferior a la fotografía química y que desde el ámbito profesional se miraba casi con rechazo a pesar de que yo siempre decía que la foto digital era el futuro. Un futuro en pañales, pero el futuro al fin y al cabo. Primero empecé a mirar las Canon EOS D30 de saldo, después la efímera D60 y para cuando pude permitirme la cámara, en enero de 2004 tenía en mis manos mi Canon EOS 10D con la que di en el clavo (ya que en mi opinión Canon no volvió a sacar una cámara comparable en ese segmento hasta la 40D). Para esa época Canon ya había superado a Nikon y había tomado la iniciativa en el mundo de la DSLR.
Comprada junto con un Canon EF 28-135 f/3.5-5.6 IS USM (una mala elección como primera lente, lo reconozco), la 10D supuso la satisfacción de volver al mundo SLR. El maridaje perfecto entre la Nikon F801 y la FinePix 2600. Desde entonces, la buena 10D ha dado un resultado excelente. Ha disparado más de un cuarto de millón de fotos (cientos de veces más que en toda mi vida fotográfica anterior) yendo conmigo por medio mundo, desde desiertos a glaciares, soportando frío, humedad, arena, polvo, calor… Fotografiando retratos, viajes, acontecimientos, experimentos, estudio… Se ha comportado como una campeona sin dar ningún problema en ningún momento y ahora le ha llegado el momento de una merecida jubilación.
No se me ha quedado pequeña. Lo cierto es que su sensor APS-C de 6,3 Mpx es más que suficiente para imprimir en A4. A la 10D sólo pueden reprochársele las carencias propias de su edad (es un modelo de hace seis años). Tiene un tiempo de start-up de casi 3 segundos que se hacen eternos, y en los que lo que uno va a fotografiar puede haber pasado ya cuando se trata de niños, animales, aviones, deportes, coches… Además, tiene una velocidad de escritura sensiblemente lenta. Disparando en ráfaga hace nueve fotos en hasta tres segundos, pero luego tarda alrededor un minuto en volcarlas todas a la tarjeta (y eso que sólo uso Sandisk Ultra II y Extreme III), con lo que es desesperante ver cómo la acción sucede ante tus ojos mientras en el visor sigue parpadeando “busy” y el disparador sigue muerto para tu desesperación, sin poder hacer ninguna foto. En resumidas cuentas, la cámara no falla, simplemente ya es antigua y sus carencias ya están superadas por la tecnología del ahora.
El relevo para mi venerable 10D viene de la mano de la Canon EOS 5D Mark II, Lo que supone un cambio de cámara y de segmento. Es una cámara superior del segmento High End que inauguró la Canon EOS 5D, entre el rango de las 1D y el de la familia 10D/20D/30D/40D… Entre las razones por las cuales la elijo, están que incorpora un sensor full frame, (lo cual es una bendición para un amante de los grandes angulares, como yo), un firmware avanzado, un procesador de imagen DiG!C 4, la posibilidad de disparar en formatos RAW de reducido tamaño (esto es absolutamente fundamental), increíbles velocidades de obturación (hasta 1/8000 s), ISO hasta 6400 además de dos extensiones H1 y H2, que son el equivalente a ISO 12.800 y 25.400, un nivel de ruido muy bajo incluso a sensibilidades muy elevadas, una velocidad de start-up pasmosa (alrededor de medio segundo), la capacidad de grabar vídeo de alta definición (lo cual cuando se anunció en la Nikon D90) no me entusiasmó demasiado en un primer momento, pero que luego he tenido que reconocer que mola cantidad y los vídeos grabados a HD que hay ya en vimeo son espectaculares, el hecho de disponer de LiveView, que probablemente yo no use prácticamente nunca, pero que nunca está demás tener… En definitiva, una cámara no sólo más moderna, sino también de una gama superior, que espero que me salga, al menos, tan buena como mi querida 10D.
Igual cuando le haya dado algo de uso escribo más en profundidad.
1 mar 2009
Finlandia mola
Google Sync me hace feliz
Hasta entonces la única forma de sincronización era a través de Outlook (sólo el calendario) o a través de herramientas de pago como GooSync, cuya versión gratuita sólo ofrece unas pocas prestaciones (sólo el calendario). Google Sync es una especie de maná caído del cielo que permite sincronizar con tu dispositivo móvil el calendario y tus contactos. Pero no es oro todo lo que reluce.
Las primeras sincronizaciones son un infierno que puede durar hasta una semana. Esto fue lo que me pasó a mí. Supongamos que yo tengo un contacto en mi móvil como "Pepe" con la información de su teléfono "666 666 666". En Google Contacts tengo a la misma persona, y lo tengo como "Pepe" con la información de su correo electrónico "pepe@gmail.com". Al ejecutar la primera sincronización, tendremos tanto en el móvil como en GMail dos contactos independientes llamados "Pepe", uno con su teléfono y otro con su correo. Donde sólo había UN Pepe, ahora hay DOS. Bueno, no es problema, vamos a Google Contacts y seleccionamos los dos Pepe, y los fusionamos en uno solo, con la información de correo y móvil. Perfecto. Ahora sincronizamos. Sin embargo al sincronizar de esta manera, Windows Mobile no detectará la desaparición de dos Pepes y la reaparición de un Pepe fusionado. Por lo que en el móvil tendremos no UNO, ni DOS, sino TRES Pepes. El fusionado, uno sólo con el correo, y otro sólo con el móvil. En la siguiente sincronización, estos tres contactos pasarán a Google Contacts. Y aquí es donde yo veía crecer y crecer el número de contactos en mi agenda (llegué a tener más de 1.000) como si se estuviesen reproduciendo entre ellos. La forma de atajar el problema es un tanto cutre. Ir borrando desde uno de los dos extremos de la cadena (yo lo hice en GMail por comodidad), los contactos no fusionados, y poco a poco las aguas volvieron a su cauce, aunque reconozco que hubo momentos de desesperación cuando tras una tarde remezclando contactos y habiendo reducido a menos de 500 su número, se sincronizaba con el móvil, y volvían a subir hasta 900. Si a eso le sumamos que yo hice la "machada" de fusionar Google Contacts con los contactos de Pidgin de 7 cuentas distintas de mensajería, es fácil de imaginar el cacao maravillao que se montó.
¿Qué tiene?
Se sincroniza a través de Active Sync, la herramienta nativa de Windows Mobile para sincronización, por lo que es muy transparente y cómodo. Permite gestionar los contactos del móvil desde el ordenador (ya sé que esto mismo podría hacerlo con Outlook, pero me apetece usar Outlook porque de hecho tras muchos años usando Outlook dejé de usarlo, mi correo es GMail, y mi calendario es Google Calendar. Y además está integrado con Google Documents, Google Maps, Latitude, etc. Y todo eso puedo consultarlo desde cualquier lugar del planeta en el que tenga una conexión a Internet. Además Outlook no existe para Linux, y obliga a tener Windows, mientras que Google es independiente del sistema operativo o el navegador que se utilice. Por eso, entre otras cosas, no uso Outlook). El caso es que Google Sync permite aunar dos de las listas de contactos más importantes que tenemos, la de teléfonos (en nuestro móvil) y la de correos electrónicos (en nuestro PC), sobre todo en un momento como el actual, en el que desde el móvil se pueden enviar correos electrónicos, y desde el PC se pueden hacer llamadas de voz. Además, coloca como foto de contacto la que tenga en GMail (o la que hayamos colocado nosotros para ese contacto).
¿Qué le falta?
Le faltan muchas cosas, todavía.
- Un proceso inicial de sincronización menos infernal. Ya he contado mi experiencia.
- La información de cada contacto en Google Contacts es limitada. No se puede poner el cumpleaños, y que lo incluya automáticamente en el calendario (como sí hace Outlook). Además, no permite separar nombre y apellidos, y como todo esto se sigue desarrollando en USA de espaldas al mundo, cuando metemos en Google Contacts a "Pepe Pérez García" aparece en Windows Mobile como "García, Pepe" y el Pérez lo toma como "Segundo nombre", algo así como Pepe P. García. (Homer J. Simpson). Lo que obliga a olvidarnos de nuestras madres y prescindir del segundo apellido, o (y esto sí que es un infierno), en Windows Mobile, llevar el supuesto "Segundo nombre" al campo "Apellidos", con lo que ya aparecerá como "Pérez García, Pepe". No, Microsoft aún no permite que por defecto, almacene los contactos como "nombre, apellidos"
- Otra carencia es la posibilidad de tener varios calendarios, identificables mediante las "Categorías" del calendario de Outlook/Windows Mobile. Yo uso dos calendarios de Google, uno para temas profesionales, y otro para temas personales, pero Google Sync no me deja sincronizar más que el calendario principal de la cuenta.
- ¡Le falta Google Tasks! Las tareas de Google, que son accesibles desde GMail. Las tareas de Google vienen a cubrir una carencia que ya cubría parcialmente Remember the Milk desde hacía bastante tiempo. Sin embargo Google Tasks es inferior en funcionalidad a Remember the Milk y además no está integrado (aún) con Google Calendar (algo ilógico, ya que una tarea tiene un vencimiento en el tiempo), y se accede a ello desde GMail, cuando veo más lógico que se accediera a ello desde Google Calendar. Google Tasks habría de ser sincronizable con las Tareas de Outlook/Windows Mobile.
- Google Notebook, sincronizable con las Notas de Outlook/Windows Mobile. Sin embargo el hecho de que Google anunciase a primeros de año el paro en el desarrollo de Google Notebook parece indicar que al menos a corto/medio plazo no podrá hacerse esto con herramientas nativas de Google.
- Esto está pensado para disponer de una conexión de datos tarifa plana en tu móvil si lo quieres usar con eficacia. Yo tengo con Vodafone un plan de datos de acceos a Internet por 12 euros al mes que aunque caro, es un precio asumible, comparándolo con el precio básico de 1,9 euros por cada día en que hagas una conexión, lo cual hace que con conectarte 6 días al mes, ya estés perdiendo dinero.
- El aumento en el número de conexiones de datos hace que la batería de móvil dure menos. Mi Omnia comprado en octubre (es decir, con la batería relativamente nueva), con un uso normal, dura un día escaso. Si le doy caña con el manos libres Bluetooth, etc, medio día. Asombroso pero cierto. Mientras no haya otra cosa mejor, en el coche lo llevo siempre enchufado, y suelo llevarme el cargador normal, o el USB si preveo que puedo quedarme tirado.